Mis ojos se fueron abriendo lentamente y con la escasa luz que entraba por la ventana, puede ver a Jaejoong dormido justo a mi lado. A pesar de la escasa luz, ese despertar es y sera el más bonito de mi vida. Si, no había luz, pero para mi era como si toda la habitación estuviera iluminada por aquella pequeña sonrisa que se dibujaba en su rostro. En ese mismo momento lo olvide, olvide que me gustaban los despertares con luz y mis despertares favoritos pasaron a ser los despertares junto a Jaejoong. Solo le miraba, simplemente esta tumbada en la cama mirándolo, sentía su respiración y como su aliento rozaba mi cara, estaba tan tierno durmiendo allí a mi lado, era como un angelito, se veía tan pequeño, tan frágil como si cualquier pequeño ruido pudiera interrumpir su sueño. No terminaba de creerme lo que había pasado entre el y yo, nunca había sentido algo tan intenso por alguien, parecía un sueño, quería saltar correr brincar de alegría pero simplemente me limite a quedarme acostada con cuidado de no moverme mucho para no despertarlo. Pasaron unos diez minutos y no me pude resistir más. Empecé a darle pequeños besitos por toda la cara, por todo su cuello, por sus hombros, por todo su pecho, Jaejoong empezó a retorcerse en la cama ya despierto, empezó a reírse, pero no decía nada solo se reía como un loco y empezaba a pegar patadas como un niño pequeño, sus ojos estaban iluminados me miraban de una manera especial, aun que quizás su mirada era la misma y los que habíamos cambiado eramos nosotros. Yo seguí besandolo y besandolo y el seguí quejándose y me pegaba para que dejara de hacerlo mientras me decía.
-Ya... Ria... para...Tengo muchas cosquillas para por favor....
-Valeee... ya paro, ya paro...
Yo pare y me volvía a acostar a su lado, Jaejoong una vez ya despierto y después de mi tortura se me quedo mirando a los ojos, mientras me sonreía, ainsss.... su sonrisa, su boca, sus labios, su piel. Estaba totalmente despeinado al igual que yo, pero para mi estaba más guapo que nunca.
Me acaricio el pelo y después me dijo:
-Deberíamos levantarnos ya, ¿No crees?
-Si... pero levántate tu primero...
-Yo porque.... no tu primero...
-Es que.... me da vergüenza....solo llevo puesta la ropa interior.... -Jaejoong empezó a reírse como un loco y a dar rodar por la cama haciendo la croqueta mientras se reía, parecía un maldito psicópata. Yo empecé a pegarle cariñosamente,le dije mientra le pegaba y me tapaba aun más con la sabana.- ¿DE QUE TE RIES? NO TIENE GRACIA.
-Ria....créeme que no hay nada de ti que no haya visto ya...
-JAEJOONG CALLATE!! -Le dije mientras yo también me empezaba a reír.-
-Valeee.... tienes tres segundos para vestirte...1.. -Me dijo mientras cerraba los ojos y empezaba a contar, yo me levante lo más rápido que puede de la cama y cogí mi ropa y me la puse.- 2...3…..YA!
-Me ha dado tiempo.... -Le dije en tono burlón mientras le sacaba la lengua.-
-Jooo.... debería a ver dicho dos.... -Me dijo mientras se cruzaba de brazos y de piernas encima de la cama y ponía cara de enfadado. Yo me acerque a el, le bese en los labios.-
-No te enfades tonto. Nos vemos ahora. -Le dije mientras me dirigía hacia la puerta.-

Tres horas después:
Yo estaba en la recepción del hotel sentada en uno de los sillones, marque el numero de teléfono de Jaejoong.
-Jaejoong, ¿donde estas?
-Sigo en mi habitación aun... ¿y tu?
-Estoy en la recepción del hotel, he quedado con Hyun Soo para contarle lo que pasó anoche... prefiero contárselo yo sola, nos vemos luego que ya viene....
-Vale, adiós!
-Hola Hyun Soo -Le dije mientras guardaba el teléfono en mi bolso y me levantaba del sillón.-
-Hola Ria. Te apetece que vayamos al parque que esta justo enfrente y así me cuentas lo que me has dicho que me tenias que contar, me tienes intrigado....
-Vale, por mi bien.
Los dos cruzamos la calle que separaba el hotel del parque y nos sentamos en uno de los bancos que había. Los dos nos mantuvimos unos minutos en silencio hasta que Hyun Soo empezo a hablar.
-Ria... se que no soy yo. Se que tu quieres a Jaejoong.
-Hyun Soo.... yo... lo siento... -Le dije mientras agachaba mi cabeza-
-No te preocupes, ya lo sabia desde el principio, sabia que no iba a ser yo, lo sabia.... pero aun así.. aun así quería disfrutar de el poco tiempo en el que podíamos estar juntos...
-Eres alguien muy importante para mi, eso lo sabes, no? Pero me he dado cuenta que lo que siento hacia a ti no es de esa manera, odio rechazar a la gente, no me gusta, pero he de ser sincera contigo, no eres mi amigo.... eres alguien mucho más especial que eso y me gustaría poder seguir a tu lado y poder compartir muchos más momentos juntos... pero no de esa manera... lo siento de verdad que lo siento...
-Se que vas a ser muy feliz junto a mi hermano, de eso no tengo la menor duda. Se feliz Ria, con eso me es suficiente. Ahora me voy a ir yo antes, vale? Tengo que hacer la maleta aun.. nos vemos luego... -Hyun Soo se levanto y se fue, yo me quede en el banco, estaba un poco decaída, pero de repente mi móvil empezó a sonar y al ver que era Jaejoong la sonrisa volvió a mi cara de golpe.-
-Hola!
-¿Donde estas Ria? Estoy en la puerta del hotel esperándote....
-Si, estoy en el parque de enfrente ya voy... -Yo me levante y me gire en dirección al hotel.- Te estoy viendo!!
-Si yo a ti también!!! -Me dijo mientras me saludaba con la mano.-

Yo también le salude y salí corriendo atravesando la calle, sin mirar a ningún lado cruce sin pensar en nada más que llegar al otro lado para poder estar con Jaejoong, para poder abrazarlo y pedirle que no se alejara de mi nunca más, que no me imaginaba una vida sin el. Pero parece que le destino no pensó lo mismo. Sentí un golpe, un golpe, brusco, seco, repentino que hizo que me cayera al suelo, no sentía dolor, no oía nada, mi imagen se volvió borrosa, la cara de Jaejoong chillando mi nombre en medio de la acera, el conductor del coche alterado, la gente mirando sin hacer nada... y yo....mis ojos, mi mente, mi cuerpo luchaba por mantenerse despierto, toda yo luchaba por decirle algo a Jaejoong, no quería irme, no ahora, pero aun que luche mis ojos se terminaron cerrando.
  
