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Nota del escritor:
Este capítulo es un especial en el que se describe el sábado de Sacha, por lo tanto esta lleno de sorpresas y es muy fuerte, mayores de 18. Gracias, por leer Una vida Nueva.


Capítulo 14
Sacha se levantó, le había llegado un mensaje de su representante, en el que decía que tenía una sesión de photobook a las doce, se estaba preparando para ser top model, y por el camino que iba pronto lo conseguiría. Eran las nueve de la mañana cuando se levantó, ‘’Un sábado perfecto’’  pensó, su invitado llegaría a las diez, y prometía ser un día redondo. Se fue al aseo para prepararse, solo se iba a peinar, lavar los dientes y lavarse la cara, porque la ropa ya la llevaba puesta, tenía como pijama un pantalón y una camiseta de seda blanca transparente, el sujetador era de encaje negro, junto con las braguitas, se puso un poco de base de maquillaje aunque no le hacía falta, porque la verdad era que tenía una preciosa piel morena, que le hacía juego con sus ojos color café y su pelo chocolate ondulado, se acicaló un poco más y bajó a desayunar un poco. Se preparó un zumo de naranja, y un poco de comida macrobiótica, tenía que cuidar la línea, aunque aquella chica por mucho que comiera no iba a engordar. Eran cerca de las diez cuando el timbre de su casa sonó, fue a abrir la puerta y delante de ella había un chico moreno, alto, mediría 1’80 o por ahí, tenía los ojos azules y rasgados, era uno de los modelos con los que iba de fiestas y salía en las revistas.
-Entra- le dijo.
El chico entró sin vacilar, sabía perfectamente a lo que había ido allí.
-¿Cómo has estado Tai?- le preguntó Sacha mientras lo cogía de la mano y lo llevaba escaleras arriba hacia su habitación.
-Yo muy y bien y veo que tú también Sacha- le dijo mientras le agarraba de la cadera- ¿Qué es eso que he oído de que tienes a alguien en tu camino?
-Aish- suspiró- es una larga historia, pero lo tengo todo bajo control y los hilos de la función se mueven a mi antojo, así que no hay de qué preocuparse.
Tai cogió a Sacha y empezó a besarle por el cuello, posando sus manos en los senos de ella.
-Perdona chaval, pero aquí mando yo- le dijo.
Tumbó a Tai en la cama y juntó sus labios con los de él, mordiendolos y saboreándolos centímetro a centímetro, introdujo su lengua en la boca de él, pero sin pararse a explorarla, ya que la tenía más que vista, por decirlo así, él se quitó los pantalones y le arrancó las bragas de encaje a ella, Sacha se puso encima de ese bulto hinchado y comenzaron a jadear los dos que se convirtieron en uno, Tai cogió a Sacha y la puso debajo de ella, comenzando así con las embestidas cada vez más rápidas, corriéndose en ella por completo y llegando al climax, ambos acabaron con la ropa del otro dejando así sus cuerpos al desnudo y dando pasó a los tocamientos entre los dos.
Poco a poco Tai fue bajando poco a poco hasta la parte íntima de Sacha, para saborearla mejor, mientras que lo hacía le miraba la cara que Sacha ponía de placer.
-Sí, así venga nena córrete para mí- le dijo Tai, mientras hacía uso de sus dedos y lengua para llevarla al clímax.
Sacha se levantó, empujando al chico suavemente contra la pared y diciéndole.
-Ahora me toca a mí- le dijo con una mirada picara y maliciosa.
Sacha bajó hasta el pilón y comenzó metiéndose a la boca el pene del muchacho, ayudada de su lengua y labios se la metía y sacaba de la boca, haciendo uso de sus manos también, dando paso a una sustancia líquida y pegajosa, que se derramaba por la boca de la chica, cuando hubo acabado subió lentamente para luego juntarse con los labios del chico, moviendo en círculos sus lenguas, y otra vez comenzaron las embestidas una y otra vez, Tai metía y sacaba su enorme hinchazón de dentro de ella.
Hasta que la alarma del móvil sonó, Sacha recordó que tenía el photobook, y apartó salvajemente a Tai.
-Creo que ya has tenido suficiente por hoy, tengo cosas que hacer, y el día es largo.
-¿Nos veremos en la fiesta?- le preguntó Tai.
-Por supuesto, no faltaría por nada del mundo- le dijo sensualmente mientras que se iba a la ducha para asearse, Tai comenzó a vestirse y poco después se fue, pero antes de hacerlo Sacha le dijo:
-Acuérdate de nuestro acuerdo- le dijo, a modo de advertencia.
A eso de las 11:45 Sacha salía de su casa en el coche de la empresa, que había ido a recogerla. El photobook, fue rápido, le pusieron una ropa con la que estaba deslumbrante, bueno más que ropa, era lencería lo que llevaba, al acabar, se fue a su camerino a cambiarse para la fiesta.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Sacha
-Vaya, parece que no paso tan desapercibida como parece.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó bruscamente.
-Nada solo quería verte.
-Pues ya me has visto, así que fuera.
-¿Quién te has creído que eres? Eh?.
La chica cogió a sacha de la pechea estampándola contra el espejo del camerino, esta reaccionó, pegándole una patada en el estómago.
-La que manda, eso me creo, ¿sigues todavía enfadada por aquella pasarela que te quité?, que mona- le dijo cogiéndola del mentón para que la mirará, y juntando sus labios con los de ella cruzando una frontera de dientes e introduciendo su lengua para jugar un poco con ella. Ella se soltó.
-Eres despreciable- le dijo a Sacha. Esta le sonrió y salió de su camerino, dejando a la modelo tirada en el suelo y humillada.
Sacha llevaba unos pantalones muy cortos de cuero, con una camisa de seda blanca y una corbatita negra, calzaba unas sandalias negras de tacón, la vestimenta que llevaba la hacía aún más una diosa y que la gente la deseara todavía más. Llegó a la fiesta, deslumbrando a todo el mundo, había un bufet libre y estaban todos los modelos de la empresa y los más cotizados del mundo, Sacha hablaba con todo el mundo, acercándose a los chicos y chicas. Al final de la noche, Sacha les propuso jugar a los y las modelos que quedaban, al juego del hielo, mientras que ponía la máquina de espuma, el resultado de ese juego fue, la ropa quedó por un lado y sus propietarios por otros.
Sacha estaba entre toda la espuma con un chico que qué le estaba comiendo todo la boca y una modelo que se le acercaba por abajo, acariciándole suavemente con la lengua las partes íntimas de las chicas, mirases donde mirases habían chicos y chicas, chicos y chicos y chicas y chicas haciéndolo por doquier, los gemidos se oían por la toda la sala haciendo de todos uno. Sacha se puso a cuatro patas y empezaron a darle por detrás mientras mantenía su boca ocupada.

Al final de la noche Sacha acabó su juego en su casa con dos chicos y dos chicas.


Capítulo 13
*Taemin se acababa de levantar, por un mensaje que le había llegado a su móvil, era de Sacha en él decía que quedarían después de clases en el callejón de atrás. La verdad es que Taemin no estaba muy seguro de si quería que Sacha le ayudara a conseguir a Jay, porque los métodos de Sacha eran poco ortodoxos, y la gente solía salir mal parada, así que se dijo a sí mismo que rechazaría su oferta, prefería conseguir a Jay por sí mismo, enamorándola poco a poco. Se levantó y se fue a preparar.*
Acababa de levantarme, no es que hubiera dormido muy bien porque me tiré la noche entera pensando en que iba a hacer con Enrique, ya tenía suficientes problemas como para que ahora este estuviera estorbando por aquí.
Me dirigí a la cocina cuando me hube vestido y aseado, nada más entrar en la cocina, no me podía creer lo que veían mis ojos, tostadas con mermelada y mantequilla, tortitas, una gran variedad de siropes, zumo de naranja recién exprimido un vaso de leche, había hasta churros con chocolate, ‘’¿Tenía todo esto en casa?, si no he hecho la compra…’’.
-Espero que tengas hambre- me giré rápidamente y ahí estaba Enrique y con uniforme ¿de qué iba todo esto?
-Eh… ¿has hecho tú todo esto?- le pregunté atónita.
-Sí-afirmó con una sonrisa.
-Y ¿de dónde has sacado todo esto?, si no había nada.
-Por eso mismo- dijo con tono ofendido- tú lo has dicho, no había nada, tu nevera y armarios estaban vacíos y sin nada, ¿no te da vergüenza?
-Pues no mira, porque resulta que vivo yo sola.
-Bueno pues a partir de ahora la tendrás llena.
-¿Cómo que a partir de ahora?- le pregunte un tanto confundida.
-Claro porque voy a vivir aquí, contigo.
-¿QUÉ?- no daba crédito a lo que oía.
-Lo que has oído, ¿dónde quieres que viva si no?
-Pues, que bien- mis problemas se multiplicaban cada vez más.
Me senté a desayunar, poco después el timbre de la puerta sonó, me levanté enseguida, pero Enrique se me adelantó y abrió él, no sabía quién era y fui a ver, cuando llegué me quedé también un poco paralizada.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó Enrique.
-Vengo a recoger a Jay como todas las mañanas- le contesto Minho bruscamente, este me miró.
-Esto…Sí ya voy.
Me calcé los zapatos y salí por la puerta, pero me cogieron por el brazo y me retuvieron, me di la vuelta con una cara de ¿Qué haces?.
-Esperadme-dijo.
-¿Qué?- respondí yo un poco confundida.
-¿No lo sabes?, yo también voy al mismo instituto que vosotros.
-¿Qué?-respondimos Minho y yo a la vez. Eso explicaría porque llevaba uniforme.
Los tres nos dirigimos hacía el instituto, Minho y Enrique iban empujándose todo el rato, y yo iba perdiendo los nervios por momentos, estaba ya un poco harta de todo, iba a girarme para decirles que pararan pero vi a Taemin y pensé, ‘’Mi salvador’’.
-Taemin!- grité todo lo que pude. Este se dio la vuelta y me saludó enérgicamente con la mano, Minho y Enrique dejaron de pelearse enseguida, yo fui corriendo al lado de Taemin.
*-Oye, no crees que deberíamos dejar de pelarnos, al menos cuando esté Jay delante- dijo Minho.
-Si, a lo mejor lo podríamos intentar- le respondió Enrique- por cierto ¿Qué relación tiene con ese tipo?
-¿Taemin?, es su mejor amigo, aunque yo tendría cuidado con él, que por muy amigos que sean no me fio ni un pelo- contestó Minho con un tono un tanto celoso.*
-Buenos días Taemin-dije con una sonrisa.
-Hola- me respondió con el mismo gesto.
La verdad es que Taemin era un amor, si no fuera por él todos los momentos duros que he pasado, serían insufribles, tenía suerte de tenerlo a mi lado.
-¿Qué tal has dormido hoy?- me preguntó
-Pues, se podría decir que bien, más o menos, muchas cosas en las que pensar.
Seguimos caminando hasta el instituto Minho y Enrique iban caminando detrás nuestra.
La mañana transcurrió sin ningún percance, y llegó la hora del almuerzo.
-¿Jay vamos a almorzar?- preguntaron al unísono Minho y Enrique.
-Eh que se lo he dicho yo antes- dijo Minho.
-No se lo he dicho yo- respondió Enrique.
-Chicos, está bien, puedo almorzar con los dos a la vez, no hay porque pelearse, sonreí, me giré para ver si Taemin se apuntaba pero no estaba, así que nos fuimos los tres a comer.
*-¿Por qué me has traído aquí? Se supone que habíamos quedado después de las clases- dijo Sacha.
-Ya, pero solo te he traído para rechazar tu propuesta.
-¿Qué?
-Lo que has oído, no quiero que me ayudes, no quiero que nadie salga dañado por un sentimiento que tenga hacia alguien.
-Jah…-se río Sacha- Esta bien, tú decides, pero luego no me vengas con lloriqueos.
Se pasó la mano por el pelo y se fue, Taemin se quedó un rato allí, pensando.


