IN COMA
Título: In Coma
Autor: KimHero (@HimeNoKJJ)
Género: Angst, drama, romance. Muerte de un personaje.
Relato
Yongguk, como todos los días de las últimas semanas, se encontraba
encerrado en en un bar, sentado en la barra con una pila de copas de
whisky frente a él. Rezaba por que el moreno de ojos oscuros regresara a
su lado, pero después de lo que había pasado aquella noche, por su
mente sólo podía pasar el rechazo.
A pesar de que la personalidad de
Yongguk siempre era fría y distante, aquél chico, su sonrisa, su
mirada, le hacían ser cálido con él. Siempre distante pero a veces tan
cálido. Demasiada confusión para él.
"-Yongguk no te vayas..-" Recordaba con dolor aquellas palabras de ese pequeño ángel de tez clara. "-...por favor-" las palabras le taladraban el cerebro, no podría soportar ese dolor durante mucho tiempo más.
Se
arrepentía con todo su corazón de haberle hecho aquello a su pequeño,
jamás se lo podría perdonar. Lo último que quería era hacerle daño, pero
era inevitable. Lo amaba, desde luego, pero no de la misma manera,
jamás sería suficiente.
Aquella noche salió del bar, el alcohol
empezaba a mostrarle sus efectos haciéndole perder el control de su
cuerpo, caminaba chocando con todo, apoyándose en las paredes. La
oscuridad de la noche tampoco le ayudaba, no era capaz de ver o sentir
lo que pasaba a su alrededor. "-Yongguk..-" Escuchaba dentro de su cabeza. "-Te necesito-" colocó las manos sobre su cabeza, necesitaba que aquellos recuerdos salieran de su cabeza, necesitaba olvidar todo aquello. "-No te vayas-" Repetía en su cabeza. "-Lo siento.. no puedo evitarlo-" Era lo único que había sido capaz de contestarle en aquél momento.
Yongguk
pasó a un callejón, se dejó caer en el suelo, de rodillas,
completamente derrotado. Sus ojos y mejillas ardían, estaban
completamente rojos. De sus ojos brotaban lágrimas que después recorrían
su mejillas y acababan chocando contra el suelo. Se arrastró hasta una
de las paredes más cercanas de aquél callejón, apoyó la cabeza y espalda
en ésta, se encontraba entre montañas de cajas de cartón vacías. Secó
las lágrimas con una de sus mangas, tras ésto, metió la mano algo brusca
y torpemente en su bolsillo, de éste sacó una navaja, era negra y
plateada. Muy afilada.
Acercó la punta de ésta hacia su muñeca "-No te vayas.. te amo-" Tras recordar las palabras del menor, hizo algo de presión con la afilada navaja sobre su piel. "-Hyung.. por favor..-" Cuanto
más recordaba más lágrimas brotaban de sus ojos, y cuanto más lloraba
más furioso estaba. Presionó algo más la navaja, haciendo que comenzara a
salir de la pequeña herida algo de sangre. "-Lo siento Youngjae.. no puedo seguir con ésto-" Tras aquél recuerdo apretó la navaja con más fuerza contra su piel. El corte ya era bastante profundo. "-No quiero estar contigo-"
Ese recuerdo. Esa mentira. Tiró de la navaja hacia un lado, con una
mueca de dolor en su rostro, algo calmada por los efectos del alcohol.
Después de haber hecho el corte más ancho y profundo lanzó con fuerza la
navaja contra la pared que tenía enfrente.
Notaba como la sangre
no dejaba salir de aquella herida, le dolía, pero ningún dolor podría
superar el que sentía en su interior, el dolor de saber que había hecho
daño a la persona más importante que podría haber aparecido en su vida,
pero ya era demasiado tarde para arreglarlo. Vió a alguien acercarse,
era inconfundible, podría distinguirlo en cualquier situación. -Pequeño..- Gimió entre susurros. -Hyung..qué has hecho?- El menor lloraba al ver a Yongguk en aquella situación, mientras éste sonreía como buenamente podía. -Pensé que no volverías Jae..- Iba perdiendo el conocimiento, la sangre comenzaba a faltarse. -Pequeño.. te amo-
Sus ojos, poco a poco se iban cerrando, Youngjae tapó la herida del
mayor con la propia tela de su camiseta. Pero era demasiado tarde. -Por favor.. no te vayas- Repetía el menor una y otra vez. Yongguk, finalmente cerró los ojos, para siempre.
"Era invierno, la lluvia caía por todas partes, lo empapaba todo. El cielo oscuro hacía que el día, para todos fuera un poco más triste, pero aquello no impedía a aquél hombre coger su flamante coche y salir a dar vueltas a toda velocidad por la ciudad, de día o de noche, a cualquier hora, le viera quien le viera, todo el mundo le conocía en aquella ciudad. Aquél día a pesar de la lluvia tenía algo importante que hacer. Hyun Woo estaba en el garaje de su casa, limpiaba aquél brillante motor de su precioso coche. Era realmente impresionante lo que brillaba y relucía a simple vista. Hyun era un hombre obsesionado con los coches, se había gastado demasiado dinero en aquél coche y no podía permitir que ni una sola mota de polvo rozara alguno de los recovecos de aquél coche.
Un pequeño niño de apenas doce años se acercó a su padre, mirando con interés lo que éste hacía.
-Papá ¿Ésta noche podré ir contigo?- El padre miró a su hijo con el ceño algo fruncido.
-Vamos a ver ¿Cuántas veces te he dicho que aún eres muy pequeño?- Le dedicó una pequeña sonrisa a pesar de todo, y el niño, con la cabeza gacha asintió.
-Pero.. quiero verte correr, nunca te he visto.. y siempre me lo cuentas todo.. quiero verte- El padre se arrodilló frente a su hijo y colocó las manos sobre los hombros del mismo.
-Vamos a ver Ji Sun, ya te lo dije, cuando tengas quince años te dejaré venir a todas las carreras que quieras- El niño dejó escapar una pequeña y libiana sonrisa, realmente quería ver a su padre en acción, lo deseaba con toda su alma.
-Vaale..- Suspiró el niño que salió corriendo hacia un pequeño coche descapotable de plástico que había en el almacen y haciendo los efectos de sonido del coche él mismo con sus labios empezó a dar vueltas por ahí, a pesar de que la lluvia no dejaba de mojarle. El padre ignoró aquello, y simplemente siguió limpiando su deslumbrante coche.