Giró el pintalabios y lo cerró con el tapón, seguido de esto lo guardó en su pequeño bolso.
Mei seguía observándose en el espejo, buscando cualquier defecto en su rostro, misión imposible.
Desde pequeña siempre fue preciosa, inteligente, deseada y amada por todos. No tiene ni una sola mancha en su historial, ninguna que el resto de personas puedan ver. Nunca fue una niña egoísta y caprichosa, pero siempre que fijaba su atención en algo lo conseguía el cien por cien de las veces ¿Algo que se hubiera propuesto y no hubiera logrado? ¡Jamás! Siempre ganaba todo.
Ella era consciente de aquello, la gente que la envidiaba era destruida y los que la querían recompensados, siempre ha formado a su alrededor una vida perfecta, solo había una cosa que se le escapaba de la mano y que no podía manejar, el amor.
No podía comprarlo, ni forzarlo. Para las personas aquel hecho era más claro que el agua, pero ella, alguien que ha tenido todo lo que ha deseado, no lo podía comprender y eso la frustraba.
¿Por qué? A todos los hombres que les dirigía una mirada tímida e inocente se arrodillaban ante ella, a todas las mujeres que admiraba con pasión conseguía provocar el deseo de estar con ella.
¿Por qué ahora no podía controlar aquello? ¿De qué le servía la belleza? ¿Y el carisma? ¿El dinero?
Derribó todas las cosas que había sobre la mesa y frustrada despeinó su pelo, volvió a mirarse en el cristal y ahora la Mei que veía era distinta. Ahora era una flor marchita.
-¿Por qué no podemos decidir de quien nos enamoramos? Si esa persona no siente lo mismo por ti...- Hablaba consigo misma - Todo habrá terminado - Golpeó el espejo agrietándolo un poco - No es suficiente con los sueños, no me llenan unos segundos a tu lado, si tan solo pudiéramos amarnos, sería feliz. Quiero creer que algún día estaremos así - Volvió a golpear el espejo rompiéndolo más -¡Déjame olvidar la realidad!- Gritó - Quería que pensarás que yo era la única especial, podría dejarte marchar con tu gran sonrisa, pero no - Dio el golpe certero y el espejo se rompió en mil pedazos cortando su mano...
Mei se levantó y agarró un trozo de cristal con fuerza, su mano sangró aún más.
-Esta noche volveré a soñar contigo y mañana ya no será un sueño, siempre consigo lo que me propongo y tú no eres mi objetivo, eres mi meta- Las lagrimas de dolor recorrieron su rostro hasta perderse en el suelo.
Ryosuke corrió hacia los brazos de Ryu, se saludaron con un cálido abrazo que se convirtió en un tierno beso.
-¿Como estas amor mío?- Preguntó Ryo.
-Como nunca... Ahora mismo, nadie es más feliz de yo. No sabes cuánto he deseado y esperado este momento, tenerte en mis brazos y que seas mío, verte dejar de sufrir por un idiota- Abrazó mas fuerte después de terminar.
-Sobre ese idiota vengo a hablarte- Se separó lentamente del cuerpo de Ryu y lo miró a los ojos.
-¿Qué pasa? No me asustes, no quiero verte mal- Acarició el rostro de su chico.
-No te preocupes, quería decirte que creo que debería perdonarle... Tal vez sea lo mejor- La melancolía se apoderó de su rostro debido a los recuerdos que le vino a la mente.
Ryu sintió miedo, temor de que Ryosuke saliera dañado, incluso pavor de perderlo otra vez, pero cuando se calmó comprendió que eso ya no sucedería, ahora era suyo y confiaba plenamente en el amor que los unía.
-¿Sabes mi vida? A pesar de todo confío en vuestra amistad y en lo mucho que os queréis como amigos, pensándolo calmadamente creo que si os perdonarais es lo mejor que os podría pasar nunca. Verte feliz hará que mis sueños se cumplan - Decidido juntó los labios con los de Ryo, este se separó.
-Ya soy feliz junto a ti- Ahora dominó él la escena dándole un toque de pasión. - Tengo algo más que decirte - Mostró su hermosa sonrisa, la que hacía que la vida de Ryu fuera mas fácil.
-Dime...- Observaba como un tonto aquel rasgo del joven.
-Esta tarde le daremos una sorpresa a Nozomi, ya he hablado con Kiyoshi, tenemos que ir a prepararlo todo.
Kyo cargaba un gran ramo de flores de múltiples colores, Hikari y Kiyoshi se encontraban a su lado. Estos dos llevaban decoración y globos, los tres iban por la calle dirección al hospital. Kiyoshi tomó la palabra.
-¿Os ha quedado claro como lo haremos?- Dijo con una sonrisa.
-No tiene mucha complicación, esto es de tontos- Dijo malhumorado como era él. Hikari nerviosa habló.
-Pues a mí no me ha quedado muy claro- Agachó la cabeza.
-Cariño, tu es que eres un caso especial- Se burló de ella.
-¡Calla!- Se cabreó.
-A ver Hikari, es fácil- Se dispuso a explicarlo otra vez - Tu entras con el ramo de flores y le das tu carta, conforme la lea ella irá a coger el resto de cartas que están en el ramo ¿Verdad? Pues ahí nos darás la señal y entraremos todos con los globos y con la tarta.
-Entiendo ¿Cual era la señal?- Kyo y Kiyoshi se echaron la mano a la cabeza.
-La señal era un estornudo, debes de fingirlo- Dijo Kyo.
-¡Esta bien!- Se llenó de energías.
-Conozco bien a Nozomi, se que ella quiere que celebremos una pequeña fiesta y disfrutemos de ella, no quiere que le mostremos nuestra tristeza- Se le humedecieron los ojos.
-Kiyoshi, ya te he dicho que haremos lo que tu veas mejor para ella- Kyo confiaba en él y sabría que el hecho de hacer una fiesta no le molestaría a Nozomi.
Se reunieron todos en el hospital, a pesar de que Ryo y Kyo no estaban perdonados el ambiente no era incomodo, todos estaban unidos y animados por la causa de hacer feliz a Nozomi, no dejarían que sus problemas rompieran la felicidad de su amiga, todos habían madurado bastante.
-¿Estáis listos?- Preguntó Kiyoshi.
Todos asintieron y entonces Hikari tocó la puerta, la voz de Nozomi se escuchó como un susurro, entonces abrió la puerta y entró con el ramo de flores.
-Hola Nozomi- Dijo con una tierna sonrisa.
-¡Oh! Eres tu Hikari- Se sorprendió de que no fuera ni Ryosuke ni su gran amigo Kiyoshi.
-Sí, te he traído este regalo- Dejó el ramo de flores en la mesa y le acercó su carta. Nozomi la abrió con una sonrisa y comenzó a leerla.
"Querida Nozomi, no ha pasado mucho tiempo desde que nos conocemos... Podríamos haber aprovechado más el tiempo juntas, lo siento.
Siempre he pensado que el tiempo es muy valioso ¿No crees? Bueno, claro que pensarás que sí. Mi familia siempre está ocupada por trabajo, entonces cada vez que puedo estar un momento con ellos lo aprovecho al instante. Quería decirte que eres mi ejemplo a seguir, siempre estas con tu enorme sonrisa alegrándonos la vida. A pesar de todo estas a nuestro lado y aprovechas el tiempo al máximo, no has renegado a los sentimientos que han venido, ya que te hacían sentir más viva, no has evitado ningún momento que te hicieran desear quedarte, todas las veces has ido de frente contra los problemas y los has superado.
Ciertamente no sé cómo te recordaran el resto, pero en mi corazón siempre serás recordada como una heroína, la heroína que a pesar de no haber estado mucho con ella, logró hacerme ver que debo de vivir la vida aprovechando cada instante, siendo feliz y no arrepintiéndome de nada.
Gracias Nozomi, estarás presente en mí como ahora."
Las lagrimas fluyeron de los ojos de Nozomi como si un rio fuera, Hikari fingió un estornudo en ese momento y le dio un fuerte abrazo.
El resto entraron de golpe sin pensárselo dos veces con un "¡Sorpresa!". La gran sonrisa de todos provocó que Nozomi llorara aún más, no se esperaba aquel encuentro con sus amigos.
Pero ellos no fueron los únicos que entraron a la sala, también lo hizo el médico junto a una enfermera.
-Siento mucho la interrupción, pero tenemos que dar una noticia - Tosió y continuó - No sabemos cómo, tal vez nos hubiéramos equivocado, pero Nozomi ha mejorado con su enfermedad todo este tiempo, aun quedan esperanzas para ella- Hizo una profunda reverencia.
Todos gritaron de alegría y comenzaron a saltar y corrieron a abrazar a Nozomi, nadie se lo podía creer y menos ella.
Ryosuke admiró aquella escena con una felicidad especial que no había sentido nunca. Su novio, Ryu, sabía que ahora todo iba a ir bien con él, le quedaba una larga vida que hacer a su lado, siendo felices, una familia que formar, un amor que darse. Observó a Kiyoshi, aquel fiel amigo que ha tenido durante toda su vida, estaba dándolo todo por la protagonista del día. Nozomi, aquella chica de corazón puro que tanta felicidad le había dado ¿Cómo era posible? Nadie cabía en la escena de que Nozomi se iba a recuperar ¿Gracias a él? No... descubrió que fue gracias al amor de todos, ese era el milagro del amor. Sus ojos se dirigieron hacia la preciosa pareja, se le iluminaron al ver a Hikari feliz junto a su amado, aquel chico tan importante para Ryo había cambiado tanto, ya no era el mismo niño con el que solía jugar cuando era pequeño, ahora era un hombre, ya no le despertaba los mismos sentimientos que antes, ahora eran unos sentimientos aun mas fuertes. Más que nunca estaba dispuesto a ir a hablar con él y a per...
Unos fuertes mareos se apoderaron de Ryo, un brusco pinchazo provocó un dolor que se extendió por todo el cuerpo y se desmayó allí mismo.

