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Liee caminaba o más bien arrastraba su cuerpo por aquellas calles casi desiertas, ya nada quedaba de la sonrisa tímida de hace unas horas, casi ni parecía la misma persona. Su vestido estaba roto y Liee se lo sujetaba con una mano, incluso sujetar esa tela le costaba, caminaba descalza y con la cabeza agachada asumiendo la postura que tendría que llevar a partir de ese momento, su cabeza debía de mirar el suelo, no era digna de mirar a nadie a los ojos, Hao se lo había arrebatado y nadie ni siquiera ella había podido impedírselo. De vez en cuando los pies de Liee le fallaban y esta caía de rodillas en el suelo, era un alma en pena por aquellas calles, en las que la poca gente que pasaba se quedaba mirándola y susurraba cosas a sus espaldas, ya no comentaban su belleza, pero a Liee eso ya poco le importaba, solo quería llegar a su casa para poder sentirse protegida. Cuando por fin Liee consiguió llegar a su casa toco el timbre de la puerta y justo cuando su madre la abrió, Liee cayo al suelo llorando, gritando, pidiendo perdón.
-¿Liee, hija que ocurre? ¿Que ha pasado? -Le dijo la madre que se agacho para levantar a su hija del suelo, su madre la entro a casa y la sentó en el sofá- Liee y estos moratones... ¿Te han pegado? Dimelo.... cariño no llores más.... -Le dijo mientras le quitaba las lágrimas que seguían cayendo de los ojos de Liee.-
-Maaammmaa, lo siento... lo siento.....
-¿Porque dices eso?¿Que ha pasado Liee?
-Me han forzado mama. Lo siento, ha sido mi culpa, lo siento. -Le dijo Liee mientras lloraba cada vez más y más. La madre de Liee al oír las palabras de su hija se puso a llorar también al tiempo que la abrazaba.-
-No es tu culpa mi amor, no es tu culpa. Tu no tienes la culpa de nada, ha sido ese cerdo, no tu cariño. Mañana iremos al hospital, ¿vale? No te preocupes ya estas a salvo....



-Por favor señoras siéntense. -Les dijo el doctor a Liee y a su madre. Estas se sentaron y esperaron a que el doctor hablase.- Veras le hemos hecho una revisión completa a Liee, incluso pruebas que no eran necesarias y me temo que tenemos una mala noticia que daros respecto de la salud de Liee.
-No por favor doctor, no me diga usted que mi hija esta embarazada de aquel horrible hombre.... no por favor, nuestra honra ya ha sufrido demasiado daño. -Le dijo la madre al doctor algo exaltada.-
-Créame señora que el que su hija estuviera embarazada seria el menor de sus problemas, pero no este no es el caso, Liee no esta embarazada. Veras ella sufre cáncer, con suerte lo hemos cogido a tiempo y con una simple medicación podrá volver a casa a parte de venir cada dos meses a revisión y si hiciera necesario le daríamos quimioterapia. -El rostro de la madre de Liee cambio por completo, se volvió blanco, pálido y de un instante a otro rompió a llorar. En cambio el de Liee permaneció impasible, ajeno a cualquier reacción, como si lo que estaba pasando en esa sala no fuera con ella. Liee hacía días que ya no se sentía viva, hacía días que la sonrisa no se dibujaba en su rostro, apenas hablaba, apenas comía.-
-No se preocupe señora, su hija se recuperara. -Le dijo el doctor a la madre de la chica a la vez que le daba un pañuelo para que secara sus lágrimas.-
-Has oído eso Liee, te vas a recuperar no te preocupes. -Le dijo la madre de esta a la vez que tocaba la espalda de su hija, Liee no contesto, se quedo inmóvil, sin pestañear, ni tan siquiera miro a su madre, agacho su cabeza y salio de la sala, sin decir nada.-

Liee estaba sentada en un banco de la calle esperando a que su madre saliera del hospital, miraba al frente con la mirada perdida, con la misma expresión insensible. Cuando levanto su cabeza vio a Jing caminado por la acera de enfrente, de repente su expresión cambio y después de muchos días en su cara volvió a dibujarse una sonrisa. Liee se levanto del banco y salio corriendo para saludar a su amiga.
-JINNNGGGG JINGGGG - Esto hizo que Jing se girara y se encontró con una Liee exhausta de correr hasta su encuentro- ¡Hola Jing! Te he estado llamando durante toda esta semana pero no me has cogido el teléfono. Supongo que no lo has oido....
- Ho-hola Liee! Tengo un poco de prisa a si que ya hablaremos en otro momento vale.... -Le dijo Jing mientras andaba para atrás sin dejar de mirar a Liee- - Espera Jing! - Mientras Liee decia esto un coche se paro justo al lado de ellas y de le salio Hao. La cara de Liee se volvió blanca como la pared, todos los recuerdos de aquella noche vinieron a la mente de Liee, todo el mundo se volvió a derrumbar delante de ella, ya nada quedaba de la felicidad que habia sentido al ver a su amiga.¿Que estaba haciendo Hao allí?¿Y porque se había parado justo delante de ellas? Liee sentía miedo de que pudiera volver a hacerle lo mismo, pero ahora estaba delante de su amiga y sabia que ella no permitiría que le hiciera nada malo. Liee agacho su mirada ante la persistente mirada de Hao, pero lejos de acercarse a ella como Liee pensaba se acerco a Jing a quien agarro de la cintura y despues beso en los labios.-
-¿Que estas haciendo con esta puta? -Le dijo Hao a Jing mientras miraba a Liee con desprecio.-
-¿Yo? Nada, ha sido ella la que se ha acercado a mi, te lo juro Hao.
-¡Más te vale! Después de todo lo que nos ha hecho, no permitas que nos haga más daño Jing....
-Ji-jing.... ¿Estas con el? -Dijo Liee entre sollozos.-
-Si y ahora ya no podrás separarnos. Hao me lo ha explicado todo, como le sedujiste y le obligaste a que estuviera contigo y no conmigo. Te consideraba mi amiga y me has estado utilizando todo este tiempo, siempre te has creido superior a mi, más guapa, más lista y la más popular, pues sabes te equivocas, ahora soy yo la que ha salido ganando y la que se ha quedado con el chico. -Le dijo a Liee mientras volvía a besar a Hao.-
-Te estas equivocando Jing, lo que te ha contado no es verdad, por favor creeme.... -Le dijo Liee mientras sus lágrimas caían con más y más fuerza, mientras debajaba caer todo su peso sobre sus rodillas y alargaba su mano con intención de que Jing la agarrara.-
-Las palabras de una puta no valen nada. -Le dijo Jing mientras apartaba la mano de Liee y se subia en el coche con Hao.-

Liee se quedo llorando en el suelo de rodillas mientras veia como el coche se marchaba. El chico que había hundido su vida, estaba con su mejor amiga, una de las pocas personas en las que había confiado en toda su vida y a quien le había confesado sus mayores secretos. De repente la notica del medico le vino a la cabeza, ¿cancer? Una pequeña sonrisa se dibujo en la cara de Liee, se sentía afortunada, un pesamiento un tanto estúpido, estaba enferma y a Liee eso le parecía una vendición, podría dejar que su cuerpo pereciera con aquella enfermedad y acabar asi con todo el sufrimiento, no merecía vivir y mucho menos seguir deshonrrando a su familia. Liee seco sus lágrimas y se levanto del suelo, su cara volvía a estar seria, impasible, como si nada de lo que había pasado le afectara, volvió hacía el banco donde estaba sentada y volvió a colocarse en la misma posición de hace unos minutos.



Liee hacía más de dos horas que llevaba despierta, esperando a que el despertador sonara, apenas había dormido esa noche, bueno en realidad apenas había dormido nada desde de lo ocurrido, las noches eran igual que los días, largos, cada minuto que pasaba era un minuto de angustia para Liee. Daba vueltas en la cama, algo inquieta, hoy seria el primer día de instituto después de una semana sin asistir, por la mente de Liee pasaban millones de pensamientos, ¿que les habría contado Hao?, puede que quizás no haya contado nada y todo el mundo en el instituto siga con la misma actitud de siempre, puede que a parte de Jing, el resto de sus compañeros sigan comportandose de la misma manera con ella. Una luz de esperanza pareció encenderse en Liee, a pesar de querer que su vida acabara, el hecho de que la gente le muestre su cariño después de todo lo ocurrido le aliviaba, solo era un pensamiento, pero eso a Liee era como un pequeño rayo de sol en un día de tormenta. Liee se levanto de la cama, cansada de dar vueltas. Se puso su uniforme, se peino un poco su pelo y se sento en la silla a esperar a que su madre la llamara.
-¡¡¡LIEEEEEE!!! BAJA A DESAYUNAR!!! -Liee bajo las escaleras, algo más enérgica de lo que lo solía hacer, apenas comió nada de lo que su madre había preparado.- Liee que no se te olvide tomarte la pastilla. -Le dijo su madre mientras le la acercaba.Liee cogió la pastilla, la introdujo en su boca y bebió un poco de agua, después cogió su mochila y salio de su casa. Nada más salir Liee escupió la pastilla al suelo, después como ya era normal en ella agacho su cabeza, haciendo que su pelo largo y negro tapara su cara.-



Liee entro por la puerta del instituto, algo asustada porque sabia que en cualquier rincón de aquel lugar estaría desprotegida de nuevo, si se quedaba a solas con Hao. Desde que Liee había entrado por la puerta del instituto la gente no paraba de mirarla y de susurrar a su arrededor. Ella siempre había estado acostumbrada a causar expectación, pero esta vez todo era muy distinto, la gente la miraba con desprecio, con asco, como si fuera basura. Liee no estaba acostrumbrada a eso y paso lo más rápido que puedo hasta entrar dentro del instituto, pero allí dentro todo fue peor. Todo el mundo se giro para mirarla y se apartaban cuando Liee pasaba por su lado, en el pasillo se hizo un pasillo dejando pasar a Liee, se oían abucheos a  los que Liee hizo oídos sordos y simplemente agacho más si se podia su cabeza mientras intentaba pasar lo más rápido que podía por el pasillo.
La gente empezó a empujarla de un lado para otro, pero Liee no decia nada, no movía ningún músculo, simplemente se dejaba tambalear por los que hasta hace un par de días consideraba sus amigos, Liee sabia que todo lo que estaba recibiendo era su merecido por lo que había hecho. Uno de los chicos que estaba al lado del pasillo se puso en medio, impidiendo que Liee siguiera su camino. Ella mantuvo su cabeza agachada y se movió hacía un lado, pero el chico se movió también en la dirección de Liee. El chico que era alto y más bien delgado, levanto una de sus manos y retiro el pelo de la cara de Liee, después lentamente se acerco a su oído y le dijo:
-Tu y yo podríamos pasárnoslo muy bien. -Liee aparto la mano del chico y rápidamente paso por su lado andando, casi corriendo, para poder seguir el camino que la llevara hasta su clase, pero un pie se interpuso en su camino, haciendo que se tropezara, las risas de la gente empezaron a sonar por todo el pasillo, la chica que le había puesto la zancadilla se agacho hasta donde estaba Liee y levanto su cara para que esta pudiera mirarla a los ojos.-
-Ya no eres tan bonita, ¿verdad? -La chica con desprecio soltó la cara de Liee y se levanto. Liee permanecido tirada en suelo, viendo como la gente se mofaba de ella. La joven chica se levanto, peino un poco su pelo y se dirigió hasta su clase, oyendo como sus compañeros seguían llamándole puta, riéndose de ella y deseando su muerte. ¿Su muerte? Eso era algo que tenían en común con ella, ella también la deseaba y seguramente mas que ninguno de ellos. La cara de Liee no cambio, seguía igual , triste decaída, impasible, fría. El mayor daño ya estaba hecho todo aquello solo eran sus consecuencias.-

I CAN'T BE YOUR HEROINE

Título: I can't be your heroine
Autor: @__riia
Género: Drama, romance, acción, fantástico.