Era de noche y toda la familia estaba reunida en el salón. En el sofá más grande estaban el hombre y su preciosa mujer abrazados mirando hacia la tele mientras se acomodaban de vez en cuando debajo de las sábanas. Justo frente a ellos, el niño estaba acostado en el sofá, estaba con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa, la manta era tres veces más grande que él y le tapaba más arriba de la boca. Al lado del sofá donde el pequeño estaba echado había una cuna mecida por la mano de la madre. El pequeño bebé que había dentro comenzó a llorar y gritar, el niño se despertó sobresaltado y se levantó corriendo del sofá, acercándose a la cuna para acariciarle la barriga a su pequeña hermana.
-Mamá.. ¿Por qué llora?- La madre se incorporó y se colocó detrás del niño posando las manos sobre los hombros de éste.
-Creo que tiene frío.. ¿Quieres dormir con ella Ji Sun?- El niño miró a su madre con la sonrisa más amplia que pudo mostrar en aquél momento asintiendo con la cabeza.
-Venga, échate en el sofá- Así lo hizo -Meteté más hacia dentro- El niñó siguió sus órdenes. Era un sofá bastante amplio, por lo que cabían él y el bebé sin ningún peligro. La madre cogió con cuidado al bebé, lo meció unos segundos entre sus brazos y luego lo echó al lado del niño ya tumbado, éste pegó al bebé todo lo que pudo a él, dejando un pequeño besito en la frente del bebé, la madre los tapó a los dos. Ji Sun, con los ojos achinados y una leve sonrisa en los labios no dejaba de observar los rasgos de su diminuta hermana.
-Serás la niña más bonita del mundo Jinnie..- Murmuró el niño cerca del oído de su pequeña hermana, la abrazó y ambos se quedaron dormidos.
Ya era bastante de noche, Ji Sun despertó ahora en su cama, por debajo de la puerta de su habitación se podía ver una pequeña rendija de luz proveniente del pasillo. El curioso niño se levantó de la cama y se acercó a la puerta, abriendo tan solo una pequeña rendija, por ésta podía apreciar a sus padres, estaban hablando, más bien dando gritos.
-¿Por qué vas a ir?- Pronunció la madre con su suave voz.
-Por que me da la gana- Gritó el hombre acercándose más a la mujer. -¿Crees que me vas a mandar? ¿Crees que haré lo que tu me pidas?- La mujer negó con la cabeza, dando varios pasos hacia atrás. -Pues entonces deja de decirme lo que tengo que hacer y lo que no, joder.- El hombre la cogió con fuerza del brazo y la empujó hacia un lado haciéndola chocar contra la pared. No era la primera vez que veía aquél tipo de escenas. Pero aquél día era diferente, su madre no gritaba, simplemente lloraba, ella entró en la habitación y cerró la puerta. Ji Sun salió sin hacer ruido y bajo las escaleras, antes de que su padre llegara al coche, el niño ya se había metido en la parte trasera del flamante coche rojo. Se escondió detrás del asiento, y teniendo en cuenta que las lunas estaban tintadas el hombre no se percató. Subió al coche y comenzó a conducir hasta un enorme descampado que había a las afueras de la ciudad. Cuando aparcó en la línea de salida de aquél lugar el hombre bajó del coche y se acercó a una chica, que a diferencia de él era jóven y atractiva. Él la agarraba del trasero con ambas manor y ella besaba su cuello sin piedad alguna. El niño no entendía aquello. ¿Por qué su padre estaba tocando y dejándose hacer por una mujer que no era su madre? Bajó del coche y se escondió donde pudo.
El hombre al terminar con aquella chica volvió al coche. A su lado se colocaron un par de coches lujosos, pero en comparación ninguno podía competir contra él por mucho que lo intentasen. A su lado uno de los coches era de color azul, el chico que había en el lugar de piloto, era menor que su padre, o al menos aquello parecía, el chico miraba a su padre con odio. Éste se colocó más cerca del camino que recorrerían los coches, habían curvas cerradas y rampas muy empinadas, todo lo que le había contado su padre parecía ser real; chicas, curvas, coches, rampas, velocidad.. Aquello realmente le emocionaba, menos el hecho de que su padre tocara a otra mujer. Una chica joven y bonita se puso entre los coches, dió el toque de salida y los coches que allí se encontraban arrancaron los coches dejando tras ellos unas largas tiras de humo. El niño fué corriendo a través del recorrido a escondidas observando como su padre corría con el coche, no podía dejar de sonreír, por fin lo podía ver, vivirlo, aquello era todo lo que quería, a pesar de la lluvía que mojaba toda su piel, Ji Sun era feliz.
El coche de su padre iba el primero "Como siempre.." pensó el niño al recordar las palabras de su padre cuando le contaba sus carreras. A pesar de ser el primero, el coche azul lo seguía muy de cerca, el coche rojó frenó a la hora de hacer una de las curvas en cambio, el coche azul aceleró en la misma haciendo que ambos quedaran a la misma altura, tras la curva venían unas cuantas rampas, una a cada lado. Ji Sun seguía corriendo alrededor del circuito animando a su padre por dentro, deseándole lo mejor.
Cuando ya estaban llegando a la línea final, una rampa estaba justo en el centro, quien la cogiera primero llegaría antes a la meta, y definitivamente sería el ganador. Ambos apretaban el acelerador al máximo, pero aún así seguían en paralelo, pero la rampa final estaba cada vez más cerca. En el último momento el coche azul aceleró, pero para el que iba detrás fué demasiado rápido, no sabía por donde meterse, derrapó y empezó a dar vueltas sobre si mismo sin control alguno, intentaba frenar. Pero le era completamente imposible, sin poder evitarlo, el coche chocó contra una pared de cemento, el motor no dejaba de echar humo. El niño salió corriendo en busca de su padre, le daba lo mismo que lo vieran, lo primero era él. Se acercó al coche, y abrió la puerta del piloto, vió a su padre, estaba medio inconsciente. De la cabeza del hombre brotaba un chorro de sangre, el niño le levantó la cabeza a su padre, éste lo miró sonriendo muy suavemente y le sonrió.
-Ji Sun.. - murmuró el padre casi sin poder respirar.
-Papá.. ¿Estás bien?- La gente se acercó al coche, hicieron un corro alrededor de ambos, pero ninguno hizo nada.