Canción 10:Whispers in the dark

[Enlace a la canción en el título]
Vladimir estaba un poco preocupado. Hacía más de una hora que Gabriel estaba reunido con el jefe del Bahamut. Él conocía a Demian de hacía un par de años, cuando empezó a frecuentar esos lares. Sabía que estaba enterado de todos los tejemanejes de la ciudad, pero no estaba seguro de haber hecho bien presentándole a Gabriel. El líder del grupo era un muchacho demasiado bueno para el oscuro mundo dónde vivía Demian. No quería que se viera demasiado influenciado, pero claro, no le podía decir que no a Gabriel. Menos si estaba investigando para ayudar a un amigo. Ese era su punto fuerte, y encima era un cabezota de cuidado.

Vladimir decidió que su amigo sabría cuidarse solo, de momento. Empezaba a amanecer, no quería hacer tarde a clase (curiosamente, a pesar de su apariencia, y estrafalaria forma de ser era un estudiante de matrícula) así que le dejó como recado a un camarero informar de su marcha a Gabriel cuando este saliera de su reunión.

Primero se pasó por su casa para coger sus cosas y luego sacó su coche del aparcamiento y empezó a conducir hacia la universidad. Pero mientras conducía sonó el teléfono. Miró quien era el contacto y contestó de inmediato, poniendo el manos libres para no chocar.

* Hola Violet-chan. Es un honor que me llames a estas horas de la mañana.- Notó como Violet reía al otro lado del teléfono e inmediatamente una sensación cálida le inundó el pecho.
* Chico, si para ti un honor es que te llamen a las siete menos diez… Eres un poco extraño. Aunque bueno, eres muy extraño así que ya no sé porque me sorprendo.
* Mi querida hada del mal, estás divagando.
* Cierto, te llamaba por un favor.
* Me rompes el corazón, y yo que pensaba que me llamabas para que mi voz te diera fuerzas para afrontar el día…- Violet volvió a sonreír al otro lado de la línea, luego su tono cambió a uno más serio.
* Verás, esta mañana me he despertado temprano y he salido a correr…- Eso le pareció extraño a Hayate, Violet era perezosa, nunca saldría de casa temprano y menos para correr. Pero esperó a que ella terminara de contar su historia.- Mientras corría me he encontrado a un chico que estaba tratando de violar a una chica.
* ¿QUÉ? ¿TÚ ESTÁS BIEN? ¿NO HAS SALIDO HERIDA VERDAD?
* No, no… Ha sido al revés, yo he tumbado al tío y lo he dejado en el suelo. Luego he ido a ayudar a la chica porque parecía estar mal y el tío ha escapado. La he acompañado al hospital, al parecer está bien y ahora le he dicho que vaya a la comisaria. Pero se siente insegura de ir sola y queda un poco lejos. ¿Puedes venir a recogernos con tu coche?

Vladimir suspiró aliviado, no le había pasado nada a su chica. Pero el hecho de que ella sola se hubiera puesto en peligro de esa manera le incomodaba y a la vez se sentía orgulloso de ella. Era la chica más valiente que conocía. Entonces le dijo a Violet que le esperara quince minutos, que ahora pasaba a por ellas.







* Mi amigo nos pasa a recoger.- Dijo Violet sonriendo a la chica.
* Muchas gracias, enserio. Siento ser una molestia. Me salvas y encima te pido que me acompañes a todas partes.
* No es problema mujer. A de más, me has caído bien Elisa.- La chica no pudo evitar devolverle la sonrisa. “Su salvadora” era la mujer más increíble que había conocido, y era preciosa. Aunque tratara de ocultarlo debajo de esa ropa tan holgada. Elisa se sorprendió observándola atentamente, casi embobada, perdiéndose en el verdor de sus ojos. Realmente Violet era una belleza.

Ambas esperaron en silencio hasta que el enorme 4x4 de Hayate apareció. Les tocó el claxon en señal de bienvenida y les hizo un gesto invitándolas a entrar. Violet y Elisa entraron en el coche, Violet en el asiento del copiloto y Elisa en el de detrás.

* Hola mi dulce dama oscura.
* Hola Hayate, gracias por recogernos.
* No me llames Hayate, me cambié el nombre. Ahora es Vladimir, mi nombre artístico.
* Pero a mí me gusta mucho más Hayate.

Ambos bromeaban como siempre mientras el coche avanzaba hacia la estación de policía. Intentaron hacer que Elisa se sintiera cómoda con ellos, así que evitaron a posta las preguntas sobre el ataque. Simplemente hablaban de manera natural hasta que llegaron a su destino.

