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Canción 10:Whispers in the dark

[Enlace a la canción en el título]
Vladimir estaba un poco preocupado. Hacía más de una hora que Gabriel estaba reunido con el jefe del Bahamut. Él conocía a Demian de hacía un par de años, cuando empezó a frecuentar esos lares. Sabía que estaba enterado de todos los tejemanejes de la ciudad, pero no estaba seguro de haber hecho bien presentándole a Gabriel. El líder del grupo era un muchacho demasiado bueno para el oscuro mundo dónde vivía Demian. No quería que se viera demasiado influenciado, pero claro, no le podía decir que no a Gabriel. Menos si estaba investigando para ayudar a un amigo. Ese era su punto fuerte, y encima era un cabezota de cuidado.

Vladimir decidió que su amigo sabría cuidarse solo, de momento. Empezaba a amanecer, no quería hacer tarde a clase (curiosamente, a pesar de su apariencia, y estrafalaria forma de ser era un estudiante de matrícula) así que le dejó como recado a un camarero informar de su marcha a Gabriel cuando este saliera de su reunión.

Primero se pasó por su casa para coger sus cosas y luego sacó su coche del aparcamiento y empezó a conducir hacia la universidad. Pero mientras conducía sonó el teléfono. Miró quien era el contacto y contestó de inmediato, poniendo el manos libres para no chocar.

* Hola Violet-chan. Es un honor que me llames a estas horas de la mañana.- Notó como Violet reía al otro lado del teléfono e inmediatamente una sensación cálida le inundó el pecho.
* Chico, si para ti un honor es que te llamen a las siete menos diez… Eres un poco extraño. Aunque bueno, eres muy extraño así que ya no sé porque me sorprendo.
* Mi querida hada del mal, estás divagando.
* Cierto, te llamaba por un favor.
* Me rompes el corazón, y yo que pensaba que me llamabas para que mi voz te diera fuerzas para afrontar el día…- Violet volvió a sonreír al otro lado de la línea, luego su tono cambió a uno más serio.
* Verás, esta mañana me he despertado temprano y he salido a correr…- Eso le pareció extraño a Hayate, Violet era perezosa, nunca saldría de casa temprano y menos para correr. Pero esperó a que ella terminara de contar su historia.- Mientras corría me he encontrado a un chico que estaba tratando de violar a una chica.
* ¿QUÉ? ¿TÚ ESTÁS BIEN? ¿NO HAS SALIDO HERIDA VERDAD?
* No, no… Ha sido al revés, yo he tumbado al tío y lo he dejado en el suelo. Luego he ido a ayudar a la chica porque parecía estar mal y el tío ha escapado. La he acompañado al hospital, al parecer está bien y ahora le he dicho que vaya a la comisaria. Pero se siente insegura de ir sola y queda un poco lejos. ¿Puedes venir a recogernos con tu coche?

Vladimir suspiró aliviado, no le había pasado nada a su chica. Pero el hecho de que ella sola se hubiera puesto en peligro de esa manera le incomodaba y a la vez se sentía orgulloso de ella. Era la chica más valiente que conocía. Entonces le dijo a Violet que le esperara quince minutos, que ahora pasaba a por ellas.







* Mi amigo nos pasa a recoger.- Dijo Violet sonriendo a la chica.
* Muchas gracias, enserio. Siento ser una molestia. Me salvas y encima te pido que me acompañes a todas partes.
* No es problema mujer. A de más, me has caído bien Elisa.- La chica no pudo evitar devolverle la sonrisa. “Su salvadora” era la mujer más increíble que había conocido, y era preciosa. Aunque tratara de ocultarlo debajo de esa ropa tan holgada. Elisa se sorprendió observándola atentamente, casi embobada, perdiéndose en el verdor de sus ojos. Realmente Violet era una belleza.

Ambas esperaron en silencio hasta que el enorme 4x4 de Hayate apareció. Les tocó el claxon en señal de bienvenida y les hizo un gesto invitándolas a entrar. Violet y Elisa entraron en el coche, Violet en el asiento del copiloto y Elisa en el de detrás.

* Hola mi dulce dama oscura.
* Hola Hayate, gracias por recogernos.
* No me llames Hayate, me cambié el nombre. Ahora es Vladimir, mi nombre artístico.
* Pero a mí me gusta mucho más Hayate.

Ambos bromeaban como siempre mientras el coche avanzaba hacia la estación de policía. Intentaron hacer que Elisa se sintiera cómoda con ellos, así que evitaron a posta las preguntas sobre el ataque. Simplemente hablaban de manera natural hasta que llegaron a su destino.

* Ya hemos llegado mis dulces damas.- Dijo Hayate mientras sonreía mirando a Elisa.- ¿Queréis qué os acompañe dentro también?
* ¿No llegarás tarde a la universidad? – Dijo Elisa con aire preocupado.- Ya has hecho mucho, y tú también Violet. Puedo ocuparme sola del resto. A de más podrías salir perjudicada con lo de atacar a un desconocido.

Dicho esto Elisa se despidió, pero antes de que se marchara Violet le pidió su número de teléfono para que la informara más tarde. Se volvieron a despedir, está vez con dos besos y Elisa se marchó.

Todo parecía muy inocente, a los ojos de cualquiera. Pero Vladimir no era cualquiera, se había fijado en la manera que esa chica había mirado a Violet. Eran los mismos ojos con los que él miraba a la guitarrista. Lo último que le faltaba, ahora aparte de apartar a los tíos tendría que esconderla de las chicas también. “Maldita y sensual Violet, me hace ir de culo.”

Pero mientras la llevaba hacia la universidad había algo que le incomodaba más. Violet NUNCA salía a correr, le estaba ocultando algo. “¿Un novio quizás? No, imposible. Violet no me ocultaría que está saliendo con alguien. Siempre me lo ha contado cuando un chico le gustaba. ¿Entonces?” Hayate decidió arriesgarse y preguntó.
* Violet, ¿qué me estás ocultando?- La chica no esperaba esa pregunta, se puso un poco nerviosa. Lo notó por como desviaba la vista, normalmente, ella siempre le miraba a los ojos.
* Cosas… Ya sabes “una mujer no es una mujer si no tiene un secreto que ocultar”.- Dijo intentando quitar hierro al asunto.
* No sé de quién es esa cita, mi dulce dama. Pero no me importa. Estoy preocupado por ti.
* No es nada… No hace falta que me protejas de todo Hayate. Se cuidarme sola.
* Ya… El que no sabe estar sin cuidar de ti soy yo. Ya sabes “Un caballero no es un caballero si no tiene una dama que proteger.”
* Tú no eres un caballero.
* Por supuesto que sí, soy un caballero oscuro. Pero un caballero a fin de cuentas.
* Pues búscate otra dama.
* Imposible, mi dulce princesa del mal, tú eres la única mujer a quien estoy dispuesto a proteger.

Entonces Violet se sonrojó, odiaba que Hayate fuera tan encantador cuando hablaba con ella. No ayudaba a que pudiera superar su triste amor no correspondido. Pero era imposible decirle que no cuando se ponía así. Cogió aliento y se dispuso a contarle los extraños sucesos que había notado en su cuerpo.









Ashley había vuelto al salón junto con Lillium y esperaba sentado en una de las butacas a que este se dignara a explicarle alguna cosa que aclarara los misterios que estaban rodeando su vida. Lillium se hallaba enfrente de él, y lo observaba silenciosamente. Como si lo analizara, o viera a través de él.

* Te puedo contar algunas cosas Ashley. Pero puede que no sean suficientes respuestas para ti.
* Algo es algo. Empieza a hablar o moriré de viejo.- Respondió impaciente el menor.
* Bueno empecemos con lo básico. Sí, yo soy el que ha estado limpiando esta ciudad de los desperdicios humanos que la contaminaban.

Ashley tragó saliva nervioso. Una cosa era tener la sospecha (o la certeza) de que la persona que tienes delante era capaz de asesinar. Otra muy distinta es que lo aceptara, pero como si fuera la cosa más natural del mundo. Como si matar seres humanos no fuese distinto de sacar la basura. Lillium siempre había hablado con una frialdad que provocaba que se le despertara el instinto de supervivencia. Y ahora solamente estaba empezando a comprender el porqué de ese hecho. Pero hizo de tripas corazón y susurró.

