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Liee caminaba o más bien arrastraba su cuerpo por aquellas calles casi desiertas, ya nada quedaba de la sonrisa tímida de hace unas horas, casi ni parecía la misma persona. Su vestido estaba roto y Liee se lo sujetaba con una mano, incluso sujetar esa tela le costaba, caminaba descalza y con la cabeza agachada asumiendo la postura que tendría que llevar a partir de ese momento, su cabeza debía de mirar el suelo, no era digna de mirar a nadie a los ojos, Hao se lo había arrebatado y nadie ni siquiera ella había podido impedírselo. De vez en cuando los pies de Liee le fallaban y esta caía de rodillas en el suelo, era un alma en pena por aquellas calles, en las que la poca gente que pasaba se quedaba mirándola y susurraba cosas a sus espaldas, ya no comentaban su belleza, pero a Liee eso ya poco le importaba, solo quería llegar a su casa para poder sentirse protegida. Cuando por fin Liee consiguió llegar a su casa toco el timbre de la puerta y justo cuando su madre la abrió, Liee cayo al suelo llorando, gritando, pidiendo perdón.
-¿Liee, hija que ocurre? ¿Que ha pasado? -Le dijo la madre que se agacho para levantar a su hija del suelo, su madre la entro a casa y la sentó en el sofá- Liee y estos moratones... ¿Te han pegado? Dimelo.... cariño no llores más.... -Le dijo mientras le quitaba las lágrimas que seguían cayendo de los ojos de Liee.-
-Maaammmaa, lo siento... lo siento.....
-¿Porque dices eso?¿Que ha pasado Liee?
-Me han forzado mama. Lo siento, ha sido mi culpa, lo siento. -Le dijo Liee mientras lloraba cada vez más y más. La madre de Liee al oír las palabras de su hija se puso a llorar también al tiempo que la abrazaba.-
-No es tu culpa mi amor, no es tu culpa. Tu no tienes la culpa de nada, ha sido ese cerdo, no tu cariño. Mañana iremos al hospital, ¿vale? No te preocupes ya estas a salvo....



-Por favor señoras siéntense. -Les dijo el doctor a Liee y a su madre. Estas se sentaron y esperaron a que el doctor hablase.- Veras le hemos hecho una revisión completa a Liee, incluso pruebas que no eran necesarias y me temo que tenemos una mala noticia que daros respecto de la salud de Liee.
-No por favor doctor, no me diga usted que mi hija esta embarazada de aquel horrible hombre.... no por favor, nuestra honra ya ha sufrido demasiado daño. -Le dijo la madre al doctor algo exaltada.-
-Créame señora que el que su hija estuviera embarazada seria el menor de sus problemas, pero no este no es el caso, Liee no esta embarazada. Veras ella sufre cáncer, con suerte lo hemos cogido a tiempo y con una simple medicación podrá volver a casa a parte de venir cada dos meses a revisión y si hiciera necesario le daríamos quimioterapia. -El rostro de la madre de Liee cambio por completo, se volvió blanco, pálido y de un instante a otro rompió a llorar. En cambio el de Liee permaneció impasible, ajeno a cualquier reacción, como si lo que estaba pasando en esa sala no fuera con ella. Liee hacía días que ya no se sentía viva, hacía días que la sonrisa no se dibujaba en su rostro, apenas hablaba, apenas comía.-
-No se preocupe señora, su hija se recuperara. -Le dijo el doctor a la madre de la chica a la vez que le daba un pañuelo para que secara sus lágrimas.-
-Has oído eso Liee, te vas a recuperar no te preocupes. -Le dijo la madre de esta a la vez que tocaba la espalda de su hija, Liee no contesto, se quedo inmóvil, sin pestañear, ni tan siquiera miro a su madre, agacho su cabeza y salio de la sala, sin decir nada.-

Liee estaba sentada en un banco de la calle esperando a que su madre saliera del hospital, miraba al frente con la mirada perdida, con la misma expresión insensible. Cuando levanto su cabeza vio a Jing caminado por la acera de enfrente, de repente su expresión cambio y después de muchos días en su cara volvió a dibujarse una sonrisa. Liee se levanto del banco y salio corriendo para saludar a su amiga.
-JINNNGGGG JINGGGG - Esto hizo que Jing se girara y se encontró con una Liee exhausta de correr hasta su encuentro- ¡Hola Jing! Te he estado llamando durante toda esta semana pero no me has cogido el teléfono. Supongo que no lo has oido....
- Ho-hola Liee! Tengo un poco de prisa a si que ya hablaremos en otro momento vale.... -Le dijo Jing mientras andaba para atrás sin dejar de mirar a Liee- - Espera Jing! - Mientras Liee decia esto un coche se paro justo al lado de ellas y de le salio Hao. La cara de Liee se volvió blanca como la pared, todos los recuerdos de aquella noche vinieron a la mente de Liee, todo el mundo se volvió a derrumbar delante de ella, ya nada quedaba de la felicidad que habia sentido al ver a su amiga.¿Que estaba haciendo Hao allí?¿Y porque se había parado justo delante de ellas? Liee sentía miedo de que pudiera volver a hacerle lo mismo, pero ahora estaba delante de su amiga y sabia que ella no permitiría que le hiciera nada malo. Liee agacho su mirada ante la persistente mirada de Hao, pero lejos de acercarse a ella como Liee pensaba se acerco a Jing a quien agarro de la cintura y despues beso en los labios.-
-¿Que estas haciendo con esta puta? -Le dijo Hao a Jing mientras miraba a Liee con desprecio.-
-¿Yo? Nada, ha sido ella la que se ha acercado a mi, te lo juro Hao.
-¡Más te vale! Después de todo lo que nos ha hecho, no permitas que nos haga más daño Jing....
-Ji-jing.... ¿Estas con el? -Dijo Liee entre sollozos.-
-Si y ahora ya no podrás separarnos. Hao me lo ha explicado todo, como le sedujiste y le obligaste a que estuviera contigo y no conmigo. Te consideraba mi amiga y me has estado utilizando todo este tiempo, siempre te has creido superior a mi, más guapa, más lista y la más popular, pues sabes te equivocas, ahora soy yo la que ha salido ganando y la que se ha quedado con el chico. -Le dijo a Liee mientras volvía a besar a Hao.-
-Te estas equivocando Jing, lo que te ha contado no es verdad, por favor creeme.... -Le dijo Liee mientras sus lágrimas caían con más y más fuerza, mientras debajaba caer todo su peso sobre sus rodillas y alargaba su mano con intención de que Jing la agarrara.-
-Las palabras de una puta no valen nada. -Le dijo Jing mientras apartaba la mano de Liee y se subia en el coche con Hao.-

Liee se quedo llorando en el suelo de rodillas mientras veia como el coche se marchaba. El chico que había hundido su vida, estaba con su mejor amiga, una de las pocas personas en las que había confiado en toda su vida y a quien le había confesado sus mayores secretos. De repente la notica del medico le vino a la cabeza, ¿cancer? Una pequeña sonrisa se dibujo en la cara de Liee, se sentía afortunada, un pesamiento un tanto estúpido, estaba enferma y a Liee eso le parecía una vendición, podría dejar que su cuerpo pereciera con aquella enfermedad y acabar asi con todo el sufrimiento, no merecía vivir y mucho menos seguir deshonrrando a su familia. Liee seco sus lágrimas y se levanto del suelo, su cara volvía a estar seria, impasible, como si nada de lo que había pasado le afectara, volvió hacía el banco donde estaba sentada y volvió a colocarse en la misma posición de hace unos minutos.



Liee hacía más de dos horas que llevaba despierta, esperando a que el despertador sonara, apenas había dormido esa noche, bueno en realidad apenas había dormido nada desde de lo ocurrido, las noches eran igual que los días, largos, cada minuto que pasaba era un minuto de angustia para Liee. Daba vueltas en la cama, algo inquieta, hoy seria el primer día de instituto después de una semana sin asistir, por la mente de Liee pasaban millones de pensamientos, ¿que les habría contado Hao?, puede que quizás no haya contado nada y todo el mundo en el instituto siga con la misma actitud de siempre, puede que a parte de Jing, el resto de sus compañeros sigan comportandose de la misma manera con ella. Una luz de esperanza pareció encenderse en Liee, a pesar de querer que su vida acabara, el hecho de que la gente le muestre su cariño después de todo lo ocurrido le aliviaba, solo era un pensamiento, pero eso a Liee era como un pequeño rayo de sol en un día de tormenta. Liee se levanto de la cama, cansada de dar vueltas. Se puso su uniforme, se peino un poco su pelo y se sento en la silla a esperar a que su madre la llamara.
-¡¡¡LIEEEEEE!!! BAJA A DESAYUNAR!!! -Liee bajo las escaleras, algo más enérgica de lo que lo solía hacer, apenas comió nada de lo que su madre había preparado.- Liee que no se te olvide tomarte la pastilla. -Le dijo su madre mientras le la acercaba.Liee cogió la pastilla, la introdujo en su boca y bebió un poco de agua, después cogió su mochila y salio de su casa. Nada más salir Liee escupió la pastilla al suelo, después como ya era normal en ella agacho su cabeza, haciendo que su pelo largo y negro tapara su cara.-



Liee entro por la puerta del instituto, algo asustada porque sabia que en cualquier rincón de aquel lugar estaría desprotegida de nuevo, si se quedaba a solas con Hao. Desde que Liee había entrado por la puerta del instituto la gente no paraba de mirarla y de susurrar a su arrededor. Ella siempre había estado acostumbrada a causar expectación, pero esta vez todo era muy distinto, la gente la miraba con desprecio, con asco, como si fuera basura. Liee no estaba acostrumbrada a eso y paso lo más rápido que puedo hasta entrar dentro del instituto, pero allí dentro todo fue peor. Todo el mundo se giro para mirarla y se apartaban cuando Liee pasaba por su lado, en el pasillo se hizo un pasillo dejando pasar a Liee, se oían abucheos a  los que Liee hizo oídos sordos y simplemente agacho más si se podia su cabeza mientras intentaba pasar lo más rápido que podía por el pasillo.
La gente empezó a empujarla de un lado para otro, pero Liee no decia nada, no movía ningún músculo, simplemente se dejaba tambalear por los que hasta hace un par de días consideraba sus amigos, Liee sabia que todo lo que estaba recibiendo era su merecido por lo que había hecho. Uno de los chicos que estaba al lado del pasillo se puso en medio, impidiendo que Liee siguiera su camino. Ella mantuvo su cabeza agachada y se movió hacía un lado, pero el chico se movió también en la dirección de Liee. El chico que era alto y más bien delgado, levanto una de sus manos y retiro el pelo de la cara de Liee, después lentamente se acerco a su oído y le dijo:
-Tu y yo podríamos pasárnoslo muy bien. -Liee aparto la mano del chico y rápidamente paso por su lado andando, casi corriendo, para poder seguir el camino que la llevara hasta su clase, pero un pie se interpuso en su camino, haciendo que se tropezara, las risas de la gente empezaron a sonar por todo el pasillo, la chica que le había puesto la zancadilla se agacho hasta donde estaba Liee y levanto su cara para que esta pudiera mirarla a los ojos.-
-Ya no eres tan bonita, ¿verdad? -La chica con desprecio soltó la cara de Liee y se levanto. Liee permanecido tirada en suelo, viendo como la gente se mofaba de ella. La joven chica se levanto, peino un poco su pelo y se dirigió hasta su clase, oyendo como sus compañeros seguían llamándole puta, riéndose de ella y deseando su muerte. ¿Su muerte? Eso era algo que tenían en común con ella, ella también la deseaba y seguramente mas que ninguno de ellos. La cara de Liee no cambio, seguía igual , triste decaída, impasible, fría. El mayor daño ya estaba hecho todo aquello solo eran sus consecuencias.-

I CAN'T BE YOUR HEROINE

Título: I can't be your heroine
Autor: @__riia
Género: Drama, romance, acción, fantástico.