ÍNDICE

En un pequeño rincón de Hong Kong una chica, de labios rosados y piel blanca, anda por sus calles, despreocupada ,sin miedo, una sonrisa se dibuja en sus labios, su silueta hace que todos los hombres que pasean a su alrededor se giren a mirarla, su pelo negro como el carbón se mueve al ritmo de sus caderas, el flequillo le tapa un poco los ojos, unos ojos negros de mirada frágil y débil. Camina ajena a lo que su presencia provoca alrededor. El primer día de verano, unas largas vacaciones para poder disfrutar de su tiempo, para poder hacer lo que le diera la gana, para poder salir con sus amigos, tenia millones de planes en su cabeza esperándola para ser realizados, millones de amigos que deseaban que ella les dedicara unos minutos de su preciado tiempo, ese tiempo por el que millones de chicos se pelaban día a día. Ella nunca se ha sentido alguien popular, aunque su presencia causara expectación, las chicas le envidiaban y ellos la deseaban. Se pasaba los días rodeada de gente, alabándola y diciéndole todo aquello que quería escuchar. Aun así esa chica era alguien débil, en cierta manera infeliz, alguien inseguro, a ojos de todos ella tenia todo lo que cualquier persona podía desear, amigos, fama y belleza, pero le faltaba lo más importante, el amor, el cariño, alguien que realmente se preocupara por ella, alguien que la quisiera por como era.

-¡Mama ya estoy en casa!
-Oh, Liee ven ayuda a tu madre con esto.
-Mama...ya estas otra vez con eso, te he dicho millones de veces que no hagas tanta comida... -Le decía a su madre mientras le ayudaba a mover la olla de un lado a otro de la cocina. De repente sonó el móvil, Liee después de dejar la olla sobre la mesa contesto con rapidez.- ¿Quien?
-¡Hola Liee!
-Hola Jing, te he estado llamando antes pero no me has contestado...
-Si he visto tus llamadas, ¿Vas a ir esta noche a la fiesta de Hao?
-No se...
-Vaaa Liee sin ti no es lo mismo, todo el mundo esta deseando que vayas, además Hao esta muy pesado y me ha pedido millones de veces que te convenza para ir, Liee creo que le gustas...
-¿Quien?¿Yo? -Dijo Liee en voz baja mientras se alejaba un poco de su madre para que no pudiera escuchar lo que hablaba con su amiga.-
-Si tu, Liee le gustas a todos los hombres, eres la chica más deseada de todo el instituto y aun te sorprendes, Hao esta loco por ti, tienes que ir a esa fiesta. Quien sabe... esta noche puede que sea la definitiva y acabéis juntos, pasaras de sera la envidiada por todos a que todo el mundo le envidie a el por tenerte...
-Bueno iré... Hao es un chico muy guapo dudo mucho que se haya fijado en mi, pero aun así quiero intentarlo, me pondré muy guapa esta noche para el. Nos vemos esta noche Jing...
-Si nos vemos luego, adiós.

-LIIEEE A COMER!!!! -Le dijo su madre, lo que hizo que ella abandonara sus pensamientos para sentarse con ella y disfrutar de la comida.-


Ya era de noche, Liee y Jing se estaba arreglando para la fiesta en la habitación de esta. La madre de Liee era muy liberal, nunca le podía hora para que ella llegara a casa y la dejaba hacer todo lo que ella quisiera, ella siempre le decía que tenia de disfrutar de su juventud y de su belleza que no le durarían para siempre y eso lo que Liee intentaba hacer. En cambio la madre de Jing era mucho menos menos permisiva, le había puesto una hora para que ella llegara a casa esta noche y si a esa hora no había vuelto era capaz de llamar a la policía para que fuera a buscar a su hija.
Las dos chicas se estaban pintando la una a la otra, el maquillaje de Liee era muy discreto y sutil, se había pintado los labios de un rosa muy clarito y se había puesto un poco de rimel que aun hacía que resaltaran más sus ojos negros, lo que le hacía verse aun muchísimo mas guapa y atractiva. A pesar de Jing también era muy mona, su belleza no era comparable con la de Liee. Jing tenia el pelo largo y ondulado, era de una castaño oscuro y sus ojos eran muy pequeños. Jing se había pintado de una manera mucho más exagerada que la de Liee, sus labios ahora era rojos y la sombra de ojos negra hacía que sus ojos se vieran un poco más grandes. Jing le había prestado un vestido a Liee, ella nunca se lo habría podido poner ya que su madre no la dejaría salir con eso a la calle. El vestido negro se ceñía perfectamente al cuerpo de Liee, haciendo visible su perfecta silueta y sus marcadas caderas. Ese vestido le quedaba como un guante y eso era algo que Jing le envidiaba pues ese vestido a ella no le quedaba tan bien como a su amiga, el vestido iba acompañado de unos botines de tacón también negros que hacían que las piernas de Liee se vieran perfectas. Las dos chicas salieron de la casa de camino a la fiesta, Liee se sentía un poco avergonzada porque todo el mundo en la calle se giraban para mirarla, se sentía insegura con aquel vestido que era mucho más corto de lo que ella solía llevar. Cuando por fin llegaron al local, donde Hao celebraba su fiesta, el portero les dejo pasar y una vez dentro la música sonaba por todo el local, la gente bailaba y bebía por todos los rincones, todo el mundo se lo estaba pasando genial. Cuando las dos chicas entraron en el local enseguida vieron a Hao y sus amigos y Jing con decisión arrastro Liee hasta donde estos estaban. Todos los chicos en el local tenían los ojos puestos en Liee, Hao y sus amigos se quedaron totalmente boquiabiertos con el modelito de Liee y no paraban de mirar sus preciosas y largas piernas.
-¡Hola Hao! -Dijo Jing con una gran ilusión de estar en ese lugar y dando un pequeño saltito para ponerse al lado del chico.-
-¡Hola Liee! -Le dijo Hao mientras se acercaba a ella y separaba la mano de esta de su amiga a quien había ignorado por completo.-
-¡Ho-hola Hao! Hay mucha gente verdad no creía que fuera a haber tanta...
-Si la verdad es que ha venido mucha más gente de la que invite, pero me da igual porque estas tu y eres la única persona que quiero que este... -Liee se mantuvo cayada manteniendo le la mirada a Hao, no sabia que contestarle a lo que le acababa de decir así que solo se mantuvo callada.- ¿Quieres algo de beber? -Le Hao mientras le cogía de la cintura y la llevaba hasta la barra, alejándola de sus amigos y también de Jing. Liee no dijo nada y se dejo arrastrar por Hao.- ¿Un chupito tal vez?
-No, Hao yo no veo...
-Vaaa Liee es mi cumpleaños, vamos a pasárnoslo bien... -Le dijo Hao mientras acercaba el chupito a Liee y le miraba con una sonrisa de niño pequeño, lo que hizo que Liee se derritiera.-
-Valeee, pero solo uno....


Habían pasado ya unas horas desde que Liee y Jing llegaron a la fiesta. Desde que habían entrado Liee no había visto a Jing y aunque había dicho que solo se tomaría un chupito la verdad era que se había tomado algunos más y como no estaba acostumbrada a beber le habían subido muy rápido. Liee se sentía genial bailando en medio de la pista junto a Hao nunca se había sentido tan liberada y tan poco convivida, estaba bailando como nunca había bailado en su vida, su cuerpo esta muy cerca del de Hao y los dos podía sentir la respiración del otro, Hao se acerco a la oreja de Liee y chillando, para que esta le oyera ya que la música estaba muy alta le dijo:
-Vamos a un lugar más intimo donde podamos estar a solas. -Y sin esperar a Liee respondiera la saco de la pista, subieron por unas escaleras hasta llegar a una habitación que estaba en lo alto del local. Hao abrió la puerta con una llave que saco de su bolsillo, cogió a Liee de la mano y entro con ella. La habitación no era muy grande, había una pequeña barra de bar y un sofá, allí dentro la música se oía mucho menos y se podía hablar con más tranquilidad.
-¿Quieres tomar algo?
-No... creo que ya he bebido suficiente por hoy y la verdad es que me siento un poco mareada...
-Vale, como quieras.... -Le dijo Hao mientras se acercaba lentamente hasta esta justo enfrente de ella, levanto su mano hasta la cara de Liee y le retiro el flequillo de lo ojos.- Tienes unos ojos preciosos, deberías de enseñaros más, tus labios también son muy bonitos... -Bajo la mano hasta los labios de Liee los que también acaricio, después cogió el mentón de Liee y la acerco hacia el haciendo que los labios de los dos jóvenes se rozaran. Hao siguió besando a Liee, mucho más pasionalmente, jugaba con en su boca a placer, ella simplemente se dejaba llevar, semiconsciente de lo que estaba pasando. Hao coloco sus dos maños en las caderas de Liee y la arrastro hasta el sofá, donde la tumbo para después el colocarse encima. Empezó a tocar todo el cuerpo de Liee, empezó tocando su rodilla y poco a poco fue subiendo hasta llegar al borde de el vestido. Liee una vez se hizo consciente de lo que estaba pasando puso su mano encima de la Hao.
-¿Que estas haciendo?
-Nada... -Le dijo mientras volvió a besarla, Liee también le beso, Hao cada vez ejercía más presión sobre ella, limitando sus movimientos y llevando el control de todo lo que pasaba. Hao haciendo caso omiso a lo que Liee le había dicho metió la mano por debajo de su vestido.-
-QUE HACES HAO PARA! -Le dijo Liee mientras intentaba liberarse de el, Hao agarro a Liee por las muñecas y empezó a besarle todo el cuerpo a tocar todo su cuerpo mientras Liee intentaba resistirse. Liee empezó a pegar patadas y esto hizo que Hao se enfureciera más y perdiera el poco cocimiento que aun le quedaba, con toda furia le pego una bofetada a Liee, lo que hizo que esta rompiera a llorar, ahora de una manera mucho más violenta Hao empezó a desgarrar el vestido de Liee con sus manos mientras le decia:
-Solo estoy tomando lo que me pertenece Liee solo eso..... -Liee cansada de resistirse, de llorar, de gritar y que nadie le tendiera una mano, giro su cabeza y dejo que Hao la forzara, dejo que le quitara su honra que le quitara aquello que es lo más importante para una mujer, dejo que que le quitara lo más preciado que ella poseía y que reservaba para alguien realmente especial, lloraba mientras deseaba que aquello terminara rápido, mientras deseaba que su vida terminara en ese mismo instante para poder acabar con ese sentimiento. Cuando Hao termino se levanto y se puso los pantalones y antes de irse escupió al lado de Liee y después le dio a una patada a su cuerpo semidesnudo, a ese cuerpo frágil y débil que Liee a penas sentía. Hao después de pegarle un par de patadas más por todo su cuerpo, se giro y mientras iba en dirección hacía la puerta le dijo:

-No eres la gran cosa que todo el mundo se cree que eres, eres mucho peor que las millones de chicas con las que he estado, eres escoria, como has permitido que te haga esto, no vales para nada, ni siquiera para proteger tu honra.

