Canción 9: A Beautiful Lie

[Enlace a la canción en el título]

Ashley escuchó como Lillium se levantaba de la cama, se vestía y se marchaba.  Ashley siguió acostado hasta que escuchó cómo se cerraba la puerta principal de la casa, esperó un poco más para cerciorarse de que se había ido y se levantó de la cama. Al salir del cuarto pudo observar el destrozo que habían hecho la noche pasada y no pudo evitar sonreír. Había estado bien, mejor que bien. Había sido el mejor polvo de su vida, tanto, que la noche pasada había olvidado el motivo por el cual había accedido a ir a esa casa. Debía investigar a Lillium para poder descubrir algo de lo que le pasaba.


Bajó hasta la cocina y allí encontró una pequeña nota:


A mi chico rebelde:
Me he ido a trabajar, ya sabes ha surgido una emergencia. Como se que posiblemente no estarás aquí cuando vuelva quiero decirte una cosa. Esta noche, estabas precioso todo indefenso debajo de mí. Sé que te gustó y sé que quieres repetir. Yo también.


Hasta la próxima
Lillium
PD: Se que me mirabas mientras me cambiaba, ¿te gustó lo que viste?


Ashley la leyó divertido, ese maldito policía estaba muy pagado de sí mismo. Pero la nota le era útil, al parecer iba a pasar bastante rato fuera. Pero le resultaba extraño que hubiese dejado la casa así de desprotegida, al fin y al cabo, Ashley no era más que un simple extraño. Pero no iba a dejar pasar esa ocasión, debía actuar. Pero primero... Debía vestirse, no le agradaba la idea de buscar pistas sobre misterios sobrenaturales sin nada encima. Encontró su ropa por allí tirada y se la puso rápidamente, luego volvió al cuarto y empezó a buscar.


Abrió todos los muebles de aspecto antiguo que encontró y miró en su interior pero no pudo encontrar algo fuera de lo normal así que se dirigió a una de las habitaciones donde aún no había entrado. Se encontró con el baño, que al igual que el resto de la casa tenía un aspecto antiguo. Lo usó y luego investigó, tal vez hubiera algo escondido en el lugar menos sospechado. Pero tampoco encontró nada. Dejó esa habitación y siguió inspeccionando una a una todas las habitaciones de la casa hasta que cuando ya se iba a dar por vencido encontró una puerta cerrada con llave. “Qué curioso. Ninguna de las otras puertas estaba cerrada. Seguro que hay algo interesante dentro.” Entonces Ashley volvió a la cocina, donde estaba su maleta, y se hizo con unas horquillas que había metido allí por si se daba esa situación. Sus años en el orfanato le habían enseñado como forzar cerraduras básicas, y una puerta de interiores no solía tener un cerrojo muy complicado. Volvió a esa parte de la casa e intentó abrir la puerta con sus habilidades, no le costó mucho forzar la cerradura hasta escuchar el suave click que indicaba que se había abierto.

La puerta se abrió con un chirrido, como si no hubiese sido usada desde hacía mucho tiempo. Ashley trago saliva y se adentró en esa habitación. Lo que encontró lo sorprendió extrañamente. Se trataba de otro dormitorio, uno con una cama individual y muebles antiguos y polvorientos. Encima de estos se encontraban diversas fotografías y retratos. Ashley se acercó a ellos y cogió uno de los retratos, era un oleo de dimensiones pequeñas en el que había pintadas dos personas vestidas con ropas antiguas. Uno lo reconoció de inmediato, alto de pelo negro y ojos violeta, era Lillium. La figura que estaba pintada junto a él era un chico joven y rubio, de aspecto aniñado, a Ashley le sonaba haber visto su cara en algún sitio pero en ese momento no lo recordaba exactamente. Entonces se fijó en un detalle del cuadro, estaba firmado por su autor (un tal Ricardo) y fechaba en 1754. Incapaz de creérselo completamente Ashley empezó a revisar cada retrato y cada foto, y observó que eran de épocas diferentes. Que iban desde el renacimiento hasta el siglo XIX y en todas aparecían esas dos figuras. Lillium y el chico rubio.


Un suave estremecimiento invadió a Ashley, y la sensación de triunfo le inundó. Había tenido razón todo este tiempo y allí estaba la prueba. Lillium no era algo natural y investigando más acerca de él encontraría respuestas a sus visiones. Pero, a la vez, le inundó una extraña sensación de rabia. Rabia contra ese chico joven y rubio que acompañaba a Lillium en todos esos retratos. ¿Quién era? ¿Por qué parecían tan felices en esas fotos¿ Entonces, decidido a seguir investigando en ese cuarto depositó, otra vez, la foto que había tomado en su sitio y de repente, las piernas le fallaron. En ese mismo momento un remolino de imágenes le volvió a inundar la cabeza, siempre con aquellos dos protagonistas y siempre sangrientas.
-       AHHHHHH!- Gritó Ashley incapaz de aguantar toda esa presión en su cabeza. Entonces los cristales que protegían las fotos se rompieron y algunos objetos salieron despedidos. Incapaz de soportar por más tiempo ese fluido de imágenes e inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, Ashley se desplomó en el suelo, inconsciente.








Gabriel había seguido a Demian hasta que ambos llegaron a una especie de despacho. Un lugar bastante formal a diferencia del resto  del Bahamut. Demian se sentó y lo miró seriamente, mientras Gabriel tomaba asiento y esperaba pacientemente a que el otro le diera respuestas acerca de las dos cosas que le ocupaban: los asesinatos y Lillium.

-       Está bien Gabriel, buscas respuestas y aquí puedes encontrar algunas. Pero… antes que nada debo hacerte una pregunta, dependiendo de lo que me respondas te contaré lo que se o no ¿Estás de acuerdo?
-       Sí.
-       ¡Ah y otra cosa! Todo lo que te cuente, si lo hago, valdrá un precio.
-       Tengo dinero.- Respondió Gabriel, a lo que el pelirrojo respondió con una suave carcajada.
-       Te aseguro que yo más. No Gabriel, yo no cobro con dinero. Cobro con favores.
-       Entonces, te deberé un favor.
-       Eso me gusta más.- Dijo Demian sonriendo. Cuando Demian sonreía se le hacían hoyuelos en las mejillas que le daban un toque todavía más infantil, Gabriel se preguntó acerca de su edad, aparentaba 14 pero eso tenía que ser imposible. Una persona de 14 años no puede dirigir el Bahamut. Era imposible. Pero había algo en sus ojos, que denotaba una gran confianza en sí mismo. Como si supiera todas las respuestas a todas las posibles preguntas de Gabriel.
-       Ok aquí la pregunta. ¿Crees en lo sobrenatural?- Gabriel se quedó seco, esa pregunta significaba que ese chico realmente sabía cosas. Porque estaba claro que las visiones de Ashley no eran nada normales, así que sin vacilar respondió- Creo, que hay cosas que actualmente no podemos explicar.
-       Entonces… ¿esperas poder explicarlas alguna vez?
-       No, creo que no estoy preparado para eso. Lo que quiero es darles sentido para que no molesten a mis amigos.
-       Interesante respuesta… cuéntame tu historia. Cuéntame porque quieres saber del agente Lillium.

Y Gabriel le explicó a ese completo desconocido lo que le había estado atormentando esos días. Sin nombrar el nombre de Ashley, contó que uno de sus mejores amigos había experimentado visiones lo suficientemente claras de los asesinatos. Que esas visiones estaban yendo a peor y que podían llegar a interrumpir con su vida normal. Le describió también el rostro aterrorizado de su amigo y su deseo de ayudarle. Cuando Gabriel terminó su relato Demian suspiró y sonrió.