‘’Tranquila, te estaré vigilando, no voy a volver a permitir, que hagas que Jay derrame una lágrima’’.
Capítulo 12
-¡QUE!- la cara de perplejidad de Taemin y Minho no tenía precio, y yo empezaba a perder los nervios.
‘’Aishh, ya estamos otra vez’’
-Chicos este es Enrique, es un ‘’buen’’ amigo de España.
-A la, pero porque les mientes, di mejor que soy tu primer amor y tu novio- dijo con un tono altanero, hasta que me harté y le pegué un estirón de orejas
-Te he dicho mil veces que no, te inventes las cosas.
-Auuh , auuh, auuuuuh!!!, que bruta siempre me haces lo mismo.
-Porque siempre estás igual, so memo.
-Oye Taemin ¿sabes de que va todo esto?-le dijo Minho a Taemin
-No tengo ni idea-le respondió este
Después de una hora de explicarles él porque, Enrique no paraba de decir todas esas cosas sin sentido, lo entendieron.
-Así que, os conocéis desde niños y él dijo que se casaría contigo- dijo Minho señalándolo despectivamente.
-Si- dije con un suspiro.
-Y ¿Por qué ha venido?- pregunto Taemin.
-Eso sí que no lose, se lo preguntaré más tarde, así que ya nos vemos mañana si eso chicos, adiós- me despedí de ellos con la mano a lo español y me fui con Enrique a mi casa, total ¿Qué tenía que perder?
*
-Pobre Jay, ¿Por qué tendrá tan mala suerte?- preguntó Minho
-Si pobre- respondió Taemin.
-Minho!- gritó alguien.
Este se dio la vuelta y vio a Sacha corriendo hacia el.
-Mierda, la que faltaba, dile que me ha surgido algo importante y me he tenido que ir- le dijo Minho a Taemin.
Antes de que Taemin pudiera contestar Minho ya se había ido y Sacha había llegado hasta donde ellos estaban.
-¿Dónde está Minho?- pregunto.
-Ehh…esto… se acaba de ir.
-¿Por qué?, ¿A dónde?, ¿con quién?- preguntó Sacha avasallando a Taemin con preguntas.
-Oye, yo que sé, pregúntaselo tú que eres su novia ¿no? O ¿me equivoco?- le respondió estúpidamente Taemin a Sacha.
-Te aconsejo que no me contestes así, no te conviene, ¿no quieres conseguir a Jay?
-¿Qué? *

-De verdad Enrique no te entiendo.
Acababan de llegar a casa de Jay, Enrique se quedó mirando la casa, un poco impresionado por que el antiguo alojamiento era una mansión enorme, y esta era una casa normal, cosa que Enrique no toleraba, porque pensaba que Jay tenía que vivir como una reina, con todas las delicatesen del mundo.
-No sé qué hay que entender.
-Pues, está muy claro ¿no?, ¿se puede saber qué haces aquí?- le pregunté.
-Ya te lo he dicho, he venido para llevarte a casa.
-Esta es mi casa.
-No, esto es un zulo cochambroso que no te mereces.
Estaba perdiendo la paciencia por segundos así que le conteste de una vez por todas.
-Mira, si vivo en un zulo como si vivo de bajo de un puente, es asunto mío, ¿entiendes?, mío y solo mío, no te incumbe ni a ti, ni a mi padre, ni a nadie, estoy ya harta de que todo el mundo me trate como si fuera tonta, como si no supiera manejarme por la vida, mi padre no hace más que cambiarme de lugar, siempre que rehago mi vida, él va y me cambia, siempre, siempre hace eso, y no lo pienso permitir,  he decidido tomar mi vida y vivirla como a mí me dé la gana, y si tanto te disgusta, pues lo siento mucho, siento que no te gusté como vivo, pero eso no es asunto tuyo.
-Jay… yo…no quería incomodarte, yo solo quiero lo mejor para ti.
-Pues si quieres lo mejor para mi déjame.
Enrique se giró y se metió al cuarto de baño para asearse un poco, o eso fue lo que dijo, yo me limité a preparar algo de cenar, dejé todo preparado y me fui a poner cómoda, cuando salí vi a Enrique poniendo la mesa, con un pijama muy mono, que le quedaba muy bien, levantó la mirada y me miró, de repente sentí una sensación de…¿Qué era eso?

Capítulo 11

Vi aparecer a Minho seguido por Taemin, por la puerta del aula justo cuando el timbre que daba comiendo a la clase sonó, tenía muchas preguntas que hacerle, pero supongo que podían esperar, me miró y me sonrió a modo de disculpa por haberme dejado sola tanto tiempo, entró el profesor y comenzó la clase.

Cuando por fin tocó la campana que daba por finalizadas las clases y que daba comienzo al recreo, me levanté y fui directa a beber agua, porque me estaba muriendo de sed, alguien me dio unos toquecitos por detrás y cuando me di la vuelta vi a Minho sonriendo y con el almuerzo en la mano, lo cual me dio a pensar y tuve una sensación de deja vi , en esa fuente fue donde Minho y yo hablamos por primera vez para quedar por el trabajo que nos había puesto nuestro profesor, y al pensarlo me dio por reír:

-Se puede saber ¿de qué te ríes?- me preguntó Minho, un poco confuso.

-Nada- dije entre risas- es solo que ha pasado bastante tiempo, desde que nos conocimos, aquí fue donde hablamos por primera vez.

Él dio una vuelta con la mirada por todo el lugar y me miró.

-Tienes razón, recuerdo que me acerqué muy molesto, para decirte donde hacíamos el trabajo- acabamos los dos a carcajadas- Bueno, ¿comemos?.

Señalo el almuerzo y yo asentí con la cabeza, nos dirigimos hacia un lugar que había sombra bajo lo que parecía ser un espino blanco, nos sentamos y empezamos a comer el almuerzo, fue él, el que rompió el silencio.

-¿Puedo hacerte una pregunta?-me dijo, así que asentí.

-Claro, dime, ¿Qué quieres saber?

-Pues, haber…la verdad…es que…

-¿Quieres soltarlo ya?- le dije cariñosamente acariciándole la cara. Pero solo conseguí ponerlo más nervioso.

-Yo, eh…

-Jay-me giré al oír que alguien me llamaba.

-Oh, Taemin, ¿querías algo?

-Sí, hay alguien muy raro preguntando por ti en la entrada del instituto.

-¿Alguien raro?- pregunté confundida a la vez que giraba la cabeza.

-Sí, es rubio, de mediana estatura, los ojos marrón oscuro, y dice ser tu ``prometido´´

Me quedé sorprendida mente sorprendida, ‘’¿ESA PERSONA ESTABA AQUÍ?’’, me levanté corriendo.

-Ehh, Minho ¿te importaría decirme lo que me tienes que decir más tarde?- Minho asintió atónito, y con las mismas me di media vuelta y me fui.

-¿Conoces a esa persona?- me pregunto Taemin alterado.

-¿Qué?, eeh… Pues verás, tiene gracia la historia.

Corrí todo lo que pude, hasta que llegué a donde estaba.

-Ohh Jay cuanto tiempo ¿Cómo estás?-me dijo sonriendo.

-Pero, ¿tú que haces aquí?

-¿No lo sabes? He venido aquí para llevarte de vuelta a España y casarme contigo.