Canción 10:Whispers in the dark

[Enlace a la canción en el título]
Vladimir estaba un poco preocupado. Hacía más de una hora que Gabriel estaba reunido con el jefe del Bahamut. Él conocía a Demian de hacía un par de años, cuando empezó a frecuentar esos lares. Sabía que estaba enterado de todos los tejemanejes de la ciudad, pero no estaba seguro de haber hecho bien presentándole a Gabriel. El líder del grupo era un muchacho demasiado bueno para el oscuro mundo dónde vivía Demian. No quería que se viera demasiado influenciado, pero claro, no le podía decir que no a Gabriel. Menos si estaba investigando para ayudar a un amigo. Ese era su punto fuerte, y encima era un cabezota de cuidado.

Vladimir decidió que su amigo sabría cuidarse solo, de momento. Empezaba a amanecer, no quería hacer tarde a clase (curiosamente, a pesar de su apariencia, y estrafalaria forma de ser era un estudiante de matrícula) así que le dejó como recado a un camarero informar de su marcha a Gabriel cuando este saliera de su reunión.

Primero se pasó por su casa para coger sus cosas y luego sacó su coche del aparcamiento y empezó a conducir hacia la universidad. Pero mientras conducía sonó el teléfono. Miró quien era el contacto y contestó de inmediato, poniendo el manos libres para no chocar.

* Hola Violet-chan. Es un honor que me llames a estas horas de la mañana.- Notó como Violet reía al otro lado del teléfono e inmediatamente una sensación cálida le inundó el pecho.
* Chico, si para ti un honor es que te llamen a las siete menos diez… Eres un poco extraño. Aunque bueno, eres muy extraño así que ya no sé porque me sorprendo.
* Mi querida hada del mal, estás divagando.
* Cierto, te llamaba por un favor.
* Me rompes el corazón, y yo que pensaba que me llamabas para que mi voz te diera fuerzas para afrontar el día…- Violet volvió a sonreír al otro lado de la línea, luego su tono cambió a uno más serio.
* Verás, esta mañana me he despertado temprano y he salido a correr…- Eso le pareció extraño a Hayate, Violet era perezosa, nunca saldría de casa temprano y menos para correr. Pero esperó a que ella terminara de contar su historia.- Mientras corría me he encontrado a un chico que estaba tratando de violar a una chica.
* ¿QUÉ? ¿TÚ ESTÁS BIEN? ¿NO HAS SALIDO HERIDA VERDAD?
* No, no… Ha sido al revés, yo he tumbado al tío y lo he dejado en el suelo. Luego he ido a ayudar a la chica porque parecía estar mal y el tío ha escapado. La he acompañado al hospital, al parecer está bien y ahora le he dicho que vaya a la comisaria. Pero se siente insegura de ir sola y queda un poco lejos. ¿Puedes venir a recogernos con tu coche?

Vladimir suspiró aliviado, no le había pasado nada a su chica. Pero el hecho de que ella sola se hubiera puesto en peligro de esa manera le incomodaba y a la vez se sentía orgulloso de ella. Era la chica más valiente que conocía. Entonces le dijo a Violet que le esperara quince minutos, que ahora pasaba a por ellas.







* Mi amigo nos pasa a recoger.- Dijo Violet sonriendo a la chica.
* Muchas gracias, enserio. Siento ser una molestia. Me salvas y encima te pido que me acompañes a todas partes.
* No es problema mujer. A de más, me has caído bien Elisa.- La chica no pudo evitar devolverle la sonrisa. “Su salvadora” era la mujer más increíble que había conocido, y era preciosa. Aunque tratara de ocultarlo debajo de esa ropa tan holgada. Elisa se sorprendió observándola atentamente, casi embobada, perdiéndose en el verdor de sus ojos. Realmente Violet era una belleza.

Ambas esperaron en silencio hasta que el enorme 4x4 de Hayate apareció. Les tocó el claxon en señal de bienvenida y les hizo un gesto invitándolas a entrar. Violet y Elisa entraron en el coche, Violet en el asiento del copiloto y Elisa en el de detrás.

* Hola mi dulce dama oscura.
* Hola Hayate, gracias por recogernos.
* No me llames Hayate, me cambié el nombre. Ahora es Vladimir, mi nombre artístico.
* Pero a mí me gusta mucho más Hayate.

Ambos bromeaban como siempre mientras el coche avanzaba hacia la estación de policía. Intentaron hacer que Elisa se sintiera cómoda con ellos, así que evitaron a posta las preguntas sobre el ataque. Simplemente hablaban de manera natural hasta que llegaron a su destino.

* Ya hemos llegado mis dulces damas.- Dijo Hayate mientras sonreía mirando a Elisa.- ¿Queréis qué os acompañe dentro también?
* ¿No llegarás tarde a la universidad? – Dijo Elisa con aire preocupado.- Ya has hecho mucho, y tú también Violet. Puedo ocuparme sola del resto. A de más podrías salir perjudicada con lo de atacar a un desconocido.

Dicho esto Elisa se despidió, pero antes de que se marchara Violet le pidió su número de teléfono para que la informara más tarde. Se volvieron a despedir, está vez con dos besos y Elisa se marchó.

Todo parecía muy inocente, a los ojos de cualquiera. Pero Vladimir no era cualquiera, se había fijado en la manera que esa chica había mirado a Violet. Eran los mismos ojos con los que él miraba a la guitarrista. Lo último que le faltaba, ahora aparte de apartar a los tíos tendría que esconderla de las chicas también. “Maldita y sensual Violet, me hace ir de culo.”

Pero mientras la llevaba hacia la universidad había algo que le incomodaba más. Violet NUNCA salía a correr, le estaba ocultando algo. “¿Un novio quizás? No, imposible. Violet no me ocultaría que está saliendo con alguien. Siempre me lo ha contado cuando un chico le gustaba. ¿Entonces?” Hayate decidió arriesgarse y preguntó.
* Violet, ¿qué me estás ocultando?- La chica no esperaba esa pregunta, se puso un poco nerviosa. Lo notó por como desviaba la vista, normalmente, ella siempre le miraba a los ojos.
* Cosas… Ya sabes “una mujer no es una mujer si no tiene un secreto que ocultar”.- Dijo intentando quitar hierro al asunto.
* No sé de quién es esa cita, mi dulce dama. Pero no me importa. Estoy preocupado por ti.
* No es nada… No hace falta que me protejas de todo Hayate. Se cuidarme sola.
* Ya… El que no sabe estar sin cuidar de ti soy yo. Ya sabes “Un caballero no es un caballero si no tiene una dama que proteger.”
* Tú no eres un caballero.
* Por supuesto que sí, soy un caballero oscuro. Pero un caballero a fin de cuentas.
* Pues búscate otra dama.
* Imposible, mi dulce princesa del mal, tú eres la única mujer a quien estoy dispuesto a proteger.

Entonces Violet se sonrojó, odiaba que Hayate fuera tan encantador cuando hablaba con ella. No ayudaba a que pudiera superar su triste amor no correspondido. Pero era imposible decirle que no cuando se ponía así. Cogió aliento y se dispuso a contarle los extraños sucesos que había notado en su cuerpo.









Ashley había vuelto al salón junto con Lillium y esperaba sentado en una de las butacas a que este se dignara a explicarle alguna cosa que aclarara los misterios que estaban rodeando su vida. Lillium se hallaba enfrente de él, y lo observaba silenciosamente. Como si lo analizara, o viera a través de él.

* Te puedo contar algunas cosas Ashley. Pero puede que no sean suficientes respuestas para ti.
* Algo es algo. Empieza a hablar o moriré de viejo.- Respondió impaciente el menor.
* Bueno empecemos con lo básico. Sí, yo soy el que ha estado limpiando esta ciudad de los desperdicios humanos que la contaminaban.

Ashley tragó saliva nervioso. Una cosa era tener la sospecha (o la certeza) de que la persona que tienes delante era capaz de asesinar. Otra muy distinta es que lo aceptara, pero como si fuera la cosa más natural del mundo. Como si matar seres humanos no fuese distinto de sacar la basura. Lillium siempre había hablado con una frialdad que provocaba que se le despertara el instinto de supervivencia. Y ahora solamente estaba empezando a comprender el porqué de ese hecho. Pero hizo de tripas corazón y susurró.

* Eso lo suponía. Sigue hablando.
* Verás Ashley, yo pertenezco a un noble pueblo que ha vivido en este planeta durante mucho tiempo. Nos alimentamos del miedo y el alma de los humanos. Pero como sois muchos hicimos un pacto y solo nos alimentamos de los humanos “malvados”, en teoría.
* ¿En teoría?
* Ya sabes… Siempre puede haber algunos… Accidentes. A de más este pacto se hizo hace solo 250 años. Algunos simplemente no se acostumbran al cambio.

Al decir esto los ojos de Lillium se oscurecieron, como si ya no estuviera allí, como si estuviera contemplando el pasado con tristeza. Pero de repente volvió al presente, miró fijamente a Ashley que seguía observándolo y prosiguió.

* Algunos todavía piensan en recuperar el poder que teníamos antaño. Al fin y al cabo, ¿qué son los humanos a parte de simples monos demasiado orgullosos?
* ¿Crees que tu raza es mejor?
* Por supuesto. Es decir, hasta los malditos brujos tienen más sentido de la responsabilidad.
* ¿Qué otras razas hay?- Dijo Ashley sorprendido, había todo un mundo que desconocía.
* Bueno está lo típico, vampiros, hombres lobo, brujos, demonios (pero no los de la Biblia), sirenas, shinigamis, fantasmas, señores de las sombras… Ya sabes, criaturas oscuras.
* ¿Todo lo sobrenatural vive en la oscuridad?
* Claro, las únicas criaturas “inteligentes” que habitáis en la luz sois vosotros, los malditos humanos. Aunque antes había otra raza que vivía en la luz, pero están extintos.
* Dices que estas especies son mejores… que están más evolucionadas… Entonces ¿por qué gobernamos nosotros?
* Porque aunque a nosotros nos joda los humanos tenéis la habilidad de “crear” nuevo conocimiento. Hacéis avanzar el mundo desde que descubristeis el fuego. Y sois muchos más, aunque con el suficiente poder podríamos conquistaros. Pero claro… aniquilar a nuestro alimento es un suicidio.