-Hijo.. cuidalas..- El hombre con un gran esfuerzo, cogió de la nuca a su hijo, el cual no podía dejar de llorar, y le dió un pequeño beso en la frente, separándose después de él con una pequeña sonrisa. Una mujer histérica corrió hacia él, gritando el nombre del hombro, con un mano dió un empujón al niño echándolo al suelo de espaldas. Para la mujer era un poco tarde, el hombre ya no respiraba.
-Una hora antes-
-¿Por qué vas a ir?- Pronunció la mujer con una suave voz.
-Por que me da la gana- El hombre se acercó a la mujer que tenía delante. -¿Crees que me vas a mandar? ¿Crees que haré lo que tu me pidas?- La mujer negó con la cabeza, dando varios pasos hacia atrás asustada. -Pues entonces deja de decirme lo que tengo que hacer y lo que no, joder.- El hombre la cogió con fuerza del brazo y la empujó hacia un lado haciéndola chocar contra la pared. La mujer se limitó a llorar, entró en la habitación y siguió llorando en silencio, no quería despertar a ninguno de sus dos hijos. Cuando ya estaba algo más tranquila y sabía que su marido ya no se encontraba en casa, salió de la habotación silenciosamente, y se acercó a la habitación contigua abriendo la puerta cuidadosamente. En ésta dormía su pequeño hijo, entró con sigilo, acercándose a la cama, pero la claridad de la luz del pasillo le mostró que el niño no estaba en su cama. Salió algo nerviosa del cuarto del pequeño, fué al aseo, a la cocina, a la habitación del bebé, al jardín, pasó por todas partes. Pero nada, no había ni rastro de él. Cogió al bebé, y lo metió en su silleta, colocándolo en el asiento delantero de su pequeño y simple coche. Sólo se le ocurría un lugar donde pudieran estar su marido y su hijo. "Por favor.. tened cuidado.." Pensaba la mujer mientras iba en busca de su familia, iba más nerviosa de lo que su cuerpo le permitía, llegó al lugar donde pensaba buscar. Un descampado a las afueras de la ciudad. Cuando llegó no había nadie en la línea de salida, pero al fondo veía una nube de humo, se acercó hasta donde se encontraba el barullo de gente, aparcó justo detrás de ellos, los cuales se dieron la vuelta para mirar quien acababa de llegar. La mujer reconoció el coche y no pudo reprimir un pequeño grito. Salió del coche todo lo rápido que pudo y se acercó a la puerta del conductor del coche rojo que allí se encontraba, vió a su hijo cerca de su padre, y a su marido sangrando. Su respiración comenzó a agitarse, se acercó al niño y le dió un empujón haciéndole caer al suelo de espaldas, el niño no dejaba de llorar, la mujer se acercó a su marido. Tocó su cuello, su pecho y su muñeca, pero ninguna de las tres daba ninguna señal de vida en el hombre, la mujer entró en llanto, aquello no podía estar pasándole, no podía perder a su marido, no con dos hijos que cuidar, no podía dejarla sola, de ninguna de las maneras, era su marido, era su amigo y compañero. No podía dejarla sola. La mujer empezó a gritarle al cuerpo de su marido. Éste no reaccionaba."Ji Sun despertó al sentir el sol entrar por la ventana y rozar su cara, a su lado no estaba su pequeña hermana, era sábado y la niña siempre se levantaba pronto para cocinar dulces con su madre. Se incorporó en la cama y se puso una mano en la cara, su piel brillaba, estaba completamente sudoroso, y de sus ojos caían pequeños hilos de lágrimas. "¿Por qué? ¿Por qué tengo que volver a recordar eso?" Pensó, el sueño, mejor dicho que acababa de tener hizo que sus defensas mentales bajaran a cero, no podía soportarlo. Su hermana lo estaba pasando mal, su madre lo estaba pasando mal, y él lo pasaba mal por los tres. No pudo reprimirse más, a pesar de llevar años sin soltar ni una sola lágrima, empezó a llorar. La muerte de su padre delante de él lo había llevado a ser un chico cerrado, a no querer confiar en nadie, odiaba a su padre, por haberlo dejado, por haber abandonado a su madre y a su hermana tan pronto. Lo odiaba por haber perdido aquella carrera. Se levantó de la cama, su estómago rugía, pero no podía ir a desayunar antes de darse una ducha.
Ya era la hora, la noche había llegado y con ella la oscuridad y la luz artificial. Las calles centrales de Chuncheon estaban abarrotadas de gente que salía a pasear, de fiesta.. En el puente ya había una aglomeración de gente, humo y coches. La música sonaba a través de uno de los coches que allí estaban. Era una especie de furgoneta que parecía más bien un todo terreno, era negra con vinilos de llamas en los laterales y las puertas traseras, las cuales, abiertas mostraban el interior de aquél vehículo. En el centro había un portátil, el cual estaba conectado a cuatro subwoofer, ocho altavoces simples, tres pantallas y una bola de discoteca. Apoyado en la puerta del piloto había un chico de tez oscura. Llevaba el pelo recogido por una coleta, en ésta habían rastas rubias, morenas y negras que le llegaban casi a los hombros. En sus labios se le dibujaba una amplia sonrisa, ésta advertía la felicidad que aquél chico estaba sintiendo, era de esperar, pues rodeaba con cada uno de sus brazos a un par de chicas, bastante exhuberantes, sus ropas eran cortas y sus cuerpos esbeltos.
Dante debía salir en silencio, dió un suave beso en la pequeña cabecita de su hermana la cual estaba echada en la misma cama que él. Salió de la habitación con la chaqueta en la mano. Pasó por la habitación de su madre por si aún estaba despierta, la mujer estaba echada en la cama durmiendo tranquilamente. Se encaminó a su coche, con las llaves en una mano y la chaqueta en la otra. Entró en el coche y salió del garaje más rápido de lo que debía. En cuestión de minutos había llegado al puente, allí, en la línea de salida, se encontraba un deportivo naranja brillante con luces de neón que se iluminaban conforme el motor rugía. En el capó delantero Haneul estaba apoyada esperándole con una sonrisa reluciente. A su lado se encontraban las dos mismas chicas de la vez anterior, de éstas pudo escuchar como la llamaban "Sunny" pensó mientras sonreía aparcando justo a su lado. Ésta cuando lo vió llegar se metió en el coche bajando la ventanilla y mirándole.