-¿QUÉ? – dijeron Taemin, y Minho que acababa de llegar, yo me imaginaba que pasaría algo así, aunque lo de llevarme de vuelta a España…
CAPÍTULO 10:
Me desperté con los primeros rayos de sol, eran las 6:45 a.m. todavía no había sonado la alarma, pero no tenía más sueño de manera que me levanté y me fui al aseo y me metí en la ducha, hoy estaba más contenta de lo normal pero supongo que era por la conversación que tu ayer con él, aunque sabía perfectamente que los problemas solo aumentarían, solo tenía que disimular todo el supongo que haría lo mismo. Acabé de prepararme, me peine y baje a desayunar, cuando hube acabado eran casi las 7:40, me calcé los zapatos y cuando abrí la puerta me encontré de frente con Minho, me sorprendí muchísimo de verlo ahí.
-Que, ¿Qué haces aquí?- le pregunte atónita.
-Pasar a recogerte, es lo que llevo queriendo hacer desde siempre y el que este Sacha al acecho no significa que no pueda hacerlo porque yo quiero.
-eh…Esta bien, vamos.
Me sonrió y los dos nos dirigimos camino al instituto, estaba tan nerviosa que no hacía falta auscultarme el corazón con un estetoscopio, los latidos ya se oían por si solos, y temía que él los oyera.
-Hueles muy bien- me dijo, aquello me pillo con la guardia baja.
-Gracias, es que me he duchado esta mañana, que no es que no me duche nunca, que si lo hago, solo que esta mañana pues me había apetecido…mejor me callo- ‘’TONTA TONTA, TONTA, TONTA’’
El se rió, y yo me quede embobada viéndolo, hacía tiempo que no le veía sonreír de corazón.
-¿Qué tal tu con Taemin? Parece que hacéis buena pareja- la sonrisa se le fue de la cara al formular aquella pregunta.
-No estamos saliendo, solo lo dijo por decir- como si de la nada una chispa iluminó su cara.
-Enserio!- dijo sonriendo- ejem ejem, quiero decir ¿Enserio? Qué pena con la buena pareja que hacéis.
Esta vez fui yo la comenzó a reírse y al final acabamos los dos a carcajada limpia, al fin llegamos al instituto vi a Sacha a lo lejos, me aparte enseguida Minho se quedó extrañado y al mirar al frente lo comprendió todo, yo pensaba que iba a ignorarme igual que yo lo había hecho, pero me cogió de la mano posándola sobre su brazo, aquello sí que no me lo esperaba, la expresión de la cara de Sacha era de un si no lo creo no lo veo que destilaba demasiadas emociones, para una sola reacción. Todos y cada uno de los estudiantes de aquel instituto se volvían para vernos y exclamar un ‘’Oh!’’ o un ‘’Imposible’’, había algunas chicas que se echaron a llorar lo cual fue divertido. Al llegar a la puerta del aula, me encontré con un Taemin un poco confuso e irritado a la vez, cogió a Minho por el brazo y se lo llevó lejos, yo entré en el aula y me senté.
***
-¿Qué se supone que estás haciendo?- le dijo Taemin a Minho.
-¿Qué se supone que estoy haciendo?, bien, estoy haciendo lo que se supone que tendría que haber hecho hace mucho tiempo, no dejarme manipular por nadie.
-¿De qué me estás hablando?, solo te digo que no pintas nada con Jay, ¿Qué es ella para ti?
-Eso no es asunto tuyo.
-Oh si, sí que lo es, porque a mí me gusta Jay, así que dime ¿Qué es ella para ti?
Inesperadamente el timbre que daba comienzo a las clases sonó.
-Te has salvado por la campana, pero esta conversación no ha acabado aquí.
CAPÍTULO 9:
Un minuto después de salir corriendo, Taemin salió justo detrás de mí, lo único que quería era salir huyendo de allí, ‘’Yo…yo…yo, no quería eso, su expresión, ella cogida de su brazo, ¿Cómo he llegado hasta esto?, ¿Cómo ha podido pasar esto?, he sido demasiado descuidada, todo esto no tendría que haber pasado, no quiero que vuelva a ocurrir, lo que pasó aquel año…NO’’.
Me paré al pasar la esquina, no quería que Taemin me viera, no en ese estado, pero por más que lo intentaba no dejaba de recordar la cara que puso Minho al oír las palabras de Taemin, no debería haber dicho eso. Seguí caminando por la calle que estaba desierta y me metí por una callejuela, seguí en dirección al parque estaba empezando hacer frío y el tiempo estaba empeorando considerablemente parecía que fuera haber una tormenta, al girar la calle para ir al parque me choque con algo y caí al suelo, cuando miré hacia arriba, no era algo sino alguien, jamás olvidaré la cara de satisfacción que tenía en ese momento, parecía cansado como si me hubiera estado buscando por todos lados sin descanso.
-¿Estás bien?- me preguntó.
-S-si- tartamudeé
-Vamos, está empezando a hacer malo. Te acompañaré a casa.
-N-no hace falta, se perfectamente donde está y se llegar- ‘’¿Pero porque mentía?’’
-¿A si? Y dime en qué dirección se encuentra tu casa, venga muéstramela.
-Eh…esto…está…esta por allí- señalé en dirección oeste.
-Oh ¿en serio? ¿Vives en un templo?- Mierda, ‘’¿No era por ahí?’’
-De momento, por qué no te vienes a mí casa.
-No, no quiero.
-Aja…ya, ¿sabes? No era una pregunta- Me cogió de la mano y nos dirigimos a su casa, ‘’Otra vez, a su casa, hace tiempo que no voy por allí’’, nada más llegar a su casa empezó a llover, ‘’Genial, ¿lo planea todo, o es que es tan genial que las cosas le salen siempre bien?’’.
-Vaya las cosas no salen siempre bien ¿eh?- ‘’¿PUEDE LEER LA MENTE?’’
-¿Qué?
-Me refiero a tu…tu cita con Taemin
-Oh!, si lastima- Intenté cambiar de tema- ¿a tu novia no le importara que este yo aquí?
-¿Qué novia?
-Pues, Sacha ¿Quién va a ser si no?, no creo que tengas otra…¿No?
-Sacha, claro, no, no creo que le importe, más que nada porque no lo sabe y aunque le importara a mí eso me daría igual, yo traigo a mi casa a quien me da la gana.
No sabía qué hacer ante aquello, pero eso último me gustó.
-¿Por qué saliste corriendo nada más vernos?- Vaya esa pregunta fue inesperada.
-¿Eh?, ah, mmm… no es que saliera corriendo, simplemente que aquella situación era un poco bastante incómoda y me asusté, así que salí corriendo.
-Y, ¿Qué te hace pensar que aquella situación era incómoda?
-Lo era para mí- Minho se me quedó mirando perplejo
-¿Para ti? ¿Por qué?- Me preguntó, como si no fuera evidente.
-N-no, no losé simplemente…-mi voz se ahogó por las lágrimas que venían a continuación, pero antes de que pudiera decir algo más, sentí el calor de su cuerpo pegado al mío fundiéndonos en un abrasador pero cálido y tierno abrazo.
Aún seguía recordando en mí cama todas las cosas que habían pasado, le había enviado un mensaje de texto a Taemin explicándole, lo que me había ocurrido, aunque sin contarle el verdadero motivo, y diciéndole que había llegado bien a casa. Aunque lo que de verdad no podía dejar de recordar ese abrazo y lo que me dijo cuando se acercó a mi oído ‘’No quiero que vuelvas a llorar por nadie’’, poco después de que escampara un poco, me acompañó a casa. Me preparé para ir a dormir, y me tranquilicé, tan solo quería descansar.
CAPÍTULO 8:
Al día siguiente amanecí como si nada de lo que pasó hubiera ocurrido ‘’Bueno, excepto por lo de…’’ aish, Taemin, de repente salí de mi ensoñación por un mensaje de texto que recibí, era de Taemin, no lo podía creer me apresure a ver lo que ponía, el mensaje decía:
‘’Buenos días, espero que te hayas levantado feliz y hermosa como siempre, solo quería recordarte que hoy teníamos una cita, espero que no se te haya olvidado te espero con ansias.
Besos
Taemin’’
No podía dejar de leer el mensaje de texto una y otra vez, ansiaba verme y había utilizado el termino cita, ‘’CITA’’ era una cita ¿podía existir un chico aun más perfecto que Taemin?, yo creo que no. Baje a desayunar y después me duche, me lié el cuerpo en una toalla y fui a mi vestidor para ver la ropa que me iba a poner, pero ¿Por qué todo me resultaba tan inadecuado para ponérmelo hoy?, empecé a sacar y a sacar ropa, porque no encontraba nada que me gustará para hoy, puse el segundo piso patas arriba, probándome y quitándome la ropa, finalmente me puse un pantalón vaquero corto y una camisa bombacha metida por dentro que tenía un estampado de flores precioso, me puse mis botas militares dobladas y unas calcetas cortas. Cuando al fin me decidí con la ropa me dirigí al aseo para poder arreglarme el pelo. Los rizos caían por mi espalda en forma de cascada y el flequillo quedo perfecto, puse un poco de brillo a mis labios, cogí el bolsito marrón y salí de mi casa rumbo a mi cita. Quedamos en el café, al llegar allí vi a Taemin, estaba guapísimo me derretí al instante. Me miró y agitó su brazo enérgicamente, me acerqué hasta ponerme a su altura.
-¡Hola!, ¿Has esperado mucho?- le pregunté un poco nerviosa.
-No, tranquila, hace nada que he llegado- me respondió con una amplia y perfecta sonrisa. En serio tenía que dejar de hacer eso o a mí me daría algo.
-Bien, entonces ¿Dónde vamos?
-Mmm, ¿quieres ir al parque del lago?, he traído un picnic.
Me encantaba ese chico, era perfecto por favor creo que había llegado a gustarme tanto que no sabía bien qué hacer. Nos dirigimos hacía el parque y sin darme cuenta me cogió de la mano y miró a otro lado, él estaba rojo y yo también, el corazón me iba mil por hora y tenía miedo de que oyera los latidos que tan fuertemente hacía que sonara mi corazón. Seguimos caminando en silencio, la verdad es que no era un silencio incómodo y yo lo agradecía porque no se me ocurría nada de qué hablar y puesto que a él tampoco se le ocurría nada, decimos permanecer callados durante todo el camino.
Al llegar al parque, nos topamos de cara con Minho y Sacha cogidos del brazo, intente soltarme de la mano de Taemin pero este no me lo permitió, lo único que recuerdo de ese instante es la mirada de Minho mirando las manos de Taemin y las mías entrelazadas.
-Wooooh!, ¿estáis saliendo?- pregunto Sacha emocionada.
-Eh..N..
-Sí, estamos saliendo- Me interrumpió Taemin. No me esperaba que dijera eso, ‘’¿Por qué hizo eso?’’ , por una parte me gustó que dijera eso, pero, la expresión de Minho no tenía precio una parte de mi no me gustó eso. Me solté bruscamente de la mano de Taemin y salí corriendo.
****
Minho dio un paso adelante e hizo ademán de salir corriendo, pero Sacha le detuvo y le dijo:
-Ten cuidado con lo que haces cariño, o el trato que hicimos se romperá y Jay pagará las consecuencias- dijo, Sacha tenía a lo tenía entre la espada y la pared.
-Algún día, algún día Sacha, te juro que…
-¿Qué?, ¿Qué vas a hacer?, ten cuidado con lo que dices o haces, ca-ri-ño- se acercó y le besó, este la apartó y le dijo:
-Puede que no pueda hacer o decir nada, pero yo no soy el objeto de nadie que te quede claro, y si esto está siendo de esta manera, la causante de todo eres tú y tarde o temprano vas a salir perdiendo.- Sacha se rió.
-No lo creo querido, esa chica es demasiado tonta y la pobre piensa que soy su ‘’mejor amiga’’, tengo todas las de ganar, además nunca me dirá lo que piensa de nuestra ‘’relación’’- Minho se soltó del brazo de Sacha y siguió caminando.