ÍNDICE

En un pequeño rincón de Hong Kong una chica, de labios rosados y piel blanca, anda por sus calles, despreocupada ,sin miedo, una sonrisa se dibuja en sus labios, su silueta hace que todos los hombres que pasean a su alrededor se giren a mirarla, su pelo negro como el carbón se mueve al ritmo de sus caderas, el flequillo le tapa un poco los ojos, unos ojos negros de mirada frágil y débil. Camina ajena a lo que su presencia provoca alrededor. El primer día de verano, unas largas vacaciones para poder disfrutar de su tiempo, para poder hacer lo que le diera la gana, para poder salir con sus amigos, tenia millones de planes en su cabeza esperándola para ser realizados, millones de amigos que deseaban que ella les dedicara unos minutos de su preciado tiempo, ese tiempo por el que millones de chicos se pelaban día a día. Ella nunca se ha sentido alguien popular, aunque su presencia causara expectación, las chicas le envidiaban y ellos la deseaban. Se pasaba los días rodeada de gente, alabándola y diciéndole todo aquello que quería escuchar. Aun así esa chica era alguien débil, en cierta manera infeliz, alguien inseguro, a ojos de todos ella tenia todo lo que cualquier persona podía desear, amigos, fama y belleza, pero le faltaba lo más importante, el amor, el cariño, alguien que realmente se preocupara por ella, alguien que la quisiera por como era.

-¡Mama ya estoy en casa!
-Oh, Liee ven ayuda a tu madre con esto.
-Mama...ya estas otra vez con eso, te he dicho millones de veces que no hagas tanta comida... -Le decía a su madre mientras le ayudaba a mover la olla de un lado a otro de la cocina. De repente sonó el móvil, Liee después de dejar la olla sobre la mesa contesto con rapidez.- ¿Quien?
-¡Hola Liee!
-Hola Jing, te he estado llamando antes pero no me has contestado...
-Si he visto tus llamadas, ¿Vas a ir esta noche a la fiesta de Hao?
-No se...
-Vaaa Liee sin ti no es lo mismo, todo el mundo esta deseando que vayas, además Hao esta muy pesado y me ha pedido millones de veces que te convenza para ir, Liee creo que le gustas...
-¿Quien?¿Yo? -Dijo Liee en voz baja mientras se alejaba un poco de su madre para que no pudiera escuchar lo que hablaba con su amiga.-
-Si tu, Liee le gustas a todos los hombres, eres la chica más deseada de todo el instituto y aun te sorprendes, Hao esta loco por ti, tienes que ir a esa fiesta. Quien sabe... esta noche puede que sea la definitiva y acabéis juntos, pasaras de sera la envidiada por todos a que todo el mundo le envidie a el por tenerte...
-Bueno iré... Hao es un chico muy guapo dudo mucho que se haya fijado en mi, pero aun así quiero intentarlo, me pondré muy guapa esta noche para el. Nos vemos esta noche Jing...
-Si nos vemos luego, adiós.

-LIIEEE A COMER!!!! -Le dijo su madre, lo que hizo que ella abandonara sus pensamientos para sentarse con ella y disfrutar de la comida.-


Ya era de noche, Liee y Jing se estaba arreglando para la fiesta en la habitación de esta. La madre de Liee era muy liberal, nunca le podía hora para que ella llegara a casa y la dejaba hacer todo lo que ella quisiera, ella siempre le decía que tenia de disfrutar de su juventud y de su belleza que no le durarían para siempre y eso lo que Liee intentaba hacer. En cambio la madre de Jing era mucho menos menos permisiva, le había puesto una hora para que ella llegara a casa esta noche y si a esa hora no había vuelto era capaz de llamar a la policía para que fuera a buscar a su hija.
Las dos chicas se estaban pintando la una a la otra, el maquillaje de Liee era muy discreto y sutil, se había pintado los labios de un rosa muy clarito y se había puesto un poco de rimel que aun hacía que resaltaran más sus ojos negros, lo que le hacía verse aun muchísimo mas guapa y atractiva. A pesar de Jing también era muy mona, su belleza no era comparable con la de Liee. Jing tenia el pelo largo y ondulado, era de una castaño oscuro y sus ojos eran muy pequeños. Jing se había pintado de una manera mucho más exagerada que la de Liee, sus labios ahora era rojos y la sombra de ojos negra hacía que sus ojos se vieran un poco más grandes. Jing le había prestado un vestido a Liee, ella nunca se lo habría podido poner ya que su madre no la dejaría salir con eso a la calle. El vestido negro se ceñía perfectamente al cuerpo de Liee, haciendo visible su perfecta silueta y sus marcadas caderas. Ese vestido le quedaba como un guante y eso era algo que Jing le envidiaba pues ese vestido a ella no le quedaba tan bien como a su amiga, el vestido iba acompañado de unos botines de tacón también negros que hacían que las piernas de Liee se vieran perfectas. Las dos chicas salieron de la casa de camino a la fiesta, Liee se sentía un poco avergonzada porque todo el mundo en la calle se giraban para mirarla, se sentía insegura con aquel vestido que era mucho más corto de lo que ella solía llevar. Cuando por fin llegaron al local, donde Hao celebraba su fiesta, el portero les dejo pasar y una vez dentro la música sonaba por todo el local, la gente bailaba y bebía por todos los rincones, todo el mundo se lo estaba pasando genial. Cuando las dos chicas entraron en el local enseguida vieron a Hao y sus amigos y Jing con decisión arrastro Liee hasta donde estos estaban. Todos los chicos en el local tenían los ojos puestos en Liee, Hao y sus amigos se quedaron totalmente boquiabiertos con el modelito de Liee y no paraban de mirar sus preciosas y largas piernas.
-¡Hola Hao! -Dijo Jing con una gran ilusión de estar en ese lugar y dando un pequeño saltito para ponerse al lado del chico.-
-¡Hola Liee! -Le dijo Hao mientras se acercaba a ella y separaba la mano de esta de su amiga a quien había ignorado por completo.-
-¡Ho-hola Hao! Hay mucha gente verdad no creía que fuera a haber tanta...
-Si la verdad es que ha venido mucha más gente de la que invite, pero me da igual porque estas tu y eres la única persona que quiero que este... -Liee se mantuvo cayada manteniendo le la mirada a Hao, no sabia que contestarle a lo que le acababa de decir así que solo se mantuvo callada.- ¿Quieres algo de beber? -Le Hao mientras le cogía de la cintura y la llevaba hasta la barra, alejándola de sus amigos y también de Jing. Liee no dijo nada y se dejo arrastrar por Hao.- ¿Un chupito tal vez?
-No, Hao yo no veo...
-Vaaa Liee es mi cumpleaños, vamos a pasárnoslo bien... -Le dijo Hao mientras acercaba el chupito a Liee y le miraba con una sonrisa de niño pequeño, lo que hizo que Liee se derritiera.-
-Valeee, pero solo uno....


Habían pasado ya unas horas desde que Liee y Jing llegaron a la fiesta. Desde que habían entrado Liee no había visto a Jing y aunque había dicho que solo se tomaría un chupito la verdad era que se había tomado algunos más y como no estaba acostumbrada a beber le habían subido muy rápido. Liee se sentía genial bailando en medio de la pista junto a Hao nunca se había sentido tan liberada y tan poco convivida, estaba bailando como nunca había bailado en su vida, su cuerpo esta muy cerca del de Hao y los dos podía sentir la respiración del otro, Hao se acerco a la oreja de Liee y chillando, para que esta le oyera ya que la música estaba muy alta le dijo:
-Vamos a un lugar más intimo donde podamos estar a solas. -Y sin esperar a Liee respondiera la saco de la pista, subieron por unas escaleras hasta llegar a una habitación que estaba en lo alto del local. Hao abrió la puerta con una llave que saco de su bolsillo, cogió a Liee de la mano y entro con ella. La habitación no era muy grande, había una pequeña barra de bar y un sofá, allí dentro la música se oía mucho menos y se podía hablar con más tranquilidad.
-¿Quieres tomar algo?
-No... creo que ya he bebido suficiente por hoy y la verdad es que me siento un poco mareada...
-Vale, como quieras.... -Le dijo Hao mientras se acercaba lentamente hasta esta justo enfrente de ella, levanto su mano hasta la cara de Liee y le retiro el flequillo de lo ojos.- Tienes unos ojos preciosos, deberías de enseñaros más, tus labios también son muy bonitos... -Bajo la mano hasta los labios de Liee los que también acaricio, después cogió el mentón de Liee y la acerco hacia el haciendo que los labios de los dos jóvenes se rozaran. Hao siguió besando a Liee, mucho más pasionalmente, jugaba con en su boca a placer, ella simplemente se dejaba llevar, semiconsciente de lo que estaba pasando. Hao coloco sus dos maños en las caderas de Liee y la arrastro hasta el sofá, donde la tumbo para después el colocarse encima. Empezó a tocar todo el cuerpo de Liee, empezó tocando su rodilla y poco a poco fue subiendo hasta llegar al borde de el vestido. Liee una vez se hizo consciente de lo que estaba pasando puso su mano encima de la Hao.
-¿Que estas haciendo?
-Nada... -Le dijo mientras volvió a besarla, Liee también le beso, Hao cada vez ejercía más presión sobre ella, limitando sus movimientos y llevando el control de todo lo que pasaba. Hao haciendo caso omiso a lo que Liee le había dicho metió la mano por debajo de su vestido.-
-QUE HACES HAO PARA! -Le dijo Liee mientras intentaba liberarse de el, Hao agarro a Liee por las muñecas y empezó a besarle todo el cuerpo a tocar todo su cuerpo mientras Liee intentaba resistirse. Liee empezó a pegar patadas y esto hizo que Hao se enfureciera más y perdiera el poco cocimiento que aun le quedaba, con toda furia le pego una bofetada a Liee, lo que hizo que esta rompiera a llorar, ahora de una manera mucho más violenta Hao empezó a desgarrar el vestido de Liee con sus manos mientras le decia:
-Solo estoy tomando lo que me pertenece Liee solo eso..... -Liee cansada de resistirse, de llorar, de gritar y que nadie le tendiera una mano, giro su cabeza y dejo que Hao la forzara, dejo que le quitara su honra que le quitara aquello que es lo más importante para una mujer, dejo que que le quitara lo más preciado que ella poseía y que reservaba para alguien realmente especial, lloraba mientras deseaba que aquello terminara rápido, mientras deseaba que su vida terminara en ese mismo instante para poder acabar con ese sentimiento. Cuando Hao termino se levanto y se puso los pantalones y antes de irse escupió al lado de Liee y después le dio a una patada a su cuerpo semidesnudo, a ese cuerpo frágil y débil que Liee a penas sentía. Hao después de pegarle un par de patadas más por todo su cuerpo, se giro y mientras iba en dirección hacía la puerta le dijo:

-No eres la gran cosa que todo el mundo se cree que eres, eres mucho peor que las millones de chicas con las que he estado, eres escoria, como has permitido que te haga esto, no vales para nada, ni siquiera para proteger tu honra.