* Ya hemos llegado mis dulces damas.- Dijo Hayate mientras sonreía mirando a Elisa.- ¿Queréis qué os acompañe dentro también?
* ¿No llegarás tarde a la universidad? – Dijo Elisa con aire preocupado.- Ya has hecho mucho, y tú también Violet. Puedo ocuparme sola del resto. A de más podrías salir perjudicada con lo de atacar a un desconocido.

Dicho esto Elisa se despidió, pero antes de que se marchara Violet le pidió su número de teléfono para que la informara más tarde. Se volvieron a despedir, está vez con dos besos y Elisa se marchó.

Todo parecía muy inocente, a los ojos de cualquiera. Pero Vladimir no era cualquiera, se había fijado en la manera que esa chica había mirado a Violet. Eran los mismos ojos con los que él miraba a la guitarrista. Lo último que le faltaba, ahora aparte de apartar a los tíos tendría que esconderla de las chicas también. “Maldita y sensual Violet, me hace ir de culo.”

Pero mientras la llevaba hacia la universidad había algo que le incomodaba más. Violet NUNCA salía a correr, le estaba ocultando algo. “¿Un novio quizás? No, imposible. Violet no me ocultaría que está saliendo con alguien. Siempre me lo ha contado cuando un chico le gustaba. ¿Entonces?” Hayate decidió arriesgarse y preguntó.
* Violet, ¿qué me estás ocultando?- La chica no esperaba esa pregunta, se puso un poco nerviosa. Lo notó por como desviaba la vista, normalmente, ella siempre le miraba a los ojos.
* Cosas… Ya sabes “una mujer no es una mujer si no tiene un secreto que ocultar”.- Dijo intentando quitar hierro al asunto.
* No sé de quién es esa cita, mi dulce dama. Pero no me importa. Estoy preocupado por ti.
* No es nada… No hace falta que me protejas de todo Hayate. Se cuidarme sola.
* Ya… El que no sabe estar sin cuidar de ti soy yo. Ya sabes “Un caballero no es un caballero si no tiene una dama que proteger.”
* Tú no eres un caballero.
* Por supuesto que sí, soy un caballero oscuro. Pero un caballero a fin de cuentas.
* Pues búscate otra dama.
* Imposible, mi dulce princesa del mal, tú eres la única mujer a quien estoy dispuesto a proteger.

Entonces Violet se sonrojó, odiaba que Hayate fuera tan encantador cuando hablaba con ella. No ayudaba a que pudiera superar su triste amor no correspondido. Pero era imposible decirle que no cuando se ponía así. Cogió aliento y se dispuso a contarle los extraños sucesos que había notado en su cuerpo.









Ashley había vuelto al salón junto con Lillium y esperaba sentado en una de las butacas a que este se dignara a explicarle alguna cosa que aclarara los misterios que estaban rodeando su vida. Lillium se hallaba enfrente de él, y lo observaba silenciosamente. Como si lo analizara, o viera a través de él.

* Te puedo contar algunas cosas Ashley. Pero puede que no sean suficientes respuestas para ti.
* Algo es algo. Empieza a hablar o moriré de viejo.- Respondió impaciente el menor.
* Bueno empecemos con lo básico. Sí, yo soy el que ha estado limpiando esta ciudad de los desperdicios humanos que la contaminaban.

Ashley tragó saliva nervioso. Una cosa era tener la sospecha (o la certeza) de que la persona que tienes delante era capaz de asesinar. Otra muy distinta es que lo aceptara, pero como si fuera la cosa más natural del mundo. Como si matar seres humanos no fuese distinto de sacar la basura. Lillium siempre había hablado con una frialdad que provocaba que se le despertara el instinto de supervivencia. Y ahora solamente estaba empezando a comprender el porqué de ese hecho. Pero hizo de tripas corazón y susurró.

* Eso lo suponía. Sigue hablando.
* Verás Ashley, yo pertenezco a un noble pueblo que ha vivido en este planeta durante mucho tiempo. Nos alimentamos del miedo y el alma de los humanos. Pero como sois muchos hicimos un pacto y solo nos alimentamos de los humanos “malvados”, en teoría.
* ¿En teoría?
* Ya sabes… Siempre puede haber algunos… Accidentes. A de más este pacto se hizo hace solo 250 años. Algunos simplemente no se acostumbran al cambio.

Al decir esto los ojos de Lillium se oscurecieron, como si ya no estuviera allí, como si estuviera contemplando el pasado con tristeza. Pero de repente volvió al presente, miró fijamente a Ashley que seguía observándolo y prosiguió.

* Algunos todavía piensan en recuperar el poder que teníamos antaño. Al fin y al cabo, ¿qué son los humanos a parte de simples monos demasiado orgullosos?
* ¿Crees que tu raza es mejor?
* Por supuesto. Es decir, hasta los malditos brujos tienen más sentido de la responsabilidad.
* ¿Qué otras razas hay?- Dijo Ashley sorprendido, había todo un mundo que desconocía.
* Bueno está lo típico, vampiros, hombres lobo, brujos, demonios (pero no los de la Biblia), sirenas, shinigamis, fantasmas, señores de las sombras… Ya sabes, criaturas oscuras.
* ¿Todo lo sobrenatural vive en la oscuridad?
* Claro, las únicas criaturas “inteligentes” que habitáis en la luz sois vosotros, los malditos humanos. Aunque antes había otra raza que vivía en la luz, pero están extintos.
* Dices que estas especies son mejores… que están más evolucionadas… Entonces ¿por qué gobernamos nosotros?
* Porque aunque a nosotros nos joda los humanos tenéis la habilidad de “crear” nuevo conocimiento. Hacéis avanzar el mundo desde que descubristeis el fuego. Y sois muchos más, aunque con el suficiente poder podríamos conquistaros. Pero claro… aniquilar a nuestro alimento es un suicidio.

A Ashley todo ese bombardeo de información le estaba mareando. Especies en las sombras, pactos extraños, poderes prohibidos… Cada vez tenía más y más preguntas, y ninguna información acerca de sus visiones. Aún no sabía qué demonios era él y lo que debía hacer para poder bloquearlas y que dejaran de atormentarle. Así que cogió aire y preguntó.
* ¿Qué soy yo? Tengo visiones de tus asesinatos y ahora puedo mover objetos con la mente. ¿Qué coño me has hecho?
* Yo no te he hecho nada cariño, y realmente, no sé qué tipo de criatura eres. Hueles a humano, pero desde que te vi intuí en ti mucho poder.
* ¿Entonces me perseguías por eso?- Preguntó Ashley molesto y al instante se arrepintió de haber formulado esa pregunta. ¿Qué era? ¿Una estúpida quinceañera moja-bragas? Pero el mal ya estaba hecho Lillium sonreía triunfante a su lado.
* Al principio, querido Ashley, me picaste la curiosidad por tu poder. Pero a los cinco minutos de hablar contigo ya deseaba tenerte por otras razones. Eres un “humano” muy particular.