-¿Estás preparado?- Dijo ella sonriendo de medio lado apretando el acelerador.
-Me gusta tu coche, Sunny..- Dijo él con una sonrisa en los labios, subiendo de nuevo la ventanilla dando así por finalizada aquella conversación. La misma chica de la vez anterior se colocó entre ambos coches. Alzó ambas manos y repitió a gritos.
-La única regla.. es que no hay reglas- Tras unos segundos con las manos alzadas, bajó los brazos con un golpe seco, inclinándose hasta quedar a cuclillas.
Ambos pisaron el acelerador, dejando tras ellos dos carreras de humo. Los coches iban paralelos el uno al otro, Dante pisó el acelerador hasta el fondo, adelantándola unos metros, hizo un giro bastante peligroso sobre si mismo, quedando al revés, con la ventanilla justo al lado de la de la chica. Bajó la ventanilla y con una sonrisa ladina la miró, alternando la vista entre ella y el retrovisor.
-Señorita misteriosa!- Gritó Dante. Ella se limitó a regalarle una mirada de desprecio ante aquella temeridad y sus ganas de perder "Imbécil" pensó ella sin decir nada.
-Si te gano me deberás una cita- Gritó Dante con una sonrisa de lado a lado . Ella no pudo resistir aquella sonrisa tan reluciente. Asintió con la cabeza y y gritó aún mirando al frente.
-Jamás me ganarás!-
Él, con una sonrisa algo sarcástica subió también la ventanilla, pisó el acelerador, y pasó por detrás del coche naranja, quedando al lado contrario que antes de nuevo de frente a la carretera. Le dedicó una sonrisa y pisando el acelerador al máximo, el coche de Dante era notablemente más rápido, por lo que a escasos metros de la meta, simplemente la adelantó llegando en primer lugar.
La chica aparcó al lado de Dante, éste salió del coche con una leve sonrisa en los labios acercándose a la ventanilla de ella, ésta nisiquiera lo miró, pisó el acelerador y se fué del lugar, nadie, incluido Dante esperaba aquella reacción por su parte. Volvió al coche tan rápido como ella había desaparecido de su vista, a pesar de que su coche era notablemente más rápido que el de ella la distancia ya era bastante notable. Ella daba giros, vueltas, frenazos, y demás cosas que a él le estaban volviendo loco, pero simplemente las copiaba tal y como las veía en ella. Haneul, cada vez más cabreada, acabó por meterse en un callejón sin salida.
-Mierda..- Suspiró la chica, dándole un golpe algo fuerte al volante con una de las manos. Miró por el retrovisor y vió como el coche rojo que la seguía aparcaba tras ella cerrándole el paso. Dante salió del coche, cerrando tras él con un portazo. Se acercó a la puerta de ella, dándole toqueas al cristal con los nudillos. A pesar del enfado que llevaba encima, Haneul bajó la ventanilla sin llegar a mirarle, con las manos aún apretando el volante.
-Tienes muy mal perder ¿No crees?- Dijo Dante con el ceño fruncido por el cabreo que le iba aumentando por momentos. Ella pisó el acelerador, el coche no se movió del sitio, pero los neones comenzaron a iluminarse.
-Sólo te he ganado, no es para tanto, sabías que pasaría- Conforme él iba hablando hacía rugir el motor con más fuerza. Al terminar de hablar, la chica salió del coche con algo de brusquedad, haciendo que la puerta empujase unos pasos atrás a Dante que estaba apoyado en ella. Se acercó a él dando grandes zancadas, con un dedo chocando contra el pecho del chico lo miró fijamente a los ojos, pronunciando con voz clara.
-No es mal perder gilipollas, lo que no puede ser es que llegues de un día a otro de la nada y mandes mi reputación a tomar por cu..- Dante la miraba sorprendido, por como estaba actuando, pero al escuchar las sirenas de los coches de policíacon una mano le tapó la boca mientras con la otra la rodeaba por la cintura pegándola completamente a él. Con cuidado dió pasos hacia atrás hasta hacer chocar su propia espalda contra la pared.
-La policía.. cállate..- Susurró cerca del oído de la chica, lo que hizo que le recorriera un interesante escalofrío, desde lo más bajo de sus tacones, hasta su cabeza, pasando por cada uno de los pelos erizados que tenía en su cuerpo.
-Por cierto, estás preciosa cabreada.. Sunny- Le susurró de nuevo mirándola fijamente a los ojos destapándole la boca después. Ella, tras sentir como sus mejillas comenzaban a arder de la vergüenza se separó de él con un empujón.
-¿Pero de qué coño vas?- Lo miró con aquella mirada fulminante que le había echado aquella misma mañana en la azotea del instituto.
-Joder.. parece que no te gustan mucho los piropos, pero bueno, mejor me voy..-
Su tono de voz se había suavizado comparado con como le estaba hablando minutos antes, realmente se sentía mal a pesar de que tenía claro que no había hecho nada malo. Sin mirarla caminó hasta su coche, dió marcha atrás y salió del callejón sin siquiera mirarla.
El camino a casa se le hizo bastante pesado, no dejaba de recordar las palabras de aquella chica "Tsk, se creerá la reina o algo.." Pensó. Tras unos minutos conduciendo llegó a su casa, y metió el coche silenciosamente en el garaje. Pasó por el pasillo hasta llegar a la cocina, realmente necesitaba tomar algo. Para su sorpresa la luz estaba encendido y su madre sentada en una silla "Joder.." pensó al verla. Ésta se levantó de la silla sin cuidado y se acercó a su hijo con una mirada algo feroz.
-¿Cuantas veces tendo que repetirte que no quiero que cojas el jodido coche del garaje para que lo entiendas?- Dijo ella entre gritos y lágrimas.
-Mamá yo.. sabes que amo conducir..- Musitó el chico cabizbajo.
-¡ME IMPORTA UNA MIERDA!- Gritó la madre entre sollozos.
-¿Quieres acabar como tu padre?- Al escuchar aquello, Dante no puso reprimir una mirada de desprecio hacia su madre. Los dientes le rechinaban de la rabia.
-No vuelvas a compararme con él. ¡JAMÁS!- Dijo devolviéndole el grito.
-Pues eres exactamente igual de estúpido que él- Sollozó de nuevo la mujer agachando un poco la cabeza entre lágrimas.