Canción 10:Whispers in the dark

[Enlace a la canción en el título]
Vladimir estaba un poco preocupado. Hacía más de una hora que Gabriel estaba reunido con el jefe del Bahamut. Él conocía a Demian de hacía un par de años, cuando empezó a frecuentar esos lares. Sabía que estaba enterado de todos los tejemanejes de la ciudad, pero no estaba seguro de haber hecho bien presentándole a Gabriel. El líder del grupo era un muchacho demasiado bueno para el oscuro mundo dónde vivía Demian. No quería que se viera demasiado influenciado, pero claro, no le podía decir que no a Gabriel. Menos si estaba investigando para ayudar a un amigo. Ese era su punto fuerte, y encima era un cabezota de cuidado.

Vladimir decidió que su amigo sabría cuidarse solo, de momento. Empezaba a amanecer, no quería hacer tarde a clase (curiosamente, a pesar de su apariencia, y estrafalaria forma de ser era un estudiante de matrícula) así que le dejó como recado a un camarero informar de su marcha a Gabriel cuando este saliera de su reunión.

Primero se pasó por su casa para coger sus cosas y luego sacó su coche del aparcamiento y empezó a conducir hacia la universidad. Pero mientras conducía sonó el teléfono. Miró quien era el contacto y contestó de inmediato, poniendo el manos libres para no chocar.

* Hola Violet-chan. Es un honor que me llames a estas horas de la mañana.- Notó como Violet reía al otro lado del teléfono e inmediatamente una sensación cálida le inundó el pecho.
* Chico, si para ti un honor es que te llamen a las siete menos diez… Eres un poco extraño. Aunque bueno, eres muy extraño así que ya no sé porque me sorprendo.
* Mi querida hada del mal, estás divagando.
* Cierto, te llamaba por un favor.
* Me rompes el corazón, y yo que pensaba que me llamabas para que mi voz te diera fuerzas para afrontar el día…- Violet volvió a sonreír al otro lado de la línea, luego su tono cambió a uno más serio.
* Verás, esta mañana me he despertado temprano y he salido a correr…- Eso le pareció extraño a Hayate, Violet era perezosa, nunca saldría de casa temprano y menos para correr. Pero esperó a que ella terminara de contar su historia.- Mientras corría me he encontrado a un chico que estaba tratando de violar a una chica.
* ¿QUÉ? ¿TÚ ESTÁS BIEN? ¿NO HAS SALIDO HERIDA VERDAD?
* No, no… Ha sido al revés, yo he tumbado al tío y lo he dejado en el suelo. Luego he ido a ayudar a la chica porque parecía estar mal y el tío ha escapado. La he acompañado al hospital, al parecer está bien y ahora le he dicho que vaya a la comisaria. Pero se siente insegura de ir sola y queda un poco lejos. ¿Puedes venir a recogernos con tu coche?

Vladimir suspiró aliviado, no le había pasado nada a su chica. Pero el hecho de que ella sola se hubiera puesto en peligro de esa manera le incomodaba y a la vez se sentía orgulloso de ella. Era la chica más valiente que conocía. Entonces le dijo a Violet que le esperara quince minutos, que ahora pasaba a por ellas.







* Mi amigo nos pasa a recoger.- Dijo Violet sonriendo a la chica.
* Muchas gracias, enserio. Siento ser una molestia. Me salvas y encima te pido que me acompañes a todas partes.
* No es problema mujer. A de más, me has caído bien Elisa.- La chica no pudo evitar devolverle la sonrisa. “Su salvadora” era la mujer más increíble que había conocido, y era preciosa. Aunque tratara de ocultarlo debajo de esa ropa tan holgada. Elisa se sorprendió observándola atentamente, casi embobada, perdiéndose en el verdor de sus ojos. Realmente Violet era una belleza.

Ambas esperaron en silencio hasta que el enorme 4x4 de Hayate apareció. Les tocó el claxon en señal de bienvenida y les hizo un gesto invitándolas a entrar. Violet y Elisa entraron en el coche, Violet en el asiento del copiloto y Elisa en el de detrás.

* Hola mi dulce dama oscura.
* Hola Hayate, gracias por recogernos.
* No me llames Hayate, me cambié el nombre. Ahora es Vladimir, mi nombre artístico.
* Pero a mí me gusta mucho más Hayate.

Ambos bromeaban como siempre mientras el coche avanzaba hacia la estación de policía. Intentaron hacer que Elisa se sintiera cómoda con ellos, así que evitaron a posta las preguntas sobre el ataque. Simplemente hablaban de manera natural hasta que llegaron a su destino.

* Ya hemos llegado mis dulces damas.- Dijo Hayate mientras sonreía mirando a Elisa.- ¿Queréis qué os acompañe dentro también?
* ¿No llegarás tarde a la universidad? – Dijo Elisa con aire preocupado.- Ya has hecho mucho, y tú también Violet. Puedo ocuparme sola del resto. A de más podrías salir perjudicada con lo de atacar a un desconocido.

Dicho esto Elisa se despidió, pero antes de que se marchara Violet le pidió su número de teléfono para que la informara más tarde. Se volvieron a despedir, está vez con dos besos y Elisa se marchó.

Todo parecía muy inocente, a los ojos de cualquiera. Pero Vladimir no era cualquiera, se había fijado en la manera que esa chica había mirado a Violet. Eran los mismos ojos con los que él miraba a la guitarrista. Lo último que le faltaba, ahora aparte de apartar a los tíos tendría que esconderla de las chicas también. “Maldita y sensual Violet, me hace ir de culo.”

Pero mientras la llevaba hacia la universidad había algo que le incomodaba más. Violet NUNCA salía a correr, le estaba ocultando algo. “¿Un novio quizás? No, imposible. Violet no me ocultaría que está saliendo con alguien. Siempre me lo ha contado cuando un chico le gustaba. ¿Entonces?” Hayate decidió arriesgarse y preguntó.
* Violet, ¿qué me estás ocultando?- La chica no esperaba esa pregunta, se puso un poco nerviosa. Lo notó por como desviaba la vista, normalmente, ella siempre le miraba a los ojos.
* Cosas… Ya sabes “una mujer no es una mujer si no tiene un secreto que ocultar”.- Dijo intentando quitar hierro al asunto.
* No sé de quién es esa cita, mi dulce dama. Pero no me importa. Estoy preocupado por ti.
* No es nada… No hace falta que me protejas de todo Hayate. Se cuidarme sola.
* Ya… El que no sabe estar sin cuidar de ti soy yo. Ya sabes “Un caballero no es un caballero si no tiene una dama que proteger.”
* Tú no eres un caballero.
* Por supuesto que sí, soy un caballero oscuro. Pero un caballero a fin de cuentas.
* Pues búscate otra dama.
* Imposible, mi dulce princesa del mal, tú eres la única mujer a quien estoy dispuesto a proteger.

Entonces Violet se sonrojó, odiaba que Hayate fuera tan encantador cuando hablaba con ella. No ayudaba a que pudiera superar su triste amor no correspondido. Pero era imposible decirle que no cuando se ponía así. Cogió aliento y se dispuso a contarle los extraños sucesos que había notado en su cuerpo.









Ashley había vuelto al salón junto con Lillium y esperaba sentado en una de las butacas a que este se dignara a explicarle alguna cosa que aclarara los misterios que estaban rodeando su vida. Lillium se hallaba enfrente de él, y lo observaba silenciosamente. Como si lo analizara, o viera a través de él.

* Te puedo contar algunas cosas Ashley. Pero puede que no sean suficientes respuestas para ti.
* Algo es algo. Empieza a hablar o moriré de viejo.- Respondió impaciente el menor.
* Bueno empecemos con lo básico. Sí, yo soy el que ha estado limpiando esta ciudad de los desperdicios humanos que la contaminaban.

Ashley tragó saliva nervioso. Una cosa era tener la sospecha (o la certeza) de que la persona que tienes delante era capaz de asesinar. Otra muy distinta es que lo aceptara, pero como si fuera la cosa más natural del mundo. Como si matar seres humanos no fuese distinto de sacar la basura. Lillium siempre había hablado con una frialdad que provocaba que se le despertara el instinto de supervivencia. Y ahora solamente estaba empezando a comprender el porqué de ese hecho. Pero hizo de tripas corazón y susurró.

* Eso lo suponía. Sigue hablando.
* Verás Ashley, yo pertenezco a un noble pueblo que ha vivido en este planeta durante mucho tiempo. Nos alimentamos del miedo y el alma de los humanos. Pero como sois muchos hicimos un pacto y solo nos alimentamos de los humanos “malvados”, en teoría.
* ¿En teoría?
* Ya sabes… Siempre puede haber algunos… Accidentes. A de más este pacto se hizo hace solo 250 años. Algunos simplemente no se acostumbran al cambio.

Al decir esto los ojos de Lillium se oscurecieron, como si ya no estuviera allí, como si estuviera contemplando el pasado con tristeza. Pero de repente volvió al presente, miró fijamente a Ashley que seguía observándolo y prosiguió.

* Algunos todavía piensan en recuperar el poder que teníamos antaño. Al fin y al cabo, ¿qué son los humanos a parte de simples monos demasiado orgullosos?
* ¿Crees que tu raza es mejor?
* Por supuesto. Es decir, hasta los malditos brujos tienen más sentido de la responsabilidad.
* ¿Qué otras razas hay?- Dijo Ashley sorprendido, había todo un mundo que desconocía.
* Bueno está lo típico, vampiros, hombres lobo, brujos, demonios (pero no los de la Biblia), sirenas, shinigamis, fantasmas, señores de las sombras… Ya sabes, criaturas oscuras.
* ¿Todo lo sobrenatural vive en la oscuridad?
* Claro, las únicas criaturas “inteligentes” que habitáis en la luz sois vosotros, los malditos humanos. Aunque antes había otra raza que vivía en la luz, pero están extintos.
* Dices que estas especies son mejores… que están más evolucionadas… Entonces ¿por qué gobernamos nosotros?
* Porque aunque a nosotros nos joda los humanos tenéis la habilidad de “crear” nuevo conocimiento. Hacéis avanzar el mundo desde que descubristeis el fuego. Y sois muchos más, aunque con el suficiente poder podríamos conquistaros. Pero claro… aniquilar a nuestro alimento es un suicidio.

A Ashley todo ese bombardeo de información le estaba mareando. Especies en las sombras, pactos extraños, poderes prohibidos… Cada vez tenía más y más preguntas, y ninguna información acerca de sus visiones. Aún no sabía qué demonios era él y lo que debía hacer para poder bloquearlas y que dejaran de atormentarle. Así que cogió aire y preguntó.
* ¿Qué soy yo? Tengo visiones de tus asesinatos y ahora puedo mover objetos con la mente. ¿Qué coño me has hecho?
* Yo no te he hecho nada cariño, y realmente, no sé qué tipo de criatura eres. Hueles a humano, pero desde que te vi intuí en ti mucho poder.
* ¿Entonces me perseguías por eso?- Preguntó Ashley molesto y al instante se arrepintió de haber formulado esa pregunta. ¿Qué era? ¿Una estúpida quinceañera moja-bragas? Pero el mal ya estaba hecho Lillium sonreía triunfante a su lado.
* Al principio, querido Ashley, me picaste la curiosidad por tu poder. Pero a los cinco minutos de hablar contigo ya deseaba tenerte por otras razones. Eres un “humano” muy particular.