-       Desde que lo vi por primera vez supe que Ashley tenía demasiado poder como poder controlarlo por si solo sin adiestramiento.
-       Entonces tú sabías…
-       Supe que venías para ayudar a Ashley desde el principio, lo que me sorprendió fue la mención de Lillium. Tú amigo “vio” algo que no debía, la verdad. Te voy a contar todo lo que se.
-       Gracias.
-       Lillium es un ser sobrenatural de una raza bastante poderosa, se alimentan del miedo humano. Su especie pactó hace tiempo con la raza humana.
-       Espera, espera, espera… Me estás diciendo que ese tío es… ¿un dementor?

Demian estalló en risas.- ¡Pero cuánto daño ha hecho Harry Potter! Jajaja, Dios, sí podríamos decir que es un dementor. Aunque su raza existió mucho antes que ese libro, en la antigüedad se les llamaba clamate que significa grito en latín. Por el hecho de que sus víctimas siempre tenían la expresión de haber estado gritando en sus rostros muertos.
-       ¿Qué decías antes de lo del pacto?
-       Esa especie es poderosa, pero son pocos en comparación a los humanos. Para el beneficio de ambas, hace tiempo pactaron con los humanos. Sólo se alimentarían de criminales, así el gobierno no se ve implicado y la tasa de criminalidad baja.
-       ¿Me estás diciendo que seres sobrenaturales andan por la calle matando a gente? Y que el gobierno lo sabe.
-       Exacto.
-       No puedo creérmelo, es demasiado surrealista.
-       Mi querido Gabriel, estás rodeado de hechos sobrenaturales. Por ahora solo has notado a tu amigo Ashley… Pero pronto vendrás a mí por otros asuntos.
-       ¿Y tú que se supone que eres? Pareces tener 14 años pero hay algo en ti que no encaja.
-       Oh vaya, me siento halagado de que me digas que parezco tan joven. Realmente tengo 932 años.
-       No puede ser verdad…
-       Me presentaré otra vez, mi nombre es Demian propietario del Bahamut y un sencillo hechicero inmoral.
-       Dame un segundo.- Gabriel debía estar volvíendose loco, lo que decía ese chico NO PODÍA SER VERDAD, era demasiado fantasiso. Demasiado sacado de alguna novela de esas que tanto gustan ahora. ¿Dementores, hechiceros? ¿Qué vendría ahora superhéroes? Y sin embargo no podía negar la veracidad de las cosas extrañas que estaban aconteciendo a su vida. Era como si todo lo que había vivido hasta ese preciso momento no hubiera sido más que una hermosa mentira y que en ese momento se estaba quitando una venda de los ojos. Así que cuando pronunció esas palabras, tuvo la certeza de que su mundo a partir de ese momento iba a cambiar para siempre- te creo. Ahora háblame de cómo puedo ayudar a mi amigo.




Cuando Violet se cansó de tocar la guitarra ya casi estaba amaneciendo. Otra noche que había pasado sin dormir. Pero en ese momento se encontraba totalmente fresca, cargada de energía. No le estaba dando demasiada importancia al hecho de que se estuviera convirtiendo en algo parecido a “super woman” día tras día. No lo hacía porque su cerebro parecía estar encajando algunas cosas, y sabía que al final todo tendría sentido. Era extraño, pero no se encontraba asustada, era como si lo que le estaba pasando ya le hubiera pasado mil veces antes. Totalmente despierta se levantó, cogió su ipod y fue a correr. Nunca había ido a correr, pero en ese momento le apetecía. Corrió y corrió mientras escuchaba los acordes de guitarra de su adorado Synyster Gates (su guitarrista favorito) por las calles de la ciudad. Se sentía libre y en paz cuando de repente vió algo con el rabillo del ojo que la sorprendió. En un callejón bastante apartado había un hombre que parecía estar intentando forzar a una mujer. Se acercó hasta poder oírles, y vio que no estaba equivocada. ¡UNA VIOLACIÓN EN MEDIO DE LA CALLE! Tenía que llamar a la policía, pero antes de que se diera cuenta su cuerpo se había puesto en marcha. Había agarrado al hombre y lo había tumbado al suelo con una llave de no sabía qué arte marcial. El hombre se levantó y empezó a correr, tuvo la intención de seguirle pero la cara de la chica la hizo detenerse. Le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

-       ¿Estás bien?
-       Sí, gracias a ti… Tenía tanto miedo…
-       Vamos a un hospital, para que se aseguren que estás bien.- La chica asintió.

Mientras la acompañaba hasta el hospital un pensamiento extraño cruzó la mente de Violet “la próxima vez mi presa no escapará”.
  


-       Dicen que la curiosidad mató al gato mi querido chico rebelde.- Dijo una voz fría al oído de Ashley. Este abrió los ojos de repente. Seguía en la sala donde se había desplomado, había cristales por los suelos y todos los muebles estaban destrozados.
-       ¿Qué ha pasado?
-       Pasa que te has descontrolado mientras espiabas en el pasado de las otras personas.- Respondió fríamente Lillium que se encontraba justo en la entrada de la habitación.
-       ¿Me estás diciendo que yo he hecho esto?
-       Sí, y también has entrado en una sala cerrada. Cosa que no deberías haber hecho. Pero te perdono por ser adorable.
-       Lillium explícate, enserio. Primero descubro que eres inmortal, que eres el asesino de Florencia y ahora me estás jodiendo.
-       Sabes que podría matarte por saber demasiado.
-       Sí quisieras hacerlo ya no estaría respirando, no me jodas y explícate. Porque estoy hasta los huevos de estas mierdas que me pasan.
-       Ese vocabulario…
-       ¡Hablo como me da la puta gana!
Está bien cálmate. Vamos al salón a hablar… Es una larga historia. 
36# Juguemos al escondite, o moriremos todos.

Tao
-Tao… Sabes que te vas a arrepentir… Hehehe…- Siguió riendo Momo, aun habiendo perdido su siniestra sonrisa.
Zitao le agarraba del cuello de la chaqueta, levantándole varios centímetros del suelo. De sus ojos saltaban casi chispas de pura furia. No dependía de él, no le necesitaba, no iba a seguir siendo su juguete. Nunca más.
-Sé perfectamente lo que tengo que hacer.-Siseó con rabia, alzándole por encima de su cabeza, presionando su cuello sin darse cuenta de la fuerza que imprimía en ello.- Y no pienso conseguir más dinero para ti. ¡FUERA!-Gritó lanzándole contra el suelo, haciéndole caer varios metros más allá, con un sonoro golpe que lo dejó en el sitio.
Tomó aire, e hizo una mueca de desprecio, mientras miraba a aquel hombre que creía haberle tenido en sus manos. Escupió en la arena a su lado y se dio la vuelta, enfrentando el camino que llevaba a su casa de nuevo, listo para llevar su plan acabo, sin dejar que nada más pudiera entorpecerse en su camino.
“Espera y verás, Tao. No sabes con quién estás jugando…” Tao simplemente rio ante esos pensamientos, considerándolos divertidos y absurdos. “Por supuesto que veré… Una vida sin ti a mi alrededor, eso es lo que veré. Estúpida rata repugnante.”