* Eso lo suponía. Sigue hablando.
* Verás Ashley, yo pertenezco a un noble pueblo que ha vivido en este planeta durante mucho tiempo. Nos alimentamos del miedo y el alma de los humanos. Pero como sois muchos hicimos un pacto y solo nos alimentamos de los humanos “malvados”, en teoría.
* ¿En teoría?
* Ya sabes… Siempre puede haber algunos… Accidentes. A de más este pacto se hizo hace solo 250 años. Algunos simplemente no se acostumbran al cambio.

Al decir esto los ojos de Lillium se oscurecieron, como si ya no estuviera allí, como si estuviera contemplando el pasado con tristeza. Pero de repente volvió al presente, miró fijamente a Ashley que seguía observándolo y prosiguió.

* Algunos todavía piensan en recuperar el poder que teníamos antaño. Al fin y al cabo, ¿qué son los humanos a parte de simples monos demasiado orgullosos?
* ¿Crees que tu raza es mejor?
* Por supuesto. Es decir, hasta los malditos brujos tienen más sentido de la responsabilidad.
* ¿Qué otras razas hay?- Dijo Ashley sorprendido, había todo un mundo que desconocía.
* Bueno está lo típico, vampiros, hombres lobo, brujos, demonios (pero no los de la Biblia), sirenas, shinigamis, fantasmas, señores de las sombras… Ya sabes, criaturas oscuras.
* ¿Todo lo sobrenatural vive en la oscuridad?
* Claro, las únicas criaturas “inteligentes” que habitáis en la luz sois vosotros, los malditos humanos. Aunque antes había otra raza que vivía en la luz, pero están extintos.
* Dices que estas especies son mejores… que están más evolucionadas… Entonces ¿por qué gobernamos nosotros?
* Porque aunque a nosotros nos joda los humanos tenéis la habilidad de “crear” nuevo conocimiento. Hacéis avanzar el mundo desde que descubristeis el fuego. Y sois muchos más, aunque con el suficiente poder podríamos conquistaros. Pero claro… aniquilar a nuestro alimento es un suicidio.

A Ashley todo ese bombardeo de información le estaba mareando. Especies en las sombras, pactos extraños, poderes prohibidos… Cada vez tenía más y más preguntas, y ninguna información acerca de sus visiones. Aún no sabía qué demonios era él y lo que debía hacer para poder bloquearlas y que dejaran de atormentarle. Así que cogió aire y preguntó.
* ¿Qué soy yo? Tengo visiones de tus asesinatos y ahora puedo mover objetos con la mente. ¿Qué coño me has hecho?
* Yo no te he hecho nada cariño, y realmente, no sé qué tipo de criatura eres. Hueles a humano, pero desde que te vi intuí en ti mucho poder.
* ¿Entonces me perseguías por eso?- Preguntó Ashley molesto y al instante se arrepintió de haber formulado esa pregunta. ¿Qué era? ¿Una estúpida quinceañera moja-bragas? Pero el mal ya estaba hecho Lillium sonreía triunfante a su lado.
* Al principio, querido Ashley, me picaste la curiosidad por tu poder. Pero a los cinco minutos de hablar contigo ya deseaba tenerte por otras razones. Eres un “humano” muy particular.

Y en contra de su voluntad esas palabras hicieron latir con fuerza y excitación el corazón de Ashley. Pero no iba a admitirlo, no iba a admitir tan fácilmente que ese ser frío y más creído que él mismo le hacía perder la compostura como ningún otro hombre lo había hecho.
* Ashley, yo te ayudaré a buscar información acerca de lo que te pasa. Pero quiero algo a cambio.
* Todo siempre tiene un precio ¿verdad agente?
* Correcto.
* ¿Cuál es?
* Yo te ayudo con tu problema y tú me ayudas con el mío.- Dijo mientras le cogía la mano y la llevaba hasta su entrepierna- ya sabes que es lo que quiero. Tú y yo juntos, si no, no hay trato.
* Eres un asesino ¿recuerdas?
* Y a ti eso no te importó ayer por la noche mientras gemías de placer. Yo he sido sincero querido, te toca a ti.
* Está bien, saldremos. Pero en cuanto esté recuperado me desharé de ti.

Dijo Ashley, pero ni él mismo creía en sus palabras en ese momento. Pero bueno, había dado un gran paso en su investigación y aunque tenía mil preguntas más, en ese momento sólo le importaba la pasión con la que le observaban esos ojos violetas.












Después de permanecer unos minutos en silencio, mientras Gabriel digería toda la información que había recibido Demian lo observaba atento. Al parecer Gabriel no era más que un humano normal y corriente. No notaba ninguna clase de poder en él, y aún así la determinación que se podía ver en el azul de sus ojos denotaba pureza y mucha fuerza de voluntad. Demian pensó que podría pasarse largo tiempo contemplándolo y no se cansaría. Cuando Gabriel levantó la cabeza y lo miró directamente Demian sonrió y dijo con un tono jovial:

* Bueno querido Gabriel, ya te he contado lo que se de Lillium y su relación con las extrañas muertes de Florencia.
* Sí, pero sigo sin poder ayudar a Ashley…
* Creo, que tu amigo no te ha pedido ayuda ¿verdad?
* ¡Claro que no lo ha hecho! Es demasiado orgulloso. Pero yo soy el que debe estar allí para él. Cuando esos susurros en la oscuridad lo acosen yo debo estar con él. Soy su mejor amigo.
* Una… “amistad” muy profunda sí. Está bien ayudaré a tu amigo en lo que pueda, pero antes mi pago.
* Cierto.
* Vas a ser mi espía personal durante 3 meses. Todo lo que tú veas yo lo veré, incluso cuando te duches pero tú tranquilo que eso no me importa.- Siguió diciendo Demain con un tono jovial.
* ¿Y cómo vas a hacer eso?
* Con un conjuro simple.
* ¿No tendré nada de intimidad?
* Nada. Durante tres meses.
* Está bien, hazlo. Pero TIENES que ayudar a Ashley.
* Tenemos un trato.


Entonces Demian se levanto se sacó una pequeña bolsa de tela de los pantalones, la abrió y le esparció lo que contenía (algunos polvos y ingredientes identificables) a Gabriel en la cabeza mientras pronunciaba frases en un idioma desconocido. Usaba palabras extrañas con cierta musicalidad al acabar los ojos de Demian resplandecieron como dos pequeñas llamas, entonces volvió a sonreír.

* El conjuro está hecho, tranquilo no deja ninguna marca.
* Entonces yo ya he cumplido mi parte. Me despido por hoy- Dijo Gabriel mientras se levantaba de su asiento y le tendía la mano a Demian- ha sido un placer.

Demian aceptó el apretón de manos de Gabriel pero en vez de estrecharla y dejarla ir, tiró de ella con fuerza hacia sí mismo. Haciendo que Gabriel perdiera el equilibrio y se acercara un poco más a Demian. Este aprovechando la situación le dio un casto beso en los labios.

* Así formalizamos un contrato los magos.- Volvió a sonreír de manera pícara y se esfumó de golpe.
Vladimir escuchó asombrado la historia de Violet, como ella poco a poco estaba cambiando. No supo porqué pero el extraño cambio que estaba sufriendo le gustó. Violet se estaba convirtiendo en algo extraño, extraño como él. Ahora se parecían un poco más, pensó esperanzado que si las cosas seguían así tal vez no tuviera que renunciar a ella. Luego se dio cuenta de que aunque Violet estuviera cambiando, no tenía instintos asesinos, no soñaba con despedazar lentamente a la gente que le caía mal. Ella estaba cambiando, y se estaba volviendo más buena de lo que era. Entonces se sintió sucio, frustrado y terriblemente… enamorado.

Cuando terminó de contar la historia Violet temblaba, tenía miedo de que la mirase de forma distinta. Él lo notó “pequeña idiota, aunque devorases bebés te seguiría amando” y la abrazó, aún más consciente de la distancia que los separaba. Del porqué seguiría hiendo de flor en flor mientras anhelaba a una única mujer, esa única pizca de luz cálida y hermosa que en ese momento se encontraba entre sus brazos.