Y en contra de su voluntad esas palabras hicieron latir con fuerza y excitación el corazón de Ashley. Pero no iba a admitirlo, no iba a admitir tan fácilmente que ese ser frío y más creído que él mismo le hacía perder la compostura como ningún otro hombre lo había hecho.
* Ashley, yo te ayudaré a buscar información acerca de lo que te pasa. Pero quiero algo a cambio.
* Todo siempre tiene un precio ¿verdad agente?
* Correcto.
* ¿Cuál es?
* Yo te ayudo con tu problema y tú me ayudas con el mío.- Dijo mientras le cogía la mano y la llevaba hasta su entrepierna- ya sabes que es lo que quiero. Tú y yo juntos, si no, no hay trato.
* Eres un asesino ¿recuerdas?
* Y a ti eso no te importó ayer por la noche mientras gemías de placer. Yo he sido sincero querido, te toca a ti.
* Está bien, saldremos. Pero en cuanto esté recuperado me desharé de ti.

Dijo Ashley, pero ni él mismo creía en sus palabras en ese momento. Pero bueno, había dado un gran paso en su investigación y aunque tenía mil preguntas más, en ese momento sólo le importaba la pasión con la que le observaban esos ojos violetas.












Después de permanecer unos minutos en silencio, mientras Gabriel digería toda la información que había recibido Demian lo observaba atento. Al parecer Gabriel no era más que un humano normal y corriente. No notaba ninguna clase de poder en él, y aún así la determinación que se podía ver en el azul de sus ojos denotaba pureza y mucha fuerza de voluntad. Demian pensó que podría pasarse largo tiempo contemplándolo y no se cansaría. Cuando Gabriel levantó la cabeza y lo miró directamente Demian sonrió y dijo con un tono jovial:

* Bueno querido Gabriel, ya te he contado lo que se de Lillium y su relación con las extrañas muertes de Florencia.
* Sí, pero sigo sin poder ayudar a Ashley…
* Creo, que tu amigo no te ha pedido ayuda ¿verdad?
* ¡Claro que no lo ha hecho! Es demasiado orgulloso. Pero yo soy el que debe estar allí para él. Cuando esos susurros en la oscuridad lo acosen yo debo estar con él. Soy su mejor amigo.
* Una… “amistad” muy profunda sí. Está bien ayudaré a tu amigo en lo que pueda, pero antes mi pago.
* Cierto.
* Vas a ser mi espía personal durante 3 meses. Todo lo que tú veas yo lo veré, incluso cuando te duches pero tú tranquilo que eso no me importa.- Siguió diciendo Demain con un tono jovial.
* ¿Y cómo vas a hacer eso?
* Con un conjuro simple.
* ¿No tendré nada de intimidad?
* Nada. Durante tres meses.
* Está bien, hazlo. Pero TIENES que ayudar a Ashley.
* Tenemos un trato.


Entonces Demian se levanto se sacó una pequeña bolsa de tela de los pantalones, la abrió y le esparció lo que contenía (algunos polvos y ingredientes identificables) a Gabriel en la cabeza mientras pronunciaba frases en un idioma desconocido. Usaba palabras extrañas con cierta musicalidad al acabar los ojos de Demian resplandecieron como dos pequeñas llamas, entonces volvió a sonreír.

* El conjuro está hecho, tranquilo no deja ninguna marca.
* Entonces yo ya he cumplido mi parte. Me despido por hoy- Dijo Gabriel mientras se levantaba de su asiento y le tendía la mano a Demian- ha sido un placer.

Demian aceptó el apretón de manos de Gabriel pero en vez de estrecharla y dejarla ir, tiró de ella con fuerza hacia sí mismo. Haciendo que Gabriel perdiera el equilibrio y se acercara un poco más a Demian. Este aprovechando la situación le dio un casto beso en los labios.

* Así formalizamos un contrato los magos.- Volvió a sonreír de manera pícara y se esfumó de golpe.
Vladimir escuchó asombrado la historia de Violet, como ella poco a poco estaba cambiando. No supo porqué pero el extraño cambio que estaba sufriendo le gustó. Violet se estaba convirtiendo en algo extraño, extraño como él. Ahora se parecían un poco más, pensó esperanzado que si las cosas seguían así tal vez no tuviera que renunciar a ella. Luego se dio cuenta de que aunque Violet estuviera cambiando, no tenía instintos asesinos, no soñaba con despedazar lentamente a la gente que le caía mal. Ella estaba cambiando, y se estaba volviendo más buena de lo que era. Entonces se sintió sucio, frustrado y terriblemente… enamorado.

Cuando terminó de contar la historia Violet temblaba, tenía miedo de que la mirase de forma distinta. Él lo notó “pequeña idiota, aunque devorases bebés te seguiría amando” y la abrazó, aún más consciente de la distancia que los separaba. Del porqué seguiría hiendo de flor en flor mientras anhelaba a una única mujer, esa única pizca de luz cálida y hermosa que en ese momento se encontraba entre sus brazos.






Pasaron dos semanas desde que cada miembro de la banda realizó sus actividades nocturnas. Ashley había cumplido con lo que había prometido, salía con Lillium cada vez que este se lo pedía y tenían mucho sexo (cosa que no le disgustaba). También se había vuelto más distante, no les contaba las cosas como antes. Los secretos que ocultaba no se lo permitían. Eso hizo que sus amigos empezaran a sospechar ya que aparte de su cambio de actitud, solía desaparecer bastante y nunca dejaba claro dónde iba. Eso preocupó a Gabriel más que a los otros, pero cada vez que le preguntaba a Ashley este simplemente cambiaba de tema, y si insistía se iba o le decía que no era asunto suyo. Lo que estaba empezando a cabrear bastante al líder de la banda. Que Ashley estuviera tan distante y no poder hacer nada sin la certeza de que un brujo lo estaba mirando podía acabar con su paciencia infinita. Violet y Vladimir habían seguido como siempre, como si nada hubiese cambiado, pero cuando Violet se sentía insegura era al primero al que llamaba.

En ese momento estaban los cuatro, practicando para el concurso al que se iban a presentar. Los malditos “Luka Goers” se habían quedado con la sala de prácticas de la universidad de manera indefinida. Así que practicaban en el garaje de Vladimir siempre que podían. Gabriel y Ashley habían compuesto buena parte de la canción y estaban bastante orgullosos con el resultado, pero aún quedaban muchos detalles por pulir, y el tiempo se les echaba encima. Aunque había algo que les estaba sorprendiendo.

* Yo alucino Violet, siempre has sido buena… Pero últimamente, no sé, estás perfecta con la guitarra.- Dijo Ashley al verla “calentar”.
* Ya sabes, el secreto de todo artista es la práctica.
* Pues debes haber practicado dormida porque vamos…- Insistió Ashley.
* Ya… Es que algunas practicamos, no como otros que desaparecen misteriosamente sin motivos. ¿Cierto Ashley?
* Vete a la mierda marimacho.
* Yo también te quiero.

Bromeaban y practicaban como siempre, la música era una buena manera para desconectar de los problemas de cada uno y cuando estaban reunidos lo aprovechaban y se lo pasaban bien. Cuando terminaron la práctica se despidieron y se fueron (excepto Vladimir porque estaba en su casa).

De camino Ashley, Gabriel y Violet charlaban como siempre, pero había un aura extraña en la situación, ahora que no estaban ocupados con la música, Violet se dio cuenta de que había algo que no encajaba en esa imagen. Algo que no estaba bien. Observó más atentamente y se dio cuenta de dos pequeños detalles que la perturbaron. Ashley y Gabriel estaban el uno a cada lado de ella cuando siempre iban juntos, y casi no se miraban a los ojos cuando hablaban. Algo estaba pasando entre esos dos, y se tenía que solucionar. Así que decidió dejarles solos para que pudieran hablar y tomó otro camino.

Gabriel se dio cuenta de repente de que Violet les acababa de dejar a él y Ashley a solas. Últimamente habían estado algo alejados, por culpa de los secretos que ambos se estaban ocultando. Pero no le gustaba esa sensación, no le gustaba estar tan alejado de Ashley, algo en su pecho dolía cuando no tenían un momento para estar sólo ellos dos en todo el día. Así que se armó de valor y le cogió de la mano, algo que hacía varios días que no hacía, y le dijo.

* Ashley, ven a mi casa… Quiero contarte algo.- Ashley lo miró extrañado, Gabriel estaba muy serio, pero notar su cálida mano le reconfortó. Había estado algo alejado de él esos últimos días. Pero le necesitaba.
* Ok, yo también quiero decirte algo.- Gabriel le miró y una de sus radiantes sonrisas asomó de sus labios.
* Sabes que siempre puedes contar conmigo cuando las cosas se van de madre ¿verdad?
* Lo sé.- Respondió Ashley devolviéndole la sonrisa.

Ambos apresuraron el paso para llegar al piso de Ashley, el trayecto duró unos diez minutos en los que ambos permanecieron en silencio. Pero un silencio cómodo mientras disfrutaban de la sensación de sus manos unidas, como siempre, como si los acontecimientos que estaban por ocurrir no fueran difíciles de superar mientras ellos dos estuvieran unidos.

Subíamos por el ascensor de cristal, elevándonos sobre Seúl hasta una altura increíble. Las pequeñas luces quedaron a nuestros pies, extendiéndose ante nosotros como una gran alfombra. El restaurante tenía unas vistas preciosas, parecía todo sacado de una película.
-Bienvenida a la Torre de Seúl.-Dijo Myungsoo con los brazos abiertos. Sonreía como un niño pequeño. “Ahh… Kim Myungsoo”-Así disfrutaremos de las vistas, además de la comida y la compañía.
El corazón en mi pecho saltaba entusiasmado, dando vueltas una y otra vez, gritando en mi cabeza, que, si no me pedía matrimonio en ese sitio, no lo haría nunca. Él no decía nada. Quizá me estaba obsesionando con el tema, suspiré mirando hacia el cristal de la ventana.
La comida fue exquisita, a la luz de las velas, con la ciudad moviéndose sin pausa por allá abajo. Se respiraba tranquilidad, casi no había ningún ruido, y la música era suave. Se podía hablar sin tener que elevar la voz y los camareros estaban siempre atentos para cuando necesitáramos más bebido o hubiéramos terminado los platos. Myungsoo apenas apartaba la mirada de su cena, sumido en algún otro mundo, aunque sonriendo y sin perder detalle de lo que yo decía, o lo que pensaba.
“¿Sucede algo?” Siempre negaba y me animaba a seguir comiendo, o a probar algo de su plato, llevando su tenedor hasta mi boca riendo con ternura. Quizá era yo la que me sentía demasiado nerviosa, dando importancia a todo, por mínimo que fuera. Pero…
-¿De verdad no te pasa nada?
Suspiró, y volvió la vista atrás, asegurándose de que nadie le viera acercarse a mí en aquella especie de sofá. Se sentó a mi lado, posando su mano sobre mi pierna, haciéndome temblar. Se dio cuenta y me rodeo el torso, abrazándome lentamente, mirando mis ojos sin apartar la vista ni un momento.
-No ocurre nada.
Y entonces… ¿Por qué parecía estar nervioso? Su rostro no le delataba, pero su cuerpo lo hacía muy bien. Y eso me alteraba a mí también. En pocos segundos me di cuenta de que faltaba el postre. “¿Pasa algo con el postre?” El rio, humedeciéndose los labios con la lengua en un pequeño gesto, restándole importancia.
-No, no pasa nada. Selene, solo celebremos que vamos trabajar juntos, ¿ne?
-Vaaale…- Murmuré cogiendo una gran cucharada de la mousse de limón que había pedido, mientras él daba cuenta de su helado.