Y en contra de su voluntad esas palabras hicieron latir con fuerza y excitación el corazón de Ashley. Pero no iba a admitirlo, no iba a admitir tan fácilmente que ese ser frío y más creído que él mismo le hacía perder la compostura como ningún otro hombre lo había hecho.
* Ashley, yo te ayudaré a buscar información acerca de lo que te pasa. Pero quiero algo a cambio.
* Todo siempre tiene un precio ¿verdad agente?
* Correcto.
* ¿Cuál es?
* Yo te ayudo con tu problema y tú me ayudas con el mío.- Dijo mientras le cogía la mano y la llevaba hasta su entrepierna- ya sabes que es lo que quiero. Tú y yo juntos, si no, no hay trato.
* Eres un asesino ¿recuerdas?
* Y a ti eso no te importó ayer por la noche mientras gemías de placer. Yo he sido sincero querido, te toca a ti.
* Está bien, saldremos. Pero en cuanto esté recuperado me desharé de ti.

Dijo Ashley, pero ni él mismo creía en sus palabras en ese momento. Pero bueno, había dado un gran paso en su investigación y aunque tenía mil preguntas más, en ese momento sólo le importaba la pasión con la que le observaban esos ojos violetas.












Después de permanecer unos minutos en silencio, mientras Gabriel digería toda la información que había recibido Demian lo observaba atento. Al parecer Gabriel no era más que un humano normal y corriente. No notaba ninguna clase de poder en él, y aún así la determinación que se podía ver en el azul de sus ojos denotaba pureza y mucha fuerza de voluntad. Demian pensó que podría pasarse largo tiempo contemplándolo y no se cansaría. Cuando Gabriel levantó la cabeza y lo miró directamente Demian sonrió y dijo con un tono jovial:

* Bueno querido Gabriel, ya te he contado lo que se de Lillium y su relación con las extrañas muertes de Florencia.
* Sí, pero sigo sin poder ayudar a Ashley…
* Creo, que tu amigo no te ha pedido ayuda ¿verdad?
* ¡Claro que no lo ha hecho! Es demasiado orgulloso. Pero yo soy el que debe estar allí para él. Cuando esos susurros en la oscuridad lo acosen yo debo estar con él. Soy su mejor amigo.
* Una… “amistad” muy profunda sí. Está bien ayudaré a tu amigo en lo que pueda, pero antes mi pago.
* Cierto.
* Vas a ser mi espía personal durante 3 meses. Todo lo que tú veas yo lo veré, incluso cuando te duches pero tú tranquilo que eso no me importa.- Siguió diciendo Demain con un tono jovial.
* ¿Y cómo vas a hacer eso?
* Con un conjuro simple.
* ¿No tendré nada de intimidad?
* Nada. Durante tres meses.
* Está bien, hazlo. Pero TIENES que ayudar a Ashley.
* Tenemos un trato.


Entonces Demian se levanto se sacó una pequeña bolsa de tela de los pantalones, la abrió y le esparció lo que contenía (algunos polvos y ingredientes identificables) a Gabriel en la cabeza mientras pronunciaba frases en un idioma desconocido. Usaba palabras extrañas con cierta musicalidad al acabar los ojos de Demian resplandecieron como dos pequeñas llamas, entonces volvió a sonreír.

* El conjuro está hecho, tranquilo no deja ninguna marca.
* Entonces yo ya he cumplido mi parte. Me despido por hoy- Dijo Gabriel mientras se levantaba de su asiento y le tendía la mano a Demian- ha sido un placer.

Demian aceptó el apretón de manos de Gabriel pero en vez de estrecharla y dejarla ir, tiró de ella con fuerza hacia sí mismo. Haciendo que Gabriel perdiera el equilibrio y se acercara un poco más a Demian. Este aprovechando la situación le dio un casto beso en los labios.

* Así formalizamos un contrato los magos.- Volvió a sonreír de manera pícara y se esfumó de golpe.
Vladimir escuchó asombrado la historia de Violet, como ella poco a poco estaba cambiando. No supo porqué pero el extraño cambio que estaba sufriendo le gustó. Violet se estaba convirtiendo en algo extraño, extraño como él. Ahora se parecían un poco más, pensó esperanzado que si las cosas seguían así tal vez no tuviera que renunciar a ella. Luego se dio cuenta de que aunque Violet estuviera cambiando, no tenía instintos asesinos, no soñaba con despedazar lentamente a la gente que le caía mal. Ella estaba cambiando, y se estaba volviendo más buena de lo que era. Entonces se sintió sucio, frustrado y terriblemente… enamorado.

Cuando terminó de contar la historia Violet temblaba, tenía miedo de que la mirase de forma distinta. Él lo notó “pequeña idiota, aunque devorases bebés te seguiría amando” y la abrazó, aún más consciente de la distancia que los separaba. Del porqué seguiría hiendo de flor en flor mientras anhelaba a una única mujer, esa única pizca de luz cálida y hermosa que en ese momento se encontraba entre sus brazos.






Pasaron dos semanas desde que cada miembro de la banda realizó sus actividades nocturnas. Ashley había cumplido con lo que había prometido, salía con Lillium cada vez que este se lo pedía y tenían mucho sexo (cosa que no le disgustaba). También se había vuelto más distante, no les contaba las cosas como antes. Los secretos que ocultaba no se lo permitían. Eso hizo que sus amigos empezaran a sospechar ya que aparte de su cambio de actitud, solía desaparecer bastante y nunca dejaba claro dónde iba. Eso preocupó a Gabriel más que a los otros, pero cada vez que le preguntaba a Ashley este simplemente cambiaba de tema, y si insistía se iba o le decía que no era asunto suyo. Lo que estaba empezando a cabrear bastante al líder de la banda. Que Ashley estuviera tan distante y no poder hacer nada sin la certeza de que un brujo lo estaba mirando podía acabar con su paciencia infinita. Violet y Vladimir habían seguido como siempre, como si nada hubiese cambiado, pero cuando Violet se sentía insegura era al primero al que llamaba.

En ese momento estaban los cuatro, practicando para el concurso al que se iban a presentar. Los malditos “Luka Goers” se habían quedado con la sala de prácticas de la universidad de manera indefinida. Así que practicaban en el garaje de Vladimir siempre que podían. Gabriel y Ashley habían compuesto buena parte de la canción y estaban bastante orgullosos con el resultado, pero aún quedaban muchos detalles por pulir, y el tiempo se les echaba encima. Aunque había algo que les estaba sorprendiendo.

* Yo alucino Violet, siempre has sido buena… Pero últimamente, no sé, estás perfecta con la guitarra.- Dijo Ashley al verla “calentar”.
* Ya sabes, el secreto de todo artista es la práctica.
* Pues debes haber practicado dormida porque vamos…- Insistió Ashley.
* Ya… Es que algunas practicamos, no como otros que desaparecen misteriosamente sin motivos. ¿Cierto Ashley?
* Vete a la mierda marimacho.
* Yo también te quiero.

Bromeaban y practicaban como siempre, la música era una buena manera para desconectar de los problemas de cada uno y cuando estaban reunidos lo aprovechaban y se lo pasaban bien. Cuando terminaron la práctica se despidieron y se fueron (excepto Vladimir porque estaba en su casa).