‘’Aiissh!! Creo que esto se va a alargar más de lo que creía, me gustas demasiado’’….
CAPÍTULO 7:
No sabía qué hacer, estaba ahí atrapada en aquella situación que no quería ver, con un chico, que no sabía quién era, ni por qué hacía aquello. De pronto me agarró de la mano y me sacó de aquel lugar, la verdad es que lo agradecía, no quería seguir viendo más. Las lágrimas se escaparon de mis ojos ya hinchados de la otra noche, miré hacia arriba para intentar verle el rostro, pero lo veía todo borroso a causa de las gotas que brotaban si cesar por mis ojos. Llegamos al patio, debajo de un árbol, por fin me pude secar los ojos y visualizar mejor, cuando miré hacia arriba parecí haber llegado al cielo, porque aquel rostro no era de este mundo, el chico que tenía delante mi tenía los ojos de color avellana cremoso, unos labios carnosos, una piel no demasiado clara pero tampoco muy morena era el tono de piel perfecto, tenía el cabello de color miel claro, el pelo corto y desenfadado, aquel chico era un dios y si no poco le faltaba.
-¿Quién eres?- pregunte un poco confusa.
- Me llamo Taemin- me dijo con una gran y preciosa sonrisa, aquello me llegó al corazón.
-Oh!, pues...pues gracias por lo de hace un momento- le dije- ¿Por qué lo has hecho?- le pregunté.
-Parecía que necesitabas que te rescataran, y además te he estado observando desde el primer día que llegaste a este instituto.
-¿Estás en mi clase?- le pregunté, un poco confundida-porque de haber estado en mi misma clase, creo que no te olvidaría- seguro que le recordaría era imposible olvidarse de alguien como él…espera ¿aquello había salido de mí?¿de mi boca?, me quería morir.
-No, No estoy en tu clase, yo soy del salón B y tú del A- dijo entre risas.
- Ah!- fue lo único que pude decir, ya que estaba en estado de shock.
-De haber estado en tú clase, me hubiera presentado voluntario para formar pareja contigo en los trabajos de investigación, y hubiera sido amable contigo.
-Oh!-estaba muy sonrojada por lo que me estaba diciendo- Pero, si tan amable dices que hubieras sido, ¿Por qué no te acercaste a hablar conmigo desde el principio?
- Porque solo pude verte el primer día, al siguiente tuve que partir hacía Busan para visitar a mi hermana, porque se casaba por lo que tuve que ausentarme durante una semana, en lo que acababa de ayudarla con los preparativos y con la mudanza. Cuando volví me encontré con esto, es decir, que te acabo de sacar de un marrón muy grande nada más llegar.
- Pues…gracias por todo, ahora me…me gustaría irme a mi casa.
Me detuvo y me miró muy fijamente hasta el punto de estar cara a cara conmigo, podía sentir su aliento en mi cara, el corazón me empezaba a latir muy deprisa, y no sabía porque, pero hacia que me sintiera bien, y…eso me gustaba bastante.
-Si necesitas algo, cualquier cosa, solo llámame- me dijo con una amplia sonrisa.
-Pe-pe-pero, n-no tengo tú número de teléfono- le dije tartamudeando y como la cara con un tomate.
-Sí, dame tu teléfono- se lo di y me apuntó su número, me despedí de él y mi dirigí a mi casa, sólo quería que este día acabara, pero parecía que iba a ser imposible, porque alguien me llamó a mis espaldas.
- Jay!!- me giré y era Sacha que venía corriendo, con una gran sonrisa, no me apetecía hablar con ella y menos de lo ocurrido esta mañana, solo quería comer algo y deslizarme entre mis sabanas para dormir un poco.
-Ho-hola- le dije con cara de pocos amigos- ¿Qué quieres?
-¿Te pasa algo?, ¿estás enfadada conmigo?- me dijo, ¿Qué si estaba enfadada?, no, enfadada no, solo anonadada e irritada, hoy no era mi día, lo único bueno que me había pasado era que había conocido a la perfección divina en persona.
- No, no me pasa nada, solo estoy un poco cansada- le sonreí falsamente- ¿Qué querías?
-Nada, solo que es el día más feliz de mi vida- me dijo, saltando de alegría
-¿Por qué?- le pregunté, aunque era mejor no saberlo.
-¿Te acuerdas que te hablé la relación que tu vimos Minho y yo?
-Si- no quería saber más
-Pues lo hemos arreglado.
-¿C- como que lo habéis arreglado?- no lo podía creer ¿enserio?
-Sí, vamos que hemos quedado para salir- me dijo, yo, yo me quería morir, estaba a punto de darme algo, me inventé una excusa, para escapar de allí.
-Oh!, me, me alegro por ti, por vosotros claro- le dije- pero ahora te tengo que dejar, es que, estoy un poco cansada y quiero comer un poco.
-Claro, nos vemos mañana.
Me fui corriendo a casa, mis ojos empezaron a llorar, no se podía llorar tanto en un día, ¿de dónde salía tanta agua?, no tenía ni idea de lo que hacía y cuando fui consciente de mis propios actos, me vi llamando por teléfono.
-Taemin…Sí soy yo, Jay….solo quería preguntarte si, estabas libre mañana por la mañana….Oh! ¿Enserio?...si, si quedamos a esa hora, hasta mañana. Por una parte estaba feliz, de importarle a alguien, y por otra estaba muy triste, pero solo me concentré en acabarme la cena y en ducharme, cuando acabé me sentía muy bien y tenía mucho mejor aspecto. Me puse el pijama, y me metí en la cama, apagué la luz y me sumergí en un sueño profundo. Suerte que al día siguiente no habían clases.
CAPÍTULO 6:
Me levanté con los ojos hinchados de tanto llorar la otra noche, así que debía de tener la cara hinchada, además me dolía la cabeza. Me preparé para ir al instituto, y empecé a vestirme, me encaminé hacia el aseo, con la esperanza de que no tuviera tan mal aspecto como me imaginaba, pero lo cierto es que estaba peor de lo que me esperaba, tenía la cara y los ojos hinchados de tanto llorar, el pelo enmarañado y por si fuera poco, me sentía tan cansada, que no tenía fuerzas ni para cepillarme los dientes, pero me arreglé como pude, intente arreglarme el pelo hasta que empecé a hartarme y cogí las planchas, para que no se notaran los rizos desechos y bufados, al final no quedé muy satisfecha pero me valía para salir del paso, bajé al primer piso, pero no tenía ni el humor ni el ánimo como para comer, aunque sabía que hacía mal. Pero después de todo no tenía a nadie quien me dijera que tenía o no que hacer, así que me dirigí camino al instituto, cuando llegué la gente me miraba muy fijamente, pero puesto que ya estaba acostumbrada, no le di mayor importancia, ese día solo quería pasarlo desapercibida y si acababa cuanto antes mejor. Entré en la clase y fui a sentarme en mi sitio, con la cabeza gacha e intentando que el pelo me tapara la cara lo suficiente como para que nadie se diera cuenta de mi aspecto. Él entró alegremente por la puerta y me saludó, pero no era precisamente la persona que más me apetecía ver así que solo asentí con la cabeza pero sin mirarle.
-Jay, ¿te pasa algo?- me preguntó, tenía la voz ronca y cansada como para contestar y no me apetecía hablar con él, solo mentí y negué con la cabeza.
-¿Sabes?-me dijo- Me gusta que la gente me mire y conteste cuando les hablo.
No dije nada simplemente hice un gesto con los hombros de indiferencia.
-Oye si…-fue interrumpido, gracias a que el profesor llegó ‘’Salvada por la campana, lo mejor será que le evite, no me apetece enfrentarme con él ahora’’. El día transcurrió normal, Minho me echaba alguna que otra mirada para averiguar qué es lo que ocurría, pero yo le ignoraba completamente y ni si quiera le dirigía la palabra o le miraba.
El timbre sonó y yo me levante rápidamente con la cabeza gacha, parecía un alma en pena, un despojo social, pero a lo mejor eso es lo que era y hasta ahora solo había pretendido ser lo que no era. Me dirigí a la cafetería pero no tenía mucha hambre, iba a irme de allí cuando:
-JAY!!!- gritó una voz conocida, me giré y allí estaba Sacha hizo un gesto con la mano para que me dirigiera hacía allí, no me apetecía nada, pero igualmente fui. Cuando llegué me dijo:
-¿Quieres sentarte conmigo para almorzar?- me miró- ¿Qué te pasa?¿ has estado llorando? – me preguntó.
-No, no he estado llorando- sonreí falsamente.
-¿No vas a comer nada?
-No, no tengo hambre, es que he comido mucho en el desayuno-le mentí, solo quería irme de allí, pero ya que eso no iba a ser posible, me senté.
-Ayer me lo pasé muy bien, me divertí mucho contigo- me dijo alegremente.
-Ah, si yo… también me divertí- le dije.
-¿Sabes? Tengo que irme, tengo…tengo que recoger unos libros de la biblioteca que he encargado, así que me voy, ya nos veremos- con las mismas me levanté y la dejé en aquella mesa sola.
Me sentía muy mal, me sentía mareada y tenía ganas de vomitar, todo me daba vueltas y parecía que me fuera desmayar en cualquier momento, caminaba por el pasillo tambaleándome de un lado hacia otro, y tenía sudor frío, argh!, odiaba cuando me ponía así, porque entraba en un estado de ansiedad y con temblores, y nadie sabía cómo se sentía una en ese estado, así que no podía confiar en nadie, solo en mi capacidad de intentar relajarme, aunque no era muy buena, y me asustaba con facilidad, pero ya estaba acostumbrada a estos estados, así que no me importaba si alguien me veía.
-Jay!- gritó alguien a mi espalda, me adelanto y se puso delante de mí.
-Jay, oye tengo que hablar contigo Jay…- pero ya no podía oír nada, y vi como todo se tornaba borroso y oscuro, hasta que caí en la cuenta de que me estaba sufriendo una lipotimia y sabía perfectamente porque era.
Me desperté en la enfermería, no me acordaba que había ocurrido, ni como había llegado hasta aquel lugar, lo último que recordaba era que estaba hablando con Minho y…ya no recordaba nada más. La puerta se abrió y por ella entró el Dr. Hang:
-Vaya por fin te has despertado- me dijo con una sonrisa un tanto irónica.
-Sí, supongo, ¿Qué hago aquí?- le pregunté un tanto confundida.
-Te has desmayado y te han traído aquí, tu nivel de azúcar era muy bajo por eso has sufrido una lipotimia, ¿has comido algo?
-Eeh! No la verdad, ni para desayunar y ni para el almuerzo- le dije avergonzada, por mi gran estupidez cometida.
-Pues deberías comer algo, ¿no sabes que te podía haber pasado algo peor si no te llegan a traer aquí a tiempo?- me regaño, y la verdad es que lo tenía bien merecido- Toma- me entregó un bollo de pan recién hecho, era dulce y estaba calentito recién horneado, tenía una pinta estupenda y no me tuve ningún miramiento en comérmelo, de manera que lo engullí.
Cuando acabé de comer, salí a fuera, me sentía mucho mejor. Pero cuando fui a girar la esquina…Me encontré con que Minho y Sacha estaban hablando, parecían estar discutiendo, pero ella se abalanzó sobre los brazos de él, no podía seguir viendo más, porque eso dañaría mi corazón más de lo que lo estaba.
Por arte de magia y como si me hubieran leído la mente, alguien me tapo los ojos, y me giró dando paso a un pecho bastante fornido, pero…¿Quién era aquel chico?