Nana y Sungyeol caminaban preocupados en su habitación, con la mirada perdida en el suelo. Myungsoo y Selene estaban solos en la cocina, y esperaban con todas sus fuerzas que Selene recordara algo estando con él a solas. Pero nada era seguro.
-Puff, Sungyeol. Esto me está volviendo loca, voy a ir a echar un vistazo.
Antes de que Sungyeol pudiera coger su brazo y detenerla, ella ya estaba a mitad de camino corriendo de puntillas por el pasillo. “Solo una ojeada” Se asomó con cuidado, para comprobar lo que sucedía. Ocultó su risa, tapándose la boca con una mano, mientras que con la otra llamaba a Sungyeol para que se acercara a mirar. Este resopló, y atisbó por encima de la cabeza de Nana lo que sucedía en la cocina. Abrió la boca por la sorpresa, y regresó al pasillo intentando no hacer ruido con sus carcajadas.
-Creo que…-Murmuró intentando no reír.- Ha funcionado.- Nana asintió conforme.
Ni siquiera habían necesitado más de veinte minutos a solas para volver a estar el uno en los brazos del otro. Allí estaban, besándose, acariciando sus mejillas silenciosamente, reconociéndose de nuevo, en un momento que hasta a Sungyeol y Nana les hacía tener la piel de gallina.
-Ni siquiera se han dado cuenta de que les hemos visto… -Susurró Nana, agitando la cabeza, sonriente.
-Estaban demasiado ocupados comiéndose la boca.- Dijo Sungyeol, volviendo a entrar en la habitación, antes de ser golpeado por Nana.- ¿Qué? –Rio.- ¿Me vas a decir lo contrario?-Nana suspiró, antes de chasquear la lengua por un momento y revolverse en sus pensamientos.- Ya, sé lo que estás pensando. Deberíamos seguir el plan.-Ella frunció el ceño, con gesto interrogante.
-¿Qué plan?
Sungyeol murmuró un breve “Tao” y Nana recordó perfectamente todo lo que habían hablado semanas antes, cuando estaban aún en el hotel. La estrategia que habían elaborado, para cuando Tao y Myungsoo pudieran encontrarse. “Lo más importante es que no puedan atacarse, o si no…”
-Ya, cierto. Ese plan. Debemos cubrirles las espaldas y evitar que se vean ¿no?-Sungyeol asintió, serio.
-Sí. Tenemos que entretener a Tao y hacer que se…
Se detuvieron asustados, en cuanto llamaron a la puerta.

Tao
Sin darse ninguna prisa, sino más bien retocando los últimos detalles de la idea que tenía en mente, regresó a la terraza, desde donde subió directamente al ático, en busca de su preciado sable.
La habitación era pequeña, oscura y el aire allí era muy viciado, pero tampoco se entretuvo gran rato. Tanteó en la pared en busca de la vaina donde estaba guardado, y en cuanto la tuvo entre sus manos, bajó de allí sin darse tiempo a cerrar la puerta.
Entró en la casa junto con una ráfaga de viento que hizo a las cortinas alzarse del suelo. Miró a su alrededor, pero Selene no estaba allí. Seguiría en la habitación. “Perfecto” Espada en mano, se dejó llevar hasta la cocina, dispuesto a continuar hasta la habitación de Myungsoo con inmediatez. Lo único que lo detuvo unos segundos, fue el hecho de contemplar un desayuno perfectamente preparado en la mesa que ni siquiera había sido tocado. Frunció el ceño, sin saber que debía pensar de ello. ¿Sería el de Selene? ¿Por qué no lo había tomado entonces?
Chasqueó la lengua, fastidiado, y regresó atrás, solo para asegurarse de… “¡Mierda!” Selene no estaba en la habitación, ni en el baño, ni en la terraza. “No puede ser posible”
-¡SE…!- Quería gritar su nombre, pero su fuero interno no le dejó. No. Si no estaba allí, no había tomado el desayuno… ¿Se había marchado? ¿Se estaba escondiendo?
Agitó la cabeza, mientras sus pensamientos se oscurecían, poniéndose en la peor situación posible, y tornando su razón en locura. Corrió hasta las habitaciones de los sirvientes, abriendo todas las puertas, con sus poderes alerta. No había nadie allí. Inspiró con fuerza y se concentró aún más. Debían estar cerca, allí mismo, y los encontraría.
“Corre, corre, corre” “Vamos, puff... ¿No he hecho ruido, verdad? No, venga” “Ya está, ya está… Lo vamos a conseguir” “… Vamos Selene…”
Ni siquiera se molestaban en acallar sus pensamientos. “Muy mal…” Murmuró Tao, sonriendo, mientras se relamía los labios. Ni siquiera estaban fuera de la casa, solo habían conseguido llegar a la entrada, lo que significaba que estaban a pocos pasos de allí. Y no avanzarían más.

Myungsoo
-Tenemos que huir.- Dijo cogiendo rápidamente su mano, y llevándola fuera de la cocina. Selene se resistió un momento, volviendo la vista atrás.
-¿No debería recoger…?-Miró a Myungsoo, que negaba con una mirada asustada. No iba a correr ese riesgo.
-No necesitamos nada, solo salir de aquí.
Tras eso, Selene asintió, considerando lo que acababa de decir algo absurdo, cuando sabía que Tao estaba en la puerta de la casa, y debían irse de allí enseguida. Se precipitaron hacia el vestíbulo, corriendo hasta llamar a Sungyeol y Nana, siempre teniendo en cuenta donde estaba Tao.
-Ha subido arriba, no sé qué estará haciendo.-Murmuró Selene, un momento antes de que les abrieran la puerta.
Sungyeol y Nana les miraron alternativamente, antes de observarse entre ellos, para un segundo después fijar su mirada en Myungsoo, señalando a Selene.
-¿Ha reco…?-Myungsoo asintió, sin necesidad de explicar nada más. Sungyeol y Nana chocando sus palmas a modo de eufórica victoria.


-Chicos, tenemos que irnos, rápido. Tao viene y puede llegar en cualquier momento. Vamos, vamos, corred.
-¿Tao viene? ¡¿Y a que estáis esperando?! ¡Iros! –Gritó Nana, poniendo los brazos en jarras. Selene y Myungsoo fruncieron el ceño.
-Nos vamos todos.-Afirmó Selene.-Vamos.-Sungyeol y Nana se miraron, poco convencidos.
-No tendríais ni que habernos avisado, deberíais estar ya lejos. Vamos, corred, si hace falta os cubriremos las espaldas, pero no estéis ni un minuto más aquí.
-¡YA VIENE!-Saltó Selene, entrando en pánico, agarrando el brazo de Myungsoo, que permanecía a su lado, angustiado a su vez.
-Iros de una vez, le engañaremos de alguna forma. ¡Corred!
Sin poder hacer otra cosa, la pareja salió de la casa lo más deprisa que le dejaron sus pies y el sigilo con los que los posaban en el suelo, paso a paso.
Sungyeol y Nana se miraron y asintieron, haciendo lo que tenían planeado. Ocuparon sus mentes con pensamientos de fuga, creando en su imaginación una escena perfectamente creíble para conseguir engañar a Tao, hacerle pensar que eran Myungsoo y Selene. Solo había un problema: si funcionaba y no iba tras Selene y Myungsoo… ¿Qué probabilidades tendrían de escapar?
Aun siendo meticulosos con aquello que pensaban, fueron arrastrándose hasta el vestíbulo, donde estaba la puerta, ya abierta, que les llevaría a la libertad. Salieron con cuidado, y sin mirar atrás. En el segundo en el que miraron al cielo azul sobre sus cabezas, fue el
segundo en el que una sombra oscura pasó como una exhalación a su lado, sin entretenerse con ellos, solo buscando su objetivo.
Ahogaron un grito, y fueron tras él, aun sin poder igual su velocidad salvaje. Era realmente rápido.