Pasaron dos semanas desde que cada miembro de la banda realizó sus actividades nocturnas. Ashley había cumplido con lo que había prometido, salía con Lillium cada vez que este se lo pedía y tenían mucho sexo (cosa que no le disgustaba). También se había vuelto más distante, no les contaba las cosas como antes. Los secretos que ocultaba no se lo permitían. Eso hizo que sus amigos empezaran a sospechar ya que aparte de su cambio de actitud, solía desaparecer bastante y nunca dejaba claro dónde iba. Eso preocupó a Gabriel más que a los otros, pero cada vez que le preguntaba a Ashley este simplemente cambiaba de tema, y si insistía se iba o le decía que no era asunto suyo. Lo que estaba empezando a cabrear bastante al líder de la banda. Que Ashley estuviera tan distante y no poder hacer nada sin la certeza de que un brujo lo estaba mirando podía acabar con su paciencia infinita. Violet y Vladimir habían seguido como siempre, como si nada hubiese cambiado, pero cuando Violet se sentía insegura era al primero al que llamaba.

En ese momento estaban los cuatro, practicando para el concurso al que se iban a presentar. Los malditos “Luka Goers” se habían quedado con la sala de prácticas de la universidad de manera indefinida. Así que practicaban en el garaje de Vladimir siempre que podían. Gabriel y Ashley habían compuesto buena parte de la canción y estaban bastante orgullosos con el resultado, pero aún quedaban muchos detalles por pulir, y el tiempo se les echaba encima. Aunque había algo que les estaba sorprendiendo.

* Yo alucino Violet, siempre has sido buena… Pero últimamente, no sé, estás perfecta con la guitarra.- Dijo Ashley al verla “calentar”.
* Ya sabes, el secreto de todo artista es la práctica.
* Pues debes haber practicado dormida porque vamos…- Insistió Ashley.
* Ya… Es que algunas practicamos, no como otros que desaparecen misteriosamente sin motivos. ¿Cierto Ashley?
* Vete a la mierda marimacho.
* Yo también te quiero.

Bromeaban y practicaban como siempre, la música era una buena manera para desconectar de los problemas de cada uno y cuando estaban reunidos lo aprovechaban y se lo pasaban bien. Cuando terminaron la práctica se despidieron y se fueron (excepto Vladimir porque estaba en su casa).

De camino Ashley, Gabriel y Violet charlaban como siempre, pero había un aura extraña en la situación, ahora que no estaban ocupados con la música, Violet se dio cuenta de que había algo que no encajaba en esa imagen. Algo que no estaba bien. Observó más atentamente y se dio cuenta de dos pequeños detalles que la perturbaron. Ashley y Gabriel estaban el uno a cada lado de ella cuando siempre iban juntos, y casi no se miraban a los ojos cuando hablaban. Algo estaba pasando entre esos dos, y se tenía que solucionar. Así que decidió dejarles solos para que pudieran hablar y tomó otro camino.

Gabriel se dio cuenta de repente de que Violet les acababa de dejar a él y Ashley a solas. Últimamente habían estado algo alejados, por culpa de los secretos que ambos se estaban ocultando. Pero no le gustaba esa sensación, no le gustaba estar tan alejado de Ashley, algo en su pecho dolía cuando no tenían un momento para estar sólo ellos dos en todo el día. Así que se armó de valor y le cogió de la mano, algo que hacía varios días que no hacía, y le dijo.

* Ashley, ven a mi casa… Quiero contarte algo.- Ashley lo miró extrañado, Gabriel estaba muy serio, pero notar su cálida mano le reconfortó. Había estado algo alejado de él esos últimos días. Pero le necesitaba.
* Ok, yo también quiero decirte algo.- Gabriel le miró y una de sus radiantes sonrisas asomó de sus labios.
* Sabes que siempre puedes contar conmigo cuando las cosas se van de madre ¿verdad?
* Lo sé.- Respondió Ashley devolviéndole la sonrisa.

Ambos apresuraron el paso para llegar al piso de Ashley, el trayecto duró unos diez minutos en los que ambos permanecieron en silencio. Pero un silencio cómodo mientras disfrutaban de la sensación de sus manos unidas, como siempre, como si los acontecimientos que estaban por ocurrir no fueran difíciles de superar mientras ellos dos estuvieran unidos.

Canción 9: A Beautiful Lie

[Enlace a la canción en el título]

Ashley escuchó como Lillium se levantaba de la cama, se vestía y se marchaba.  Ashley siguió acostado hasta que escuchó cómo se cerraba la puerta principal de la casa, esperó un poco más para cerciorarse de que se había ido y se levantó de la cama. Al salir del cuarto pudo observar el destrozo que habían hecho la noche pasada y no pudo evitar sonreír. Había estado bien, mejor que bien. Había sido el mejor polvo de su vida, tanto, que la noche pasada había olvidado el motivo por el cual había accedido a ir a esa casa. Debía investigar a Lillium para poder descubrir algo de lo que le pasaba.


Bajó hasta la cocina y allí encontró una pequeña nota:


A mi chico rebelde:
Me he ido a trabajar, ya sabes ha surgido una emergencia. Como se que posiblemente no estarás aquí cuando vuelva quiero decirte una cosa. Esta noche, estabas precioso todo indefenso debajo de mí. Sé que te gustó y sé que quieres repetir. Yo también.


Hasta la próxima
Lillium
PD: Se que me mirabas mientras me cambiaba, ¿te gustó lo que viste?


Ashley la leyó divertido, ese maldito policía estaba muy pagado de sí mismo. Pero la nota le era útil, al parecer iba a pasar bastante rato fuera. Pero le resultaba extraño que hubiese dejado la casa así de desprotegida, al fin y al cabo, Ashley no era más que un simple extraño. Pero no iba a dejar pasar esa ocasión, debía actuar. Pero primero... Debía vestirse, no le agradaba la idea de buscar pistas sobre misterios sobrenaturales sin nada encima. Encontró su ropa por allí tirada y se la puso rápidamente, luego volvió al cuarto y empezó a buscar.


Abrió todos los muebles de aspecto antiguo que encontró y miró en su interior pero no pudo encontrar algo fuera de lo normal así que se dirigió a una de las habitaciones donde aún no había entrado. Se encontró con el baño, que al igual que el resto de la casa tenía un aspecto antiguo. Lo usó y luego investigó, tal vez hubiera algo escondido en el lugar menos sospechado. Pero tampoco encontró nada. Dejó esa habitación y siguió inspeccionando una a una todas las habitaciones de la casa hasta que cuando ya se iba a dar por vencido encontró una puerta cerrada con llave. “Qué curioso. Ninguna de las otras puertas estaba cerrada. Seguro que hay algo interesante dentro.” Entonces Ashley volvió a la cocina, donde estaba su maleta, y se hizo con unas horquillas que había metido allí por si se daba esa situación. Sus años en el orfanato le habían enseñado como forzar cerraduras básicas, y una puerta de interiores no solía tener un cerrojo muy complicado. Volvió a esa parte de la casa e intentó abrir la puerta con sus habilidades, no le costó mucho forzar la cerradura hasta escuchar el suave click que indicaba que se había abierto.

La puerta se abrió con un chirrido, como si no hubiese sido usada desde hacía mucho tiempo. Ashley trago saliva y se adentró en esa habitación. Lo que encontró lo sorprendió extrañamente. Se trataba de otro dormitorio, uno con una cama individual y muebles antiguos y polvorientos. Encima de estos se encontraban diversas fotografías y retratos. Ashley se acercó a ellos y cogió uno de los retratos, era un oleo de dimensiones pequeñas en el que había pintadas dos personas vestidas con ropas antiguas. Uno lo reconoció de inmediato, alto de pelo negro y ojos violeta, era Lillium. La figura que estaba pintada junto a él era un chico joven y rubio, de aspecto aniñado, a Ashley le sonaba haber visto su cara en algún sitio pero en ese momento no lo recordaba exactamente. Entonces se fijó en un detalle del cuadro, estaba firmado por su autor (un tal Ricardo) y fechaba en 1754. Incapaz de creérselo completamente Ashley empezó a revisar cada retrato y cada foto, y observó que eran de épocas diferentes. Que iban desde el renacimiento hasta el siglo XIX y en todas aparecían esas dos figuras. Lillium y el chico rubio.