A Ashley todo ese bombardeo de información le estaba mareando. Especies en las sombras, pactos extraños, poderes prohibidos… Cada vez tenía más y más preguntas, y ninguna información acerca de sus visiones. Aún no sabía qué demonios era él y lo que debía hacer para poder bloquearlas y que dejaran de atormentarle. Así que cogió aire y preguntó.
* ¿Qué soy yo? Tengo visiones de tus asesinatos y ahora puedo mover objetos con la mente. ¿Qué coño me has hecho?
* Yo no te he hecho nada cariño, y realmente, no sé qué tipo de criatura eres. Hueles a humano, pero desde que te vi intuí en ti mucho poder.
* ¿Entonces me perseguías por eso?- Preguntó Ashley molesto y al instante se arrepintió de haber formulado esa pregunta. ¿Qué era? ¿Una estúpida quinceañera moja-bragas? Pero el mal ya estaba hecho Lillium sonreía triunfante a su lado.
* Al principio, querido Ashley, me picaste la curiosidad por tu poder. Pero a los cinco minutos de hablar contigo ya deseaba tenerte por otras razones. Eres un “humano” muy particular.

Y en contra de su voluntad esas palabras hicieron latir con fuerza y excitación el corazón de Ashley. Pero no iba a admitirlo, no iba a admitir tan fácilmente que ese ser frío y más creído que él mismo le hacía perder la compostura como ningún otro hombre lo había hecho.
* Ashley, yo te ayudaré a buscar información acerca de lo que te pasa. Pero quiero algo a cambio.
* Todo siempre tiene un precio ¿verdad agente?
* Correcto.
* ¿Cuál es?
* Yo te ayudo con tu problema y tú me ayudas con el mío.- Dijo mientras le cogía la mano y la llevaba hasta su entrepierna- ya sabes que es lo que quiero. Tú y yo juntos, si no, no hay trato.
* Eres un asesino ¿recuerdas?
* Y a ti eso no te importó ayer por la noche mientras gemías de placer. Yo he sido sincero querido, te toca a ti.
* Está bien, saldremos. Pero en cuanto esté recuperado me desharé de ti.

Dijo Ashley, pero ni él mismo creía en sus palabras en ese momento. Pero bueno, había dado un gran paso en su investigación y aunque tenía mil preguntas más, en ese momento sólo le importaba la pasión con la que le observaban esos ojos violetas.












Después de permanecer unos minutos en silencio, mientras Gabriel digería toda la información que había recibido Demian lo observaba atento. Al parecer Gabriel no era más que un humano normal y corriente. No notaba ninguna clase de poder en él, y aún así la determinación que se podía ver en el azul de sus ojos denotaba pureza y mucha fuerza de voluntad. Demian pensó que podría pasarse largo tiempo contemplándolo y no se cansaría. Cuando Gabriel levantó la cabeza y lo miró directamente Demian sonrió y dijo con un tono jovial:

* Bueno querido Gabriel, ya te he contado lo que se de Lillium y su relación con las extrañas muertes de Florencia.
* Sí, pero sigo sin poder ayudar a Ashley…
* Creo, que tu amigo no te ha pedido ayuda ¿verdad?
* ¡Claro que no lo ha hecho! Es demasiado orgulloso. Pero yo soy el que debe estar allí para él. Cuando esos susurros en la oscuridad lo acosen yo debo estar con él. Soy su mejor amigo.
* Una… “amistad” muy profunda sí. Está bien ayudaré a tu amigo en lo que pueda, pero antes mi pago.
* Cierto.
* Vas a ser mi espía personal durante 3 meses. Todo lo que tú veas yo lo veré, incluso cuando te duches pero tú tranquilo que eso no me importa.- Siguió diciendo Demain con un tono jovial.
* ¿Y cómo vas a hacer eso?
* Con un conjuro simple.
* ¿No tendré nada de intimidad?
* Nada. Durante tres meses.
* Está bien, hazlo. Pero TIENES que ayudar a Ashley.
* Tenemos un trato.


Entonces Demian se levanto se sacó una pequeña bolsa de tela de los pantalones, la abrió y le esparció lo que contenía (algunos polvos y ingredientes identificables) a Gabriel en la cabeza mientras pronunciaba frases en un idioma desconocido. Usaba palabras extrañas con cierta musicalidad al acabar los ojos de Demian resplandecieron como dos pequeñas llamas, entonces volvió a sonreír.

* El conjuro está hecho, tranquilo no deja ninguna marca.
* Entonces yo ya he cumplido mi parte. Me despido por hoy- Dijo Gabriel mientras se levantaba de su asiento y le tendía la mano a Demian- ha sido un placer.

Demian aceptó el apretón de manos de Gabriel pero en vez de estrecharla y dejarla ir, tiró de ella con fuerza hacia sí mismo. Haciendo que Gabriel perdiera el equilibrio y se acercara un poco más a Demian. Este aprovechando la situación le dio un casto beso en los labios.

* Así formalizamos un contrato los magos.- Volvió a sonreír de manera pícara y se esfumó de golpe.
Vladimir escuchó asombrado la historia de Violet, como ella poco a poco estaba cambiando. No supo porqué pero el extraño cambio que estaba sufriendo le gustó. Violet se estaba convirtiendo en algo extraño, extraño como él. Ahora se parecían un poco más, pensó esperanzado que si las cosas seguían así tal vez no tuviera que renunciar a ella. Luego se dio cuenta de que aunque Violet estuviera cambiando, no tenía instintos asesinos, no soñaba con despedazar lentamente a la gente que le caía mal. Ella estaba cambiando, y se estaba volviendo más buena de lo que era. Entonces se sintió sucio, frustrado y terriblemente… enamorado.

Cuando terminó de contar la historia Violet temblaba, tenía miedo de que la mirase de forma distinta. Él lo notó “pequeña idiota, aunque devorases bebés te seguiría amando” y la abrazó, aún más consciente de la distancia que los separaba. Del porqué seguiría hiendo de flor en flor mientras anhelaba a una única mujer, esa única pizca de luz cálida y hermosa que en ese momento se encontraba entre sus brazos.






Pasaron dos semanas desde que cada miembro de la banda realizó sus actividades nocturnas. Ashley había cumplido con lo que había prometido, salía con Lillium cada vez que este se lo pedía y tenían mucho sexo (cosa que no le disgustaba). También se había vuelto más distante, no les contaba las cosas como antes. Los secretos que ocultaba no se lo permitían. Eso hizo que sus amigos empezaran a sospechar ya que aparte de su cambio de actitud, solía desaparecer bastante y nunca dejaba claro dónde iba. Eso preocupó a Gabriel más que a los otros, pero cada vez que le preguntaba a Ashley este simplemente cambiaba de tema, y si insistía se iba o le decía que no era asunto suyo. Lo que estaba empezando a cabrear bastante al líder de la banda. Que Ashley estuviera tan distante y no poder hacer nada sin la certeza de que un brujo lo estaba mirando podía acabar con su paciencia infinita. Violet y Vladimir habían seguido como siempre, como si nada hubiese cambiado, pero cuando Violet se sentía insegura era al primero al que llamaba.

En ese momento estaban los cuatro, practicando para el concurso al que se iban a presentar. Los malditos “Luka Goers” se habían quedado con la sala de prácticas de la universidad de manera indefinida. Así que practicaban en el garaje de Vladimir siempre que podían. Gabriel y Ashley habían compuesto buena parte de la canción y estaban bastante orgullosos con el resultado, pero aún quedaban muchos detalles por pulir, y el tiempo se les echaba encima. Aunque había algo que les estaba sorprendiendo.

* Yo alucino Violet, siempre has sido buena… Pero últimamente, no sé, estás perfecta con la guitarra.- Dijo Ashley al verla “calentar”.
* Ya sabes, el secreto de todo artista es la práctica.
* Pues debes haber practicado dormida porque vamos…- Insistió Ashley.
* Ya… Es que algunas practicamos, no como otros que desaparecen misteriosamente sin motivos. ¿Cierto Ashley?
* Vete a la mierda marimacho.
* Yo también te quiero.

Bromeaban y practicaban como siempre, la música era una buena manera para desconectar de los problemas de cada uno y cuando estaban reunidos lo aprovechaban y se lo pasaban bien. Cuando terminaron la práctica se despidieron y se fueron (excepto Vladimir porque estaba en su casa).

De camino Ashley, Gabriel y Violet charlaban como siempre, pero había un aura extraña en la situación, ahora que no estaban ocupados con la música, Violet se dio cuenta de que había algo que no encajaba en esa imagen. Algo que no estaba bien. Observó más atentamente y se dio cuenta de dos pequeños detalles que la perturbaron. Ashley y Gabriel estaban el uno a cada lado de ella cuando siempre iban juntos, y casi no se miraban a los ojos cuando hablaban. Algo estaba pasando entre esos dos, y se tenía que solucionar. Así que decidió dejarles solos para que pudieran hablar y tomó otro camino.

Gabriel se dio cuenta de repente de que Violet les acababa de dejar a él y Ashley a solas. Últimamente habían estado algo alejados, por culpa de los secretos que ambos se estaban ocultando. Pero no le gustaba esa sensación, no le gustaba estar tan alejado de Ashley, algo en su pecho dolía cuando no tenían un momento para estar sólo ellos dos en todo el día. Así que se armó de valor y le cogió de la mano, algo que hacía varios días que no hacía, y le dijo.

* Ashley, ven a mi casa… Quiero contarte algo.- Ashley lo miró extrañado, Gabriel estaba muy serio, pero notar su cálida mano le reconfortó. Había estado algo alejado de él esos últimos días. Pero le necesitaba.
* Ok, yo también quiero decirte algo.- Gabriel le miró y una de sus radiantes sonrisas asomó de sus labios.
* Sabes que siempre puedes contar conmigo cuando las cosas se van de madre ¿verdad?
* Lo sé.- Respondió Ashley devolviéndole la sonrisa.

Ambos apresuraron el paso para llegar al piso de Ashley, el trayecto duró unos diez minutos en los que ambos permanecieron en silencio. Pero un silencio cómodo mientras disfrutaban de la sensación de sus manos unidas, como siempre, como si los acontecimientos que estaban por ocurrir no fueran difíciles de superar mientras ellos dos estuvieran unidos.