Tao
No le llevó ni siquiera un instante sospechar sobre la pequeña trampa que le estaban intentando tender. Sonrió a mitad de su paso, consiguiendo reconocer la fuente de esos pensamientos. Sungyeol y Nana. Agitó la cabeza, algo exasperado, aunque herido en su orgullo por que creyeron que eso les iba a funcionar.
Suspiró y frunció el ceño exasperado. Entonces Myungsoo y Selene… ¿Dónde estaban? Se volvió a concentrar, aun dejando transcurrir un poco más de tiempo. Inspiró y dejó fluir sus poderes, que se desplegaron en todas direcciones, rápidos.
Allí. No demasiado lejos, corriendo para salvar sus vidas. Agarró con fuerza la espada, manteniéndola a su lado, mientras él también se dispuso a ir tras ellos, compitiendo con su velocidad.
Atravesó la puerta, dejando atrás a aquellos pobres embusteros, siguiendo la pista a su verdadero objetivo. Conocía demasiado bien a Selene, no podía darse por vencido. Tarde o temprano le faltaría el aire, no estaba entrenada. Myungsoo se pararía con ella, y él… No perdería el tiempo.
Sus piernas le permitían ir a una velocidad exorbitante, alcanzando a ver sus espaldas en muy poco. Tensó la mandíbula y apretó aún más el paso. Como había predicho, un rato después, cuando estaba a pocos metros de ellos, Selene aminoró la marcha, deteniéndose a respirar, agotada. Myungsoo se detuvo a su lado, aunque loco de angustia.
“Selene… Venga, vamos. Te llevo si hace falta, pero… Por favor, por favor… No podemos parar.” Selene asintió, tomando todo el aire que pudo, dispuesta a correr de nuevo, aunque tosió a mitad de su respiración.
Tao se acercó rápido y sigiloso como un puma, como solo alguien como él, con esa obsesión y técnica en artes marciales, podría. Empuñó el sable, manteniéndolo paralelo al suelo, agarrándolo con ambas manos, mientras sus pasos le seguían guiando hasta donde estaban ambos.
Myungsoo miraba las mejillas sonrosadas de Selene, sonriendo con un gran nudo en la garganta mientras la contemplaba. “No puedo perderla” Se dijo a sí mismo, acariciando su mentón, diciéndola que no pasaba nada, antes de ver el miedo reflejado en sus ojos. No tuvo tiempo de volver la vista atrás.


“Lo lamento, hermanito” Sonrió, dejando el filo de la espada recorrer el cuello de Myungsoo con la fuerza que impregnaba el brazo de Tao y la velocidad de la carrera, lacerando su piel, rasgando sus músculos, dejando la sangre fluir libre de su cuerpo.
Tao exhaló el aire que había contenido, conforme con lo que él consideraba toda una proeza. Ya estaba hecho. Se había quitado a Myungsoo del medio, murmuraba para sí mismo, al tiempo que le veía caer sobre sus rodillas, dándose cuenta demasiado tarde e incrédulo de que la vida se estaba escapando de su cuerpo a una velocidad vertiginosa. Para cuando la espalda de Tao chocó al fin contra el suelo, sus ojos ya no tenían vida.
-¡Myungsoo…!
Selene se sentía morir, incapaz de hacer otra cosa más que pronunciar su nombre a cada instante, como si de alguna forma, pudiera llamarle de vuelta allí, de regreso de la muerte.
-No puedes.-Siseó Tao, contemplando el brillante filo de su arma con admiración.

Selene
De nuevo estaba pasando, otra vez. Como si la hubieran lacerado a ella también con esa espada, se notaba herida, atravesada por las agudas punzadas de dolor que se aposentaban en su pecho, inmovilizándola con esa pesada rigidez. Si se movía dolería aún más, y solo podría llorar.
Sin emitir ningún sonido, se derrumbó sobre sus rodillas, que se empaparon nada más tocar el charco de sangre que se extendía bajo Myungsoo. No podía ser posible. Ese cuerpo amado, el cual estaba silente ya, sin que pudiera oír su corazón latir, o su respiración. No quedaba nada que pudiera decirle que seguía vivo.
El sol se ocultó bajo las negras nubes que habían cubierto el cielo en poco segundos. El Fin comenzaba.
-Selene, ya no puedes hacer nada, ahora solo puedes quedarte conmigo. Solo yo puedo hacerte feliz.-Al ver que no se inmutaba, continuó.- Déjalo, ya no tiene sentido.-Dijo con voz potente Tao, imponiéndose ante la trágica imagen que contemplaba.
Selene no se molestó en contestar, demasiado conmovida con el cuerpo yacente a su lado, acariciándolo sin poder creer lo que pasaba, mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos. No sentía nada, no reconocía a nadie, solo tenía ojos para Myungsoo, aunque su visión le hacía clavarse más profundamente la daga ardiente que pesaba en su corazón.
-Está muerto, Selene.
-Pronto lo estaremos todos.-Murmuró con desprecio, a la vez que un ligero temblor resonaba contra las montañas cercanas, llegando hasta donde estaban, suavemente. Tao agitó la cabeza.
-Él está muerto y yo soy todo lo que necesitas. Sé todo lo que te gusta, tus comidas favoritas, la ropa, lo que quieres hacer en tu tiempo libre, todo tu pasado…
-Como si importara. Jamás serás él…-Rugió con voz quebrada, reuniendo todo el desprecio que pudo, antes de regresar su atención a Myungsoo, moviéndole contra un costado, intentando hacer que la sangre no siguiera fluyendo, apretando sobre la herida, desesperada.
-No va a funcionar, ¿no te das cuenta? Ven conmigo.
-¡CÁLLATE!-Sentenció dirigiéndole una mirada de odio dolorida. Un segundo después volvió a desviarla, sin importarle lo que pasara.
Tao se revolvió en su sitio, humedeciéndose los labios, y negando con la cabeza. “Te demostraré lo equivocada que estás, una vez te lleve conmigo.” Fue hasta ella, cogiendo su brazo, alejándola de Myungsoo, pero no esperó que la desesperación le diera fuerza sobrenatural. Clavó sus uñas hasta hacerle heridas sangrantes en las manos, debilitando su garra, y deslizándose debajo de su cuerpo.
Justo cuando, aun con el ceño fruncido, iba a volver a abalanzarse sobre ella con mayor decisión, sintió un dolor agudo en su sien. Su visión se oscureció, la sangre también comenzó a cubrir su piel. Era tibia y espesa. Dolía irremediablemente. “Te advertí… Que te arrepentirías”
-…Hehehe… El dinero es mío, es mío. ¡SOLO MÍO!... Hehehe. No me quieres ayudar… Lo conseguiré yo, ¡no te necesito! ¡Nunca, nunca, nunca!... Hehehe…
Tao se desplomó en el suelo, sintiéndose incapaz de mantenerse erguido. No sentía su cuerpo, no era apenas consciente. Solo quería parar el dolor. Notó un nuevo golpe en la nuca, de nuevo una piedra, aún más grande, que le hizo sucumbir en la oscuridad.