Un suave estremecimiento invadió a Ashley, y la sensación de triunfo le inundó. Había tenido razón todo este tiempo y allí estaba la prueba. Lillium no era algo natural y investigando más acerca de él encontraría respuestas a sus visiones. Pero, a la vez, le inundó una extraña sensación de rabia. Rabia contra ese chico joven y rubio que acompañaba a Lillium en todos esos retratos. ¿Quién era? ¿Por qué parecían tan felices en esas fotos¿ Entonces, decidido a seguir investigando en ese cuarto depositó, otra vez, la foto que había tomado en su sitio y de repente, las piernas le fallaron. En ese mismo momento un remolino de imágenes le volvió a inundar la cabeza, siempre con aquellos dos protagonistas y siempre sangrientas.
-       AHHHHHH!- Gritó Ashley incapaz de aguantar toda esa presión en su cabeza. Entonces los cristales que protegían las fotos se rompieron y algunos objetos salieron despedidos. Incapaz de soportar por más tiempo ese fluido de imágenes e inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, Ashley se desplomó en el suelo, inconsciente.








Gabriel había seguido a Demian hasta que ambos llegaron a una especie de despacho. Un lugar bastante formal a diferencia del resto  del Bahamut. Demian se sentó y lo miró seriamente, mientras Gabriel tomaba asiento y esperaba pacientemente a que el otro le diera respuestas acerca de las dos cosas que le ocupaban: los asesinatos y Lillium.

-       Está bien Gabriel, buscas respuestas y aquí puedes encontrar algunas. Pero… antes que nada debo hacerte una pregunta, dependiendo de lo que me respondas te contaré lo que se o no ¿Estás de acuerdo?
-       Sí.
-       ¡Ah y otra cosa! Todo lo que te cuente, si lo hago, valdrá un precio.
-       Tengo dinero.- Respondió Gabriel, a lo que el pelirrojo respondió con una suave carcajada.
-       Te aseguro que yo más. No Gabriel, yo no cobro con dinero. Cobro con favores.
-       Entonces, te deberé un favor.
-       Eso me gusta más.- Dijo Demian sonriendo. Cuando Demian sonreía se le hacían hoyuelos en las mejillas que le daban un toque todavía más infantil, Gabriel se preguntó acerca de su edad, aparentaba 14 pero eso tenía que ser imposible. Una persona de 14 años no puede dirigir el Bahamut. Era imposible. Pero había algo en sus ojos, que denotaba una gran confianza en sí mismo. Como si supiera todas las respuestas a todas las posibles preguntas de Gabriel.
-       Ok aquí la pregunta. ¿Crees en lo sobrenatural?- Gabriel se quedó seco, esa pregunta significaba que ese chico realmente sabía cosas. Porque estaba claro que las visiones de Ashley no eran nada normales, así que sin vacilar respondió- Creo, que hay cosas que actualmente no podemos explicar.
-       Entonces… ¿esperas poder explicarlas alguna vez?
-       No, creo que no estoy preparado para eso. Lo que quiero es darles sentido para que no molesten a mis amigos.
-       Interesante respuesta… cuéntame tu historia. Cuéntame porque quieres saber del agente Lillium.

Y Gabriel le explicó a ese completo desconocido lo que le había estado atormentando esos días. Sin nombrar el nombre de Ashley, contó que uno de sus mejores amigos había experimentado visiones lo suficientemente claras de los asesinatos. Que esas visiones estaban yendo a peor y que podían llegar a interrumpir con su vida normal. Le describió también el rostro aterrorizado de su amigo y su deseo de ayudarle. Cuando Gabriel terminó su relato Demian suspiró y sonrió.

-       Desde que lo vi por primera vez supe que Ashley tenía demasiado poder como poder controlarlo por si solo sin adiestramiento.
-       Entonces tú sabías…
-       Supe que venías para ayudar a Ashley desde el principio, lo que me sorprendió fue la mención de Lillium. Tú amigo “vio” algo que no debía, la verdad. Te voy a contar todo lo que se.
-       Gracias.
-       Lillium es un ser sobrenatural de una raza bastante poderosa, se alimentan del miedo humano. Su especie pactó hace tiempo con la raza humana.
-       Espera, espera, espera… Me estás diciendo que ese tío es… ¿un dementor?

Demian estalló en risas.- ¡Pero cuánto daño ha hecho Harry Potter! Jajaja, Dios, sí podríamos decir que es un dementor. Aunque su raza existió mucho antes que ese libro, en la antigüedad se les llamaba clamate que significa grito en latín. Por el hecho de que sus víctimas siempre tenían la expresión de haber estado gritando en sus rostros muertos.
-       ¿Qué decías antes de lo del pacto?
-       Esa especie es poderosa, pero son pocos en comparación a los humanos. Para el beneficio de ambas, hace tiempo pactaron con los humanos. Sólo se alimentarían de criminales, así el gobierno no se ve implicado y la tasa de criminalidad baja.
-       ¿Me estás diciendo que seres sobrenaturales andan por la calle matando a gente? Y que el gobierno lo sabe.
-       Exacto.
-       No puedo creérmelo, es demasiado surrealista.
-       Mi querido Gabriel, estás rodeado de hechos sobrenaturales. Por ahora solo has notado a tu amigo Ashley… Pero pronto vendrás a mí por otros asuntos.
-       ¿Y tú que se supone que eres? Pareces tener 14 años pero hay algo en ti que no encaja.
-       Oh vaya, me siento halagado de que me digas que parezco tan joven. Realmente tengo 932 años.
-       No puede ser verdad…
-       Me presentaré otra vez, mi nombre es Demian propietario del Bahamut y un sencillo hechicero inmoral.
-       Dame un segundo.- Gabriel debía estar volvíendose loco, lo que decía ese chico NO PODÍA SER VERDAD, era demasiado fantasiso. Demasiado sacado de alguna novela de esas que tanto gustan ahora. ¿Dementores, hechiceros? ¿Qué vendría ahora superhéroes? Y sin embargo no podía negar la veracidad de las cosas extrañas que estaban aconteciendo a su vida. Era como si todo lo que había vivido hasta ese preciso momento no hubiera sido más que una hermosa mentira y que en ese momento se estaba quitando una venda de los ojos. Así que cuando pronunció esas palabras, tuvo la certeza de que su mundo a partir de ese momento iba a cambiar para siempre- te creo. Ahora háblame de cómo puedo ayudar a mi amigo.




Cuando Violet se cansó de tocar la guitarra ya casi estaba amaneciendo. Otra noche que había pasado sin dormir. Pero en ese momento se encontraba totalmente fresca, cargada de energía. No le estaba dando demasiada importancia al hecho de que se estuviera convirtiendo en algo parecido a “super woman” día tras día. No lo hacía porque su cerebro parecía estar encajando algunas cosas, y sabía que al final todo tendría sentido. Era extraño, pero no se encontraba asustada, era como si lo que le estaba pasando ya le hubiera pasado mil veces antes. Totalmente despierta se levantó, cogió su ipod y fue a correr. Nunca había ido a correr, pero en ese momento le apetecía. Corrió y corrió mientras escuchaba los acordes de guitarra de su adorado Synyster Gates (su guitarrista favorito) por las calles de la ciudad. Se sentía libre y en paz cuando de repente vió algo con el rabillo del ojo que la sorprendió. En un callejón bastante apartado había un hombre que parecía estar intentando forzar a una mujer. Se acercó hasta poder oírles, y vio que no estaba equivocada. ¡UNA VIOLACIÓN EN MEDIO DE LA CALLE! Tenía que llamar a la policía, pero antes de que se diera cuenta su cuerpo se había puesto en marcha. Había agarrado al hombre y lo había tumbado al suelo con una llave de no sabía qué arte marcial. El hombre se levantó y empezó a correr, tuvo la intención de seguirle pero la cara de la chica la hizo detenerse. Le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

-       ¿Estás bien?
-       Sí, gracias a ti… Tenía tanto miedo…
-       Vamos a un hospital, para que se aseguren que estás bien.- La chica asintió.

Mientras la acompañaba hasta el hospital un pensamiento extraño cruzó la mente de Violet “la próxima vez mi presa no escapará”.
  