De camino Ashley, Gabriel y Violet charlaban como siempre, pero había un aura extraña en la situación, ahora que no estaban ocupados con la música, Violet se dio cuenta de que había algo que no encajaba en esa imagen. Algo que no estaba bien. Observó más atentamente y se dio cuenta de dos pequeños detalles que la perturbaron. Ashley y Gabriel estaban el uno a cada lado de ella cuando siempre iban juntos, y casi no se miraban a los ojos cuando hablaban. Algo estaba pasando entre esos dos, y se tenía que solucionar. Así que decidió dejarles solos para que pudieran hablar y tomó otro camino.

Gabriel se dio cuenta de repente de que Violet les acababa de dejar a él y Ashley a solas. Últimamente habían estado algo alejados, por culpa de los secretos que ambos se estaban ocultando. Pero no le gustaba esa sensación, no le gustaba estar tan alejado de Ashley, algo en su pecho dolía cuando no tenían un momento para estar sólo ellos dos en todo el día. Así que se armó de valor y le cogió de la mano, algo que hacía varios días que no hacía, y le dijo.

* Ashley, ven a mi casa… Quiero contarte algo.- Ashley lo miró extrañado, Gabriel estaba muy serio, pero notar su cálida mano le reconfortó. Había estado algo alejado de él esos últimos días. Pero le necesitaba.
* Ok, yo también quiero decirte algo.- Gabriel le miró y una de sus radiantes sonrisas asomó de sus labios.
* Sabes que siempre puedes contar conmigo cuando las cosas se van de madre ¿verdad?
* Lo sé.- Respondió Ashley devolviéndole la sonrisa.

Ambos apresuraron el paso para llegar al piso de Ashley, el trayecto duró unos diez minutos en los que ambos permanecieron en silencio. Pero un silencio cómodo mientras disfrutaban de la sensación de sus manos unidas, como siempre, como si los acontecimientos que estaban por ocurrir no fueran difíciles de superar mientras ellos dos estuvieran unidos.
No me podía dormir, solo daba vueltas y más vueltas en mi cama, mis lágrimas caían y caían, solo pensaba en las palabras que le había dicho a Jaejoong y en si el habría ido a la habitación de Cristina. Tan solo de imaginar de que en ese mismo momento en que yo estaba tumbada en mi cama el pudiera estar besándola y queriéndola, me ponía de los nervios. Probablemente me había comportado de una manera muy poco correcta con Jae debería de haber intentado hablar las cosas con él más tranquilamente, pero en cambio le había chillado y había perdido los nervios. Quizás esta situación puede conmigo, quizás el tener a dos personas a las que aprecio mucho pendientes de mi y observando cada uno de mis actos me pone tensa, quizás, quizás.... Mi cabeza solo piensa en lo que ha pasado y en lo que pasara. A parte de mi pelea con Jaejoong, estaba el beso de Hyun Soo, no se si ese momento ha sido el más adecuado lo que si se es que su apoyo desde luego era algo que necesitaba, el que estuviera mi lado me reconfortaba y me hacia sentir más segura. Yo no había sentido ese beso de una forma pasional, si no más de una manera de demostrarme que estaba a mi lado y que me iba a apoyar.

Pasaron las horas y yo a penas había dormido dos horas cuando una escasa luz empezó a verse por la ventana. Me levante de la cama y me metí en el ducha, deje correr el agua fría por todo mi cuerpo, intentando que de esa manera mis pensamientos se fueran con toda esa agua, pero para mi pesar no desaparecieron. Me vestí y baje a la recepción del hotel, había muy poca gente puesto que seria las seis de la mañana o las siete, así que decidí irme a pasear por los alrededores hasta la hora de desayunar. Salí del hotel y simplemente me dispuse a andar, sin seguir ningún rumbo, vagaba por las calles como un perro perdido con los ojos aun un poco hinchados. No se exactamente lo que sentía en esos momentos, simplemente me dejaba llevar, no pensaba en nada, solo andaba. Pasaron unas horas y decidí ir de vuelta al hotel, quería hablar con Jaejoong, necesitaba saber que las cosas se podía arreglar y que todo volvería a ser como eran antes de nuestras pelea, que podríamos volver a reír como niños en la azotea del hotel iluminados por dos velas. Entre al hotel y me dirigí hacia el restaurante, Hyun Soo y Jaejoong estaban sentados en una de las mesas, me acerque y me senté con ellos.
-Buenos días chicos. -Les dije intentando sacar una sonrisa.-
-Buenos días Ria, hemos ido a tocarte a la habitación pero no estabas... -Me dijo Hyun Soo con su bonita sonrisa, mientras que Jae no levanto la mirada de su plato.-
-Si, he ido a dar una vuelta, necesitaba tomar un poco el aire...
-Ria..... yo.... siento lo de ayer... -Me dijo Jaejoong de repente, no esperaba que me dijera eso y mucho menos que levantara su cabeza por primera vez desde que me había sentado para mirarme a los ojos y decirme esas palabras.-
-Jaejoong.... la que lo siente soy yo... no debí haberme puesto de la manera en la que hice y mucho menos cuando no soy nadie para pedirte explicaciones de nada, eres un chico joven y guapo es normal que te pasen este tipo de cosas como también es normal que quieras pasarte lo bien.. lo siento.
-Ria no lo has entendido.... no siento lo que te dije, lo que siento es haberte dejado sola mientras llorabas, siento no haberte consolado por ser tan cruel y explicarme tan mal, siento no haber sido tu apoyo, siento que no hubieras podido contar conmigo, siento que lloraras por mi, siento hacerte daño, como también siento que no estés conmigo y no poder ponerle un parche a mis errores.
-Jaejoong yo.... -No puede terminar la frase cuando Hyun Soo se levanto de la mesa y le dijo a Jaejoong antes de marcharse.-
-No debes de pedirle perdón, lo que deberías haber hecho es quedarte con ella y no huir de tus sentimientos como un cobarde.

Jaejoong no dijo nada, solo se cayó y dejo que Hyun Soo se marchara, él sabia que su hermano tenia razón y también sabia que Hyun Soo había podido hacer lo que él no se había atrevido a realizar. Savia que el había consolado me había consolado y que además no me había causado esas lágrimas, en la mirada de Jaejoong se reflejaba por primera vez la inseguridad de no saber si seria el que estaría a mi lado.