-Es mío, mío… Hehehe…-Momo gritaba, lanzando más piedras contra un cuerpo que ya no se movía.
Selene comprobó consternada que Tao casi había perdido sus constantes vitales. Se obligó a alzar la vista, mirando la turbia situación que se desarrollaba en ese momento. Momo acercándose a Tao, socarrón, burlesco, Tao agarrando con sus últimas fuerzas su sable… Para acabar hundiéndolo en el abdomen a aquel ser avaricioso y loco. El acero traspasó su cuerpo, paralizando su risa para siempre.
Selene pestañeó, aun siendo apenas consciente de lo que estaba pasando. Tao dejó caer su brazo con un último suspiro, una pequeña sonrisa, y una mirada queda que se dirigió hasta ella. Su energía se agotaba, solo reconocía una sombra, y sangre. Su pecho no respondía sus órdenes, así como tampoco lo hacía su latir. Su cuerpo le era ajeno, distante. Era libre.
“Adiós” formó con sus labios, la sangre cubriendo su cara casi por completo. No volvió a respirar, ni a cerrar los ojos. Se quedó en esa posición, inerte, como una gran estatua griega. Sin una expresión violenta en la cara, solo una media sonrisa, un recuerdo vago de lo que una vez había sido. Ninguna maldad exhalaba su cuerpo ya. Había acabado.
Nana
Para cuando consiguieron alcanzar a ver a sus compañeros, solo pudieron apreciar a Myungsoo en el suelo, herido. Sin perder tiempo llamaron a las emergencias, hablando desesperados con su interlocutor, mientras seguían contemplando como transcurrían los hechos, a la vez que se acercaban a toda prisa, hasta que Momo hizo su aparición y frenaron, incrédulos y paralizados.



Tao… Momo… En el suelo, sin que nada les turbara, solo el aire que removía sus cabellos, dándoles un aspecto aún más desamparado, si cabía. Selene con la mirada perdida, arrodillada en medio de aquel caos aterrador. Se acercaron con pasos lentos, con miedo a lo que iban a encontrar. No se atrevieron a tomar el pulso de Myungsoo, temerosos por lo que pudieran encontrar, a juzgar por la actitud de Selene. Ni siquiera parecía que estuviera viva ella, si no fuera por su ligera respiración.
Nana consiguió llegar hasta ella para acariciar su hombro levemente, intentando de forma torpe darle algún ánimo.
-La ambulancia viene de camino. Solo espera un poco más…
Asintió imperceptiblemente, presionando de nuevo el cuello de Myungsoo, intentado hacer algo que acabara con su desesperación. No había nada, nada. Ningún sonido, ningún color. Estaban abandonados en aquel día oscuro y silencioso.
El pitido de las ambulancias rompió aquel marco, consiguiendo sacar a Sungyeol y Nana de parte de su angustia. Ayudaron a llevar a Myungsoo dentro, intentando convencerles de que hicieran todo lo que estuvieran en sus manos.
Tao y Momo también fueron recogidos esa vez, transportados hasta el hospital como fallecidos en el acto. No había ningún tipo de solución posible.
El mar se revolvió contra la orilla. Las olas formando grandes masas negras de agua. El Fin se acercaba lenta e inexorablemente, aunque ellos se alejaran de aquel lugar. No podían huir.





Capítulo 13
*Taemin se acababa de levantar, por un mensaje que le había llegado a su móvil, era de Sacha en él decía que quedarían después de clases en el callejón de atrás. La verdad es que Taemin no estaba muy seguro de si quería que Sacha le ayudara a conseguir a Jay, porque los métodos de Sacha eran poco ortodoxos, y la gente solía salir mal parada, así que se dijo a sí mismo que rechazaría su oferta, prefería conseguir a Jay por sí mismo, enamorándola poco a poco. Se levantó y se fue a preparar.*
Acababa de levantarme, no es que hubiera dormido muy bien porque me tiré la noche entera pensando en que iba a hacer con Enrique, ya tenía suficientes problemas como para que ahora este estuviera estorbando por aquí.
Me dirigí a la cocina cuando me hube vestido y aseado, nada más entrar en la cocina, no me podía creer lo que veían mis ojos, tostadas con mermelada y mantequilla, tortitas, una gran variedad de siropes, zumo de naranja recién exprimido un vaso de leche, había hasta churros con chocolate, ‘’¿Tenía todo esto en casa?, si no he hecho la compra…’’.
-Espero que tengas hambre- me giré rápidamente y ahí estaba Enrique y con uniforme ¿de qué iba todo esto?
-Eh… ¿has hecho tú todo esto?- le pregunté atónita.
-Sí-afirmó con una sonrisa.
-Y ¿de dónde has sacado todo esto?, si no había nada.
-Por eso mismo- dijo con tono ofendido- tú lo has dicho, no había nada, tu nevera y armarios estaban vacíos y sin nada, ¿no te da vergüenza?
-Pues no mira, porque resulta que vivo yo sola.
-Bueno pues a partir de ahora la tendrás llena.
-¿Cómo que a partir de ahora?- le pregunte un tanto confundida.
-Claro porque voy a vivir aquí, contigo.
-¿QUÉ?- no daba crédito a lo que oía.
-Lo que has oído, ¿dónde quieres que viva si no?
-Pues, que bien- mis problemas se multiplicaban cada vez más.
Me senté a desayunar, poco después el timbre de la puerta sonó, me levanté enseguida, pero Enrique se me adelantó y abrió él, no sabía quién era y fui a ver, cuando llegué me quedé también un poco paralizada.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó Enrique.
-Vengo a recoger a Jay como todas las mañanas- le contesto Minho bruscamente, este me miró.
-Esto…Sí ya voy.
Me calcé los zapatos y salí por la puerta, pero me cogieron por el brazo y me retuvieron, me di la vuelta con una cara de ¿Qué haces?.
-Esperadme-dijo.
-¿Qué?- respondí yo un poco confundida.
-¿No lo sabes?, yo también voy al mismo instituto que vosotros.
-¿Qué?-respondimos Minho y yo a la vez. Eso explicaría porque llevaba uniforme.
Los tres nos dirigimos hacía el instituto, Minho y Enrique iban empujándose todo el rato, y yo iba perdiendo los nervios por momentos, estaba ya un poco harta de todo, iba a girarme para decirles que pararan pero vi a Taemin y pensé, ‘’Mi salvador’’.
-Taemin!- grité todo lo que pude. Este se dio la vuelta y me saludó enérgicamente con la mano, Minho y Enrique dejaron de pelearse enseguida, yo fui corriendo al lado de Taemin.
*-Oye, no crees que deberíamos dejar de pelarnos, al menos cuando esté Jay delante- dijo Minho.
-Si, a lo mejor lo podríamos intentar- le respondió Enrique- por cierto ¿Qué relación tiene con ese tipo?
-¿Taemin?, es su mejor amigo, aunque yo tendría cuidado con él, que por muy amigos que sean no me fio ni un pelo- contestó Minho con un tono un tanto celoso.*
-Buenos días Taemin-dije con una sonrisa.
-Hola- me respondió con el mismo gesto.
La verdad es que Taemin era un amor, si no fuera por él todos los momentos duros que he pasado, serían insufribles, tenía suerte de tenerlo a mi lado.
-¿Qué tal has dormido hoy?- me preguntó
-Pues, se podría decir que bien, más o menos, muchas cosas en las que pensar.
Seguimos caminando hasta el instituto Minho y Enrique iban caminando detrás nuestra.
La mañana transcurrió sin ningún percance, y llegó la hora del almuerzo.
-¿Jay vamos a almorzar?- preguntaron al unísono Minho y Enrique.
-Eh que se lo he dicho yo antes- dijo Minho.
-No se lo he dicho yo- respondió Enrique.
-Chicos, está bien, puedo almorzar con los dos a la vez, no hay porque pelearse, sonreí, me giré para ver si Taemin se apuntaba pero no estaba, así que nos fuimos los tres a comer.
*-¿Por qué me has traído aquí? Se supone que habíamos quedado después de las clases- dijo Sacha.
-Ya, pero solo te he traído para rechazar tu propuesta.
-¿Qué?
-Lo que has oído, no quiero que me ayudes, no quiero que nadie salga dañado por un sentimiento que tenga hacia alguien.
-Jah…-se río Sacha- Esta bien, tú decides, pero luego no me vengas con lloriqueos.
Se pasó la mano por el pelo y se fue, Taemin se quedó un rato allí, pensando.