Canción 9: A Beautiful Lie

[Enlace a la canción en el título]

Ashley escuchó como Lillium se levantaba de la cama, se vestía y se marchaba.  Ashley siguió acostado hasta que escuchó cómo se cerraba la puerta principal de la casa, esperó un poco más para cerciorarse de que se había ido y se levantó de la cama. Al salir del cuarto pudo observar el destrozo que habían hecho la noche pasada y no pudo evitar sonreír. Había estado bien, mejor que bien. Había sido el mejor polvo de su vida, tanto, que la noche pasada había olvidado el motivo por el cual había accedido a ir a esa casa. Debía investigar a Lillium para poder descubrir algo de lo que le pasaba.


Bajó hasta la cocina y allí encontró una pequeña nota:


A mi chico rebelde:
Me he ido a trabajar, ya sabes ha surgido una emergencia. Como se que posiblemente no estarás aquí cuando vuelva quiero decirte una cosa. Esta noche, estabas precioso todo indefenso debajo de mí. Sé que te gustó y sé que quieres repetir. Yo también.


Hasta la próxima
Lillium
PD: Se que me mirabas mientras me cambiaba, ¿te gustó lo que viste?


Ashley la leyó divertido, ese maldito policía estaba muy pagado de sí mismo. Pero la nota le era útil, al parecer iba a pasar bastante rato fuera. Pero le resultaba extraño que hubiese dejado la casa así de desprotegida, al fin y al cabo, Ashley no era más que un simple extraño. Pero no iba a dejar pasar esa ocasión, debía actuar. Pero primero... Debía vestirse, no le agradaba la idea de buscar pistas sobre misterios sobrenaturales sin nada encima. Encontró su ropa por allí tirada y se la puso rápidamente, luego volvió al cuarto y empezó a buscar.


Abrió todos los muebles de aspecto antiguo que encontró y miró en su interior pero no pudo encontrar algo fuera de lo normal así que se dirigió a una de las habitaciones donde aún no había entrado. Se encontró con el baño, que al igual que el resto de la casa tenía un aspecto antiguo. Lo usó y luego investigó, tal vez hubiera algo escondido en el lugar menos sospechado. Pero tampoco encontró nada. Dejó esa habitación y siguió inspeccionando una a una todas las habitaciones de la casa hasta que cuando ya se iba a dar por vencido encontró una puerta cerrada con llave. “Qué curioso. Ninguna de las otras puertas estaba cerrada. Seguro que hay algo interesante dentro.” Entonces Ashley volvió a la cocina, donde estaba su maleta, y se hizo con unas horquillas que había metido allí por si se daba esa situación. Sus años en el orfanato le habían enseñado como forzar cerraduras básicas, y una puerta de interiores no solía tener un cerrojo muy complicado. Volvió a esa parte de la casa e intentó abrir la puerta con sus habilidades, no le costó mucho forzar la cerradura hasta escuchar el suave click que indicaba que se había abierto.

La puerta se abrió con un chirrido, como si no hubiese sido usada desde hacía mucho tiempo. Ashley trago saliva y se adentró en esa habitación. Lo que encontró lo sorprendió extrañamente. Se trataba de otro dormitorio, uno con una cama individual y muebles antiguos y polvorientos. Encima de estos se encontraban diversas fotografías y retratos. Ashley se acercó a ellos y cogió uno de los retratos, era un oleo de dimensiones pequeñas en el que había pintadas dos personas vestidas con ropas antiguas. Uno lo reconoció de inmediato, alto de pelo negro y ojos violeta, era Lillium. La figura que estaba pintada junto a él era un chico joven y rubio, de aspecto aniñado, a Ashley le sonaba haber visto su cara en algún sitio pero en ese momento no lo recordaba exactamente. Entonces se fijó en un detalle del cuadro, estaba firmado por su autor (un tal Ricardo) y fechaba en 1754. Incapaz de creérselo completamente Ashley empezó a revisar cada retrato y cada foto, y observó que eran de épocas diferentes. Que iban desde el renacimiento hasta el siglo XIX y en todas aparecían esas dos figuras. Lillium y el chico rubio.


Un suave estremecimiento invadió a Ashley, y la sensación de triunfo le inundó. Había tenido razón todo este tiempo y allí estaba la prueba. Lillium no era algo natural y investigando más acerca de él encontraría respuestas a sus visiones. Pero, a la vez, le inundó una extraña sensación de rabia. Rabia contra ese chico joven y rubio que acompañaba a Lillium en todos esos retratos. ¿Quién era? ¿Por qué parecían tan felices en esas fotos¿ Entonces, decidido a seguir investigando en ese cuarto depositó, otra vez, la foto que había tomado en su sitio y de repente, las piernas le fallaron. En ese mismo momento un remolino de imágenes le volvió a inundar la cabeza, siempre con aquellos dos protagonistas y siempre sangrientas.
-       AHHHHHH!- Gritó Ashley incapaz de aguantar toda esa presión en su cabeza. Entonces los cristales que protegían las fotos se rompieron y algunos objetos salieron despedidos. Incapaz de soportar por más tiempo ese fluido de imágenes e inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, Ashley se desplomó en el suelo, inconsciente.








Gabriel había seguido a Demian hasta que ambos llegaron a una especie de despacho. Un lugar bastante formal a diferencia del resto  del Bahamut. Demian se sentó y lo miró seriamente, mientras Gabriel tomaba asiento y esperaba pacientemente a que el otro le diera respuestas acerca de las dos cosas que le ocupaban: los asesinatos y Lillium.

-       Está bien Gabriel, buscas respuestas y aquí puedes encontrar algunas. Pero… antes que nada debo hacerte una pregunta, dependiendo de lo que me respondas te contaré lo que se o no ¿Estás de acuerdo?
-       Sí.
-       ¡Ah y otra cosa! Todo lo que te cuente, si lo hago, valdrá un precio.
-       Tengo dinero.- Respondió Gabriel, a lo que el pelirrojo respondió con una suave carcajada.
-       Te aseguro que yo más. No Gabriel, yo no cobro con dinero. Cobro con favores.
-       Entonces, te deberé un favor.
-       Eso me gusta más.- Dijo Demian sonriendo. Cuando Demian sonreía se le hacían hoyuelos en las mejillas que le daban un toque todavía más infantil, Gabriel se preguntó acerca de su edad, aparentaba 14 pero eso tenía que ser imposible. Una persona de 14 años no puede dirigir el Bahamut. Era imposible. Pero había algo en sus ojos, que denotaba una gran confianza en sí mismo. Como si supiera todas las respuestas a todas las posibles preguntas de Gabriel.
-       Ok aquí la pregunta. ¿Crees en lo sobrenatural?- Gabriel se quedó seco, esa pregunta significaba que ese chico realmente sabía cosas. Porque estaba claro que las visiones de Ashley no eran nada normales, así que sin vacilar respondió- Creo, que hay cosas que actualmente no podemos explicar.
-       Entonces… ¿esperas poder explicarlas alguna vez?
-       No, creo que no estoy preparado para eso. Lo que quiero es darles sentido para que no molesten a mis amigos.
-       Interesante respuesta… cuéntame tu historia. Cuéntame porque quieres saber del agente Lillium.

Y Gabriel le explicó a ese completo desconocido lo que le había estado atormentando esos días. Sin nombrar el nombre de Ashley, contó que uno de sus mejores amigos había experimentado visiones lo suficientemente claras de los asesinatos. Que esas visiones estaban yendo a peor y que podían llegar a interrumpir con su vida normal. Le describió también el rostro aterrorizado de su amigo y su deseo de ayudarle. Cuando Gabriel terminó su relato Demian suspiró y sonrió.

-       Desde que lo vi por primera vez supe que Ashley tenía demasiado poder como poder controlarlo por si solo sin adiestramiento.
-       Entonces tú sabías…
-       Supe que venías para ayudar a Ashley desde el principio, lo que me sorprendió fue la mención de Lillium. Tú amigo “vio” algo que no debía, la verdad. Te voy a contar todo lo que se.
-       Gracias.
-       Lillium es un ser sobrenatural de una raza bastante poderosa, se alimentan del miedo humano. Su especie pactó hace tiempo con la raza humana.
-       Espera, espera, espera… Me estás diciendo que ese tío es… ¿un dementor?

Demian estalló en risas.- ¡Pero cuánto daño ha hecho Harry Potter! Jajaja, Dios, sí podríamos decir que es un dementor. Aunque su raza existió mucho antes que ese libro, en la antigüedad se les llamaba clamate que significa grito en latín. Por el hecho de que sus víctimas siempre tenían la expresión de haber estado gritando en sus rostros muertos.
-       ¿Qué decías antes de lo del pacto?
-       Esa especie es poderosa, pero son pocos en comparación a los humanos. Para el beneficio de ambas, hace tiempo pactaron con los humanos. Sólo se alimentarían de criminales, así el gobierno no se ve implicado y la tasa de criminalidad baja.
-       ¿Me estás diciendo que seres sobrenaturales andan por la calle matando a gente? Y que el gobierno lo sabe.
-       Exacto.
-       No puedo creérmelo, es demasiado surrealista.
-       Mi querido Gabriel, estás rodeado de hechos sobrenaturales. Por ahora solo has notado a tu amigo Ashley… Pero pronto vendrás a mí por otros asuntos.
-       ¿Y tú que se supone que eres? Pareces tener 14 años pero hay algo en ti que no encaja.
-       Oh vaya, me siento halagado de que me digas que parezco tan joven. Realmente tengo 932 años.
-       No puede ser verdad…
-       Me presentaré otra vez, mi nombre es Demian propietario del Bahamut y un sencillo hechicero inmoral.
-       Dame un segundo.- Gabriel debía estar volvíendose loco, lo que decía ese chico NO PODÍA SER VERDAD, era demasiado fantasiso. Demasiado sacado de alguna novela de esas que tanto gustan ahora. ¿Dementores, hechiceros? ¿Qué vendría ahora superhéroes? Y sin embargo no podía negar la veracidad de las cosas extrañas que estaban aconteciendo a su vida. Era como si todo lo que había vivido hasta ese preciso momento no hubiera sido más que una hermosa mentira y que en ese momento se estaba quitando una venda de los ojos. Así que cuando pronunció esas palabras, tuvo la certeza de que su mundo a partir de ese momento iba a cambiar para siempre- te creo. Ahora háblame de cómo puedo ayudar a mi amigo.




Cuando Violet se cansó de tocar la guitarra ya casi estaba amaneciendo. Otra noche que había pasado sin dormir. Pero en ese momento se encontraba totalmente fresca, cargada de energía. No le estaba dando demasiada importancia al hecho de que se estuviera convirtiendo en algo parecido a “super woman” día tras día. No lo hacía porque su cerebro parecía estar encajando algunas cosas, y sabía que al final todo tendría sentido. Era extraño, pero no se encontraba asustada, era como si lo que le estaba pasando ya le hubiera pasado mil veces antes. Totalmente despierta se levantó, cogió su ipod y fue a correr. Nunca había ido a correr, pero en ese momento le apetecía. Corrió y corrió mientras escuchaba los acordes de guitarra de su adorado Synyster Gates (su guitarrista favorito) por las calles de la ciudad. Se sentía libre y en paz cuando de repente vió algo con el rabillo del ojo que la sorprendió. En un callejón bastante apartado había un hombre que parecía estar intentando forzar a una mujer. Se acercó hasta poder oírles, y vio que no estaba equivocada. ¡UNA VIOLACIÓN EN MEDIO DE LA CALLE! Tenía que llamar a la policía, pero antes de que se diera cuenta su cuerpo se había puesto en marcha. Había agarrado al hombre y lo había tumbado al suelo con una llave de no sabía qué arte marcial. El hombre se levantó y empezó a correr, tuvo la intención de seguirle pero la cara de la chica la hizo detenerse. Le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

-       ¿Estás bien?
-       Sí, gracias a ti… Tenía tanto miedo…
-       Vamos a un hospital, para que se aseguren que estás bien.- La chica asintió.