CAPÍTULO 5:
A eso de las 17:15 empecé a ducharme porque había quedado a las 18:00 con Sacha, mi única amiga desde que había llegado aquí, ‘’Bueno también tengo a…’’, no, imposible el no podía ser considerado mi amigo, los amigos no se evitan, ni pasan de ti cuando les hablas, no, en definitiva no podía ser mi amigo, acabé de ducharme, y tocaron al timbre ‘’vaya ¿Quién podrá ser?’’ me pregunté, me puse lo primero que pillé, iba mojada y casi me mato con el agua que había en el suelo, fui a abrir. Y cuando vi quien era, la verdad es que me quedé impresionada. Lo miré y luego me miré a mí, y entonces me quise morir, iba con una camiseta interior, blanca, que se transparentaba todo y con un pantalón corto azul cielo que utilizaba como pijama. No sabía dónde meterme ‘’Tierra trágame’’ pensé.
-Pasa- le dije, y me fui corriendo al cuarto de baño para vestirme adecuadamente. Cuando salí Minho estaba sentado en el sofá esperándome.
-¿Qué quieres?- le dije un poco molesta.
-Lo siento- me dijo.
-¿Por qué?, ¿Por ignorarme o por molestarte cuando la gente se preocupa por ti?
-Por ambas cos… ¿Estabas preocupada por mí?- dijo.
-No…no, solo…solo tenía curiosidad- le dije sonrojada.
-En fin, solo quería pedirte perdón.
-¿Sólo has venido por eso?- le pregunté ‘’¿Y, no me lo podías haber dicho mañana?’’ me pregunté, pensando que había algo más.
-…y porque quería verte…- murmuró, pero estaba tan absorta en mis pensamientos, que no lo oí.
-¿Qué?
-¿Eh? No, nada- dijo nervioso.
RING-RING-RING-RING.
Mierda el teléfono, ‘’Sacha’’ exclamé en voz alta.
-¿Sacha? ¿Qué Sacha?- Preguntó con curiosidad.
-Kim Sacha, la he conocido en el supermercado cuando he ido a comprar algo de comer.
-mmm…
-Dice que va al Middle School con nosotros, ¿Por qué? ¿La conoces?
-Eeh…No, no la conozco.
-Omg…Oh no, si yo había quedado, llego tarde…otra vez.
Me fui a secarme el pelo y aponerme los zapatos. Salí y le dije.
-¿Vienes?- se levantó y me siguió, cerré con llave, y me fui corriendo, pero un brazo fornido me agarró por el brazo y quedé atrapada, notaba su pecho pegado a mi espalda, y le reconocí al momento.
-¿Qué haces?- le pregunté nerviosa.
-Es que….estabas a punto de caer.
-¿A si?- pregunté ‘’¿Enserio, estaba a punto de caer?’’
-Si…-dijo
-Aaaahhh llegó tarde, en fin gracias pero ahora me tengo que ir- le sonreí y me fui corriendo.
Cuando llegué Sacha seguía esperando.
-Siento llegar tarde- le dije.
-No, no importa yo también hace poco que he llegado, ¿entramos?
-Sí, claro, he oído que esta es una buena cafetería.
Cuando estuvimos dentro, pedimos dos cafés, y nos estuvimos contando las cosas que nos habían pasado este año, donde fuimos veranear, y que era lo que me trajo hasta la ciudad de Seúl.
-Mi padre, eso es lo que me ha traído hasta aquí- le dije.
-Cuando hablas de él parece como si no le tuvieras en gran estima.
-No si yo le quiero, es solo que a veces podría estarse quieto y dejar que las cosas sigan su curso, y no estar cambiando la vida de su hija cada vez que se le antoje.
-¡vaya!, a si que has cambiado mucho de instituto y de lugar ¿verdad?- me preguntó.
-Decir que he cambiado mucho de lugar y escuela, es quedarse corto- le dije entre risas- y tu ¿Qué hiciste en vacaciones?- le pregunté.
-Pues estas vacaciones de verano, yo he ido a Venecia, con mi familia y allí…
-Allí ¿Qué?, vamos cuéntamelo.
-Conocí a un chico- me dijo.
-¿A un chico?-le dije emocionada.
-Si a un chico.
-Y ¿Qué pasó?- le pregunté ilusionada.
-Nada, simplemente me enamoré de ese chico.
-Y, ¿sigues enamorada?
-Sí, se podría decir que sí.
-Y, ¿Cómo se llama?- le pregunte ansiosa por saber.
-Oh creo que lo conoces- me dijo, lo cual me dejo asombrada, porque no hacía mucho que había llegado.
-¿Enserio? ¿lo…conozco?- le pregunté confundida.
-Sí
-Y, ¿Quién es?
-Se llama Minho, creo que vas con él a clase- nada más pronunciar ese nombre, algo en mí se rompió, fue como si me arrebataran el corazón, me quedé vacía por dentro, como una muñeca que no siente ni comprende nada, como si el nombre pronunciado fuera taboo y no se pudiera pronunciar, no en alto al menos.
-Oh!- exclamé, sin saber que decir o que preguntar, salvo una cosa- ¿te sigue gustando?
-No, bueno tal vez…un poco, aish yo creo que me gusta mucho, mucho- me dijo- pero él no me hace ningún caso, aunque he intentado llamar su atención en incontable de veces.
-Ah!- fue lo único que fui capaz de decir.
Cuando acabamos de tomarnos el café nos despedimos y me fui caminando hasta mi casa ‘’Minho, le gusta Minho…’’ anduve comiendo el cabeza durante el camino a casa, lo único que quería era llegar a casa, y meterme en la cama, y que acabara ese día nefasto, cuando llegue a casa había un mensaje de voz grabado en el contestador, miré de quien era, y adivina era de mi queridísimo padre:
-Hola Jay, soy papá siento no haber llamado durante tanto tiempo, pero estaba muy ocupado, veo que no estás en casa, a si que llamaré en cualquier otro momento, ahora mismo tu madre y yo estamos en las Maldivas trabajando, nos dan vacaciones pasado mañana, a si que nos quedaremos por aquí durante un tiempo, espero que estés bien y que se porten bien contigo en tu nuevo instituto, recibirás noticias nuestras más adelante un abrazo de parte de tu madre, cuídate.
Y eso fue lo último que dijo ‘’PUES ¿SABES QUE?, QUE NO NECESITO A NADIE COMO VOSOTROS, CADA VEZ QUE RECIBO UNA LLAMADA VUESTRA ES PARA ARRUINARME LA VIDA, Y MÁS SI DECÍS QUE LLAMAREIS EN OTRO MOMENTO, OS ODIO’’ le grité al contestador, y las lágrimas que contenía salieron a borbotones, así que subí al segundo piso, me cambié y me metí en la cama, así es como acabé el día cansada y llorando solo por la llamada de mis padres o eso creía yo.
CAPITULO 4:
‘’Minho, tengo que decirte una cosa’’ ‘’ ¿Si?’’ ‘’Verás hay algo que quería decirte desde el primer momento en que te vi y no sabía cómo hacerlo’’, ‘’Tú dirás’’, ‘’Yo…yo…’’, ‘’Vamos suéltalo ya’’, ‘’Yo quería decirte que…TE QUIERO’’. No sabía porque lo había hecho, ni sabía tampoco cómo me había salido, sólo sabía que se lo había dicho, con la cabeza agachada y esperando a que me gritara, me rechazara, o me humillara, algo me agarró por los brazos envolviéndome en él y sintiendo en su calor, cuando alcé la cabeza, me topé con un rostro bello y perfecto, moreno, con unos labios carnosos y unos ojos que derriten, nos fuimos arrimando el uno al otro, a mí se me cortaba el aliento y se me secaba la garganta, solo unos centímetros más…..
BEEP-BEBEP-BEBEP-BEBEP-BEBEP-BEBEP-BEBEEEEEEEEEEEEEEEEP
-Aaaaaaaahhh!!!- grite.
Me caí de la cama, pero porque tanta inoportunidad, yo estaba muy bien durmiendo, cuando volví a mirar la hora pegué un brinco, y salí disparada ‘’Mierda’’ pensé llego tarde al instituto, ‘’me va a caer una bronca’’. Me vestí corriendo, me tomé el desayuno y por el camino, mientras corría para que no me echaran la bronca del siglo, me iba comiendo una tostada. Llegué lo más rápido que pude, y cuando entré en clase todos estaban hablando o estudiando ‘’ ¿Qué pasa hoy?’’, me pregunté. Me di la vuelta y en la pizarra había escrito algo ‘’Hora de estudio’’…’’ ¿QUE?’’, ¿hora de estudio? Grité para mis adentros, ‘’¿y para eso me he dejado la piel corriendo?’’, me resigné y me senté en mi mesa, a mi lado no había nadie, lo que me llevó a preguntarme donde estaba Minho, lo vi entrando por la puerta y cuando se hubo sentado en su sitio le dije:
-Buenos días- con una gran sonrisa, no hubo respuesta por su parte ‘’Que raro’’, pensé.
-Hey!!! Hola ¿hay alguien ahí?, tierra llamando a Minho- ni caso ‘’Pero ¿Qué le pasa?’’, se comportaba como si estuviera enfadado conmigo, como si hubiera hecho algo mal, y eso no podía ser, porque ayer no hice nada que pudiera molestarlo ¿o sí? ‘’No, no, imposible’’, me dije ¿Dónde estaba el chico amable, sensible y caballeroso del otro día?, aquel que tenia la sonrisa más bonita del mundo. Lo dejé pasar, otros chicos le dijeron de ir a jugar a fútbol, y tampoco, ni les miró si quiera, ¿Qué le pasaba hoy?. Tendría que averiguarlo más tarde, aunque con el humor que tenía hoy, era mejor no acercarse a él, ni a él ni a su querido humor, la mayor parte del día, lo pasé sin ningún incidente, no más de lo debido claro, cuando acabaron las clases, me dirigí a mi casa, dejé las cosas y me cambié de ropa, me dispuse a hacer la comida, pero mi nevera estaba tan vacía como el interior de mi estomago, a si que fui a comprar al supermercado que había al lado de mi casa. Cuando entré, me dirigí a la sección de carne y compré un poco, también compré verdura y un poco de fruta. A sí que fui a la caja para pagar. Delante de mi pagando había una chica muy guapa, con el pelo ondulado hasta la espalda, el pelo de color chocolate, una piel morena y unos ojos rasgados de color café, era alta, mediría lo que yo 1’69, o 1’70, el caso es que esa chica si no era modelo, lo podría dedicarse a eso. Tenía el cuerpo y la altura perfecta para dedicarse a ser top model. Parecía que le faltaba dinero y la pobre estaba en un apuro.
- Espere, espere seguro que tengo el dinero que me falta por alguna parte- dijo algo apurada ‘’si en el fondo de tu cajero’’ dije para mis adentros. Me daba un poco de pena así que decidí prestarle lo que le faltaba.
-Toma- le tendí el dinero.
-No, no hace falta enserio.
-No, no me importa de verdad, además por más que busques una y otra vez en tu monedero el dinero no aparecerá en el interior de tu monedero.
Al final aceptó el dinero y pagó de modo que la invité a comer.
-Muchas gracias por lo de antes, me llamo Kim Sacha.
-Yo me llamo Jay.
-Oh! ¿Enserio? ¿Eres extranjera?- me preguntó, ¿no se había dado cuenta?
-Eeh, si soy de España- le dije
-Oooh
-¿Por qué?, ¿no se nota que no soy coreana?- le dije con ironía. Pero la verdad es que esa chica era más despistada de lo que aparentaba. Las dos estallamos en carcajadas. Llegamos a mi casa y empezamos a hacer la comida, hay que ver el hambre que tenía.
-¿A qué escuela vas? – le pregunté con curiosidad.
-Boy a la middle school.
-Oh! ¿Enserio? , yo también.
-¿De verdad?
-Si
-Solo que he estado enferma de la garganta y me acabo de recuperar.
-Aaah, ¿Qué te parece si hacemos, sopa de miso y me enseñas a hacer kimchi?
-Claro.
Cuando acabamos de hacer la comida, comimos todo lo que habíamos preparado, estaba buenísimo todo. Recogimos, Sacha, ya se tenía que marchar pero quedamos, para la tarde a eso de las 18:00, y como al día siguiente no había clase era todo perfecto, menuda semana llevaba. ‘’ ¡Qué bien sienta tener una amiga de verdad!’’, aunque tampoco me hacía muchas ilusiones, porque en cualquier momento, mi padre, podía decidir mandarme a otra parte, y fastidiarme la vida, de nuevo.