-       Dicen que la curiosidad mató al gato mi querido chico rebelde.- Dijo una voz fría al oído de Ashley. Este abrió los ojos de repente. Seguía en la sala donde se había desplomado, había cristales por los suelos y todos los muebles estaban destrozados.
-       ¿Qué ha pasado?
-       Pasa que te has descontrolado mientras espiabas en el pasado de las otras personas.- Respondió fríamente Lillium que se encontraba justo en la entrada de la habitación.
-       ¿Me estás diciendo que yo he hecho esto?
-       Sí, y también has entrado en una sala cerrada. Cosa que no deberías haber hecho. Pero te perdono por ser adorable.
-       Lillium explícate, enserio. Primero descubro que eres inmortal, que eres el asesino de Florencia y ahora me estás jodiendo.
-       Sabes que podría matarte por saber demasiado.
-       Sí quisieras hacerlo ya no estaría respirando, no me jodas y explícate. Porque estoy hasta los huevos de estas mierdas que me pasan.
-       Ese vocabulario…
-       ¡Hablo como me da la puta gana!
Está bien cálmate. Vamos al salón a hablar… Es una larga historia. 

Canción 8: Courtesy Call

[Enlace a la canción en el título]

Violet no podía dormir, algo en su mente no iba del todo bien. Todo había empezado cuando Vladimir le había dicho que Ashley y Gabriel habían encontrado un cadáver. Entonces, algo, en algún rincón de su mente había hecho clic. Y ahora se encontraba ansiosa, nerviosa, expectante para el próximo acontecimiento. Ese algo que acabaría de accionar el tick-tack de su mente, que tiraría todas las fichas de dominó, que rompería esa pared que no sabía que tenía hasta hacía apenas unos días.


Al principio Violet no le había prestado atención a esa extraña sensación, pero cada día pasaban cosas más “curiosas” a su alrededor que la hacían sospechar de que algo no iba bien. ¿Qué cosas? Bueno, ella era y lo tenía reconocido, una persona patosa. Pero en estos últimos días eso estaba cambiando, sus reflejos habían mejorado demasiado. Eso también se notaba en la guitarra, de hecho, es cuando lo había comprobado. Había empezado a tocar grandes solos muy complicados con solo ver las partituras (como el de Trough the fire and the flames) .Y lo había hecho a la primera, sin dudar. Realmente algo extraño le estaba ocurriendo. Aunque no le desagradaba, para nada, se sentía más ella misma que nunca.


Aún así era una persona precavida, no iba a contar nada por el momento, se seguía sintiendo en tensión. Sabía que algo estaba a punto de cambiar las cosas, no sabía si para bien o para mal. Pero sabía que de alguna manera estaba implicada.


Era tarde, pero no tenía sueño. Cogió su guitarra y empezó a tocar.


- Esta noche estamos solos tú y yo querido Dean.- Y tras reír por su apodo cariñoso a su querida guitarra eléctrica se sumergió en la música.







Las luces rojas y brillantes de la sala principal del Bahamut deslumbraron a Gabriel. El ambiente de aquel local era increíble, más si tenemos en cuenta de que era martes. Pero el hecho de que al día siguiente hubiera clases no era motivo suficiente como para detener a los italianos jóvenes con ganas de pasarlo realmente bien. La gente se movía sensualmente envueltos en una nube de pasión y música potente que provocaba que el cuerpo tuviera que moverse a su son. Todo el ambiente era alocado y extrañamente atrayente. Como una especie de droga. Una droga a la que Gabriel no estaba acostumbrado, por eso se quedó embobado hasta que Vladimir le cogió del brazo y le llevó a través de la multitud hasta que llegaron a la zona bar. Dónde había butacas con mesas y la barra donde se pedían las bebidas.


- El Bahamut tiene algo que crea adicción. Vigila o terminarás como Ashley o como yo.- Le dijo Vladimir al oído para que se le escuchara a través de toda esa música.
- No exageres. Solo estaba asombrado por la cantidad de gente que hay en este lugar siendo martes.- Respondió el batería del mismo modo.
- Ya... excusas. Voy a intentar hablar con mi contacto de esta cueva de pecado. Ese hombre está al tanto de todo lo que sucede en la ciudad, pero te va a costar convencerle para que te diga lo que quieres.
- Entiendo.


Vladimir se fue y volvió al cabo de 10 minutos con una bebida en cada mano y una sonrisa pícara.


- Dice que nos esperemos hasta que esto se calme para hablar, que ahora está ocupado.
- ¡¿Y esto cuando de calma?!
- Pues... la gente suele irse a las 6, para tomar un café y empalmar con las clases. Así que- La sonrisa de Vladimir se amplió- tú y yo vamos a bailar.


Y sin que pudiera resistirse Gabriel se vio arrastrado por el bajista a través de la sala de baile. Una vez allí el japonés empezó a bailar de una manera sensual, mientras se pasaba la lengua por los labios de manera provocativa, provocación que aumentaba debido al piercing de su labio. Vladimir no se cortaba a la hora de mover las caderas, y dicho sea de paso el paquete, y eso provocaba que las chicas lo mirasen con deseo y que su acompañante de pelo negro y ojos azules se sonrojara. ¿Cómo podía hacer esas cosas tan despreocupadamente?


- O vamos Gabriel. ¿Nunca has pensado en desmelenarte un poco?
- Estoy aquí para investigar a...- Empezó a decir Gabriel, pero fue interrumpido por los labios de Vladimir, los cuales se habían posado sobre los suyos por unos largos cinco segundos. Entonces Gabriel reaccionó y se apartó de golpe- ¡¿PERO QUÉ COÑO?!
- O bailas y disfrutas hasta las seis, o vuelvo a hacerlo.- Gabriel se había quedado en blanco, el japonés acababa de ¿¡besarle!? Y encima sonreía de manera malvada, se estaba burlando abiertamente de él.
- Es que Gabriel, siempre estás tan calmado que no he podido evitarlo. Deberías ver tu cara de ahora mismo. Un poema.- Decía mientras gesticulaba teatralmente. Entonces Vladimir lo agarró y lo obligó a perderse en su alocado baile, él estaba demasiado traumatizado como para resistirse. Uno de sus mejores (bueno únicos) amigos acababa de besarle, solo para ver su cara de enfado. Genial. Y lo peor de todo... Que aunque solo hubiese durado unos segundos no podía decir que le había asqueado. El contacto de los labios con sabor a metal de Vladimir había sido excitante, algo fuera de lo común. Gabriel pensó que tal vez su amigo tuviera razón, lo único que hacía era preocuparse todo el  día por “temas serios” o por el grupo. Estaba harto de ser la voz de la razón de Ashley. Por una vez disfrutaría de una noche alocada, en compañía de ese japonés al que podía llamar “el rey de los locos”.



Lillium devoraba los labios de Ashley con todo su ser. ¡Qué hermosa sensación! Al ver la cara de excitación de su rebelde favorito no podía menos que saborear más y más esos labios. Había costado hacer caer del todo a Ashley, aún con esa atracción natural que sentían entre ellos. Pero de esta noche no iba a pasar.


- Hoy te follaré hasta que no te quede voz para gritar por más.- Dijo el policía con voz ronca. Esa butaca se les estaba quedando pequeña, así que el mayor agarró del culo a Ashley dispuesto a llevárselo a su cuarto. Pero el vocalista tenía otras intenciones mucho más interesantes.


Ashley escapó por unos segundos de los besos del mayor y se escabulló  hasta la habitación del lado, con la pequeña bolsa que había traído. Lillium estaba extrañado ¿a esas alturas Ashley sentía vergüenza? No lo creía posible.


- Por mucho que te escondas Ashley, eso no va a cambiar el hecho de que tú y yo ahora vamos a follar. Abre la puerta.- Dijo mientras se dirigía hacia esa habitación, pero realmente no estaba preparado para encontrarse con eso. Ashley, totalmente desnudo, a excepción de una pajarita en el cuello, estaba sentado encima de la mesa de la cocina (que era la habitación contigua al salón) con las piernas abiertas y el pene erecto.


- Es que quería arreglarme para usted. Agente.- Dijo arrastrando las palabras mientras mostraba una sonrisa pervertida.
- He cambiado de opinión- dijo Lillium. A lo que Ashley respondió con una mirada interrogativa.- Aunque no te quede voz para pedir más te seguiré follando.