Mientras la acompañaba hasta el hospital un pensamiento extraño cruzó la mente de Violet “la próxima vez mi presa no escapará”.
  


-       Dicen que la curiosidad mató al gato mi querido chico rebelde.- Dijo una voz fría al oído de Ashley. Este abrió los ojos de repente. Seguía en la sala donde se había desplomado, había cristales por los suelos y todos los muebles estaban destrozados.
-       ¿Qué ha pasado?
-       Pasa que te has descontrolado mientras espiabas en el pasado de las otras personas.- Respondió fríamente Lillium que se encontraba justo en la entrada de la habitación.
-       ¿Me estás diciendo que yo he hecho esto?
-       Sí, y también has entrado en una sala cerrada. Cosa que no deberías haber hecho. Pero te perdono por ser adorable.
-       Lillium explícate, enserio. Primero descubro que eres inmortal, que eres el asesino de Florencia y ahora me estás jodiendo.
-       Sabes que podría matarte por saber demasiado.
-       Sí quisieras hacerlo ya no estaría respirando, no me jodas y explícate. Porque estoy hasta los huevos de estas mierdas que me pasan.
-       Ese vocabulario…
-       ¡Hablo como me da la puta gana!
Está bien cálmate. Vamos al salón a hablar… Es una larga historia. 
"Era invierno, la lluvia caía por todas partes, lo empapaba todo. El cielo oscuro hacía que el día, para todos fuera un poco más triste, pero aquello no impedía a aquél hombre coger su flamante coche y salir a dar vueltas a toda velocidad por la ciudad, de día o de noche, a cualquier hora, le viera quien le viera, todo el mundo le conocía en aquella ciudad. Aquél día a pesar de la lluvia tenía algo importante que hacer. Hyun Woo estaba en el garaje de su casa, limpiaba aquél brillante motor de su precioso coche. Era realmente impresionante lo que brillaba y relucía a simple vista. Hyun era un hombre obsesionado con los coches, se había gastado demasiado dinero en aquél coche y no podía permitir que ni una sola mota de polvo rozara alguno de los recovecos de aquél coche.
Un pequeño niño de apenas doce años se acercó a su padre, mirando con interés lo que éste hacía.
-Papá ¿Ésta noche podré ir contigo?- El padre miró a su hijo con el ceño algo fruncido.
-Vamos a ver ¿Cuántas veces te he dicho que aún eres muy pequeño?- Le dedicó una pequeña sonrisa a pesar de todo, y el niño, con la cabeza gacha asintió.
-Pero.. quiero verte correr, nunca te he visto.. y siempre me lo cuentas todo.. quiero verte- El padre se arrodilló frente a su hijo y colocó las manos sobre los hombros del mismo.
-Vamos a ver Ji Sun, ya te lo dije, cuando tengas quince años te dejaré venir a todas las carreras que quieras- El niño dejó escapar una pequeña y libiana sonrisa, realmente quería ver a su padre en acción, lo deseaba con toda su alma.
-Vaale..- Suspiró el niño que salió corriendo hacia un pequeño coche descapotable de plástico que había en el almacen y haciendo los efectos de sonido del coche él mismo con sus labios empezó a dar vueltas por ahí, a pesar de que la lluvia no dejaba de mojarle. El padre ignoró aquello, y simplemente siguió limpiando su deslumbrante coche.

Era de noche y toda la familia estaba reunida en el salón. En el sofá más grande estaban el hombre y su preciosa mujer abrazados mirando hacia la tele mientras se acomodaban de vez en cuando debajo de las sábanas. Justo frente a ellos, el niño estaba acostado en el sofá, estaba con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa, la manta era tres veces más grande que él y le tapaba más arriba de la boca. Al lado del sofá donde el pequeño estaba echado había una cuna mecida por la mano de la madre. El pequeño bebé que había dentro comenzó a llorar y gritar, el niño se despertó sobresaltado y se levantó corriendo del sofá, acercándose a la cuna para acariciarle la barriga a su pequeña hermana.
-Mamá.. ¿Por qué llora?- La madre se incorporó y se colocó detrás del niño posando las manos sobre los hombros de éste.
-Creo que tiene frío.. ¿Quieres dormir con ella Ji Sun?- El niño miró a su madre con la sonrisa más amplia que pudo mostrar en aquél momento asintiendo con la cabeza.
-Venga, échate en el sofá- Así lo hizo -Meteté más hacia dentro- El niñó siguió sus órdenes. Era un sofá bastante amplio, por lo que cabían él y el bebé sin ningún peligro. La madre cogió con cuidado al bebé, lo meció unos segundos entre sus brazos y luego lo echó al lado del niño ya tumbado, éste pegó al bebé todo lo que pudo a él, dejando un pequeño besito en la frente del bebé, la madre los tapó a los dos. Ji Sun, con los ojos achinados y una leve sonrisa en los labios no dejaba de observar los rasgos de su diminuta hermana.
-Serás la niña más bonita del mundo Jinnie..- Murmuró el niño cerca del oído de su pequeña hermana, la abrazó y ambos se quedaron dormidos.

Ya era bastante de noche, Ji Sun despertó ahora en su cama, por debajo de la puerta de su habitación se podía ver una pequeña rendija de luz proveniente del pasillo. El curioso niño se levantó de la cama y se acercó a la puerta, abriendo tan solo una pequeña rendija, por ésta podía apreciar a sus padres, estaban hablando, más bien dando gritos.
-¿Por qué vas a ir?- Pronunció la madre con su suave voz.
-Por que me da la gana- Gritó el hombre acercándose más a la mujer. -¿Crees que me vas a mandar? ¿Crees que haré lo que tu me pidas?- La mujer negó con la cabeza, dando varios pasos hacia atrás. -Pues entonces deja de decirme lo que tengo que hacer y lo que no, joder.- El hombre la cogió con fuerza del brazo y la empujó hacia un lado haciéndola chocar contra la pared. No era la primera vez que veía aquél tipo de escenas. Pero aquél día era diferente, su madre no gritaba, simplemente lloraba, ella entró en la habitación y cerró la puerta. Ji Sun salió sin hacer ruido y bajo las escaleras, antes de que su padre llegara al coche, el niño ya se había metido en la parte trasera del flamante coche rojo. Se escondió detrás del asiento, y teniendo en cuenta que las lunas estaban tintadas el hombre no se percató. Subió al coche y comenzó a conducir hasta un enorme descampado que había a las afueras de la ciudad. Cuando aparcó en la línea de salida de aquél lugar el hombre bajó del coche y se acercó a una chica, que a diferencia de él era jóven y atractiva. Él la agarraba del trasero con ambas manor y ella besaba su cuello sin piedad alguna. El niño no entendía aquello. ¿Por qué su padre estaba tocando y dejándose hacer por una mujer que no era su madre? Bajó del coche y se escondió donde pudo. 

El hombre al terminar con aquella chica volvió al coche. A su lado se colocaron un par de coches lujosos, pero en comparación ninguno podía competir contra él por mucho que lo intentasen. A su lado uno de los coches era de color azul, el chico que había en el lugar de piloto, era menor que su padre, o al menos aquello parecía, el chico miraba a su padre con odio. Éste se colocó más cerca del camino que recorrerían los coches, habían curvas cerradas y rampas muy empinadas, todo lo que le había contado su padre parecía ser real; chicas, curvas, coches, rampas, velocidad.. Aquello realmente le emocionaba, menos el hecho de que su padre tocara a otra mujer. Una chica joven y bonita se puso entre los coches, dió el toque de salida y los coches que allí se encontraban arrancaron los coches dejando tras ellos unas largas tiras de humo. El niño fué corriendo a través del recorrido a escondidas observando como su padre corría con el coche, no podía dejar de sonreír, por fin lo podía ver, vivirlo, aquello era todo lo que quería, a pesar de la lluvía que mojaba toda su piel, Ji Sun era feliz.

El coche de su padre iba el primero "Como siempre.." pensó el niño al recordar las palabras de su padre cuando le contaba sus carreras. A pesar de ser el primero, el coche azul lo seguía muy de cerca, el coche rojó frenó a la hora de hacer una de las curvas en cambio, el coche azul aceleró en la misma haciendo que ambos quedaran a la misma altura,  tras la curva venían unas cuantas rampas, una a cada lado. Ji Sun seguía corriendo alrededor del circuito animando a su padre por dentro, deseándole lo mejor.
Cuando ya estaban llegando a la línea final, una rampa estaba justo en el centro, quien la cogiera primero llegaría antes a la meta, y definitivamente sería el ganador. Ambos apretaban el acelerador al máximo, pero aún así seguían en paralelo, pero la rampa final estaba cada vez más cerca. En el último momento el coche azul aceleró, pero para el que iba detrás fué demasiado rápido, no sabía por donde meterse, derrapó y empezó a dar vueltas sobre si mismo sin control alguno, intentaba frenar. Pero le era completamente imposible, sin poder evitarlo, el coche chocó contra una pared de cemento, el motor no dejaba de echar humo. El niño salió corriendo en busca de su padre, le daba lo mismo que lo vieran, lo primero era él. Se acercó al coche, y abrió la puerta del piloto, vió a su padre, estaba medio inconsciente. De la cabeza del hombre brotaba un chorro de sangre, el niño le levantó la cabeza a su padre, éste lo miró sonriendo muy suavemente y le sonrió.
-Ji Sun.. - murmuró el padre casi sin poder respirar.
-Papá.. ¿Estás bien?- La gente se acercó al coche, hicieron un corro alrededor de ambos, pero ninguno hizo nada.
-Hijo.. cuidalas..- El hombre con un gran esfuerzo, cogió de la nuca a su hijo, el cual no podía dejar de llorar, y le dió un pequeño beso en la frente, separándose después de él con una pequeña sonrisa. Una mujer histérica corrió hacia él, gritando el nombre del hombro, con un mano dió un empujón al niño echándolo al suelo de espaldas. Para la mujer era un poco tarde, el hombre ya no respiraba.