‘’Tranquila, te estaré vigilando, no voy a volver a permitir, que hagas que Jay derrame una lágrima’’.
El cuerpo de Sora se desplomó en el suelo. Los tres secuestrados se quedaron boquiabiertos con la escena. Hikari gritó, Ryosuke estaba petrificado, Kyo sonrió. La calma llegó a sus cuerpos conforme la policía entró.
-¿Se encuentran bien?- Aquel señor sostenía una pistola.
Los tres observaron perplejos, no les salían palabras algunas, cosa normal después de aquel suceso. Más guardias entraron y comenzaron a desatarles. Hikari agarró de la mano a Kyo.
-Sabía que llamarías a la policía- Dijo confiada de que fue él, por eso no tuvo miedo.
-No he sido yo, me prohibió llamar a la policía- Kyo la miró entristecido.
-¿Entonces?- Estaba anonadada.
-Le dejé un mensaje a Mei...-
La policía se llevó uno a uno a la comisaría para que testificaran. Al terminar Hikari su testimonio esperó a Kyo en la salida, este no tardó mucho, al fin y al cabo tenía que repetir lo mismo.
La noche era más oscura de lo normal y hacía más frio que otros días, así que, conforme Kyo salió de la comisaría abrazó a Hikari para mantenerla en calor y decirle que la apreciaba.
-Lo he pasado muy mal, si hubieras sufrido algún daño... yo...- Hikari lo calló.
-No te preocupes, lo importante es que estamos bien- Le sonrío.
-¿Y Ryo?- Preguntó él.
-No lo sé, no estaba cuando salí- Ante aquella respuesta Kyo agachó la cabeza entristecido. -No te preocupes, todo se solucionara- Lo calmó con una tierna caricia.
-Hikari, quédate a dormir hoy conmigo- Colocó su cabeza en el hombro de ella como si fuera un niño pequeño.
¿Cuando aquel chico que conoció se había convertido en eso? Esa persona fría, cruel, despiadada y apática ahora era alguien tierno, dulce, cariñoso y lo más importante, feliz. Hikari se preguntaba que había sido el causante de ese cambio... O quién.
En el fondo le daba igual, confiaba en él y cuando estaba a su lado era feliz. Sentía como si el mundo se parara cada vez que lo veía, sus cinco sentidos se concentraban en él.
Hikari sonrió, aquellos sentimientos la hacían feliz -Si, dormiré en tu casa- Ignoró el hecho de que solo hubiera una cama allí.

No tardaron mucho en llegar a la casa, Kyo preparó algo para beber y se sentaron en el sofá a hablar. Fue él quien rompió el silencio.
-Hoy ha sido un día inolvidable ¿No crees?- Se le escapó una pequeña risa.
-Y tan inolvidable- Rió junto a él, olvidando lo mal que lo habían pasado.
-Me he quedado impresionado por tu actitud, fuiste tan valiente, no conocía ese lado de ti- La sonrisa de Kyo era distinta a la otras, esta vez era de aprecio, orgullo, su mirada se perdía en el rostro de Hikari.
-Yo creo... que tampoco lo conocía- Los dos estallaron en risa. Hikari continuó - ¿Tuviste miedo no? ¿Por qué?- Preguntó curiosa.
-Si... tuve miedo de no lograr mi sueño- Su mirada se tornó melancólica.
-Interesante... yo me sentí igual- Miró con ternura a Kyo - ¿Cuál es tu sueño? - Mordió su labio intrigada.
-Te lo diré si me lo dices tú- Sacó su lengua en son de burla.
-Está bien, te lo diré- Colocó su dedo en el mentón y miró hacia arriba.- Mi sueño... no, más bien mi objetivo, es encontrar a una persona que me haga sentir única en este mundo, especial y feliz. Con esa persona buscaré formar una familia, quiero tener tres hijos, quiero hacerles la merienda, cuidarlos, mimarlos, mientras él y yo nos amamos hasta el fin de los tiempos. Ese es mi sueño.- Terminó con una sonrisa y miró a los ojos de Kyo, estaba atónito.-¿Cual es el tuyo?-  Suspiró
-Hikari... ¿Puedo pedirte un favor?- Sonrió tiernamente
-Sí, dime- Dijo confusa
-Déjame ser parte de tu sueño... porque el mío... no, mi objetivo... eres tú- Lentamente se fue acercando a Hikari, cerrando sus ojos, Hikari le siguió. Sus frentes se juntaron, podían sentir la respiración el uno al otro, Hikari subió su mano y con timidez acarició el rostro de Kyo.
-Se parte de mi sueño- Kyo juntó sus labios con los de su amada. El roce de los carnosos labios del joven provocaba que ella se derritiera, aquel suave movimiento lleno de amor ponía la piel de gallina a los dos. La lengua del chico entró primero, jugando con la de ella que le respondía con entusiasmo. Aquel beso comenzó a ser cada vez más apasionado, más feroz.