Hyun Soo nos espero en la puerta del hotel, después de que le se marchara, Jaejoong y yo ya no hablamos nada más y salimos del restaurante unos minutos después. Los tres teníamos unas entradas compradas para un autobús turístico que daba la vuelta por todo Berlin. El autobús estaba aparcado no muy lejos del hotel así que nos decidimos a ir hasta allí. Mientras andamos no hablamos apenas, pero una vez subimos al autobús los tres nos animamos y empezamos a conversar animadamente. Me gustaba mucho estar con los dos porque no eran de esas personas que guardan las cosas para siempre una vez lo olvidan es como si nada hubiera pasado, por esa razón una vez arregle las cosas con Jae entre los dos era como si nada de esto hubiera pasado.
-Ria, ¿Has visto eso? -Me dijo Jaejoong.-
-No, el que... Yo no veo nada -Mientras yo miraba por la ventana Jaejoong me pego un capón.-
-Que tonta...como puedes picar en un truco tan viejo. -Me dijo mientras se reía como un loco y empezaba a pegar patadas al asiento de delante como un niño pequeño.-
-Tu si que eres tonto! Pareces un crio! -Le dije mientras le devolvía el capón a lo que el me miro con cara de indignación mientras abrazaba a su hermano que estaba sentado a su lado.-
-Ria me ha pegado.... DILE ALGO!
-Jaejoong quieres dejarla en paz, eres un crio....
Después de la palabras de Hyun Soo yo me empece a reír y la cara de Jae era todo un poema, Hyun Soo y yo nos habíamos puesto en contra de el para chinchar lo, era tan mono cuando se enfadaba que me daban ganas de abrazarlo durante horas.
El día paso rápido al bajar del tren nos fuimos a comer a un restaurante cerca del hotel y después nos fuimos a hacer un poco más de turismo pero esta vez andando, visitamos mucho sitios e hicimos muchas fotos también, que plasmaban muchos bonitos recuerdos...

No me podía creer que después de lo mal que había empezado mi mañana y lo estupendo que al final había salido mi día yo seguía despierta. Mientras dada más y más vueltas en mi cama recordaba en beso de Jae cuando vino a mi casa y también recordaba la noche que pase después de eso, todo lo que deseaba estar con el y besearlo durante toda la noche, eso era justo lo que volvía a sentir en esos momentos. En un impulso irrefrenable por estar junto a Jae me levante de la cama y salí al pasillo, una vez fuera el miedo me hizo volver a entrar a mi habitación, me apoye en la puerta, dentro de mi habitación, antes de volver a salir de nuevo. Me pase por todo el pasillo de un lado a otro pasando por delante de la puerta de Jae una y otra vez, indecisa a si debía de tocar o no. Por fin me pare delante de su puerta y me atreví a tocar. Un medio adormilado Jaejoong me abrio.
-Ria.... ¿Que haces aquí, es de noche?
-Emmm si esto..... yo... es que.... Jaejoong besame!
-¿Que? -Me dijo un poco sorprendido y con cara de que coño esta pasando.-
-Besame!
Jaejoong sin pensárselo me agarro de la cintura y me beso, me beso muy lentamente centrándose en mi, viviendo cada uno de los segundos en los que su boca se rozaba con la mía, disfrutando cada instante de aquello que había deseado sentir durante tanto tiempo. La otra mano de Jae subió hasta mi cara, la rozo suavemente hasta llegar a mi pelo en cual coloco detrás de mi oreja, después se separo de mi y me agarro de la camiseta suavemente hasta conseguir que entera en su habitación mientras me miraba con una sonrisa picara, tras cerrar la puerta tras de si, me volvió a besar, poco a poco su lengua fue entrando en mi boca, yo también jugué con la mía y los dos nos fundimos en un suave pero muy intenso beso esta vez mucho más pasional que el anterior. Jaejoong me guió hasta su cama, pero sin dejar de besarme, sin dejar de acariciar con su mano mi dulce piel y sin separa ni por un solo momento su cuerpo del mio. Me tumbo en la cama suavemente y el se coloco encima de mi pero sin dejar su peso, podía sentir su cálido cuerpo cerca del mio y su respiración cada vez más y más agitada al igual que la mía. Comencé a besarle todo el cuello y Jaejoong ladeaba su cabeza hacia el otro lado para que no para de hacer lo, parecía que le gustaba y seguí besandole, le quite la camiseta y el hizo lo mismo con la mía, después le gire y estaba vez era yo la que estaba encima de el y seguí besandole todo el pecho, sin prisa, muy lentamente haciendo que se estremeciera, seguí besandole cada rincón de su cuerpo hasta que llegue a la altura de sus pantalones, bese toda su cintura hasta que después de unos minutos le quite sus pantalones. Jaejoong se levanto para poder besarme en los labios, hábilmente y con la mano que le quedaba libre me desabrocho el sujetador y me volvió a tumbar, el también comenzó a besarme todo el cuello, me sentía totalmente a su merced. Se desprendió de su ropa interior y también de la mía junto a mis pantalones. Empece a sentir como su cadera se movía con delicados movimientos haciendo que me muriera de placer en cada uno de ellos. Pude sentir el calor de Jae en uno de sus movimientos de cadera, sentía como eramos uno como los dos nos fundimos para formar una única persona, un único cuerpo, alguien con un corazón que bombea a un mismo ritmo, los dos sintiendo la respiración del otro, cada uno centrado en la persona que teníamos delante La intensidad siguió subiendo y con ella también el ritmo de Jaejoong, eso hacia que yo me excitara mucho más y también que mi cuerpo derramara pequeños gemidos de placer que hacían que Jaejoong aun se volviera más enérgico. El también empezó a transmitir lo que sentía con pequeños sonidos y eso a mi también me gustaba. Su ritmo aun siguió aumentando hasta que llego el momento el climax, en el que los dos pudimos tocar el cielo con nuestras manos, sentir nuestros corazones jadeantes, nuestros cuerpos tan cerca que no los separaba ni unos centímetros. Jaejoong fue disminuyendo lentamente pero no dejo de besarme, no deje de sentirlo, de quererlo, de amarlo, tanto tiempo esperando a sentir eso,a estar tan cerca de el a ser parte de su vida. Yo me abrace a el, apreté mis manos con fuerza a su pecho, sintiendo su corazón, sin querer y de la felicidad tan grande que sentía derrame unas pequeñas lagrimas sobre su pecho, Jaejoong me acariciaba el pelo y en un pequeño susurro y mientras me daba un pequeño beso me dijo:
-Eres parte de mi, nada ni nadie nunca va a poder alejarme de ti, no puedo vivir sin aire, no puedo vivir sin que mi corazón lata al igual que ahora no puedo vivir sin Ria.
-Te quiero Jaejoong.

-Te quiero Ria.
-Hoy será un día especial, te lo prometo- Eso fue lo que me dijo Ryu esta mañana cuando me dijo que viniera a este parque. -Todos los días son especiales-  Le respondí yo, muy típico de mí. -¡Este lo será más!- Y me dejó con aquella intriga...
Esperaba impaciente allí sentado, siempre solían quedar en ese parque, haciéndolo así un lugar especial,  de ellos. ¿A dónde lo llevaría? No podía quitarse esa pregunta de la cabeza. Su curiosidad se marchó cuando vio a Ryu aparecer por la lejanía. Se levantó impaciente y corrió hacía él.
Se saludaron con un largo abrazo, algo que ya hacían siempre.
-¿A dónde vamos?- Ni si quiera un hola.
-¿No puedes esperar ni un poco?  Ya verás, solo sígueme- Así hizo Ryosuke. Caminaron por la ciudad hasta llegar a la estación de trenes.
-¿Un tren?- Preguntó.
-Sí, sabes lo que son ¿No?- Se burló de él. -¡Vamos! Que lo perdemos- Ya le había comprado el billete.