No quería tampoco pensar demasiado, pero tenía ilusiones puestas en esa cena. Quizá un anillo en el postre, o alguna sorpresa inesperada. Algo que se saliera de lo normal… Pero nada. Una cena completamente ordinaria, charlando, contemplando la ciudad, riendo y comiendo esos manjares. No tenía ningún motivo para quejarme, pero me sentía algo decepcionada.
Suspiro tras suspiro, llegamos a casa bastante tarde, aunque en mi pecho el corazón seguía retumbándome. Quizá la sorpresa estuviera allí, ahora. Puede que hubiera mandado a alguien montarlo mientras estábamos fuera…
Pero no, nada. Con un suspiro recorrí sigilosamente la casa, buscando cualquier excusa mentalmente para ir a la cocina y al salón. Hundí los hombros y fui a la habitación, para cambiarme y meterme bajo las sábanas a dormir. No estaba de humor para otra cosa.
“Es una tontería, vamos Selene, anímate.” Sentí la fría tela bajo mi cuerpo, temblando, abrazándome a la almohada. Myungsoo estaba en el baño, así que traté de calmar mis pensamientos para cuando volviera. “Estamos bien así” “¿Por qué necesitaríamos nada más?” “Me quiere, eso es lo único que importa”. Aun así, esperé que durmiéramos enseguida esa noche, no me sentía con ganas de nada más.
Cuando se metió en la cama, yo estaba ya adormilada, me dio un beso de buenas noches y apagó las luces. A los cinco minutos volvió a levantarse, pues se le había olvidado tomar agua, así que fue a la cocina. Asentí sin abrir los ojos.
Solo cuando tardó demasiado, me di cuenta de lo rápido que latía su corazón cuando se había marchado, y del silencio que provenía de la cocina, por no hablar de lo fácil que habría sido mover una botella hasta allí con sus poderes.
¿Qué estaría haciendo? “Quizá…” Fruncí el ceño, sin querer imaginarme lo que se me pasaba por la mente. Quizá había oído mis pensamientos y quería hacer algo más que dormir esa noche, así que… ¿Se había ido a calmar su cuerpo? Enrojecí, negando con la cabeza en el aire. No, no tenía demasiado sentido. Aun así agudicé el oído, por si escuchaba alguna cosa… Pero solo oía sus latidos y respiración en alguna parte de la casa.
La puerta se entreabrió en ese momento, y me incorporé, algo nerviosa. Una bengala encendida se coló dentro, lanzando chispas a su alrededor, consumiéndose según avanzaba hacia mí, hasta posarse en el suelo, escondiéndose bajo la cama. Perseguí su luz, hasta mirar que había allí abajo. Una carta y una esponja con una curiosa forma parecida a un corazón.
Dos bengalas más se unieron a la anterior para dejarme leer lo que ponía en ese trozo de papel.
“Desde aquella pequeña caída, vi tus ojos en esa estación de tren, y no he podido sacarme tu imagen de la cabeza. Desde entonces, hasta ahora. Siempre has estado presente de alguna forma en todo lo que pensaba, sin que pudiera evitarlo.
No importa que no puedas saber en lo que pienso, porque siempre pienso en ti.
Y ahora… ¿Podrías llevar esta esponja sin dueño a su sitio? Creo que hay algo esperando…”
Me levanté con el corazón en un puño y la respiración agitada. ¿Y eso? ¿Qué había estado preparando? No podía creer que fuera real, pero mi organismo ya danzaba felizmente sin mi consentimiento.
Corrí veloz hasta el aseo, recorriéndolo con la mirada de arriba abajo, esponja en mano. Dentro de la bañera, encontré una nueva carta y una manzana cortada a forma de carita sonriente.
“Creo que aún no te he dado las gracias por todo. Por cambiar mi vida y hacerme sentir algo más. Nunca sobresalí en nada especialmente, y lo único que me gustaba era la fotografía y la música, hasta que llegaste tú, como un verdadero rayo de sol.
Gracias, Selene.
¿Has visto esa manzana traviesa? Creo que se ha perdido, necesita un frigorífico urgentemente.”


Sonreí, apenas sin darme cuenta de que una lágrima rodaba por mi mejilla, pues estaba demasiado ocupada llevando la fruta a la cocina, guiada por nuevas bengalas que alumbraron mi camino, aunque veía perfectamente. De nuevo, encontré una carta y un pequeño libro. Abrí el sobre sin darme tiempo a nada más.
“Me has hecho valiente, pues a nada temo enfrentarte si se trata de ti. Todo lo que hemos superado juntos, puede que ahora parezca lejano e irreal, pero no deja de ser asombroso. Me has hecho fuerte y afortunado. Me has hecho crecer, y aprender a vivir.
Gracias a ti he descubierto una cosa…
Pero antes, este libro necesita volver con su familia, ¿te apiadarás de él?”
Asentí, sonriendo en el silencio de la casa, sin poder creer lo que estaba sucediendo, crucé la puerta, para llegar a la mesa de café del salón. Nueva carta, y una chaqueta. Pero antes de poder abrirla, las bengalas se alejaron de mí, yendo hasta las paredes… Recubiertas con fotos nuestras. Me acerqué con la boca abierta. Todos esos momentos… La playa, aquellas mañanas en las que su cámara quedaba en mis manos, y multitud de fotos mías, tomadas sin que yo me diera cuenta, en todas las situaciones posibles. Allí estaba, mirando al infinito en la terraza, escuchando música, cocinando, dormida, caminando por la calle… “Cuando…?” Me pregunté confundida.
“Siempre tan hermosa: pensando en mil cosas a la vez, consciente de todo, amante de los pequeños detalles y despistada. Esa mirada soñadora e inocente y tu hablar bohemio. ¿Aún te preguntas por qué te quiero?
Porque no puedo vivir sin ti, necesito tu sonrisa para que mi día sea completo. Si no estás, no soy. No me imagino mi vida sin ti, no me faltes nunca, quédate junto a mí.
Seguir creando recuerdos, nuestros días, nuestras noches, los buenos momentos y los malos que superaremos si tienen que venir. Contigo soy capaz de hacer frente a cualquier cosa. Sabes por qué, ¿verdad?
Ponte esto, no cojas frío.”
Con nuevas lágrimas cayendo de mis ojos, me coloqué la chaqueta, preparándome mentalmente para lo que pudiera encontrar ahí fuera, aunque… Sonreí. No quería adelantar acontecimientos, ni darme demasiadas esperanzas.


Con cuidado, salí a la terraza, encontrando una pequeña mesa cubierta de velas, creando una forma extraña sobre la madera. “Saranghe” Leí escrito en el patrón que seguían. Me tapé la boca, reprimiendo un sollozo, y caminé hasta que pude ver mejor lo que había allí encima, encontrando una pequeña caja negra, forrada de terciopelo.
Abrí lentamente, deseando que… Sí, sí, ¡Sí! Era un anillo. Había un pequeño papel doblado allí dentro, que procedí a leer, devorándolo con la vista.
“¿Querrás pasar el resto de tu vida conmigo?”
Me di la vuelta, para encontrar a Myungsoo a escasos centímetros, de nuevo mirándome con sus ojos negros, alcanzando a ver mi alma con una mirada. Pestañeó y se mordió el labio, antes de acariciar mi mejilla suavemente, medio abrazándome, dejando que su boca cayera en mi oído lentamente. O simplemente era mi corazón el que iba demasiado rápido, ralentizando todo lo demás.
-Selene… ¿Te casarás conmigo? –Murmuró con voz clara, profunda. Sus dedos temblando sobre mi piel.


¿Podía dudar de cuál sería la respuesta? Solté el aire con incredulidad, dejando a mis ojos llorar cuanto quisieran, afianzándome al cuerpo de Myungsoo, tomándolo como real, y no como un bonito sueño. Me pellizqué, y le pellizqué a él también de paso, haciéndole reír con una pequeña mueca de dolor.
-Por supuesto que sí.- Pronuncié con énfasis, sonriendo, cerrando los ojos, sin poder ver más allá de las lágrimas.
Me secó la piel, acariciando mi rostro una vez más, acertando a encontrarse con mi mirada. Tanta ternura… Y sus labios curvándose en una preciosa sonrisa. No podía casi respirar de felicidad. “¿Por qué has tardado tanto?” Le pregunté sin poder articular ninguna palabra. Se rascó la cabeza un momento, dubitativo.
-No sabía cómo… Lo siento.
Ni que hiciera ninguna falta perdonarle, me dije, tomando su cara entre mis manos, alcanzando a besar sus labios, tomándole algo desprevenido. Con el corazón agitado, me respondió con la misma pasión, abrazando mi cuerpo, arropándome del frío. No sentía nada más, podría estar nevando, que no me importaría algo más que sus mejillas sonrosadas, sus ardientes labios, y sus ojos negros, como el cielo esa noche.
Cada día junto a él era completamente nuevo, siempre cálido, aunque fuera hiciera frío y el sol se escondiera; siempre radiante y fresco. Con su sonrisa y su mirada iluminando mi camino, caminando de la mano, siempre juntos. Ese sentimiento inmortal, tenaz, más fuerte que nosotros mismos, residía en nosotros, manteniéndonos en pie, fuertes.
-Yahh… Kim Myungsoo, te amo.
Sonrió en la noche, acariciando mi rostro, con ojos brillando, emocionado. Se mordió el labio inferior, controlando sus traviesas lágrimas, intentado seguir sonriendo para mí. Torció la cara en una mueca, sorbiendo su nariz, sin dejar escapar mi cara de entre sus manos.
-No más de lo que yo a ti.





Nota del escritor:
Echaré de menos escribir esta historia, pero todo tiene un final. Espero que este en especial, os haya gustado ^^
Muchas gracias por leerlo, y seguir la historia ^^
=D Me alegro de haberlo compartido, y haber tenido la fuerza para llegar hasta el final escribiendo, es la única historia que he acabado, y le he cogido una cariño especial.
Amiau, no me quiero alargar mucho más.
Gracias de nuevo ^^ Nos leemos, ¿ne?






-¡Selene-yaah! ¡Mira, mira!-Me gritaba Myungsoo entusiasmado con algo que no llegaba a ver.
Me senté junto a él en el sofá, aun con sueño, bostezando. ¿Qué pasaba? Giró su ordenador portátil hasta mí, y pude ver varias de las fotografías que me había hecho anteriormente. Maquetadas, con texto a su alrededor… En una revista.
-¿Esas no son…? –Murmuré ladeando la cabeza confusa.
-¡Sí! Son las fotos que mandé, las han incluido en la nueva edición, y de hecho me han felicitado por la modelo, y me han pedido que trabajemos juntos para ellos más veces. –Dijo rápidamente, sonriendo, y casi desprendiendo felicidad en forma de chispas por sus ojos.
-Entonces… ¿Trabajaremos juntos? ¿Y seré… Modelo? –Era increíble, y sonreí también conforme con la idea aunque… “Estudiar cinco años de farmacia para esto…”
Myungsoo se abrazó a mí con una risa, acariciando mi espalda, a modo de ligero consuelo.
-Tomaré eso como un sí. –Murmuró.
Resoplé en su hombro, abrazándome a él, asintiendo, acariciando su cuello levemente. Esa piel tan suave. Inspiré sobre él, reconfortándome con la sensación de estar entre sus brazos. Jamás me cansaría de estar a su lado.
Se apartó de mí un segundo, dejando nuestros labios a escasos centímetros, mirándome a los ojos. Sonreí y me acerqué a él casi por instinto, abriendo mi boca levemente. Subió sus manos hasta mis hombros, rodeándome gentilmente…
“Purple line let me set on my world (my world)…”
Su móvil sobre la mesa comenzó a sonar frenético. Con un suspiró, se separó de mí, soltando mi cuerpo con una última caricia resignada y descolgó. “Hola… Sí… Sí…Te la paso” Me miró encogiéndose de hombros y me cedió su móvil, volviendo la atención a la pantalla de su ordenador.
-¿Sí?-Pregunté extrañada.
-¡Selene! ¿Se puede saber dónde tienes el móvil? Te estado llamando desde hace un buen rato…-Me espetó Nana con voz enfadada.
-Ahhh… Es que lo tengo en la habitación… En modo silencio… ¿Qu-qué pasa?
-De verdad… ¿Para qué quieres el móvil? Ay…-Suspiró al aparato.- Estoy comprando unas cuantas cosas y necesito tu opinión, y luego seguramente iré a por el vestido… Así que, ¿te puedes venir? Luego también se acercará Sungyeol, dile a Myungsoo que si se viene a comer, ¿vale? –Resoplé mirando la hora. Tan temprano… ¿De compras?- Nada de “puffff….”
Que te he oído. Te espero abajo, date prisa. Byee…- Colgó descaradamente, sin darme tiempo a replicar.
Me desvanecí en el sofá, sin ganas de moverme de casa, pero obligada a salir inminentemente. Me colé por debajo del brazo de Myungsoo, apoyándome sobre sus piernas, espiando lo que hacía un momento antes de tener que ir a arreglarme. Rio y me agitó el pelo.