Después de un rato, Kyo la cogió de las caderas y la elevó, ella se sujetó con sus piernas rodeándole. El joven caminó sin separar ningún momento su rostro de ella, besándose, acariciándose, amándose. Abrió la puerta con cierta torpeza y entró al cuarto tumbando delicadamente a Hikari en aquel lecho.
Siguieron con el roce de sus labios mientras se abrazaban. Kyo se quitó su camiseta mostrando aquel cuerpo perfecto, al volverse a tumbar sobre ella, esta comenzó a besarle el cuello, a saborearlo y a oler su aroma, aquel olor que la volvía loca. Acariciaba los brazos musculosos de su chico, ahora podía decir que era suyo, las venas, las tocaba y se excitaba más.
Él le quitó la camisa que llevaba, dejando al descubierto el sostén, Hikari se levantó sobre Kyo, este la abrazó, ella hizo igual notando la musculosa espalda del chico, Kyo con habilidad retiró el sostén y la pegó mas sintiendo su pecho en él.
El joven comenzó a retirar sus pantalones y ella hizo lo mismo.
Los dos se quedaron completamente descubiertos, Kyo tumbó a Hikari y se colocó encima de ella. Esta temblaba, estaba nerviosa.
-Cálmate...- Le suspiró en el oído
Cogió la mano de su amada y la colocó en su espalda, y la otra mano la juntó con la suya y entrelazaron sus dedos. Delicadamente Kyo se posicionó y entró suavemente en la joven, poco a poco. Hikari clavó las uñas en la espalda de Kyo, sin hacerle daño, apretó con fuerza la mano de este, sintió un poco de dolor que se alivió con los besos que Kyo depositó en su cuello, calmándola y relajándola.
Los movimientos del joven eran lentos y suaves, poco a poco cuando se sintió mas cómodo comenzó a aumentar su velocidad, escuchaba los dulces gemidos de Hikari, ese sonido le provocaba mas deseo de amarla, de darle el placer que se merecía.
Aquello era tan confortable para Hikari, el hecho de que fuera esa persona, la que con tan solo ver ya le hacía feliz, el que se estuviera uniéndose a ella en ese momento le provocaba uno de los placeres mas deliciosos que había probado.
Él estaba nervioso, se le estaba entregando la mujer que más había amado en su vida, estaba fundiéndose allí con ella, entre besos, entre caricias.
Hikari hizo presión sobre el pecho de Kyo para voltearle delicadamente y posicionarse ella encima. Ya confiada comenzó a mover sus caderas suavemente, dominando ella aquella escena y propinándole placer a él.
Kyo observaba el hermoso cuerpo de Hikari sobre él. Comenzó por sus muslos y subió hasta el pecho, el cual tanteó con suavidad. Entrelazaron los dedos de sus manos, sus cuerpos se movían como las olas, el tiempo parecía detenerse y sus corazones palpitaban como nunca lo habían hecho.
El se alzó abrazándola, volviéndola a tumbar debajo suya, acelerando sus movimientos, apretando las yemas de sus dedos sobre la piel de esta, dándole más pasión a cada movimiento de sus caderas.
Los gemidos de ella subieron un tono, Kyo comenzó a mostrar su placer también con su voz. El joven llegó a la velocidad máxima de ese momento y fue reduciéndola lentamente mientras sus gemidos aumentaban, en el momento del clímax retiró su miembro terminando allí, en el lecho. Se posicionó sobre ella con suavidad, acarició su piel y siguió besándola.


Para Kyo y Hikari, la vida les sonreía, cada día juntos era más maravilloso, aunque el sol no saliera ese día, siempre era cálido, el estar el uno con el otro. Ahora una nueva vida había comenzado para ellos, un nuevo día, se sienten bien estando así y son felices. La felicidad no es algo que merezcamos, es un regalo de la vida para hacer de esta algo más fácil. ¿Cuánto tiempo les duraría esa felicidad? Se avecinarían malos momentos pero algo será distinto, no estarán solos, se tendrán el uno al otro, ese es uno de los motivos de la existencia del amor. Nos da fuerzas y nos hace luchar en la vida, la gente lo ve como sufrimiento, si, sufres por él, pero es uno de los sentimientos más bonitos que podrás sentir, da igual el sufrimiento, ese  bienestar que te proporciona te hace sentir en calma.


Aún así, la vida continua para el resto.

El amor hacía una persona puede hacerte desear cambiar, eso es un gran problema, debes de ser amado como eres realmente, si no es así, ese sentimiento se acabará pudriendo dejando en ti tan solo desesperación... Un escarmiento que ayudará a Kokoa.

El amor hacía una amistad te hace sentirte querido en este mundo, te hace tener la sensación de que no estás solo, sobre todo si ese amor es correspondido, aquel sentimiento de Kiyoshi hacia Nozomi le hacía feliz, le hacía ser fuerte día a día por ella, estaba orgulloso de su amiga y la quería demasiado, tal vez como nunca había querido a nadie. Dicen que de una gran amistad nace la persona de tu vida, tal vez aquello notaba Kiyoshi en su corazón.

El amor hacia los sueños, hacia las cosas que apreciamos, es uno de los más fuertes, el desear algo, el placer que te produce luchar por lo que quieres. Uno de los amores más duros, porque cuando te arrebatan aquello por lo que luchas ¿Que te queda? Hay que aprender que la vida es dolor y no siempre lo que uno quiere, hay que luchar por lo que te llena y si eso desaparece no rendirte y buscar otra cosa. Aquella lección debería aprenderla Sakura, a la cual no solo le han arrebatado todo, si no que el mundo la ha bendecido con la vida, aunque a sus ojos sea una maldición.

El amor es amor, da igual el sexo, la edad, la persona, quien tu corazón señala es la persona que quieres. Antes Ryu no pensaba así, pero ¿Que va a pensar ahora? Cuando la vida le ha colocado a esa persona delante y el no ha hecho otra cosa más que amarla a pesar de no buscarlo. Luchar por la persona que quieres, no rendirte, a pesar de todo el dolor buscarle, le deseas y combatirás contra todo lo que te venga por él, aunque después no consigas nada, podrás llorar por ello. Pero nunca podrás decir que no lo intentaste, levantarás la cabeza con orgullo porque no eres uno de esos cobardes.

Este sentimiento es algo tan complejo que es casi imposible de describir las diferentes sensaciones en las personas. Tanto Mei como Ryosuke no son capaces de describir lo que sienten.  Pero se están dando cuenta que esa pasión les está consumiendo.

El amor más bonito es el que te hace luchar en la vida, el que te hace tener ganas de vivirla, sentirte vivo. Da igual cuantos baches tenga el camino, saldrás de ellos con las fuerzas que te queden, cuando parezca que ya no quedan más, si tus sentimientos son reales, se repondrán permitiéndote seguir caminando.


Dos semanas después...

Nozomi estaba tumbada en la camilla del hospital con sus ojos cerrados, solo podía escuchar el pitido de la maquina a su lado. El sonido de unas voces apareció por su mente, parecía que había alguien en la sala.
-Una semana... ese es el tiempo de vida que le damos- Lo único que escuchó, seguido de gritos y sollozos de lo que parecían ser las voces de sus familiares.
"Luchar... Mamá, papá, Hikari, todos... Ryosuke..."- Su mente se durmió agotada como hizo el cuerpo de ella.
El cuerpo humano es frágil, pero en el fondo no somos tan débiles como aparentamos.




 Nada más llegar al hotel nos fuimos todos a dormir, había sido un día largo a la par que agotador. Los tres teníamos una habitación distinta, una al lado de la otra. Mi habitación era muy bonita y la cama era muy cómoda y grande, pero la ventana, la cual estaba justo delante de mi cama,era muy pequeña, uuff los despertares en esa habitación iban a ser los peores de mi vida. Despertarme en una habitación prácticamente a oscuras, es horrible para mi, el peor castigo que me pueden poner, yo necesito luz, claridad, día, yo necesito vida, necesito ver que la gente se ha levantado de sus camas ya y que se ha puesto en marcha, no quiero abrir mis ojos y ver oscuridad. Aunque ese hotel fuera unos de los más prestigiosos que toda Alemania yo sentía que era el peor, prefería mil veces dormir en una cama hecha de paja pero con una gran ventana delante de mi que en esa habitación triste y apagada que ademas era carisima. Quitando aquel dilema interno que tenia conmigo misma y mi ventana, la habitación estaba bien, muy bien, el baño era grande también y todo estaba perfectamente ordenado y limpio.