CAPITULO 3
Ya no sabía si entrar por la puerta de atrás al instituto o entrar de incógnito…mmm….Aquello era de lo más difícil, no me quería encontrar con él pero tenía que asistir a clases así que me resigne y entre. Iba caminando por el pasillo cuando lo vi, paso justo a mi lado y la verdad es que no fue muy agradable ‘’si las miradas mataran, yo estaría muerta’’ daba miedo mejor era no acercarse a él, aunque claro ‘’¿para qué iba a querer acercarme a él?’’, me dirigí a clase y me senté en mi mesa, hoy iban a asignar  parejas para todo el curso y para hacer  un trabajo de investigación de lo que quisiéramos, solo podía rezar para que me tocará con alguien agradable y que no me odiara, aunque eso iba a ser imposible:
-Veamos y las parejas son-dijo el profesor- Jay con Minho…
Me quise morir ‘’ ¡DIJE ALGUIEN AGRADABLE!,¿ ME ESCUCHAS CUANDO HABLO?’’ grite y grite todo cuanto pude siempre en mi cabeza, como si no fuera ya un bicho raro, solo me faltaba que pensaran que estaba loca, en fin me gire para ver su reacción….
Mala idea me estaba mirando, al fin sonó el timbre y salí del aula escopeteada quería morir, con él es que ¿no había más personas en la clase?, parecía que no. Estaba bebiendo agua cuando alguien me dio un toque cito en la espalda y al girarme:
-Supongo que nos ha tocado juntos-me dijo Minho, genial no estaba de humor.
-Emm!, si supongo-le sonreí pero no surgió efecto así que me resigne, porque en algún momento habría que hablar sobre el trabajo, no quería suspender.
-Ya que vamos a trabajar juntos, durante todo el año, sugiero que quedemos para hablar de que lo hacemos y a si acabar cuanto antes- me dijo.
-Si eso será lo mejor, ¿Cuándo quedamos? Te parece bien ¿esta tarde? .
-SI claro cuanto antes mejor.
-De acuerdo. ¿En tu casa o en la mía? –Me pare a pensar eso y no sonó muy bien, aunque a él le debió hacer gracia porque sonrió.
-En la mía a las 18:00 ¿te parece bien?.
-Eh si claro a las 18:00 allí estaré.
-Vale luego te veo adiós- Se despidió y se fue.
Esa tarde iba a ser toda una aventura, ‘’Dios apiádate de mí, por favor’’ ya no sabía qué hacer si tirarme por un puente, o simplemente morirme, que mal me iba todo.
Me volví a clase a ver si al menos podía distraerme, me pasaron una nota en la que decía ‘’Después de clase espera en el callejón de al lado’’  Era una nota muy rara a parte de no saber quien me la mandaba. Al finalizar las clases me dirigí al callejón como la nota indicaba, al llegar había marcado en el suelo una cruz grande en rojo, fui muy tonta al ponerme justo en el medio de la cruz, todo el que se pone encima de una cruz le pasa algo, bien pues mi caso no fue excepcional porque nada más ponerme debajo de la cruz me tiraron un cubo de harina ‘’Joder era demasiado bonito para ser verdad, era raro que no me hubieran gastado una jugarreta desde el principio’’ mire hacia arriba y vi como tres sombras se alejaban corriendo y como tenía harina en los ojos no vi bien quienes eran.
-¿Qué pasa no tenéis nada mejor? ¿Solo se os ocurre esto? Eeh? Yahhhh!!!-Grite, estaba frustrada y quería irme a mi casa, me falto tiempo para marcharme, cuando llegué me dirigí hacia el cuarto de ducha y me limpié, la casa se hacía muy grande cuando no tenías padres porque estaban fuera trabajando, y yo agradecía que no estuvieran y me preguntaran que me ha pasado a cada momento, a si que decidí que estar sola era la mejor opción.
Cuando me hube duchado y quitado la harina, baje a comer algo, pero como no tenía casi hambre solo me comí unas espinacas que sobraron de anoche así que me las calenté, a eso de las 17:45 salí de mi casa y me dirigí a casa de Minho, para acabar con esto de una vez por todas y a si el seguiría con su vida yo con la mía y todos felices ‘’No seas tonta, sabes tanto como yo que te encantaría pasar las horas muertas con Minho’’ genial, ahora mi conciencia me hablaba, creía que ya no podía estar más loca pero me equivocaba, aunque la verdad es que tenía razón, pero eso yo nunca lo admitiría.
Al llegar a la puerta de la casa me fijé en que era enorme, tenía delante una casa de color blanco con una puerta gigante de madera color gris, unos jardines preciosos decorados con toda clase de flores silvestres y adornado con unos cuantos gnomos de jardín, el camino que conducía hacia la puerta era de piedras y al fondo de la casa se podía ver una enorme piscina ‘’ ¿Qué es rico? O ¿A atracado un banco y es hijo de la mafia?’’ tras meditarlo durante unos segundos decidí que la primera opción era la más adecuada y la más coherente. Al llegar a la puerta toqué al timbre y me abrió un señor mayor que rondaría los 49 o 53 años, con el pelo canoso y entradas, llevaba gafas y por la forma en la que iba vestido me dio a entender que era su mayordomo ‘’¡CIELOS! ¿Su mayordomo?’’ ¿Tenía mayordomo? Definitivamente Dorothy ya no estás en Cansas, de pronto escuché una voz que bajaba por las escaleras.
-Tranquilo mayordomo Lee, ya me ocupo yo- dijo Minho, me asombré al ver que detrás de un chico arrogante y frío había un chico muy tierno y con una sonrisa que haría que hasta la mujer más feminista del mundo cayera rendida a sus pies, con esa cara de ángel y esos ojos, esa sonrisa, ese pelo ese.. ‘’Deja de soñar ya Jay, y límpiate la baba que pareces una vieja sin dentadura enfrente de un bollo de chocolate’’ salí de mi ensoñación enseguida, ¿Qué estaba haciendo? Se suponía que no caería ante el…no, de momento.
-¿Vienes?-me dijo.
-Ehh! Si ya voy- así que me dirigí escaleras arriba, cuando hube llegado a la planta de arriba, no podía dar crédito a lo que veía, era todo lujo, habían lámparas antiquísimas que debían de tener unos cien años de antigüedad, también había una alfombra granate que llegaba hasta el final del pasillo y que cubría casi toda la planta, y por si fuera poco habían demasiadas puertas, seguí caminando y por fin encontré su habitación, la verdad es que era de lo más sencilla y normal, me sentí un poco decepcionada, ya que la casa entera era un lujo, me esperaba más de su habitación, aunque era bastante  grande, esa habitación era enorme, me adentré en ella y me senté en una silla.
-Bueno, y ¿de qué vamos a hacer la investigación? ¿Tienes algo pensado ya?, porque yo he pensado en que podríamos hablar sobre el periodismo.
-Si, como quieras, mientras que lo acabemos- dijo y por su tono no parecía que tuviera muchas ganas de hacer nada, me sentía incomoda, a si que tuve que ponerme firme y decirle lo que nadie antes se había atrevido a decirle porque es…porque lo conseguía todo con su maravilloso rostro y su gran talento como adulador, un mujeriego eso es lo que era, de manera que se lo dije.
-Mira, me han tirado un cubo lleno de harina a la cabeza sin ningún motivo, llevo una semana de perros porque todavía no conozco a nadie y encima me tratan, corrijo me tratáis como a un bicho raro solo por el hecho de no ser como vosotros en cuestión a rasgos físicos, y tengo la paciencia y las ganas de hacer esto tanto o menos que tú, a si que o dejas de ser un egoísta egocéntrico  y pones un poco de tu parte o esto no se va a acabar en la vida, ¿te ha quedado claro?- Ya lo creo que le había quedado claro si no fuera porque sus ojos no podían salirse de fuera de las cuencas creo que estarían ya en órbita en algún otro sitio.
-De acuerdo tu ganas lo haremos a tu manera-dijo aún con incredulidad- ¿de verdad te han tirado un cubo de harina a la cabeza?.
-Sí, me han tirado un cubo de harina a la cabeza, parece que soy lo bastante tonta como para caer en eso, pero no hablemos de eso. –dije entre risas pero que dejaba entrever un rastro de tristeza.
-Sí, sí que eres un poco tonta, y lenta además.- le lancé una mirada asesina de advertencia, si las miradas matasen él ya se podía dar por muerto.
-Ejem! Perdón no quería decir eso, y ¿cómo fue?.
-Antes en clase recibí una nota en la que decía que a la salida me esperara en el callejón de al lado de la escuela, y como sentía curiosidad y no sabía de quien era decidí ir.
-La curiosidad mató al gato-dijo con sorna.
-De modo que cuando llegué y vi que no era nadie espere unos diez minutos o así, pero cuando me di cuenta de que estaba debajo de una cruz gigante roja ya era demasiado tarde porque estaba cubierta por una tonelada de harina-empezó a reírse-si, si ríete todo lo que te dé la gana, eso fue lo que paso.
-¿Viste quien te hizo eso?-me preguntó con curiosidad y un deje de preocupación.
-No, no lo vi estaba muy ocupada intentando quitarme la harina de los ojos- dije irritada ya con el interrogatorio.
Después de varias horas, haciendo nada, y pasándonos la tarde entera hablando, logré darme cuenta de dos cosas, uno que no hay que juzgar a un libro por su portada y que las apariencias engañan y dos que era muy tarde y tenía que volver a casa, a si que le dije:
-Ya es muy tarde y tengo que marcharme a mí casa.
-¡Te acompaño!-dijo precipitadamente, lo cual pareció  un poco raro pero encantador. Salimos por la puerta y nos encaminamos calle abajo, cubiertos por un silencio un tanto incómodo y desesperante, a si que decidí sacar tema de conversación.
-Parece que tienes muchas fans en la escuela-comenté entre risas.
-¿Estás celosa?-Su pregunta me pilló tan desprevenida que me sonrojé.
-Eeeehh, no chs…por supuesto que no, ¿Por qué debería estarlo?- intenté disimular.
-Por nada simple curiosidad- dijo con un aire misterioso y divertido.
-Ya hemos llegado-dije.
Me di la vuelta para sacar las llaves y poder abrir la puerta y al girarme para despedirme, tropecé y me topé con un pecho fornido y unos brazos tensos pero fuertes, levanté la cara y me topé con un rostro que causaba furor allá a donde fuera, estábamos a tan solo un par de centímetros el uno del otro, el corazón me iba a mil por hora y por sus tensos brazos podía sentir que él también estaba nervioso y tenía el pulso acelerado, en ese momento podía haber sucedido lo inimaginable pero, de repente y con su grandioso don de la inoportunidad mi teléfono sonó, y al mirar la pantalla vi que era mi padre, que llamaba para ver como estaba, ‘’Es gracioso tres días sin llamar y al cuarto recuerda que tiene una hija en la otra punta del mundo y decide llamarla en el momento más oportuno posible, genial papá muchas gracias por tu generoso don’’ me dije a mí misma.
-Ejem! Lo siento…gracias por acompañarme a casa nos vemos mañana-le dije aún con el corazón agitado.
-Ehh! Si hasta mañana, ah y gracias por ser tan sincera conmigo y no acobardarte.- Creo que en ese momento estalló una bomba nuclear dentro de mí porque todos mis esquemas y expectativas se vinieron abajo, ‘’maldito niño rico irresistible’’.
-No hay de qué, hasta mañana.
-Hasta mañana.
Y ese fue mi último penoso día de la semana, lo que podría haber pasado no pasó por culpa de mi padre, jeez, padres cuando los necesitas nunca están pero cuando no, siempre son muy oportunos. Aquel día fue un tanto extraño.