-Luego me paso a comer con vosotros, pero deberías ir yendo ya ¿no? –Dijo mirando su regazo. Fruncí el ceño por su afirmación, pero lo desfruncí en seguida.
-Oye tus poderes son mil veces mejores que los míos.-Murmuré adivinando que habría estado leyendo mi pensamiento para enterarse de la conversación. El que se hacía el ocupado… Se encogió de hombros. Le saqué la lengua y me levanté de allí.

Llamarón a la puerta mientras me ponía torpemente los tacones negros nuevos. Corrí como pude y vi que era Nana impacientándose haciendo señas de muerte por la cámara del portal.
-Ya vooooy…-Dije con una voz cansada.
Me di la vuelta y me despedí de Myungsoo con las manos. Él apartó la vista de lo que estaba haciendo y me miró de arriba abajo, acercándose lentamente para despedirme.
-¿No es esa falda algo corta? –Dijo lentamente, evaluándola, antes de sonreír ante mis pensamientos. Le puse la mano en el hombro, mirándole como si fuera incorregible, negando con la cabeza, intentando no reír.
-Definitivamente… Creo que deberías graduarte la vista.- Me abrazó, fingiendo cara de duda.
-Pásalo bien con Nana, nos vemos luego.
Se inclinó para depositar un suave beso en mis labios, breve, siendo más breve aún por la estridencia del timbre sonando de nuevo. Me separé de él y le dije adiós, corriendo para no ser asesinada.

Tras horas eligiendo entre colores, texturas, olores, luces y mil cosas más, llegamos al sitio donde Nana había encargado el vestido de novia. Se fue inmediatamente a probárselo, saliendo unos minutos más tarde con él puesto, preciosa y radiante. Abrí la boca sin poder evitarlo. Era admirable.
-¿Qué te parece? ¿Te gusta como ha quedado la espalda? –Preguntó retorciéndose para que pudiera ver el encaje que cubría su piel, saliendo del vestido como si fueran ramas de un árbol.
-Es-es precioso. Estás guapísima.
Oh, Dios. Nana se casaba. De verdad. Ya lo sabía, pero todo había pasado tan rápido… Esa noche en la playa creía que Sungyeol se refería a algún tipo de futuro lejano, pero no. La boda era dentro de dos meses, y querían tenerlo todo preparado para el gran festejo.
-¿De verdad? ¡Genial! Otra cosa hecha… Enseguida me lo quito. Sungyeol estará al llegar...
Se volvió adentro, casi saltando y manteniendo el equilibrio, sonriente. Se casaban. Suspiré. Por supuesto, sonreí con su emoción y les acompañaba en la alegría de aquel momento, ayudando en lo que podía… Pero… Siempre que pensaba en ellos mi estómago se revolvía un poco, pensando en Myungsoo. Ni siquiera lo había mencionado nunca y yo tampoco le había insistido… Quizá le bastara con vivir juntos.
Suspiré haciendo un puchero al vacío, sonriendo al segundo, riéndome de mí misma. Bueno, al menos vivíamos juntos oficialmente. “Sí… Pobre Nana.” Se había enfadado un poco cuando le dije que no volvería a su piso, si no que me quedaba con Myungsoo, pero enseguida lo había solucionado llevando a Sungyeol a vivir allí. “Sungyeol…”


Lo saludé indicándole donde estaba, y se acercó casi corriendo, con el pelo un poco despeinado y la chaqueta colgándole de un hombro. Respiró hondo y paró su mini carrera.
-Ay… Nana está dentro, ¿no?-Asentí.- ¿Qué? ¿Está guapa o no? –Sonreí. “Sí, mucho.”- Mi bichito, ¿Cómo no va a estar mona?-Dijo en un suspiro.
-Va a ser una boda espectacular, estoy segura.- Dije sonriéndole. Él sonrió a su vez, aunque ladeando la cabeza, y acercándose a mí, agachando la cabeza, y bajando el tono de su voz, creando una sensación de intimidad.
-Y esto… Selene, ahora que estamos tú y yo, dime… ¿Tú y Myungsoo… No…? ¿No te ha dicho nada? -Negué, llevando la mirada al suelo y mordiéndome un labio.- ¿No…Nada? –Chasqueó la lengua.- Mira que le gusta hacer todo al revés… Ya te dije en la playa que no tardaría en pedírtelo… No sé qué está haciendo para tardar tanto.
-Nada, yo creo que le basta con que vivamos juntos… Está bien, tampoco… Es para tanto.- Murmuré procurando sonreír. Sungyeol negó con la cabeza.
-No, no… Puede que Myungsoo sea raro, pero en esas cosas… Ya verás como no tarda en decirte algo. –Dijo convencido. Sentí un calor bajando por toda mi garganta. Ojalá fuera cierto.- ¡Oh! ¡NANA! ¡Nana! ¡Vamos a comer!
Salíamos de allí camino al restaurante, cuando nos encontramos con Myungsoo a mitad de la trayectoria. Iba perdida en mis pensamientos, así que, cuando alcé la mirada hacia él, fui consciente de que estaba al tanto de la última conversación con Sungyeol, que aun resonaba en mi cabeza. Miró a su amigo frunciendo el ceño un momento, divertido.


Saludó a todos con una sonrisa y tomó mi mano, poniéndonos en marcha de nuevo, sin mencionar el tema en lo absoluto.
Cuando llegamos, Myungsoo se quedó en la puerta sin entrar, le miré interrogante y se excusó superficialmente, sin mirarme a los ojos apenas.
-Tengo algunas cosas que preparar, ¿Cenamos esta tarde si quieres? ¿Quedamos a las seis? –Le miré un poco decepcionada.
-Pero se suponía que ibas a comer… Aunque bueno… Sí, sí, claro que cenaré contigo.-Murmuré en un susurro.
Myungsoo me abrazó, y me besó en la frente, sabedor de cuales eran mis pensamientos, instándome a que no me preocupara.
-Realmente te avisé antes… Pero ya veo que sigues sin quitar el modo silencio de tu móvil… Luego nos vemos. ¡Qué aproveche! –Dijo alzando la voz para que los demás también lo oyeran. Se despidió con una sonrisa y siguió su curso.
¿Qué tendría que hacer? Después de todo, no pude evitar sentirme un poco emocionada, imaginando que quizá estaba preparando su declaración. Sonreí como una idiota en medio de la calle, entusiasmada, aunque sin tener la menor idea de que se traería entre manos.

Volví a casa tras la comida, con la idea de descansar un rato, cuando le vi en el salón tumbado tranquilamente.
-¿No estabas ocupado? –Él asintió.- Ya veo…-Murmuré caminando hasta el sofá con los pies descalzos.
-Me estoy tomando un pequeño descanso. ¿Qué tal la comida?
-Bien… Bueno, hablando de la boda y eso… Habría sido mejor si hubieras venido también, aunque fuera para añadir temas de conversación…-Dije con una sonrisa, sentándome a su lado, mientras me dejaba uno de sus auriculares, para compartir lo que estaba escuchando. “Aunque no me importaría que habláramos de boda nosotros también…”-Bueno… Y Señor ocupado, ¿te puedo ayudar en algo?
Giré la cabeza para poder observarle, sin esperar que estuviera a mi lado, mirándome fijamente. Me alejé unos centímetros, sorprendida, antes de volver a sonreír. Le pregunté qué ocurría mientras sonreía algo confundida por su mirada traviesa.
-Creo que a veces te olvidas de que puedo leer tus pensamientos. –Afirmó categóricamente, sin dejar lugar a dudas.
“Entonces actúa como si realmente lo hubieras escuchado…” Myungsoo rio a mi lado, mirando el libro que acababa de coger de la mesilla, sin añadir nada, ni inmutarse.
-Bueno, entonces creo que no necesitas mi ayuda… Voy a descansar un rato…-No apartaba los ojos del texto, y yo no tenía sueño. Quería que me mirase, me contara lo que planeaba y así dejara de sentirme tan extraña e impaciente.
-Bien. A las seis te avisaré para ir a cenar, duerme bien- Dijo levantando su mirada hacia mí y despidiéndome con una sonrisa. Me rendí. Sabía perfectamente lo que estaba pensando y hacía como si nada.


-Hasta luego… -Dije con cierta pena. Al menos podría venir a la cama conmigo… Si no estuviera “ocupado”.
-Sí, quizá luego me eche yo también un rato.- Me volví hacia él mirándole con indignación. “Tendrás morro” – Bueno, si insistes…-Murmuró serio, chasqueando la lengua, corriendo hacia la habitación, arrastrándome a su paso.
Me abrazó en la cama, pasando sus piernas por encima de mis caderas, y su brazo por mis hombros, de tal forma que apenas podía moverme y estuviera totalmente rodeada por él, que se afianzaba a mí con fuerza, cerrando los ojos. Sonreí. Podía ser tan infantil a veces. Sonrió contra la almohada y abrió los ojos en la tenue luz de la habitación para mirarme.
-Sí, soy infantil.-Dijo, abrazándome con más fuerza.-Y terco y caprichoso y puedo saber lo que piensas en cualquier momento… ¿Podrás vivir con eso? –Susurró en voz baja, fijando su mirada en mis ojos, con sinceridad. Asentí sin darme tiempo de pensarlo.
-Infantil es igual a cabezota caprichoso, así que creo que no es para tanto. Solo tienes un defecto.- Dije reflexionando en voz alta.
-Ya es uno más de los que tienes tú.- Murmuró con voz dulce, haciéndome sonreír y enrojecer, mientras negaba.
-Claaro… Como no soy torpe, ni vergonzosa, ni ingenua… -Callé mientras buscaba alguna cosa más que no me gustara de mí.
-¿Y eso son defectos? –Bufó riendo.- Creo que podré sobrevivir. –Murmuró sonriendo, manteniéndome junto a él. “¿Sobrevivir a qué?” Calló, sin mediar ninguna palabra más sobre eso, simplemente dándome un suave beso en la frente.
Cerré los ojos intentando dormir, o al menos, simplemente disfrutar del momento, sin pensar en nada que enturbiara la comodidad y el calor que me proporcionaba su cuerpo.
Eran principios de Diciembre, y la noche se presentó ante nosotros a toda velocidad, fría y oscura. Pasaron las seis, y seguíamos en la cama, sin dormir, pero sin levantarnos tampoco.
-Quizá deberíamos hacer algún viaje… A algún sitio algo más cálido. Estaría bien, ¿no? –Preguntó, siguiendo la línea de mis pensamientos.
-Me gustaría ir a España… -Bostecé.- No sé, querría investigar un poco mis raíces y ver donde está enterrada mi familia, o algo así… ¿Vacaciones investigadoras? –Le dije, sonriendo, intentando que la idea calara. Myungsoo asintió, sin necesidad de tener que convencerle.
-Pues vamos a España… Y volvemos para Navidades. Además… Seguro que hay muchísimos lugares preciosos para hacer fotos.-Se dijo.
-También deberíamos ir a ver a tu padre…-Murmuré, aun sabiendo que aquel tema no le era del todo agradable. De hecho, enmudeció.- Ya lo sé, no fue un gran ejemplo, pero… Nos ayudó mucho esa vez e incluso murió… Deberíamos visitarle aunque fuera una vez. –Le abracé con más fuerza, escondiendo la cara en su pecho. Myungsoo me acarició el pelo, suspirando.