-Él era un perdedor de mierda. Yo no he perdido una sóla carrera en mi vida, y no tengo intención de dejar de perderlas por que a ti no te de la gana que yo conduzca. ¿Es que no lo entiendes? Esto se ha convertido en mi vida ¿Y sabes? Lo siento mamá, pero tú no vas a poder camb..- Un guantazo de la mujer le calló la boca de inmediato. Un pequeño grito resonó en aquella habitación, ambos se giraron hacia la puerta. Jinnie salió corriendo hasta alcanzar a su hermano abrazándole por la cintura, él simplemente colocó una mano en el pelo de la niña.
-¿Jinnie? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estabas escuchando?- La niña se limitó a llorar y a abrazar a su hermano. Él se inclinó frente a ella, cogiéndole con ambos brazos.
-Vamos a dormir pequeña..- Miró a su madre durante unos segundos, seguía llorando.
-Buenas noches mamá- La madre cayó al suelo de rodillas, se sentía impotente y dolida por el comportamiento de su hijo, no sabía que hacer.
-¿Puedo dormir contigo verdad?- Dijo la pequeña con los ojos aún llorosos.
-Por supuesto enana- Al llegar a la habitación echó a la niña sobre la cama. Él se desvistió, quedando simplemente en boxers, algo más arriba de éstos se podían ver sus abdominales bastante trabajados. Se echó al lado de su hermana, la cual se acurrucó contra su pecho, Dante la abrazó dándole un dulce beso en el pelo.
-¿Algún día tendré un novio como tú?- Preguntó la pequeña con una sonrisa invisible ya que no había ninguna luz encendida en aquella habitación. A él le fue casi imposible reprimir la sonrisa que aquella palabras le produjeron.
-Si alguna vez tienes un novio como yo, le partiré la cara- La pequeña rió al escucharlo.
-Yo lo querré mucho, mucho más que ti, por malo..- La pequeña risa de la niña dejó atontado al mayor. Saltaba a la vista que Jinnie era la mayor de las debilidades del chico.
-Más razones para darle una buena paliza- El chico sonrió dulcemente.
-Ahora duerme mi pequeña princesito ¿Vale?- La niña le dió un pequeño beso en la mejilla y cerró los ojos, murmurando casi en silencio.
-Te quiero Jixun- El mayor la abrazó con fuerza y susurró.
-Y yo a ti Jinnie-
"Gracias por hacerme sonreír pequeña.." pensó instantes antes de quedarse completamente dormido.
-Ji Sunnie..- Susurraba una voz dulce cerca del oído del chico. -Ji Sunnie..- El chico parecía no inmutarse, se le notaba en la cara que estaba profundamente dormido, la niña se acostó al lado del chico y empezó a tocarle la cara con un dedo pero el chico seguía sin moverse, de golpe con una sonrisa en los labios, el chico abrió los ojos y cogió a la niña de los costados, echándosela encima y empezando a hacerle cosquillas, ésta reía sin poder parar, pataleaba intentado que parara de hacerle cosquillas, tras unos minutos, el chico la echó a su lado y la miró con una sonrisa. -Jinnie, un día vas a morir de risa ¿Lo sabes verdad?- La niña asintió con las mejillas infladas y una pequeña sonrisa en los labios, se levantó de la cama y cogió a su hermano de la mano para tirar de él hacia la cocina.
-Mamá y yo te hemos preparado el desayuno Jixun-
-¿Cuántas veces te tengo que decir que no me llames Jixun enana?- La niña giró la cabeza y le sacó la lengua al chico, éste negó con la cabeza y se dejó llevar por la pequeña. Media un metro y pocos centimetros, apenas le llegaba a la cintura. Ambos entraron a la cocina, la niña se sentó en la silla más alta, y él justo a su lado.
-Buenos días mamá- la madre aún terminando las tortitas que estaba preparando en la sartén se giró y miró a su hijo con una pequeña sonrisa en los labios.
-Buenos días hijo ¿Cómo has dormido?- La mujer, a la que ya se le notaban crecer las canas, y las arrugas empezaban a distinguirse en la cara se acercó a la mesa con las tortitas y el zumo hecho en una bandeja, lo dejó en el centro de la mesa y se sentó frente a sus hijos con una sonrisa, él la miró devolviéndole la sonrisa.
-Bien, gracias ¿Y vosotras?- Pasó una mano por el pelo de Jinnie la cual sonreía con la boca aún llena de tortitas.
-Muy bien- Dijeron las dos a la vez. -Hoy dormí con mamá por que tenía miedo- Él miró a su madre la cual observó a la niña entre suspiros.
-¿Aún no se le pasa?- La niña, a pesar de que sabía que hablaban de ella, simplemente comía y bebía sin opinar nada, le encantaba comer como a nadie en el mundo. Aunque aquello terminaba por notársele en la tripa.
-No.. aún no- La madre suspiró agachando la cabeza hacia el plato.
-Jinnie, que te parece si ésta noche duermes conmigo?- La niña giró la cabeza y miró a su hermano con los ojos brillantes, se incorporo en la silla y lo abrazó con fuerza por el cuello. Éste correspondió el abrazo y terminó con el desayuno. Cuando se disponía a dejar la mesa su madre lo cogió del brazo y le dijo que esperase.
-Hoy tengo entrevista de trabajo.. ¿Podrías llevar a Jinnie al colegio?-
-Claro mamá, antes de clase la llevaré- La madre mandó a la pequeña a prepararse para su primer día en aquél colegio. El chico fue al baño, se peinó y arreglo. Volvió a la cocina y vió a la pequeña emocionada en la puerta con la mochila y arreglada para ir a clase. Cogió su propia mochila y agarró a la pequeña de la mano para salir de casa. Durante el camino hasta el colegio jugaron a varios juegos de palabras, curiosamente siempre ganaba la pequeña. Una vez llegaron al colegio, la niña se giró y le dió un pequeño beso en la mejilla a su hermano.
-Luego vendré a por ti ¿Vale preciosa?- La pequeña asintió y salió corriendo hacia el interior del colegio.