CAPÍTULO2:
Al fin logré alcanzar el final del día, sin ningún percance, al día siguiente me tocaba educación física, ‘’puedo destacar perfectamente’’ pensé. La realidad es que era una de las mejores haciendo gimnasia y así podría sorprenderle.
La verdad ‘’me ilusiono demasiado’’-dije-‘’con la suerte que tengo seguro que me caigo pisando un balón, o seguro que pasa un accidente desafortunado’’. Me tumbé en la cama pensando en todo lo que había ocurrido ese día, y pensé que después de todo no había sido tan desafortunado, ‘’solo me han estado observando durante todo el día’’ me dije a mi misma, ‘’ni que fuera un bicho raro, chs…’’, mi grado de indignación era demasiado alto, como para seguir con aquel monologo interno que tenía. Al final acabé durmiéndome, ajena a lo que al día siguiente pasaría.
Al día siguiente, entré al instituto rápidamente para no ser el objetivo de todas las miradas, que me lanzaban cada vez que me veían, así que me dirigí al vestuario para cambiarme y ponerme el uniforme de gimnasia. Entré al gimnasio, y vi como una pelota de baloncesto se dirigía hacia mí, no sabía qué hacer, y alguien me salvó por decirlo de alguna forma, caímos al suelo, y me encontré con aquel rostro conocido del otro día, aquella extraña persona que con solo mirarme me quitaba el aliento y hacia que mis piernas temblasen, nuestros rostros estaban a solo unos cuantos centímetros, el corazón se me aceleró quise decir algo pero no me salían las palabras:
-¿Estás bien?-me dijo- quise decir algo, que me dolía el tobillo por la caída, pero no me salió palabra alguna, se levanto precipitadamente y me ayudo a levantarme, se dio la vuelta y se dirigió hacia un muchacho que no medía más de un metro setenta y tres de alto, moreno y con aspecto de chico malo, lo que se diría un rompecorazones en toda regla, ‘’don moreno perfecto’’, así había apodado a ``mi salvador´´, se dirigió hacia el ``rompecorazones´´ y le exigió que se disculpara conmigo por no haber tenido cuidado al haber lanzado aquel balón, pero como no el idiota de turno no se disculpó:
-¡Ella es la que tenía que haber tenido cuidado!, no es mi culpa si no mira por donde va-dijo- ‘’don moreno perfecto’’ le cogió del cuello de la camiseta y dijo:
-Más vale que te disculpes con ella, o alguien va a salir herido.- Me quedé asombrada por como daba la cara por mí, ‘’ ¿Por qué lo hacía? ’’. Me pregunté, al final acabó cediendo:
-Lo…lo siento-dijo a regañadientes- ´´Don moreno perfecto´´, se dio la vuelta y se dirigió hacia mí, me miro de arriba abajo y se fijó en que no estaba apoyando mi pie derecho, sin pensárselo dos veces me cogió de la muñeca y salimos del gimnasio y nos encaminamos hacia la enfermería, mejor dicho él me arrastro hacia la enfermería:
-EH, EH!-le grité- ¿Puedes parar un momento?- se giró y  me miró de arriba abajo.
-Vamos a la enfermería, tiene que verte un médico ese tobillo-me dijo
-Estoy bien, te agradezco lo que has hecho por mí, pero no lo tendrías que haber hecho-me miró a los ojos directamente y se acerco más aún.
-Si no lo hubiera hecho lo seguirían haciendo.
-Ya pero es que yo no te he pedido que me ayudases.
-¿Crees que se detendrán?, lo seguirán haciendo ¿piensas quedarte sin hacer nada?-me gritó, pero la verdad es que tenía razón, aunque no quise reconocerlo por orgullo.
-¿Crees que no lose?, ¿crees que antes de venir aquí no baraje esa posibilidad?, ya sabía de ante mano que esto iba ser así, por el hecho de no ser como vosotros, yo ya sabía que no encajaría del todo. No fui yo la que decidió venir aquí ¿de acuerdo?- le contesté, estaba perdiendo los papeles…otra vez, pero que se le podía hacer cuando me cabreaba, me cabreaba de verdad era hereditario por parte de mi padre.
-Pues entonces no haber venido-me dijo, y con la misma agilidad con la que me había agarrado de la muñeca se fue, tenía ese aire de macho, alguien con el que no querrías meterte y a mí me encantaba cada vez que hacía eso, pero en ese momento estaba demasiado cabreada para quedarme a contemplar cómo se marchaba habiéndome humillado.
Me lo pensé dos veces antes de ponerme a caminar y me dirigí hacia la enfermería, cuando entre sentado en su escritorio había un médico, llevaba un jersey a rayas, unos pantalones color tierra unas zapatillas con una bata blanca, aquel médico era muy guapo, rondaría los veintinueve o treinta años, tenía el pelo corto y rizado, ’’ese médico tiene que tener muchas pretendientes’’ pensé ya que era el tipo de hombre que las madres quieren para sus hijas.
-Pasa, cuéntame ¿Qué te pasa?-me preguntó.
-Me he torcido un tobillo haciendo deporte-dije, ‘’aunque bien pensado, ha sido antes de empezar cuando…’’ me puse roja al pensar en que ``don moreno perfecto´´ y yo teníamos el rostro a unos centímetros cuando…
-¿Es este tobillo?-me preguntó
-Auhh!!-gemí- Si es ese, ha sido jugando al baloncesto-le dije, sonrió y me miró.
-Solo es una pequeña torcedura, puedes caminar perfectamente, eso si no hagas esfuerzos bruscos o se te volverá a abrir- me diagnosticó, la verdad es que si pudiera elegir, me hubiera quedado ahí el resto del día, pero parece que eso era imposible.
-Gracias por todo-le dije, y con las mismas me fui.
Al salir de allí la gente no paraba de mirarme, otra vez, me fui rápido al vestuario, me cambié y salí de ahí, conforme iba caminando por el pasillo, hoy a unas chicas decir ``mira esa es la que ha salvado  Minho, dicen que cayeron uno encima del otro´´ ``¿Qué dices, esa ha sido tocado por mi Minho, aishhh…´´ oí decir,  ‘’ni que fuera vuestro’’ pensé, ahora sí que ya no iba a encajar en la vida, me dirigí a mi clase y me senté en el pupitre, vi como entraba me miró a mí y a mi pie y se sentó en su sitio, es decir justo al que estaba a mi lado, no me podía quejar ya que ese era su sitio. Estuvo mirándome por unos cuantos minutos más y luego se concentró en la explicación que el profesor estaba dando, yo hice lo mismo, cuando hubieron acabado las clases me fui a mi casa, y esperé a que ese día infernal acabara.