Kyo y Hikari estaban tumbados en la cama de este. Desde que comenzaron a salir juntos, Hikari pasaba más tiempo en casa de él que en la suya, de esa manera no se sentía tan sola y estaba acompañada de quien quería.
Hikari tenía sumergido el rostro en el pecho del joven y este le acariciaba con delicadeza, amaba acariciar el largo pelo de Hikari.
La chica se sentía protegida mientras él la abrazaba, le gustaba escuchar el latido del corazón de su amado. Era el momento idóneo para liberar sus penas, no tenía ningún temor sabiendo que él estaba ahí.        
-No quiero que se vaya- Musitó encogida.
-Es el destino- Acarició con más suavidad.
-No, no lo es- Mordió su labio inferior - Nuestro destino es vivir, para eso estamos aquí
-Pero la vida se nos termina. A unos antes y a otros después.
-Me arrepiento de no haber aprovechado el tiempo con ella. He dejado escapar muchos momentos... ¿Por qué somos así? ¿Por qué nos damos cuenta de estas cosas cuando ya es tarde?
-Dándonos hostias aprendemos, y nos acabamos de dar una muy grande - Soltó una pequeña risa, Hikari le siguió.
-Pero... tú... te has dado dos hostias ¿No crees que deberías volver a intentar solucionarlo con Ryo?
-No servirá de nada- Al escuchar esto Hikari se levantó enfadada.
-¿Vas a seguir cabezón hasta el final? ¿Sabes cuánto tiempo estás perdiendo con Ryo?
-Los amigos van y vienen, la cagué y él se fue...
-Las novias también van y vienen ¿A caso no me quieres hasta el final?
-No compares...- Lo cortó.
-Si comparo. No es el que sea un amigo o tu novia, es la persona, lo especial que es para ti. En el pasado él hizo una cosa por ti que nadie hubiera hecho, porque así lo sentía y quería ¿Crees que eso ha cambiado ahora? ¡No lo ha hecho! Abre tus ojos Kyo... Él no es el que se va y viene, él es el que se irá contigo en el final del camino.
Otra vez las palabras de Hikari dejaron a Kyo paralizado y pensativo. Siempre lo lograba. Si  no fuera por Hikari, él no estaría donde está ahora.
-Kyo... Te quiero y si te digo esto es porque busco lo mejor para ti... Lucha por él- Se dejó caer en la cama, seguido de esto Kyo se colocó encima de ella.
-Lucharé, pero ahora tengo a otra persona de la que encargarme- Sonrió y la besó tiernamente.


Sakura terminó de comer, aunque no había tocado mucho el plato. Se levantó de la silla y se dirigió hacia el aseo.
-Tengo nauseas- La voz sonaba perdida.
Entró al aseo y cerró lentamente, se apoyó de espaldas contra la puerta y puso el pestillo. Encima del bidé había un espejo, se detuvo allí y se miró.
"¿Qué ha pasado? ¿Esta soy yo?" - Tocó su cara mientras se hacía aquellas preguntas. La vida le había puesto grandes obstáculos en su camino, demasiado grandes. No se sentía capaz de esquivarlos. ¿Cuál era el camino más fácil? No había, así de simple. Lo único que le quedaba era dejar de andar hacia un destino que ella veía perdido.
Abrió el cajón que había en el aseo y de este sacó unas tijeras. Sin pensárselo dos veces las abrió y colocó una de las partes en su muñeca.
Le daban igual sus sueños. Le daba igual su familia. No le importaba el amor. La vida que tenía dentro, no la olvidó, fue el principal motivo del acto que iba a cometer.
-Lo siento... no serías feliz conmigo- Cortó sus venas cayendo al suelo.
El sufrimiento que sentía cada segundo era más grande que cualquier deseo humano por vivir. ¿Había sido una valiente por hacer aquello? ¿O era una cobarde por tomar el camino del no sentir?


-¿A dónde me has traído?- Preguntó Ryosuke a Ryu.
Se encontraban en una colina de las afueras de Tokyo, donde se podía apreciar una hermosa vista.
-Sé que te gusta la naturaleza, y este sitio lo conozco de hace tiempo, así que, me pareció buena idea- Sonrió mientras se sentaba en un banco que había en la punta de la colina.
Ryosuke hizo lo mismo.
-¿Me has traído por algún motivo especial?- Preguntó ruborizado.
-Eres más listo de lo que pensaba-  Lo observó dulcemente con una mirada. Ryo mostró su sonrisa más tierna - Me da igual lo que sientas por la otra persona, tan solo espero que queden recuerdos dolorosos, sé que en tu corazón no queda amor por él- Acarició la cara de Ryo - Déjame... que sea yo quien te ayude a borrar esos recuerdos.
El rostro de Ryu se acercó levemente al de Ryosuke, este no respondía, pero tampoco huía de aquel momento. La respiración del joven se comenzó a acelerar, más rápido cuanto más cerca tenía los labios de Ryu. Juntaron sus labios lentamente y con suavidad, poco a poco Ryu fue jugando con lo que ahora era suyo, Ryosuke tardó en responder pero lo hizo. El beso se convirtió en unos segundos siendo más apasionado e introduciendo sus lenguas y jugando entre ellas.


-¿Nozomi?- Ryosuke pasó lentamente por si su amiga estaba durmiendo.
-Pasa, tranquilo- Su voz sonaba alegre.
-¿Qué tal? Te he traído comida- Dijo mientras sacaba de la bolsa las cosas.
-¡Qué bien!-
Estuvieron los dos comiendo durante un rato, a veces hablaban, pero predominaba un silencio que no era para nada incómodo. Tenían que comer silenciosamente, ya que no creían que los médicos se lo fueran a tomar muy bien. Nozomi engulló la comida.
-¡Estaba todo muy rico!- Dejó los cubiertos en la mesa.
-Me alegro que te haya gustado- Aún le quedaban algunos bocados.
La expresión de Nozomi cambió drásticamente a una más seria.
-¿Sucede algo?- Preguntó preocupado
-Es sobre Kyo... me has contado cosas de él, lo que ha sucedido...- Ryosuke parecía que ya sabía por dónde iba encaminada.
-No lo pienso hacer- Dijo firmemente.
-¿Por qué? Tú quieres, tan solo te estás haciendo más daño- Llevaba la razón.
-No merece mi perdón.
-¿Enserio? ¿No? Las personas se equivocan Ryo, hay que saber perdonarlas.
-¿Cómo puedo perdonar a la persona que jugó con mi amor tan fácilmente?
-Peores cosas habrás perdonado en la vida...- El joven se calló - ¿Sabes? Cuando me contaste lo que sucedió con Sora, pensé que perdonarías a Kyo, que abrirías los ojos y verías que debes de aprovechar el tiempo.
-No es un motivo- Fue interrumpido.
-Mírame, soy el motivo más claro de que el tiempo es limitado y debe aprovecharse, no seas tonto.


Aquello era cierto ¿Que haría el joven? ¿Debería de perdonar al que fue su amigo? La persona por la que sacrificó parte de él.