Ji Sun fué hacia el instituto, a pesar de tener ya la mayoria de edad, todavía estaba en el ultimo curso, ya que por cuestiones de mudanzas y demás había tenido que repetir. Entró a la clase que tenía apuntada, cuando llegó la puerta estaba abierta, y todo el mundo estaba por ahí dando vueltas, no habían demasiados sitios libres, al fondo, justo al lado de la ventana había uno libre, se acercó dejando la mochila sobre la mesa y se sentó en su pupitre mirando por la ventana. No conocía a nadie, y conocer gente, hacer amigos, para volver a mudarse en poco tiempo no le hacía precisamente ilusión. Todo el mundo lo miraba y cuchicheaba por lo bajo sobre él. Ji Sun simplemente los ignoraba pues ya estaba acostumbrado a aquella situación.
El profesor entró en clase y todos se sentaron cada uno en su lugar y en completo silencio, era un hombre mayor, que imponía bastante respeto. Se colocó frente a la pizarra y los miró a todos en busca de uno solo.
-Ji Sun, venga aquí- Ji Sun se levantó y caminó hasta al lado del profesor, al cual le sacaba casi una cabeza. Éste le hizo una seña para que se presentase.
-Hola, soy Ji Sun, tengo 18 años y vengo de Seúl, espero conocer gente y..- Antes de terminar la frase vió algo que lo dejó bastante sorprendido, esa chica, aquella chica que estaba en el asiento de delante del suyo le sonaba mucho su cara, debía conocerla, vólvió a la realidad y siguió. - ..y bueno, nada más- Hizo una pequeña reverencia y volvió a su asiento, todos aplaudieron. El profesor los mandó a abrir el libro y empezar a tomar apuntes, Ji Sun así lo hizo, pero de todas forma por su cabeza seguía pasando la chica que tenía delante. ¿De qué podía conocerla? Decidió escribirle una notita en la que se podía leer "¿Nos conocemos de antes?" Se la lanzó mientras el profesor estaba de cara a la pizarra, siguió copiando mientras la chica contestaba, ésta pasó la mano hacia atrás y él le cogió la nota. En la respuesta ponía "Con que Dante ¿no?" No pudo evitar reprimir una sonrisa, pero a pesar de aquello él seguía sin saber quien era ella. "Vaya.. veo que nos conocemos ¿Quién eres?" Volvió a lanzarle la notita, cuando la leyó, la chica no pudo reprimir una pequeña risa, el profesor se dió la vuelta y la miró.
-¿Lo ve gracioso señorita Haneul?- Ella agachó la cabeza y negó.
-No.. perdone..- Volvió a reir, ésta vez con una mano en la boca y más silenciosamente. Cogió la nota y contestó "No lo sé.. tú que crees? ¿No te acuerdas de mi?" Al leer aquello Ji Sun sonrió de medio lado, ya lo recordaba. "Oh.. eres tú señorita misteriosa.. Con que Haneul ¿no?" Le devolvió la nota en la que ponía "Sabes mi nombre, pero no quien soy. Te espero al terminar las clases en la azotea." Ahí terminó su conversación, Ji Sun decidió dejarlo estar, pensaba ir, por supuesto, pero la dejaría con la duda hasta el momento. En el resto de clases de la mañana se dedicaron varias miradas y sonrisas. Él no podía evitar dejar de mirarla, era ta diferente a la noche en la que la había visto. El pelo ondulado y rojo se había convertido en un recogido hecho rápido, sus ropas elegantes y ajustadas, se habían convertido en ropa más bien grande y las tonelada de maquillaje habían desaparecido. Además llevaba unas gafas grandes de pasta. Cuando tocó el último timbre, ambos salieron rápido de clase, ella salió antes, él simplemente se limitó a seguirla, pues no conocía el lugar y no sabía como llegar a la azotea. Cuando ella entró subió las escaleras, él entró detrás cerrando la puerta. Ambos subieron hasta arriba. Cuando él llegó ella estaba en el tejado de una especie de caseta, sentada en el borde mirándole. Él, por otro lado se sentó frente a ella pero en el suelo de abajo.
-Vaya vaya.. Dante ¿eh?- Ella rió mirándole, y él sonrió burlón sin apartar la vista de ella.
-Con que Haneul ¿mh? Bonito nombre..- Ella chasqueó la lengua, parecía que le molestaba que le dijeran piropos. Ella se echó boca arriba en el tejado mirando hacia el cielo, él seguía mirándola.
-Cuéntame cosas sobre ti "Dante" ¿O debo llamarte Ji Sun?- Ella rió algo sarcástica sin girarse a mirarlo.
-¿Qué quieres saber?-
-¿Por qué fuiste a un sitio así cuando eres nuevo en la ciudad?- Él simplemente rió.
-Me gusta la velocidad. Y me gusta ganarle a novatos como esos.- Ella se puso en pie, su mirada lo dijo todo, lo acababa de fusilar con ésta, algo que le sorprendió ¿Por qué lo miraba así? Realmente tenía razón, eran unos novatos, les había ganado a todos a la primera.
-No vuelvas a decir eso. No son novatos. Tú eres el que viniste con el oxido. Ellos no llevan-
Se quedo bloqueado, no sabía que decir ante aquello, simplemente se echó y cerró los ojos.
-Novatos..- Murmuró bajito para que no le escuchara. Ella bajó rápidamente y se colocó de pie justo tras su cabeza.
-Vuelves a decirlo y te chafo la cabeza.- Al abrir los ojos, la falda de la chica se abría ante él, su mirada fue directa a lo que se hallaba debajo de aquella falda.
-¿Te gusta provocar a los demás?- Se sorprendió al escucharlo ¿Cómo podía ser tan grosero con una chica? A Haneul no le faltaban ganas de pegarle, pero sus modales se lo impedían, si hubiera sido en otro momento le hubiera dado lo que merecía. Igualmente, sus mejillas tomaron un color algo más rosado. Se apartó un poco de él sin dejar de mirarle.
-Eres tú el pervertido que sólo sabe aprovechar para mirar- Aquella chica parecía completamente diferente a la chica que había conocido la noche pasada. De ser una chica dura y sexy, a ser una chica dulce y tímida. Aquello le gustaba Ji Sun, que no podía dejar de sonreír.
-Ésta noche vendrás de nuevo al puente?- Le preguntó ella con el ceño algo fruncido.
-Si la señorita misteriosa me da permiso, iré, si no, no-
-Te doy mi permiso.. de hecho, te reto a una carrera, pero sin usar el óxido- Él la miró con una sonrisa ladina en los labios ¿Quería quedar en ridículo delante de sus amigas? Por el encantado. No había nada que le gustase más que ganar. Se levantó del suelo y le ofreció la mano, ésta la estrechó.