-Supongo que… Debería ir.-Accedió.- Pero solo si vienes conmigo. – Asentí con fuerza, besando su hombro, haciéndole sonreír. Se mordió el labio inferior, y me abrazó. –Son casi las siete, deberíamos ir yendo al restaurante.-Asentí.
-Pero… ¿Para qué todo esto de la cena?
-Para, bueno… ¿No puedo invitarte a cenar?
Le miré desconfiada, entrecerrando los ojos, intentando sonsacarle algo. Pero se dio media vuelta, decidido. ¿En qué estaría pensando?




38# No olvidaremos, solo seguiremos adelante. Todos juntos. (Final)

Estaba allí, frente a ella, aunque se apoyara contra la pared, y su respiración estuviera agitada por el esfuerzo, la herida se hubiera curado del todo en su cuello, y se viera pálido y demacrado, estaba allí. Vivo.
-Myungsoo…-Dijo en un susurro, su mente llenándose de pensamientos agradecidos, aliviados, extasiados por su visión, gritando en su cabeza.
“Estás aquí” “Pensé que no volvería a verte” “¿Estás bien?” “Oh, Dios mío, me alegro tanto…” Él asintió, formándose una medio sonrisa en su cara, dando un paso hacia el frente, cojeando un poco, sin apenas poder moverse un centímetro más. Alzó un brazo hasta ella, intentando alcanzarla, pero no hicieron falta más esfuerzos. Antes incluso de que pudiera extender sus dedos, buscando el rostro de Selene, ésta ya lo estaba hundiendo en su hombro, abrazándole mientras volvía a sentir que se formaban lágrimas en sus ojos, aunque esta vez fueran de felicidad.
Myungsoo dejó descansar su cuerpo en Selene, sintiéndose más ligero estrechándola entre sus brazos. Inspiró entre su pelo, volviendo a sentirse vivo. Sabía muy bien que lo había conseguido por muy poco, era consciente de que podrían no haberse visto nunca más. Pero no fue así, no…

“Myungsoo, Myungsoo, ¿dónde estabas?” Los pensamientos de ella seguían siendo solo para él, llenándolo de dicha. Cuanto había pedido para que sus fuerzas no se desvanecieran en el camino, para poder verla así, temblando bajo su cuerpo, con el corazón exaltado por ese milagro. Apartó la vista hacia el techo, intentando secar inútilmente sus lágrimas. Se mordió los labios, dejando caer unas cálidas lágrimas que se perdieron, deslizándose hasta su mentón. Agitó la cabeza, removiendo su pelo, y se separó unos centímetros de Selene para poder besar su mejilla, su frente, su nariz y los dedos que buscaban su piel, queriéndose asegurar de que era real. Selene sollozó débilmente, sin dejar de sonreír.


No podía parar de observarla, los ojos entreabiertos, la sonrisa que hacía a sus labios sacudirse, sus pómulos cubiertos por su llanto y su rubor. Simplemente, le hipnotizaba, su imagen quedándose grabada a fuego en su memoria. Dudaba de si incluso con la droga que les habían hecho tomar hubiera sido capaz de olvidar aquello.
Sungjong, Woohyun y Nana tenían los ojos casi fuera de sus órbitas, incapaces de creer lo que veían, con la boca abierta y peligro de que se les desencajara la mandíbula. Se pusieron en pie, sin saber muy bien que hacer ahora.
Por el pasillo también se comenzaron a oír pasos cansados, de cinco chicos que llegaban derrotados por la vida y los catastróficos hechos que habían pasado. Miraban al suelo, y suspiraban cada tanto. Alguien les había dicho donde estarían los demás, y había caminado hasta allí, casi sin seguir ningún rumbo, desanimados. Dongwoo y Sungyeol fueron los primeros en levantar la vista, quedándose parados, deteniendo a todos los demás, que alzaron la mirada, aturdidos. Ninguno se esperaba ver lo que vieron.
Selene y Myungsoo se miraban entre emocionados y sonrientes, algo débiles pero eufóricos, perdidos el uno en los ojos del otro, entrelazando sus dedos, con las frentes casi chocando. Una imagen onírica, donde se reflejaba la luz del atardecer con ese color anaranjado tenue, esas sombras claras de un día que tocaba su fin. Myungsoo estaba allí, vivo. De nuevo.
De alguna manera, consiguieron convencerse rápidamente de que era real, y fueron casi corriendo hasta ellos, saludando y gritando como locos, saltando y sonriendo. Bueno, al menos Sungyeol y Dongwoo así lo hicieron. Sungkyu sentía que se iba a desmayar de alivio de un momento a otro y se apoyó abrazando a Hoya, que miraba todo con una gran sonrisa, aunque con ojos incrédulos.
-¡Yaaaah! ¡Myungsoo-yaaah!-Chilló Sungyeol, acercándose hasta él, haciendo que se separa de Selene hasta una distancia considerable, donde pudieran mirar a sus extasiados amigos.- ¡Estás vivo!-Dijo cogiendo su hombro, con una gran, gran sonrisa.
Myungsoo asintió, cogiendo la mano sobre su hombro, respirando feliz, mientras se iba sintiendo mejor aún por momentos. Habían venido todos allí. Hacía tantísimo tiempo que no les veía… Woohyun, Sungjong y Nana también caminaron, dejando su sopor atrás, hasta él, rodeándolo con sonrisas.
-Nunca dejarás de ser extraño… ¡Pero me alegro tanto de que estés bien! Tío, el mundo se nos echaba encima, no voy a dejar que mueras nunca más. ¡Ha sido horrible!-Woohyun escenificó la tormenta con grandes y rimbombantes gestos, señalando la ventana, siendo ayudado en parte por Sungjong, que ponía énfasis en ciertas partes de su relato.
-No, en serio, Myungsoo… Esto es increíble. Menos mal… Que estás aquí de nuevo.-Suspiró Sungkyu, abrazando su espalda.
-¿Pero cómo lo has hecho? Estábamos seguros de que te habíamos perdido y… Apareces aquí…-Se encogió de hombros Hoya, aunque feliz.
Todos asintieron, mirándole inquisitoriamente, esperando una explicación. Myungsoo alzó los brazos con las palmas hacia el frente, indicándoles calma, y sonrió, cogiendo la mano de Selene, y mirándola con cierta complicidad.
-Realmente no ha sido nada especial… Solo que… Volví a despertar y mis poderes se hacen más fuertes cada vez, así que prácticamente hice que el suelo se moviera por mí.-Dijo, intentando quitar importancia a ese asunto.
-Bueno, eso tienes que explicarlo, vamos, vamos.-Dijo casi saltando un hiperactivo Dongwoo, conduciéndoles a todos dentro.

Myungsoo suspiró, y entró con Selene a su espalda, hasta sentarse con cuidado en una silla, que aunque dura, le daba estabilidad y un respiro a sus piernas.
-Pero… Estoy cansado…
-Pues ya estás sentado, venga, cuenta.- Le animó Sungyeol, curioso.
Myungsoo asintió, sonriendo por los pensamientos de todos, que creaban historias increíbles sobre su extraña resurrección. Negó con la cabeza, procediendo a explicar lo que todos querían saber.
Es extraño de explicar, pero realmente nunca he muerto, bueno… No del todo al menos. Solo es mi cuerpo el que muere, yo sigo siendo consciente de lo que ocurre alrededor… No al principio, pero si desde que me metieron en la ambulancia hasta aquí.
No podía usar mi cuerpo, pero sí que escuchaba y sentía.
-Pero así sin más, ¿no te dolía ni podías avisarles de algo? ¿No podías hacer nada?-Murmuró Hoya, inquisitivo.
No, mi cuerpo sí estaba muerto, no podía manejarlo. Tenía mucho sueño y casi me duermo en varias ocasiones, pero el miedo a morir del todo si lo hacía me despertaba siempre.


Todo lo demás es muy borroso y no puedo recordar bien lo que pasó luego… Supongo que estaba luchado para no dormir y seguir lo suficientemente consciente.
Oí a varias personas hablando de mi herida y analizándome, pero enseguida se hizo silencio, y me transportaron a un lugar donde hacía mucho frío. Todo era frío y silencio, sin nada a lo que atenerme para seguir despierto. Era casi imposible no caer bajo el sueño que sentía, de verdad, si hubiera podido darme tortazos, lo habría hecho. Quería escuchar alguna de vuestras voces y me desesperaba saber que no estabais cerca, ni siquiera podía saber que os había pasado, o que me había pasado a mí.
Poco a poco, estando así, comencé a oír algo más que ruidos mecánicos y sentir algo más allá de la fría banqueta de metal sobre la que estaba mi cuerpo. Parecía que había alguien hablando a mí alrededor solo que el sonido… Ahh… Bueno –Myungsoo no sabía si realmente debía decir que podía leerles el pensamiento, quizá eso les daría miedo. Optó por poner una cara inexpresiva y darles una mirada perdida, como si no recordara que iba a decir a continuación.-Desde entonces, seguí el hilo de la conversación que tenía esa persona consigo mismo, y pude mantenerme despierto, sintiéndome más fuerte a cada momento. Recuperé la consciencia sobre mis poderes, casi alimentándome de ellos. De alguna forma en ese momento, supe que Tao había muerto, y así, la extraña energía de cada uno no tenía que ser compartida, por lo que volvía a mí, y me hacía fuerte.
Al fin podía sentir que realmente me iba a salvar, que no estaba todo perdido, pues ya sentía mi cuerpo incluso, ligeramente conseguía mover la punta de los dedos. Solo que entonces…
Descubrieron mi cuerpo, sacándolo de donde estuviera y transportándolo hasta un sitio hermético, en el que no se oía nada, pero… De alguna forma, olía a muerte. De nuevo estaba aislado, pero habiendo recuperado algo de energía, no me sobrevino el sueño, y pude entreabrir los ojos tras varios intentos. Pero lo que encontré…
Como si me hubieran metido ya en un ataúd, estaba en el crematorio, con el fuego delante de mis ojos, el metal a mi espalda comenzándose a mover, para colocarme dentro de aquel horno. Intenté escapar, reunir energía, pero no lo conseguí antes de quedar encerrado en ese lugar.
Por suerte, tengo este poder increíble, que hizo que pudiera volver atrás, invirtiendo el mecanismo que me había colocado allí, sobreviviendo por poco. Después del más que mal trago, me convencí a mí mismo de que daba igual lo que hiciera, tenía que salir, y… Poco a poco, conseguí moverme, abriendo una brecha en la máquina con mi poder, lo suficiente para escapar antes de que se volviera a cerrar, y así esquivando al hombre que trabaja allí, y caminando lentamente, casi por instinto llegué hasta aquí.
-Y ya está… Os dije que no era para tanto…
Todos asintieron, cerrando las bocas abiertas que el relato les había dejado, intentando mantener su compostura, aclarándose las gargantas algunos, mientras otros se recolocan el pelo.