Lillium no sabía que tenía ese niño,  sabía que era peligroso acercarse demasiado a una persona. Más siendo lo que era. Pero también sabía que en ese momento el polvo por el que llevaba esperando desde el momento en que lo vio se le presentaba encima de la mesa con las piernas abiertas, invitándolo a entrar. Sólo faltaba un cartelito que pusiera “fóllame”. Y aunque él era un hombre frío, inteligente y precavido en ese momento no dudó en arrancarse la camisa y abalanzarse con fiereza animal al delgado cuerpo de Ashley.


Le excitaba, le ponía demasiado ese cuerpo delgado, esa sonrisa confiada, ese carácter rebelde y esa curiosa inteligencia. Pero ahora, mientras le devoraba el cuello, dejando marcas de besos y mordiscos por toda la superficie, lo que más le excitaba eran los ruiditos roncos que Ashley dejaba escapar de puro placer.


Le tumbó encima de la mesa y le agarró las manos poniéndolas por encima de la cabeza, perfecto, parecía tan vulnerable en ese momento... Y aún así, con su expresión llena de placer y su cuerpo expuesto, su chico no perdía esa sonrisa que le caracterizaba.


- Mmmm... Eres salvaje. Me gusta.-Lillium empezó a morderle desesperadamente el pezón derecho, mientras sentía como su pene se ahogaba en sus pantalones. Necesitaba dejarlo salir. Entonces Ashley arqueó su espalda, provocando que ambos penes se rozaran y no pudo más. Se deshizo de los pantalones junto con sus calzoncillos y los arrojó en algún lugar de la cocina.


- Es grande.- Gimió Ashley al ver el miembro del policía, mientras este volvía a lamerle los pezones y acariciar todo su cuerpo.


- Espera a que te la meta.- Gruñó.


Ashley estaba extasiado, ese hombre le estaba haciendo ver las estrellas y eso que todavía no había usado sus hábiles manos, que ahora mismo acariciaban su cuerpo y le apretaban el culo posesivamente, rozar su pene. Pero él no era de los que se quedan quietos y sólo se dedican a gemir. Embargado por ese deseo de provocar a ese hombre, arqueó la espalda haciendo que ambos penes se rozaran y luego empezó a mover sus caderas en un baile de placer.


- Ahí.- Gimió Lillium que no se esperaba un comportamiento tan activo de parte del menor.
- Fóllame ya. Mete tu polla en mi culo.- Consiguió pronunciar Ashley entre gemido y gemido. Quería sentir ese enorme miembro en su interior, embistiéndolo con fuerza. Pero Lillium quería hacerle sufrir un poco más. Movió el cuerpo de Ashley y lo dejó de caras a la mesa, al hacerlo la bolsa con condones se cayó por el suelo y Lillium no pudo evitar sonreír.


- ¿Apuestas por el sexo seguro Ashley?- Decía mientras le lamía la espalda y dejaba en ella un camino de chupetones.
- Sí... - Respondió Ashley casi sin poder articular palabra.- Solo con condón.
- Pues hoy no va a ser nada seguro... Pero tranquilo, después de hacerlo conmigo no querrás hacerlo con nadie más.- Le susurró Lillium a la oreja mientras que entraba en el culo de Ashley de una estocada.
- ¡Ahhhh!- Gimió Ashley invadido por el placer y el dolor. Realmente Lillium tenía una polla  grande, podía sentir como  todo su grosor lo apretaba desde dentro. Y sin esperar a que se acostumbrara Lillium empezó a embestirle rápidamente.
- No sabes lo que deseaba hacer esto...- Decía mientras entraba en él cada vez más rápido. Ashley podía sentir el choque de sus caderas, su pene entrando cada vez más rápido y más fuerte en él. Pero no era capaz de articular palabra, se hallaba perdido en un mar de gemidos. Su única participación había quedado reducida a intentar que sus piernas, la única parte de su cuerpo que se apoyaba en el suelo, no fallaran. Y eso le jodía, amaba el sexo y amaba participar en él. Pero con Lillium había quedado reducido a estar empotrado contra una mesa mientras pedía por más y más. Su orgullo de macho estaba quedando por los suelos, y lo peor de todo era que no le importaba una mierda. Nunca nadie se lo había hecho tan duro y tan fuerte como se lo estaba haciendo Lillium en esos momentos. No había ternura, no había amor solo sexo. Cada embestida iba cargada con pasión, realmente Lillium lo deseaba, más de lo que nadie le había deseado jamás.


- Así me gusta mi chico rebelde, gime para mí.- Lillium era un sádico en el sexo, lo había supuesto desde el primer momento, pero con esa frase quedó confirmado. Entonces le agarró el pelo fuertemente, y a esto le siguieron varias estocadas más profundas que las anteriores.


- ¡Aahhhh!- Ashley se vio invadido por un placer mayor que el anterior, en ese momento Lillium había alcanzado ese punto de su cuerpo que le hacía vibrar de puro éxtasis. Entonces vinieron más y más golpes a ese punto de su cuerpo que hacía que se descontrolara totalmente. “Voy a correrme”, cuando ese pensamiento le cruzó la mente ya fue demasiado tarde. Su cuerpo ya no pudo soportar tanto placer, y antes de que pudiera avisar a Lillium había llegado al orgasmo y su esencia se había esparcido por todo el suelo de la cocina.


- Fin del primer asalto.- Dijo Lillium de manera burlona.- Pero, aunque me place mucho hacerlo en la cocina. Creo que sería mejor seguir en mi cuarto.- Dicho esto Lillium agarró a Ashley y este le rodeó con sus piernas, dejándose guiar a dónde fuera. El policía avanzó por varias salas mientras no dejaba de besar a Ashley, o mejor dicho, de devorarlo. Su lengua juguetona no temía en explorar cada pequeña parte de piel que quedaba a su alcance.


Ambos llegaron a una habitación con una inmensa cama de matrimonio a la que Ashley fue salvajemente arrojado. Inmediatamente después notó como el peso del mayor lo atrapaba, aplastándole contra el colchón, de manera que las suaves sábanas de seda negra le acariciaban la espalda.


- Te voy a devorar completamente.- Dijo Lillium completamente excitado, con un tono de voz más ronco del que Ashley le hubiese escuchado nunca.
- Pues verás, yo creo que será al revés.- Entonces el menor cogió impulso e hizo rodar a ambos quedando él encima de Lillium.- A mí también me apetece hacerte chillar.- Dijo Ashley mientras se deslizaba hasta poder situar sus labios en la entrepierna. Entonces empezó a mordisquear el pene erecto y deseoso de Lillium.- Estás muy tenso pequeñín- dijo Ashley juguetonamente- deja que te ayude.
- Deja de jugar conmigo Ashley.- Amenazó con ese tono ronco fruto de la excitación. Sin vacilar agarró el pelo azul del menor y dirigió su cabeza hasta su glande el cual Ashley empezó a chupar sin reparo. Lillium era muy demandante en el sexo. Demandante, salvaje, esa sensación de descontrol y puro placer físico que tanto había buscado. Guiado por las manos de Lillium, el menor engulló su miembro casi por completo, sorbiendo y lamiendo toda su extensión.


- Oh! Así... Ashley...- Lillium quedó asombrado por lo mucho que estaba disfrutando de esa felación. A Ashley le gustaba el sexo, y se le notaba. Pero había algo más, algo primario en él. Y le encantaba. Le agarró la cabeza al menor y empezó a marcar un ritmo más acelerado. - Así pequeño mejor... ¡Ah!- Entonces llegó al clímax del placer y se corrió.


- Serás guarro, podrías avisar.- Dijo Ashley después de tragarse algo de su esencia y limpiarse con la mano lo poco que le salía del labio. Una imagen demasiado excitante como para que no afectara a Lillium. Sin haberse recuperado de su orgasmo anterior agarró a Ashley y lo giró, dejándolo con el pecho tocando el colchón. Inmediatamente comenzó a acariciarlo y a lamer la piel de su espalda, tan blanca y suave que no podía apartar sus dedos de ella, no habían pasado ni tres minutos y ya volvía a estar duro ¿Qué le hacía ese chico?
- Ashley... Prepárate.- Sin más palabras Lillium agarró las caderas de Ashley y empezó a penetrarle. Al estar de espaldas no podía verle la cara, pero podía observar como todo su cuerpo se estremecía a cada empuje, a cada caricia, cada vez que se adentraba hasta el fondo y volvía a salir... El cuerpo de Ashley temblaba y hacía mucho que había dejado de hablar, que había dejado su carácter rebelde a un lado y sólo se dedicaba a agarrar las sábanas mientras gemía de placer. Lillium se sentía poderoso (que sabía que lo era) pero ver así a Ashley se lo confirmó.