-Trato hecho, ésta noche sabrás lo que significa la palabra "Perder"- Ella sonrió y tiró de su mano para acercarlo a ella y susurró cerca de su oído con una pequeña sonrisa sarcástica.
-Mh.. ésta noche vas a descubrir el sabor de la derrota- Se alejó de él, dándole antes un pequeño empujón. Cogió su mochila y bajó las escaleras de dos en dos corriendo. Se quedó boquiabierto, no esperaba lo que acababa de suceder. ¿Realmente pensaba que le iba a ganar? ¿A él? Nunca había perdido ni una sola carrera, contra nadie. Pero estaba dispuesto a competir contra ella si así lo quería. A pesar de todo, no podía dejar de sonreír. Pasó el día deseando en que llegara la noche.
Era de noche, la madrugada ya se había adentrado en la ciudad. Las luces brillaban a más no poder, no había ni un solo rincón de la ciudad donde hubiera un sólo ápice de oscuridad, hasta el más estrecho de los callejones tenía una farola o una ventana que lo iluminara. Era una ciudad bastante grande, habían zonas abarrotadas de altos y bastos edificios, en cambio, habían zonas industriales, donde habían miles de naves. En funcionamiento o no, pero ahí estaban. Luego estaba el puente de Yongseo, era un puente bastante largo y ancho, tenía una iluminación fascinante, era espectacular ir allí por la noche, pero nadi solía hacerlo, ya que allí por la noche solían rugir los motores de coches de gama más bien alta, los colores
eran bastante llamativos. Éste tipo de coches no se solían ver por el día, nadie conocía a la
gente que los llevaba, era un secreto de aquella "banda" a la que la gente solía llamar "Non stop" por que ninguna noche faltaban aquellos coches rugiendo de un lado al otro
del puente.
Al principio del puente habían cuatro coches paralelos; el primero de éstos era de color plateado brillante y a cada lado del coche llevaba una especie de cenefas azules, en los bajos del coche llevaba luces de neon que se iluminaban conforme el conductor apretaba el acelerador. El segundo, un descapotable, pintado entero de negro brillante, no llevaba ningún tipo de adorno que se pudiera ver a simple vista, aunque cabía destacar que todo el interior estaba forrado de cuero rojo. El tercero, era notablemente más pequeño que el resto de coches que habían en el lugar, era color verde claro, el capó delantero era de fibra de carbono, lo que le hacía ser de color negro brillante, algo que probablemente aumentaría la velocidad del coche. Por último, un coche bastante llamativo, de color rojo oscuro, sin ningún tipo de decoración, pero llamaba la atención sus puertas, se abrían hacia arriba. Era bastante bajo, pero aquello lo hacía ser más elegante, las ventanas traseras y el capó tenían las lunas pintadas de color rojo oscuro casi negro algo que lo hacía másinteresante para la mayoría de las personas que se encontraban a su alrededor. Nadie de los que allí estaban conocía al conductor de aquél lujoso coche.
Poco después de que los coches se colocaran en su posición inicial, una chica, vestida tan solo
por una falda de un palmo roja, y un top ajustado hasta justo debajo del pecho se colocó
enfrente a los cuatro coches, el público bajó el volumen de sus palabras, aquello iba a empezar.
-La única regla es.. que no hay reglas.- Tras decir aquello, la chica levantó las manos, y
tras unos segundos con éstas levantadas con un golpe seco bajó las mismas quedando a cuclillas en el suelo. Los cuatro coches pasaron a su alrededor dejando tras ellos unos largos hilos de humo gris oscuro. La carrera acababa de empezar.
A lo largo del puente habían cientos de personas a cada lado, todos gritaban los nombres de los conductores de los coches, aunque apenas se podía distinguir lo que decían. El coche negro iba en cabeza, el resto, en una fila india lo seguían, en último lugar se encontraba el de color rojo, éste redujo la velocidad, los espectadores no entendían aquello, pero el chico que se encontraba en el interior sabía lo que hacía. Cuando estuvo a una distancia determinada del coche que iba por delante suya apretó el acelerador hasta el fondo, empezó a adelantar a sus contrincantes uno a uno, hasta que finalmente alcanzó al primero, miró por la ventana al chico que se encontraba en el coche paralelo, le dedicó una sonrisa caprichosa y mientras pisaba el acelerador, apretó el botón rojo que indicaba que el óxido nitroso iba a comenzar a funcionar. La velocidad del coche aumentó casi el doble, lo que hizo que sin duda llegase bastante antes que los demás. Pisó de golpe el freno e hizo girar el coche de forma que quedara mirando hacia el resto de coches, y así esperarlos.
Por otro lado, el coche plateado y el verde iban a la misma altura, por sus sonrisas y miradas, se notaba el pique que tenían, uno de ellos giró el volante de manera algo brusca, haciendo que el lateral del coche chocara contra el del contrario, éste, al no esperarlo perdió el control del coche por unos instantes, pero en escasos segundos volvió a su lugar, el contrario tan solo había adelantado unos metros, por lo que simplemente lo alcanzó. En ese momento, dió una estocada al contrincante, haciendo que el coche plateado simplemente perdiera el control por completo y diera varias vueltas sobre si mismo, quedando parado en medio del puente. El conductor dió un golpe al volante cabreado. Después llegó al otro lado del puente en último lugar. Una vez habían llegado todos, la chica que les había dado el toque de salida, se acercó al chico del coche ganador haciéndole salir del coche. Era un chico bastante alto, mediría aproximadamente un metro setenta y algo. El pelo le tapaba las orejas, lo llevaba un poco rizado, de color cobrizo. Su cara era fina, sus labios eran gruesos y rosados, mostraban una sonrisa traviesa que siempre era así. Sus ojos achinados de color marrón lo hacían aún más atractivo. Su piel era de tono canela, brillaba bajo las luces del puente. Lo cogió de la mano y lo llevó al "centro" de todo el grupo de gente que había allí rodeando los coches. Se acercó a su oido y susurró.
-¿Cual es tu nombre?- Musitó la chica entre el barullo.
-Dante, me llamo Dante.- Dijo el chico con un tono seco, pero una sonrisa burlona y orgullosa se dibujaba en sus labios.
La chica tiró de su mano hacia arriba levantando ambas manos y con una sonrisa gritó.