                                                  
-Una hora antes-

-¿Por qué vas a ir?- Pronunció la mujer con una suave voz.
-Por que me da la gana- El hombre se acercó a la mujer que tenía delante. -¿Crees que me vas a mandar? ¿Crees que haré lo que tu me pidas?- 
La mujer negó con la cabeza, dando varios pasos hacia atrás asustada. -Pues entonces deja de decirme lo que tengo que hacer y lo que no, joder.- El hombre la cogió con fuerza del brazo y la empujó hacia un lado haciéndola chocar contra la pared. La mujer se limitó a llorar, entró en la habitación y siguió llorando en silencio, no quería despertar a ninguno de sus dos hijos. Cuando ya estaba algo más tranquila y sabía que su marido ya no se encontraba en casa, salió de la habotación silenciosamente, y se acercó a la habitación contigua abriendo la puerta cuidadosamente. En ésta dormía su pequeño hijo, entró con sigilo, acercándose a la cama, pero la claridad de la luz del pasillo le mostró que el niño no estaba en su cama. Salió algo nerviosa del cuarto del pequeño, fué al aseo, a la cocina, a la habitación del bebé, al jardín, pasó por todas partes. Pero nada, no había ni rastro de él. Cogió al bebé, y lo metió en su silleta, colocándolo en el asiento delantero de su pequeño y simple coche. Sólo se le ocurría un lugar donde pudieran estar su marido y su hijo. "Por favor.. tened cuidado.." Pensaba la mujer mientras iba en busca de su familia, iba más nerviosa de lo que su cuerpo le permitía, llegó al lugar donde pensaba buscar. Un descampado a las afueras de la ciudad. Cuando llegó no había nadie en la línea de salida, pero al fondo veía una nube de humo, se acercó hasta donde se encontraba el barullo de gente, aparcó justo detrás de ellos, los cuales se dieron la vuelta para mirar quien acababa de llegar. La mujer reconoció el coche y no pudo reprimir un pequeño grito. Salió del coche todo lo rápido que pudo y se acercó a la puerta del conductor del coche rojo que allí se encontraba, vió a su hijo cerca de su padre, y a su marido sangrando. Su respiración comenzó a agitarse, se acercó al niño y le dió un empujón haciéndole caer al suelo de espaldas, el niño no dejaba de llorar, la mujer se acercó a su marido. Tocó su cuello, su pecho y su muñeca, pero ninguna de las tres daba ninguna señal de vida en el hombre, la mujer entró en llanto, aquello no podía estar pasándole, no podía perder a su marido, no con dos hijos que cuidar, no podía dejarla sola, de ninguna de las maneras, era su marido, era su amigo y compañero. No podía dejarla sola. La mujer empezó a gritarle al cuerpo de su marido. Éste no reaccionaba."Ji Sun despertó al sentir el sol entrar por la ventana y rozar su cara, a su lado no estaba su pequeña hermana, era sábado y la niña siempre se levantaba pronto para cocinar dulces con su madre. Se incorporó en la cama y se puso una mano en la cara, su piel brillaba, estaba completamente sudoroso, y de sus ojos caían pequeños hilos de lágrimas. "¿Por qué? ¿Por qué tengo que volver a recordar eso?" Pensó, el sueño, mejor dicho que acababa de tener hizo que sus defensas mentales bajaran a cero, no podía soportarlo. Su hermana lo estaba pasando mal, su madre lo estaba pasando mal, y él lo pasaba mal por los tres. No pudo reprimirse más, a pesar de llevar años sin soltar ni una sola lágrima, empezó a llorar. La muerte de su padre delante de él lo había llevado a ser un chico cerrado, a no querer confiar en nadie, odiaba a su padre, por haberlo dejado, por haber abandonado a su madre y a su hermana tan pronto. Lo odiaba por haber perdido aquella carrera. Se levantó de la cama, su estómago rugía, pero no podía ir a desayunar antes de darse una ducha. 

Canción 8: Courtesy Call

[Enlace a la canción en el título]

Violet no podía dormir, algo en su mente no iba del todo bien. Todo había empezado cuando Vladimir le había dicho que Ashley y Gabriel habían encontrado un cadáver. Entonces, algo, en algún rincón de su mente había hecho clic. Y ahora se encontraba ansiosa, nerviosa, expectante para el próximo acontecimiento. Ese algo que acabaría de accionar el tick-tack de su mente, que tiraría todas las fichas de dominó, que rompería esa pared que no sabía que tenía hasta hacía apenas unos días.


Al principio Violet no le había prestado atención a esa extraña sensación, pero cada día pasaban cosas más “curiosas” a su alrededor que la hacían sospechar de que algo no iba bien. ¿Qué cosas? Bueno, ella era y lo tenía reconocido, una persona patosa. Pero en estos últimos días eso estaba cambiando, sus reflejos habían mejorado demasiado. Eso también se notaba en la guitarra, de hecho, es cuando lo había comprobado. Había empezado a tocar grandes solos muy complicados con solo ver las partituras (como el de Trough the fire and the flames) .Y lo había hecho a la primera, sin dudar. Realmente algo extraño le estaba ocurriendo. Aunque no le desagradaba, para nada, se sentía más ella misma que nunca.


Aún así era una persona precavida, no iba a contar nada por el momento, se seguía sintiendo en tensión. Sabía que algo estaba a punto de cambiar las cosas, no sabía si para bien o para mal. Pero sabía que de alguna manera estaba implicada.


Era tarde, pero no tenía sueño. Cogió su guitarra y empezó a tocar.


- Esta noche estamos solos tú y yo querido Dean.- Y tras reír por su apodo cariñoso a su querida guitarra eléctrica se sumergió en la música.







Las luces rojas y brillantes de la sala principal del Bahamut deslumbraron a Gabriel. El ambiente de aquel local era increíble, más si tenemos en cuenta de que era martes. Pero el hecho de que al día siguiente hubiera clases no era motivo suficiente como para detener a los italianos jóvenes con ganas de pasarlo realmente bien. La gente se movía sensualmente envueltos en una nube de pasión y música potente que provocaba que el cuerpo tuviera que moverse a su son. Todo el ambiente era alocado y extrañamente atrayente. Como una especie de droga. Una droga a la que Gabriel no estaba acostumbrado, por eso se quedó embobado hasta que Vladimir le cogió del brazo y le llevó a través de la multitud hasta que llegaron a la zona bar. Dónde había butacas con mesas y la barra donde se pedían las bebidas.


- El Bahamut tiene algo que crea adicción. Vigila o terminarás como Ashley o como yo.- Le dijo Vladimir al oído para que se le escuchara a través de toda esa música.
- No exageres. Solo estaba asombrado por la cantidad de gente que hay en este lugar siendo martes.- Respondió el batería del mismo modo.
- Ya... excusas. Voy a intentar hablar con mi contacto de esta cueva de pecado. Ese hombre está al tanto de todo lo que sucede en la ciudad, pero te va a costar convencerle para que te diga lo que quieres.
- Entiendo.


Vladimir se fue y volvió al cabo de 10 minutos con una bebida en cada mano y una sonrisa pícara.


- Dice que nos esperemos hasta que esto se calme para hablar, que ahora está ocupado.
- ¡¿Y esto cuando de calma?!
- Pues... la gente suele irse a las 6, para tomar un café y empalmar con las clases. Así que- La sonrisa de Vladimir se amplió- tú y yo vamos a bailar.


Y sin que pudiera resistirse Gabriel se vio arrastrado por el bajista a través de la sala de baile. Una vez allí el japonés empezó a bailar de una manera sensual, mientras se pasaba la lengua por los labios de manera provocativa, provocación que aumentaba debido al piercing de su labio. Vladimir no se cortaba a la hora de mover las caderas, y dicho sea de paso el paquete, y eso provocaba que las chicas lo mirasen con deseo y que su acompañante de pelo negro y ojos azules se sonrojara. ¿Cómo podía hacer esas cosas tan despreocupadamente?


- O vamos Gabriel. ¿Nunca has pensado en desmelenarte un poco?
- Estoy aquí para investigar a...- Empezó a decir Gabriel, pero fue interrumpido por los labios de Vladimir, los cuales se habían posado sobre los suyos por unos largos cinco segundos. Entonces Gabriel reaccionó y se apartó de golpe- ¡¿PERO QUÉ COÑO?!
- O bailas y disfrutas hasta las seis, o vuelvo a hacerlo.- Gabriel se había quedado en blanco, el japonés acababa de ¿¡besarle!? Y encima sonreía de manera malvada, se estaba burlando abiertamente de él.
- Es que Gabriel, siempre estás tan calmado que no he podido evitarlo. Deberías ver tu cara de ahora mismo. Un poema.- Decía mientras gesticulaba teatralmente. Entonces Vladimir lo agarró y lo obligó a perderse en su alocado baile, él estaba demasiado traumatizado como para resistirse. Uno de sus mejores (bueno únicos) amigos acababa de besarle, solo para ver su cara de enfado. Genial. Y lo peor de todo... Que aunque solo hubiese durado unos segundos no podía decir que le había asqueado. El contacto de los labios con sabor a metal de Vladimir había sido excitante, algo fuera de lo común. Gabriel pensó que tal vez su amigo tuviera razón, lo único que hacía era preocuparse todo el  día por “temas serios” o por el grupo. Estaba harto de ser la voz de la razón de Ashley. Por una vez disfrutaría de una noche alocada, en compañía de ese japonés al que podía llamar “el rey de los locos”.



Lillium devoraba los labios de Ashley con todo su ser. ¡Qué hermosa sensación! Al ver la cara de excitación de su rebelde favorito no podía menos que saborear más y más esos labios. Había costado hacer caer del todo a Ashley, aún con esa atracción natural que sentían entre ellos. Pero de esta noche no iba a pasar.


- Hoy te follaré hasta que no te quede voz para gritar por más.- Dijo el policía con voz ronca. Esa butaca se les estaba quedando pequeña, así que el mayor agarró del culo a Ashley dispuesto a llevárselo a su cuarto. Pero el vocalista tenía otras intenciones mucho más interesantes.


Ashley escapó por unos segundos de los besos del mayor y se escabulló  hasta la habitación del lado, con la pequeña bolsa que había traído. Lillium estaba extrañado ¿a esas alturas Ashley sentía vergüenza? No lo creía posible.


- Por mucho que te escondas Ashley, eso no va a cambiar el hecho de que tú y yo ahora vamos a follar. Abre la puerta.- Dijo mientras se dirigía hacia esa habitación, pero realmente no estaba preparado para encontrarse con eso. Ashley, totalmente desnudo, a excepción de una pajarita en el cuello, estaba sentado encima de la mesa de la cocina (que era la habitación contigua al salón) con las piernas abiertas y el pene erecto.


- Es que quería arreglarme para usted. Agente.- Dijo arrastrando las palabras mientras mostraba una sonrisa pervertida.
- He cambiado de opinión- dijo Lillium. A lo que Ashley respondió con una mirada interrogativa.- Aunque no te quede voz para pedir más te seguiré follando.