CAPÍTULO 1:
Empezar de nuevo, siempre es un fastidio. Esta vez mi lugar de destino era Seúl en Corea, a mi padre lo habían destinado allí, y como no, había que viajar todos con él. Pero lo que me pasó allí, fue como un sueño del que no quise despertar.
Después de estar dando unos cinco, cuatro años de coreano acabamos por mudarnos a Seúl, el centro de Corea, a veces creía que mi padre lo tenía todo planeado, siempre me mandaba estudiar idiomas por lo que pudiera pasar en el futuro, a veces pensaba que sabía que nos íbamos a mudar de un momento a otro y por eso  me mandaba estudiar tantos idiomas.
Hoy era mi primer día en mi nuevo instituto, nuevo lugar, nuevos amigos, nueva vida, ya ni me molestaba en hacer amigos. Llevaba un uniforme con falda gris y una chaqueta azul marino oscuro con corbata, la verdad es que el uniforme me gustaba, siempre he sido un poquito rara al gustarme ciertas cosas, pero la verdad es que el sitio donde habían destinado a mi padre era el que más me gustaba de todos, la cultura asiática era una de mis favoritas. Pero a lo que más le tenía miedo, era al tener que enfrentarme a mis nuevos compañeros de clase, me preocupaba que me discriminaran por el hecho de ser  occidental y no tener sus mismos rasgos.
Acababa de cruzar las puertas de ese extraño e inexplorado lugar, plagado de ojos que no paraban de mirarme y cuchichear a mis espaldas, la verdad es que era un poco incómodo, por una parte pensaba que encajaría, al tener el pelo castaño oscuro, rizado con flequillo y una piel blanca como la nieve que daba paso a unos labios finos y rosados con unos ojos color miel, pero me paré y pensé ``No, esto no va a salir bien, es imposible, por el amor de dios si ni siquiera  soy  asiática..´´ Estuve a punto de darme la vuelta, si no fuera porque vi a la persona que cambiaría el curso de mi vida, en ese momento supe que estábamos destinados a conocernos. Él era atlético, tenía un moreno perfecto, a pesar de ser asiático, unos labios carnosos y el pelo oscuro, si no lo veía no lo creía, parecía una tonta ahí en medio del pasillo, por un minuto había olvidado que el centro de atención era yo y que infinitos de ojos me estaban mirando, así que me di media vuelta y me encamine a dirección para acabar mi transferencia, cuando la hube acabado me dirigí a mi clase, mi clase, gente dentro de ella, nueva en el lugar, por un momento creí que iba a morir, para comprobar que tipo de gente me había tocado en clase me asomé por el cristal discretamente, y allí estaba, allí estaba aquel morenazo asiático que minutos atrás me había quitado el habla. Con el corazón en un puño toque a la puerta, y entré. Por desgracia olvidé que en aquella cultura se veía de buena educación, que el alumno nuevo se presentara públicamente, genial, en aquel instante sentí que iba a odiar el resto del día. El profesor como no, me dijo que me presentara.
­­­-Hola, me llamo Jay  . Vengo de España, espero que podamos ser amigos, cuídenme bien- dije, creo que no me dio un infarto de milagro:
-Ahh , bienvenida, bienvenida- dijo- En aquel momento una mirada de él bastó para que el corazón se me acelerara más deprisa y las piernas me temblasen, dio la casualidad de que mi pupitre estaba justo al lado del de él, solo se podía tomar de dos formas para bien o para mal.

UNA VIDA NUEVA

Título: Una vida nueva.
Autor: @TsukiiNeko
Género: Drama, romance.


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