- Así tumbado y temblando, estás perfecto.
- Ah... Calla... ¡Ah!- Intentó decir Ashley pero fue interrumpido cuando Lillium le agarró el pene y empezó a masajearlo duramente.
- Lo dicho, perfecto.


Lillium sonrió satisfecho, mientras seguía adentrándose más y más en el cuerpo del menor. El cual no resistió mucho antes de volver a correrse, tener a Lillium penetrándole y acariciando su miembro era demasiado para él. Pero para su sorpresa Lillium no se detuvo allí, siguió adentrándose en él sin dejarle tiempo a recuperarse. Incluso cuando el mayor obtuvo su segundo orgasmo de la noche no dejó que ese momento terminara. Ashley agarró mejor la sábana, realmente Lillium no le había mentido, se iba a quedar sin voz porque parecía que ese hombre no se iba a cansar en toda la noche.




“Lets get this thing shakin like a disco ball...” era la música que se escuchaba en el Bahamut, en ese momento eran las 5 y media de la madrugada. Y parecía que la cosa empezaba a despejarse. Hacía unos minutos que Gabriel se había retirado de la pista de baile y se había sentado en uno de los sofás que tenía el bar. Vladimir aún estaba ocupado bailando... bueno, más bien restregándose contra una chica morena muy guapa. No había perdido nada de energía desde que empezó la noche, debía de estar equipado con pilas duracel o algo así.


- ¿Esperabas verme?- Le sorprendió una voz a su espalda. Se giró instintivamente y un chico muy joven, debía tener unos 14 años o así, le sonrió. Era pelirrojo y de ojos verdes, de rostro aniñado y con bastantes pecas. Iba vestido con ropa rapera, una camiseta blanca de manga corta muy ancha, pantalones tejanos anchos y cagados, deportivas y una gorra New Era.
- No creo, estoy esperando al dueño de esto.
- Está enfrente de ti. Gabriel ¿verdad? me encantó vuestro concierto. Mi nombre es Demian.
- Encantado.- Dijo Gabriel no muy convencido, pero al dirigir la vista hacía Vladimir este le hizo un gesto afirmativo con la mano. Así que sus dudas se esfumaron.
- ¿Qué quieres saber? Aunque claro, te costará un precio.
- ¿Sabes algo acerca de las recientes muertes en la ciudad? ¿O acerca de un hombre llamado Lillium?


El rostro jovial del chico se esfumó.



-  Sígueme, Hablaremos en un lugar más privado.

Canción 7: The show must go on

[Enlace a la canción en el título]


El profesor de historia de la música explicaba con voz monótona las obras musicales que habían sido compuestas durante el renacimiento. Como no era una clase muy interesante el vocalista de los Blue Dagas dejó de prestar atención después de los primero cinco minutos. En vez de eso dejó fluir sus pensamientos. Necesitaba pensar. Después de la noche anterior había tomado una decisión. Quedaría con Lillium. Pero la idea aún le helaba la sangre. No todos los días se quedaba con un asesino a sangre fría del mundo sobrenatural.


Cuando las clases terminaron Ashley ya no podía más con sus nervios, corrió, casi voló, hasta su piso. Necesitaba estar calmado, había quedado con muchos chicos en su vida. Sólo tenía que aparentar que Lillium no le daba miedo y que le seguía atrayendo tanto como antes. Sacó el móvil del bolsillo y miró en contactos, allí estaba su nombre, junto a su número de teléfono, esperando a que se atreviera a llamar. Y Ashley podía ser muchas cosas, pero no era un cobarde. Marcó el número y esperó con los nervios a flor de piel mientras se escuchaba el biiiiip del teléfono al llamar.


- Sabía que llamarías tarde o temprano, mi chico rebelde.- Dijo Lillium desde el otro lado de la línea.
- No te lo tengas tan creído agente.- Respondió Ashley en un tono natural.
- Bueno... has llamado ¿no?- Dijo mientras su risa glacial inundaba los oídos de Ashley.
- Sí... he llamado. ¿Te apetece quedar?
- Me apeteces tú Ashley.-Bromeó.- En 15 minutos estoy en tu casa.
- No... Mejor yo voy a la tuya ¿Qué te parece?
- Me parece, que no vas a salir de ahí durante una semana.- Dijo Lillium con confianza, y Ashley no pudo evitar pensar en que se estaba metiendo en la guarida del lobo, pero no podía hacer nada más. Si quería respuestas, la casa de Lillium parecía el lugar más lógico para empezar a buscar.
- Chuleas demasiado señor agente. Dame tu dirección, iré hasta allí.
- De eso nada precioso, te voy a ir a buscar. Así que será mejor que prepares lo que quieras llevarte en una bolsa rápido porque en quince minutos quiero tu bonito culo en mi coche.


Y colgó. Había sido directo, tenía quince minutos para prepararse. Pero a Ashley nadie le daba prisas, si quería actuar como de costumbre tendría que seguir con su actitud rebelde, así que después de pensar fríamente durante un minuto “¿Cómo actuaría si no supiera que mata a gente?” supo qué tenía que hacer.


Fue tranquilamente a su habitación y abrió su cajón preferido. ¡Había tanto por elegir en ese cajón! Condones de sabores, aceites, juguetes, esposas etc. “Las esposas no son necesarias, él ya tiene.” Así que simplemente arrojó condones y su aceite favorito en la bolsa. Después se dispuso a ponerse otro cambio de ropa. Uno que fuera irresistible, cuanto más embobado estuviera Lillium menos caso le haría a sus otras intenciones. Para terminar metió su móvil con cámara HD en la bolsa. Si encontraba algo que pudiera serle útil le haría una foto con él, así sería fácil disimular. Entonces pensó en ponerse algo de ropa más provocativa pero otro plan más típico de él afloró en su interior. “Debo ser natural al fin y al cabo. The show must go on Ashley” Con ese plan en mente esperó a que Lillium le vinera a buscar.


“Carry on my wayward son...” sonó el móvil y supo que era su señal para salir. Cogió su bolsa con todo el “equipaje” que había preparado para la ocasión y bajó. Lillium le esperaba apoyado en su flamante coche. Cuando le vio sonrió de medio lado y le hizo un gesto para que entrara en el coche. Ashley se acomodó en el asiento y dejó su pequeña bolsa en los asientos de atrás.


- Vaya, ¿intentas seducirme con un chándal?- Dijo Lillium sarcásticamente mirando la ropa que llevaba Ashley: una sudadera de un grupo de rock (AC/DC) y unos pantalones de chándal azul oscuro.

- Hoy no he salido de casa, y me gusta esta ropa. Es cómoda y confortable. Además para seducirte no necesito ropa.- Contestó alegre el  menor. De momento todo estaba marchando bien, la parte peligrosa llegaría después. Pero no pudo evitar fijarse en Lillium. Hoy no llevaba traje, sino que iba más informal, con una simple camisa blanca, unos pantalones tejanos algo deshilachados y unos zapatos negros. También se había recogido su larga melena negra en una coleta baja que le caía hermosamente por un hombro, incluso de diario Lillium no perdía ni un ápice de elegancia. Ashley tragó saliva  mientras le observaba, sabía que Lillium era malvado, lo había sabido inconscientemente desde que lo conoció, pero no sabía por qué incluso sabiendo que era un asesino su cuerpo reaccionaba de esa manera al tenerlo cerca.  “Al menos lo de fingirme atraído por él no será difícil.”- Pensó.

Después de conducir durante unos 10 minutos (a una velocidad que doblaba la permitida) llegaron a una casa de aspecto antiguo situada en la parte vieja de Florencia. Sus paredes eran de un blanco sucio y desgastado por el paso del tiempo, las puertas de madera gruesa y sus bisagras de hierro forjado. Ashley la observó atentamente, no era el lugar en el que hubiese esperado que viviese Lillium.