Lillium no sabía que tenía ese niño,  sabía que era peligroso acercarse demasiado a una persona. Más siendo lo que era. Pero también sabía que en ese momento el polvo por el que llevaba esperando desde el momento en que lo vio se le presentaba encima de la mesa con las piernas abiertas, invitándolo a entrar. Sólo faltaba un cartelito que pusiera “fóllame”. Y aunque él era un hombre frío, inteligente y precavido en ese momento no dudó en arrancarse la camisa y abalanzarse con fiereza animal al delgado cuerpo de Ashley.


Le excitaba, le ponía demasiado ese cuerpo delgado, esa sonrisa confiada, ese carácter rebelde y esa curiosa inteligencia. Pero ahora, mientras le devoraba el cuello, dejando marcas de besos y mordiscos por toda la superficie, lo que más le excitaba eran los ruiditos roncos que Ashley dejaba escapar de puro placer.


Le tumbó encima de la mesa y le agarró las manos poniéndolas por encima de la cabeza, perfecto, parecía tan vulnerable en ese momento... Y aún así, con su expresión llena de placer y su cuerpo expuesto, su chico no perdía esa sonrisa que le caracterizaba.


- Mmmm... Eres salvaje. Me gusta.-Lillium empezó a morderle desesperadamente el pezón derecho, mientras sentía como su pene se ahogaba en sus pantalones. Necesitaba dejarlo salir. Entonces Ashley arqueó su espalda, provocando que ambos penes se rozaran y no pudo más. Se deshizo de los pantalones junto con sus calzoncillos y los arrojó en algún lugar de la cocina.


- Es grande.- Gimió Ashley al ver el miembro del policía, mientras este volvía a lamerle los pezones y acariciar todo su cuerpo.


- Espera a que te la meta.- Gruñó.


Ashley estaba extasiado, ese hombre le estaba haciendo ver las estrellas y eso que todavía no había usado sus hábiles manos, que ahora mismo acariciaban su cuerpo y le apretaban el culo posesivamente, rozar su pene. Pero él no era de los que se quedan quietos y sólo se dedican a gemir. Embargado por ese deseo de provocar a ese hombre, arqueó la espalda haciendo que ambos penes se rozaran y luego empezó a mover sus caderas en un baile de placer.


- Ahí.- Gimió Lillium que no se esperaba un comportamiento tan activo de parte del menor.
- Fóllame ya. Mete tu polla en mi culo.- Consiguió pronunciar Ashley entre gemido y gemido. Quería sentir ese enorme miembro en su interior, embistiéndolo con fuerza. Pero Lillium quería hacerle sufrir un poco más. Movió el cuerpo de Ashley y lo dejó de caras a la mesa, al hacerlo la bolsa con condones se cayó por el suelo y Lillium no pudo evitar sonreír.


- ¿Apuestas por el sexo seguro Ashley?- Decía mientras le lamía la espalda y dejaba en ella un camino de chupetones.
- Sí... - Respondió Ashley casi sin poder articular palabra.- Solo con condón.
- Pues hoy no va a ser nada seguro... Pero tranquilo, después de hacerlo conmigo no querrás hacerlo con nadie más.- Le susurró Lillium a la oreja mientras que entraba en el culo de Ashley de una estocada.
- ¡Ahhhh!- Gimió Ashley invadido por el placer y el dolor. Realmente Lillium tenía una polla  grande, podía sentir como  todo su grosor lo apretaba desde dentro. Y sin esperar a que se acostumbrara Lillium empezó a embestirle rápidamente.
- No sabes lo que deseaba hacer esto...- Decía mientras entraba en él cada vez más rápido. Ashley podía sentir el choque de sus caderas, su pene entrando cada vez más rápido y más fuerte en él. Pero no era capaz de articular palabra, se hallaba perdido en un mar de gemidos. Su única participación había quedado reducida a intentar que sus piernas, la única parte de su cuerpo que se apoyaba en el suelo, no fallaran. Y eso le jodía, amaba el sexo y amaba participar en él. Pero con Lillium había quedado reducido a estar empotrado contra una mesa mientras pedía por más y más. Su orgullo de macho estaba quedando por los suelos, y lo peor de todo era que no le importaba una mierda. Nunca nadie se lo había hecho tan duro y tan fuerte como se lo estaba haciendo Lillium en esos momentos. No había ternura, no había amor solo sexo. Cada embestida iba cargada con pasión, realmente Lillium lo deseaba, más de lo que nadie le había deseado jamás.


- Así me gusta mi chico rebelde, gime para mí.- Lillium era un sádico en el sexo, lo había supuesto desde el primer momento, pero con esa frase quedó confirmado. Entonces le agarró el pelo fuertemente, y a esto le siguieron varias estocadas más profundas que las anteriores.


- ¡Aahhhh!- Ashley se vio invadido por un placer mayor que el anterior, en ese momento Lillium había alcanzado ese punto de su cuerpo que le hacía vibrar de puro éxtasis. Entonces vinieron más y más golpes a ese punto de su cuerpo que hacía que se descontrolara totalmente. “Voy a correrme”, cuando ese pensamiento le cruzó la mente ya fue demasiado tarde. Su cuerpo ya no pudo soportar tanto placer, y antes de que pudiera avisar a Lillium había llegado al orgasmo y su esencia se había esparcido por todo el suelo de la cocina.


- Fin del primer asalto.- Dijo Lillium de manera burlona.- Pero, aunque me place mucho hacerlo en la cocina. Creo que sería mejor seguir en mi cuarto.- Dicho esto Lillium agarró a Ashley y este le rodeó con sus piernas, dejándose guiar a dónde fuera. El policía avanzó por varias salas mientras no dejaba de besar a Ashley, o mejor dicho, de devorarlo. Su lengua juguetona no temía en explorar cada pequeña parte de piel que quedaba a su alcance.


Ambos llegaron a una habitación con una inmensa cama de matrimonio a la que Ashley fue salvajemente arrojado. Inmediatamente después notó como el peso del mayor lo atrapaba, aplastándole contra el colchón, de manera que las suaves sábanas de seda negra le acariciaban la espalda.


- Te voy a devorar completamente.- Dijo Lillium completamente excitado, con un tono de voz más ronco del que Ashley le hubiese escuchado nunca.
- Pues verás, yo creo que será al revés.- Entonces el menor cogió impulso e hizo rodar a ambos quedando él encima de Lillium.- A mí también me apetece hacerte chillar.- Dijo Ashley mientras se deslizaba hasta poder situar sus labios en la entrepierna. Entonces empezó a mordisquear el pene erecto y deseoso de Lillium.- Estás muy tenso pequeñín- dijo Ashley juguetonamente- deja que te ayude.
- Deja de jugar conmigo Ashley.- Amenazó con ese tono ronco fruto de la excitación. Sin vacilar agarró el pelo azul del menor y dirigió su cabeza hasta su glande el cual Ashley empezó a chupar sin reparo. Lillium era muy demandante en el sexo. Demandante, salvaje, esa sensación de descontrol y puro placer físico que tanto había buscado. Guiado por las manos de Lillium, el menor engulló su miembro casi por completo, sorbiendo y lamiendo toda su extensión.


- Oh! Así... Ashley...- Lillium quedó asombrado por lo mucho que estaba disfrutando de esa felación. A Ashley le gustaba el sexo, y se le notaba. Pero había algo más, algo primario en él. Y le encantaba. Le agarró la cabeza al menor y empezó a marcar un ritmo más acelerado. - Así pequeño mejor... ¡Ah!- Entonces llegó al clímax del placer y se corrió.


- Serás guarro, podrías avisar.- Dijo Ashley después de tragarse algo de su esencia y limpiarse con la mano lo poco que le salía del labio. Una imagen demasiado excitante como para que no afectara a Lillium. Sin haberse recuperado de su orgasmo anterior agarró a Ashley y lo giró, dejándolo con el pecho tocando el colchón. Inmediatamente comenzó a acariciarlo y a lamer la piel de su espalda, tan blanca y suave que no podía apartar sus dedos de ella, no habían pasado ni tres minutos y ya volvía a estar duro ¿Qué le hacía ese chico?
- Ashley... Prepárate.- Sin más palabras Lillium agarró las caderas de Ashley y empezó a penetrarle. Al estar de espaldas no podía verle la cara, pero podía observar como todo su cuerpo se estremecía a cada empuje, a cada caricia, cada vez que se adentraba hasta el fondo y volvía a salir... El cuerpo de Ashley temblaba y hacía mucho que había dejado de hablar, que había dejado su carácter rebelde a un lado y sólo se dedicaba a agarrar las sábanas mientras gemía de placer. Lillium se sentía poderoso (que sabía que lo era) pero ver así a Ashley se lo confirmó.


- Así tumbado y temblando, estás perfecto.
- Ah... Calla... ¡Ah!- Intentó decir Ashley pero fue interrumpido cuando Lillium le agarró el pene y empezó a masajearlo duramente.
- Lo dicho, perfecto.


Lillium sonrió satisfecho, mientras seguía adentrándose más y más en el cuerpo del menor. El cual no resistió mucho antes de volver a correrse, tener a Lillium penetrándole y acariciando su miembro era demasiado para él. Pero para su sorpresa Lillium no se detuvo allí, siguió adentrándose en él sin dejarle tiempo a recuperarse. Incluso cuando el mayor obtuvo su segundo orgasmo de la noche no dejó que ese momento terminara. Ashley agarró mejor la sábana, realmente Lillium no le había mentido, se iba a quedar sin voz porque parecía que ese hombre no se iba a cansar en toda la noche.




Lets get this thing shakin like a disco ball...” era la música que se escuchaba en el Bahamut, en ese momento eran las 5 y media de la madrugada. Y parecía que la cosa empezaba a despejarse. Hacía unos minutos que Gabriel se había retirado de la pista de baile y se había sentado en uno de los sofás que tenía el bar. Vladimir aún estaba ocupado bailando... bueno, más bien restregándose contra una chica morena muy guapa. No había perdido nada de energía desde que empezó la noche, debía de estar equipado con pilas duracel o algo así.


- ¿Esperabas verme?- Le sorprendió una voz a su espalda. Se giró instintivamente y un chico muy joven, debía tener unos 14 años o así, le sonrió. Era pelirrojo y de ojos verdes, de rostro aniñado y con bastantes pecas. Iba vestido con ropa rapera, una camiseta blanca de manga corta muy ancha, pantalones tejanos anchos y cagados, deportivas y una gorra New Era.
- No creo, estoy esperando al dueño de esto.
- Está enfrente de ti. Gabriel ¿verdad? me encantó vuestro concierto. Mi nombre es Demian.
- Encantado.- Dijo Gabriel no muy convencido, pero al dirigir la vista hacía Vladimir este le hizo un gesto afirmativo con la mano. Así que sus dudas se esfumaron.
- ¿Qué quieres saber? Aunque claro, te costará un precio.
- ¿Sabes algo acerca de las recientes muertes en la ciudad? ¿O acerca de un hombre llamado Lillium?


El rostro jovial del chico se esfumó.



-  Sígueme, Hablaremos en un lugar más privado.