Como era de esperar mi despertar en esa habitación había sido el peor de toda mi vida, anoche antes de irme a dormir, levante la persiana lo más que puede pero esta mañana a penas entraba sol por ella y eso me hacia sentir muy frustrada. Me levante y me duche lo más rápido que puede para salir de esa mazmorra y poder salir a la calle a ver el bonito y preciso sol. Salí de la habitación y me daba mucha pena tener que tocar la puerta de Jaejoong por si estaba dormido y le despertaba así que toque la puerta de Hyun Soo. Después de tocar la puerta varias veces, esta se abrió, descubriéndome a un medio adormilado Hyun Soo sin camiseta y despeinado. Era la escena más tierna que había visto en mi vida.
-Buenos días Ria. -Me dijo sonriéndome y rascándose la cabeza.-
-Buenos días dormilón, solo quería avisaros de que me voy a bajar ya a desayunar nos vemos ahora en un rato, díselo tu Jaejoong.
-Vale, bajamos enseguida, yo se lo digo ahora. -Me dijo mientras me sonreía de la única manera que él sabia hacer y que hacia que me quedara totalmente embobada en él, por no hablar del hecho de que iba sin camiseta enseñando su cuerpo perfecto e irresistible.-
-Si, y tápate que te vas a resfriar. -Le dije mientras con mis manos le rodeaba y le daba un pequeño besito en su pecho. Esto pillo un poco a Hyun Soo por sorpresa pero en ningún momento hizo amago de querer alejarse de mi, el también me rodeo con sus manos y me toco la cabeza.-
-Si Ria ya me tapo no te preocupes, tu baja a desayunar.
-Vale, nos vemos ahora. -Le dije mientras me alejaba de él y me dirigía hacia el pasillo que daba al ascensor.-

Nada más entrar a la cafetería de hotel vi a la extranjera que ayer se acerco a Jaejoong y el hambre se me quieto de golpe, solo tenia ganas de sentarme en la mesa y decirle, “Oye mona o te alejas de Jaejoong o te las tendrás que ver conmigo niñata”. Pero no lo hice soy demasiado buena como para estropear los desayunos de la gente con mis celos estúpidos así que simplemente decidí ignorarla y sentarme en la mesa que encontré más lejos de ella y de sus amigas. No era por criticar, pero todas aquellas chicas me aprecian iguales, todas con el pelo lago, con la extensiones quemadas de tanto tinte, delgadas como palillos y tetas operadas, la verdad todas eran muy guapas eso no hay que negar lo, son de ese tipo de chicas que cuando vas por la calle te giras para volverlas a mirar. Todas eran muy despampanantes pero oír sus risitas tontas desde lejos me ponía de los nervios. Yo me pedí un café no tenia demasiada hambre. Cuando me lo sirvieron estaba ardiendo así que decidí esperar a que se enfriara.
-Hi! -Dijo la chica que le había dado el teléfono a Jaejoong mientras se sentaba en la mesa delante de mi, yo simplemente le sonreí.- Do you speak english?
-No, sorry....i am from Spain -Le dije mientras movía mis manos intentado explicar lo que quería decir con mis palabras por si no entendía mi pronunciación.-
-De España...Enserio? Yo también. -Me dijo con acento muy andaluz lo hizo que me quedara bastante impresionada.-
-Llevo tanto tiempo sin oír hablar castellano que ni me acuerdo de como sonaba -Le dije sonriendo le.- Yo soy Ria, encantada.
-Yo soy Cristina. Pero me puedes llamar Cris. Ayer estuve hablando con tu amigo Jaejoong no se si te diste cuenta.
-Si si que me di cuenta.
-Aaahhh ya veo.... bueno la verdad es que él es muy atractivo y me gustaría conocer le mejor, más a fondo. -Me dijo mientras me sonreía amistosamente y metía la mano en su bolso para sacar una llave.- Si pudieras darle esto de mi parte....es una copia de la llave de mi habitación, dile que le estaré esperando.
-Creo.... que esas son son cosas entre vosotros yo no debería de meterme, sois libres de hacer lo que queráis y no soy quien para meterme así que creo que lo mejor es que se la des tu misma.
-Si se la doy yo se pierde el misterio. -Me dijo mientras dejaba la llave en la mesa y se levantaba de la silla,al pasar por mi me lado retiro el pelo hacia atrás se acerco a mi oreja y me susurro.- No me decepciones.

Después de lo que acababa de pasar yo estaba paralizada, no sabia si tenia ganas de pegarle un puñetazo a ella o a Jaejoong, también sentía miedo, miedo de que a Jaejoong le gustara esa chica, miedo de que fuera a su habitación, miedo de todo y sobre todo miedo de ella. Yo cogí la llave y simplemente la apretaba en mi mano con rabia, me sentía triste, frustrada, quizás un poco decepcionada de mi de no ser como ella más sincera, más abierta, más clara ,pero también expectante, deseosa de ver la reacción de Jaejoong de ver lo que decía, lo que hacia. No había pasado mucho tiempo cuando Hyun Soo y Jaejoong llegaron y se sentaron conmigo, yo apenas les mire, sentía rabia y estaba enfadada y no quería pagarla con ellos y mucho menos con Hyun Soo que no tenia nada ver en esto.
-Ria...Te pasa algo... -Me dijo Hyun Soo.-
-¿Que? No,no es nada... es solo que el café de aquí no es muy bueno, Jaejoong sera mejor que no te lo pidas se que no te va a gustar.
- Vale, tienes razón mejor sera que no me lo pida.
-Ah, por cierto Jaejoong la chica de ayer, Cristina, me ha dado esto para ti. Es la llave de su habitación y dice que te estará esperando, no puedes faltar eeehh Jaejoong -Le dije en tono irónico.-
-Joder hermanito estas hecho todo un rompe corazones. -Le dijo Hyun Soo mientras le daba un par de golpecitos en la espalda y se reía como un loco.-

Jaejoong sin decir una palabras más, se levanto de la mesa, se acerco hasta la mesa donde Cristina y sus amigas estaban sentadas, dejo la llave encima de la mesa de estas, hizo una reverencia y se volvió de nuevo a la mesa donde estábamos nosotros. La cara de Jaejoong reflejaba una completa y absoluta tranquilidad muy al contrario que la mía que era todo un poema. Jaejoong acaba de rechazar a esa chica de una manera muy clara, me sentía muy bien, muy liberada, yo siempre había confiado en Jaejoong pero desde que esa chica se acerco a él me sentía muy insegura tanto por lo que el pudiera hacer con esa chica,como también por mis sentimientos hacia él y hacia Hyun Soo. No tenia nada claro, no sabia lo que iba a hacer no sabia nada. En ese momento lo único que sabia es que Jaejoong le había tapado la boca de una manera muy clara y simple, me aliviada. En se momento pensé si de verdad este viaje había sido una buena idea y si de verdad esto me iba a servir para aclara lo que sitia por esas dos personas que ahora estaban sentadas delante de mi.

-Bueno Ria, ¿has dormido bien? -Me dijo Jaejoong sonriéndome con una de sus sonrisas, como era de esperar.-
-Si, dormir he dormido bien lo horrible ha sido el despertar, esa habitación es tan oscura y apaga, por la ventana a penas entre luz.-
-Si en la mía la ventana también es muy pequeña. -Dijo Jaejoong.-
-Pues en la mía...la ventana es gigante...entra muchísima luz...
-Ooohh!! ¿Enserio? Que envidia Hyun Soo.
-Vente a mi cama y te despertaras con luz si quieres Ria -Me dijo mientras me guiñaba un ojo.-
-PERO TU ESTAS LOCO HYUN SOO!! COMO LE DICES ESAS COSAS A MI RIA!!
- ¿A TU QUE? NO JAEJOONG NO ES TU RIA!

-No chilléis que la gente nos esta mirando... he decido una cosa... y es que los durante los cuatro días que estemos aquí... tendré una cita con cada uno de vosotros, ¿que os parece la idea? Eso me ayudara a decidirme, pasar tiempo con vosotros a solas.