-El ganador de ésta noche es DANTE!- Al escuchar el nombre, la gente que allí se encontraba empezó a cuchichear cosas, por algunos lados se escuchaba "¿Ese quién es?" Por otros "Qué guapo" y pequeñas risas, y por el lado de los perdedores "Menudo el gilipollas". La chica soltó su mano y lo dejó ir, ella se fué por su lado en busca del que se suponía que era su novio, por otro lado él, se acercó a su coche, pasó una mano por el capó delantero y susurró "Sigue así". Un chico se le acercó por detrás, dándole un toque en el hombro con la mano. Cuando se giró vió un chico no muy alto, le llegaba por la barbilla, era delgadito. Su pelo le llegaba hasta los hombros, era castaño claro, casi rubio, y lo llevaba medio ondulado, sus ojos también rasgados eran del color de la miel.
-Hola, soy Taka el dueño del coche verde, tú debes ser Dante, por lo que he oído antes- Sonrió de manera dulce tras hablar y estiró la mano esperando que el contrario la estrechara, y así lo hizo.
-Sí, has escuchado bien.. ¿Taka? ¿Eres japonés?- El chico aún con la sonrisa dibujada, soltó su mano y con la misma se arrascó la nuca, se le notaba algo tímido.
-Oh.. sí, imagino que se me nota- Su acento era completamente diferente al resto de japoneses que había conocido antes, su coreano era mucho más fluido de lo normal.
-Sí, aunque en tu acento ape..- Un grito con el nombre de Taka le dejó la frase a medias, era una chica delgada y notablemente más alta que Taka, era muy moreana para ser asiática, se acercó a Taka y tiró de él con fuerza para llevárselo con ella, al chico se le cambió la sonrisa de dulce burlona.
-Bueno amigo, mi damisela me llama, creo que he de irme, espero que nos volvamos a ver por aquí.- Dante asintió con la cabeza despidiéndose de él con la mano y vió irse de allí a su nuevo amigo. Se encaminó hacia el coche, abrió la puerta y bajó la ventanilla hasta abajo del todo.
Por la ventana pudo ver un pequeño grupo formado por tres chicas hablando y mirándole, una de ella le llamó la atención más que las otras, por lo que le pareció era tan alta como él con tacones. Su piel era clara, y a pesar de la distancia se notaba que su piel era suave. El pelo le llegaba casi hasta la cintura, era de color rojo oscuro, era ondulado y brillante. Su figura era bastante esbelta parecía recién sacada de una revista de modelos. Las otras dos chicas eran muy parecidas, algo más bajitas que la anterior, una de ellas rubia con el pelo corto, y la otra tenía el pelo liso con el flequillo recto y todo negro.
-Es bastante guapo no crees Sunny?- Preguntó la rubia mirando a Dante fijamente desde lejos.
-Bastante Hara, bastante..- Sunny, sin apartar la vista de él, comenzó a caminar hacia él sin previo aviso. Las dos chicas que quedaban se acercaron la una a la otra y empezaron a cuchichear. Sunny se acercó a la ventanilla del coche, Dante no le había apartado la mirada en ningún momento. La chica apoyó un brazo en la ventanilla y si inclinó para ver al conductor más de cerca. Llevaba una camiseta con bastante escote, algo que la sexualidad masculina de Dante no podía evitar era mirar hacía aquél "mar de sensaciones" que aquella chica le estaba mostrando de frente. Ella se rió y llevó una mano a la barbilla del chico haciéndole levantar la mirada hasta su cara.
-Mi cara está justo aquí..- Le dedicó una pequeña con aquellos finos labios y después chasqueó la lengua parecía dolida.
-Perdóname, pero es que si pones ese par de exhuberancias justo delante de mi cara ¿Cómo pretendes que reaccione?- Dejó escapar una sonrisa burlona y la miró a los ojos. -¿Qué se te ofrece?- La chica le echó una mirada fulminante tras escuchar aquellas palabras provenientes del chico. "¿Cómo puede ser tan bruto?" Pensó la chica antes de contestarle.
-Nada, sólo quería saber más de ti ¿Eres nuevo por aquí? ¿Cómo te llamas?-
-Vaya.. interesante. Sí, soy nuevo por aquí, me acabo de mudar. Y me llaman Dante ¿Y cual es tu..?- Antes de poder formular la frase se escucharon sirenas de policia acercarse a la distancia, todo el mundo empezó a correr a sus coches y salir pitando de aquél puente.
-ENTRA, CORRE!- Le gritó a la chica, ésta rodeó el coche entrando algo torpemente en el lado del copiloto. Dante pisó el acelerador todo lo que pudo. Llevaba un coche de policia pegado a él, dió un giro rápido y seco, metiéndose por pequeñas calles que no sabía donde pararían, pero que hicieron perder de vista al coche que les perseguía tras unos minutos dando vueltas, aún se oían las sirenas de los coches a lo lejos, pero allí ya no les podrían encontrar. En uno de los callejones, paró el coche, dudaba que pedirle tanto a aquél coche era algo que no se podía permitir, sería de lo mejor, pero apretar tanto el acelerador acabaría quemando el motor de un momento a otro. Dejó el coche apagado durante un rato. El silencio entre ambos era bastante incómodo. Ella lo rompió.
-No te lo diré- Lo dijo con una sonrisa burlona mientras abría la puerta del coche, él bajó la ventana de la puerta de ella, y ésta se apoyó como momentos antes.
-¿El qué no me dirás?- Preguntó con una sonrisa de medio lado.
-Mi nombre, no te lo pienso decir-
-No es justo, tú sabes el mío- Ella se encogió de hombros con una sonrisa atrevida.
-Ya nos veremos.. Dante- Dijo en tono burlón alejándose de él con movimientos delicados.
-¿No quieres que te lleve? - Ella con una mano, aún caminando de espaldas a él, negó sin dejar de caminar. Dante no pudo apartar la mirada de aquella chica, aquellas piernas, aquél trasero. Todo en aquella chica era perfecto. Incluso las toneladas de maquillaje que llevaba en la cara.
Arrancó el coche y volvió a casa. Había sido una noche bastante movidita, pero había valido la pena, había ganado su primera carrera y había conocido a una chica preciosa. ¿Qué más podía pedir?
NON STOP SEDAE
Título: NON STOP Sedae
Autor: Kimhero (@HimeNoKJJ)
Género: Romance, acción.
Contiene escenas violentas y escenas +18 poco explicitas.
ÍNDICE