-Bueno, eso de que no es para tanto lo dirás tú… Estabas muerto y has sobrevivido…-Murmuró Sungjong, algo serio, antes de volver a sonreír, haciendo que todos se rieran, liberando la tensión.
-Bueno, entonces, ya no vas a volver a morir, ¿no?- Rio Hoya. Myungsoo negó con la cabeza.
-Espero que no… Hasta dentro de mucho tiempo.
-¿Y Tao?-Preguntó Nana en un susurro. Selene intervino un momento esa vez.
-No sobrevivirá. Fue Momo quien le atacó, así que supongo que su muerte no es igual, no tiene nada de especial… Solo –dijo algo balbuceante, mirando al suelo intermitentemente.- Está muerto.
Todos asintieron, aliviados aunque serios. Nunca era agradable hablar de muerte. Dongwoo, dispuesto a salir de ese lugar de inmediato, puso una mano en el muslo de Sungjong, mirándole sonriendo a su vez, susurrando un “¡¡Gaja!!” animándoles a ponerse en pie, señalando hacia la puerta. Inmediatamente todos se levantaron, movidos por el buen humor de su amigo y contentos de que todo hubiera salido bien, mientras se lo iban creyendo poco a poco, calando en su interior que sus vidas continuaban, y estaban más vivos que nunca.
-Bueno, pues esto ha sido todo, amigos. Ahora… ¡Vamos a comer algo! ¡Habrá que celebrarlo a lo grande!
-No tan rápido Dongwoo… Tenemos que volver a Seúl, nos íbamos a ausentar unas horas… -Dijo Sungkyu, siendo un total aguafiestas. Todos le miraron casi haciendo pucheros.
-Solo un rato, hyung… Necesitamos relajarnos. Ya cogeremos un avión de vuelta en cuanto podamos. Venga, unas copas, un tentempié… ¿Qué me dices? ¿Eh?-Le propuso Woohyun, cogiéndole por los hombros, haciéndole ir caminando hasta la salida. Se dio la vuelta y les hizo un signo de afirmación a los demás. “Estado de Sungkyu hyung: convencido”
Todos corrieron por detrás de ellos, casi saltando, uniéndose al efusivo humor que todos tenían ya. Sungyeol les iba a perseguir, cuando se giró ligeramente, y tomó a Nana de la mano, alcanzándoles juntos, en un gesto que no paso exactamente desapercibido.
De Myungsoo tiraban Hoya y Dongwoo, aunque desadaptándose a su lento ritmo poco a poco, mientras entraban en un gran debate sobre canciones y pasos de baile. Ahora tenía fuerzas para caminar, pero no pudo mantenerse a la altura de sus compañeros, pues fue parándose para volver la vista atrás hacia Selene. Apenas si se había movidos tres o cuatro pasos. Los contemplaba sonriendo ligeramente, observando su energía y vitalidad, respirando profundamente mientras el vago sol seguía ocultándo su luz en el horizonte.


Parpadeó para fijar su vista en Myungsoo, que le extendía la mano, ladeando la cabeza hacia el exterior, donde las risas y los gritos de los demás se perdían paso a paso. Selene agitó imperceptiblemente la cabeza, preguntándose qué hacía para no estar ya junto a Myungsoo, mientras caminaba rápidamente para tomar su mano.
Enseguida se puso en marcha, pero se vio tirada del brazo, cayendo contra el pecho de Myungsoo, abalanzándose hacia él inevitablemente. La abrazó sin previo aviso, estrechándola, apoyándola contra su cuello, dejando que su respiración cayera sobre él. Selene cerró los ojos sonriendo, acomodándose y pasando una mano por su pecho, dejándola donde latía su corazón, de nuevo admirándose de lo que podía hacerle sentir solo aquel sonido. “Debo de estar definitivamente loca.” Myungsoo rio con aquel pensamiento entre resignado y jocoso.
Tomó su mentón entro los dedos, alzando su mirada, buscando sus ojos una vez más, poniendo sus ojos a la misma altura.
-¿Quieres oír un secreto?-Susurró cerca de su oído. Selene asintió confusa, sin ninguna pista de qué podría ser. Myungsoo sonrió, miró hacia el suelo, y se humedeció los labios con su lengua.-Pe-pero solo lo voy a decir una vez, así que estate atenta…- Selene volvió a asentir, elucubrando alguna hipótesis. Myungsoo sonrió antes de volver a mirarla a los ojos, adquiriendo una mirada penetrante, hipnotizante, situando sus manos a ambos lados de su rostro. Respiró hondo.- Antes… Casi me doy por vencido. Solo había oscuridad y estaba tan cansado de aguantar, dolía tanto… Pero cada vez que me sentía demasiado agotado pensaba en ti, en lo mucho que quería volver a verte, de seguir viviendo… Seguía pensando en ti, manteniéndote a mi lado, en mi mente, y me diste la fuerza que necesitaba para sobrevivir. Solo recordándote era capaz de no rendirme, porque sobretodo, quiero estar contigo, porque… Porque te amo.-Terminó en un susurro, enrojeciendo, sin apartar su mirada de Selene.
Ella se había quedado sin palabras, aunque tampoco tuvo tiempo para contestar, antes de que Myungsoo le robara, además de su voz, sus labios, devorándolos en un beso. Tampoco le hacía falta hablar, se dijo sonriendo, tornando sus caricias efusivas, alcanzando sus manos a entrelazarse en su pelo, mientras repetía una y otra vez en su cabeza, las mismas palabras. “Te amo”. Con cada palabra, el pecho de Myungsoo parecía explotar, llevándole a abrazarse a sus caderas, impregnando su beso de la candente pasión que sentía.
Con ella podría viajar hasta el fin del mundo, subir al Cielo y bajar al Infierno al mismo tiempo. Comprenderla sin palabras, cuidarla hasta el fin. No me cansaré jamás de tenerla a mi lado, haciéndola sonreír, curando las heridas que la vida le pueda hacer, siempre prometiéndome no volver a verla triste. Besarla hasta que sus labios mueran, contemplarla hasta que deje de ver, sin que nada en mi vida tenga más sentido que esto que ella me hace sentir. Porque yo soy suyo y ella es mía. Siempre.
Con una última mirada, y un pequeño roce de sus labios, se separaron, ambos sabedores de lo que iba a pasar a continuación. Uno conociendo los pensamientos de sus amigos, y otra oyendo el rugir de los motores que se acercaban a la entrada.
-¡Ehhh! ¡¡Chiiicooos!! Vamos, que los taxis están aquí ya.-Gritó Dongwoo sobresaltando a ambos.


-¡Ya vamos, Dongwoo! Pero… ¿Qué se supone que ha intentado decir? –Preguntó Myungsoo riendo, caminando hacia la salida. Dongwoo estaba tan entusiasmado que apenas se le entendía cuando habló Selene rio junto a él.
-Que ya están los taxis, señor telépata.
-Es verdad… Íbamos a tomar algo.-Murmuró sintiéndose torpe, recordando con un suspiro. Sonrió. Seguía siendo como siempre.


-¡1, 2, 3! ¡Keonbae!-Todos chocaros sus bebidas con sonrisas eufóricas, tomando un trago todos a la vez, bajo aquella luz de neón parpadeante, en un pobre chiringuito de playa, que la tormenta no había arrasado. Aquella parte de la isla no había sufrido demasiado.
Podrían haber multitud de lugares mejores en la ciudad, pero aquel sitio tranquilo, junto al mar les había ganado el corazón. El sonido de las olas, la brisa marina, comida casera recién hecha y la sensación de la fresca arena bajo sus pies descalzos. ¿Se podía pedir algo más?
-¡Hagamos una hoguera! –Propuso un entusiasta Sungyeol, al que enseguida se le sumó Nana, que fue a pedir algo que pudiera prender. Todos la miraron al salir, enseguida volviendo una mirada traviesa a Sungyeol.- ¿Qué?
-¿Cómo que qué? Habla inmediatamente. ¡Confiesa Lee Sungyeol!-Le obligó Woohyun.


Sungyeol sonrió abiertamente, con una mirada pícara, mientras se encogía de hombros. Myungsoo intentó ocultar su risa, sabiendo de antemano lo que estaba pensando hacer.
Cuando Nana regresó todos la miraron de nuevo, dejándola confusa. Sungyeol no perdió un segundo, y la recogió en un abrazo, tras terminar su vaso de licor de un trago. Sonrió, y la besó delante de todos, aunque ella se intentara separar al principio, acabó dejándose llevar, enzarzándose en un beso que les dejó la boca seca a todos.
Selene reía incrédula. Sabía que pasaba algo entre esos dos, pero aun así no dejaba de sorprenderse. Tras eso, Sungyeol sonrió, burlándose de sus caras de pasmo, y la presentó cogiéndola de la cintura.
-Chicos, esta es mi futura esposa. Saludad a Nana.
Nana le miró sin poder creer lo que acababa de decir, mientras todos, tras la sorpresa inicial, no pudieron más que levantarse de sus asientos, gritando y vitoreando aquella afirmación, con ánimos restaurados, riendo también por la valentía de Sungyeol.
Sungyeol les llevó a todos a brindar otra vez, sin soltar a Nana, ni responder a su inverosimilitud con palabras. No, utilizaba su boca para volver a besarla y sonreírla, mientras elevaba sus hombros. “No he podido evitarlo” Finalmente, consiguió una sonrisa por su parte, y un abrazo entusiasta. Una forma de decir sí, sin necesidad de palabras.
Selene y Myungsoo se miraron riendo, encogiéndose de hombros sorprendidos, aunque divertidos, sin poder creer el giro que había dado la noche. Cuando consiguieron encender la hoguera, el tiempo y el esfuerzo fueron recompensados por la preciosa danza del fuego frente a sus ojos, que les daba calor y les hipnotizaba.
Muchos de ellos comenzaron a bailar, a jugar, saltar o incluso fueron a las orillas del mar, entreteniéndose con cualquier cosa. Selene y Myungsoo continuaron allí, sentados, el uno apoyado en el otro, acariciándose al amparo de la oscuridad, Mirándose, y muchas veces riendo con los demás, hasta que llegó el amanecer sobre la playa. Lo miraron cansados, abrazándose para lidiar con el frío de la salida del sol.
-Creo que va siendo hora de volver a casa.-Murmuró Selene contra el hombro de Myungsoo, mirando hacia la playa mientras sentía sus manos abrazar su cintura y sus labios en su cuello.
Su hogar, aquel sitio donde todo había empezado, donde les esperaba una vida entera, que acababa de comenzar. Tantas cosas que pasar juntos, tantos ratos que vivir… Ahora que lo pensaban, estaban deseando regresar allí… Y seguir creando una historia juntos, sin que nada más que los devenires de su propia vida se entrometieran en su camino.


La luna se ocultó tras una espesa nube, despidiéndose por esa noche, dando paso a un nuevo día, brillante y fuerte, con su luz abriéndose paso ante toda adversidad.