- Me gusta esta calle y estas casas.
- No esperaba que vivieras en una casa tan vieja.
- Yo tampoco cuando me mudé hace algunos meses, pero ¿qué puedo decir? el encanto de la Florencia de antaño pudo conmigo.
- Me gusta, las casas antiguas tienen más personalidad.- Dicho eso Ashley se giró para mirarle el rostro, y se topó con sus ojos violeta. El mayor le escrutaba con una expresión seria y apasionada. Y entonces le sonrió dulcemente por primera vez desde que le conoció.
- Exacto. Eso pensé cuando la compré. Poca gente lo entiende.


Inesperadamente, Lillium le cogió la mano y lo atrajo hacía sí mismo mientras que con la otra mano sacó las llaves y abrió la puerta. Ambos entraron en la casa y cerraron la puerta tras de sí. Se encontraban en una sala iluminada tenuemente por la luz de los últimos rayos de sol del día. Era alargada y estaba decorada con reproducciones a tamaño real de cuadros renacentistas. Mientras avanzaban por el clásico suelo de tablero de ajedrez Ashley se maravillaba con la curiosa casa de Lillium, seguro que escondía algo que le interesaba en ese lugar.
- Sonará típico pero Da Vinci es mi favorito. Aunque estas reproducciones no le llegan ni a la suela de los zapatos.
- Ahora mismo pareces una especie de “conde Drácula” en tu antigua mansión rodeado de arte.


Lillium sonrió misteriosamente y siguió avanzando, con Ashley agarrado de la mano, hasta llegar a otra sala. Era ancha y el suelo estaba forrado con una moqueta verde. La habitación estaba repleta de estanterías que rebosaban libros de todos los tamaños. En uno de los extremos de la sala había una hoguera encendida y varias butacas de cuero rojo alrededor.
- Esta es la sala de estar, básicamente aquí me relajo.
- ¿No hay tele?
- No. Sé que es raro, pero es que todo lo que quiero mirar lo hago por ordenador así que era un gasto inútil y al mudarme decidí que no pondría ninguna.
- De todo lo que tienes por aquí creo que el hecho de no tener tele no es lo peor.- Bromeó Ashley riendo.
- Tienes razón, hay cosas mucho más curiosas aquí.- Dijo Lillium sonriendo fríamente, como si fuera una broma personal. - ¡O mis modales! ¿Quieres algo de beber?
- Una coca-cola, con una rodaja de limón y hielo.
- Que exigente...
- Obviamente.


Dicho esto Lillium se retiró, tenía máximo un minuto de margen, no era suficiente para explorar a gusto pero era algo. Ashley miró curioso los libros que tenía Lillium en las estanterías, aunque supuso que Lillium guardaría mejor sus secretos. Las casas antiguas eran famosas por tener escondrijos al fin y al cabo. De su muy breve búsqueda entre los libros solo pudo enterarse de los gustos de lectura de Lillium. Mayormente novelas negras: detectives, asesinatos y cadáveres. En ese momento Lillium volvió a la habitación.


- ¿Ves algo que te guste?
- No mucho, no soy muy dado a la lectura la verdad. Pero parece que tú te llevas el trabajo a casa.
- Bueno... Sherlock Holmes me inspiró para ser lo que soy hoy.- Dijo Lillium, y Ashley no pudo evitar preguntarse si le influenció en lo de asesinar o en lo de ser policía.
- Coge tu bebida y siéntate.- Ashley obedeció y se sentó en una de las butacas. Lillium se sentó en la contigua y lo miró.- Dime Ashley ¿Por qué has decidido al fin llamarme?
- Simplemente me vino en gana.- Dijo el menor, en ese momento empezó a ponerse nervioso, debía mantenerse en calma y llevar una conversación normal. Y aunque Ashley fuera bueno actuando sabía de sobras que Lillium no era un cualquiera.
- Así que te vino en gana... Nadie lo diría después del recibimiento que me dio tu amigo.
- ¡A lo que hizo Gabriel! No tienes que preocuparte por él.
- Por supuesto que no. Él se tiene que preocupar por mí que es distinto.- A Ashley le vino un escalofrío, acababa de amenazar a Gabriel. No podía permitirlo.
- No en serio, es sólo que mal entendió la situación. Verás es que él es muy protector conmigo ya que últimamente los fans se han empezado a poner... demasiado excitados. Uno me siguió a casa y se pensó que eras tú. - Ashley había ensayado esa respuesta decenas de veces mentalmente, así que consiguió que le saliera bastante natural. Lo primero era proteger a Gabriel, demasiados problemas le había causado ya a su amigo.
- Entiendo... pero sigue sin gustarme ese tío.- Dijo Lillium mientras se levantaba de su butaca y se plantaba frente la de Ashley.- No me gusta, nada.- Repitió mientras se agachaba y apoyaba una de sus rodillas en el cojín de la butaca de Ashley.- Sois demasiado “amigos”- Susurro sensualmente en su oído.- Me pone celoso.

Lillium se encontraba apoyado en la butaca, justo encima de Ashley, pero sin aplastarle, y le acariciaba los mechones de pelo que cruzaban su rostro con sus finos dedos.


- No digas bobadas, Gabriel es solo mi mejor amigo. Además sigue sin tener que importarte, tú y yo no somos nada.
- En eso te equivocas, tú eres mío, como no he parado de repetirte desde que te conocí.- Dijo, mientras deslizaba su nariz por su cuello- cada parte de ti me pertenece, aunque no lo reconozcas.


Lillium empezó a besar su cuello, marcándolo, mientras deslizaba sus manos por debajo de su sudadera y recorría todo su cuerpo con sus fríos dedos. La escena se estaba caldeando y Ashley sabía cómo iba a acabar si no lo detenía, pero, extrañamente la idea de que ese hombre, que sabía que era un asesino, lo tocase no le repugnaba. En vez de estar temblando de miedo (como supuso que pasaría) se encontraba invadido por un inmenso placer, y ese cosquilleo eléctrico típico de sus roces con Lillium. Cuando el mayor acarició sus pezones con los dedos Ashley empezó a bajar la guardia y cuando los labios de Lillium se encontraron con los suyos y su lengua lo dominó totalmente, simplemente se rindió al placer. Ya pensaría en la investigación después, en ese momento sus prioridades habían cambiado.




Gabriel estaba muy preocupado, desde lo sucedido el día anterior no podía calmarse. Su amistad con Ashley era muy sólida, de eso estaba convencido. El hecho de que .le estuviese ocultando cosas sólo podía significar una cosa. Su amigo se estaba metiendo en un lío gordo. Seguramente por eso no le había contado nada, seguro que pensaba que se preocuparía demasiado e intentaría detenerle. Y la verdad, debía admitir que en eso Ashley tenía razón. Se podía llegar a poner muy sobreprotector con su amigo.


Pero el hecho de que seguramente Ashley se molestaría cuando se enterara no iba a hacer que se detuviera. Por primera vez tenía una “pista” de lo que le estaba pasando a su amigo. Ese agente de policía, la reacción de Ashley al verlo había sido similar a la de cuando lo encontró en el piso. Seguro que eso significaba algo, necesitaba enterarse de quién era ese tío. Pero no se fiaba de las versiones oficiales, seguro que no decían nada, como tampoco decían nada todos los artículos de las últimas muertes que había habido en la ciudad. Pero Gabriel sabía de un lugar dónde los rumores y los hechos no oficiales eran el pan de cada día. El Bahamut. Y por suerte para él,  otro de sus pocos amigos tenía contactos allí.


Cogió el móvil y le llamó:


- ¡Buenas Gabriel! Que extraño acontecimiento, que me llames si hoy no ensayamos nuestros dotes musicales.
- Ya lo sé, es sólo que... ¿Tienes planes para esta noche?
- No, mañana debo ocuparme de una prueba de gran importancia.
- ¿Tienes un examen?
- Podemos decir que sí.
- Eso no te suele representar un impedimento.
- Vaya, vaya, Gabriel. ¿Al final Ashley te ha arrastrado al lado oscuro?
- Creo que se ha metido en un lío gordo, necesito investigar a un tipo. Y sólo se me ocurre el Bahamut, pero no tengo la contraseña de esta semana y...
- Siempre estoy dispuesto para guiarte en el camino a la perdición, pequeño ángel.
- Gracias tío te debo una. Te paso a buscar en 2 horas.


Dicho esto apagó el móvil y empezó a buscar algo que ponerse, esa noche ningún integrante de los Blue Dagas iba a dormir bien.